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EL SALTO

Mauricio Paz

Uruguay



Un salto.
Solo un salto.
Solo un salto y encontraré la libertad.

La muerte no es libertad, solo un hombre vivo en plenitud puede ser libre, el saltar desde aquí arriba no va a solucionar nada.
Habla conmigo. Dime la verdad.
No hay que huir de los problemas de esa manera, estos cincuenta metros no son la salvación.
¿En serio crees que es la única salida? Que dejando que la muerte use tu piel a su antojo ella abrigará tu libertad. La muerte no es libertad y tu lo sabes, es solo una forma rápida de dejar tu cuerpo, incluso tu alma.
Perderás todo lo que tienes.

¿Por qué cuesta tanto vivir?
He sido fiel al mundo... ¿y así me pagan? Dejándome al asedio de la soledad.
Dejándome que me olvidara de mi vida.
¡No quiero seguir así! He dejado de ser yo mismo, me estoy convirtiendo en lo que siempre odié. Yo no era así. Yo era libre, aunque quizás mi libertad haya sido falsa, pero me convencí tanto que llegué a creérmelo, e incluso me dejó un mejor sabor que aquella felicidad que todos creen tener. Yo soy consciente. Soy un iluso consciente. Pero de iluso he pasado a ser idiota, un idiota sin remedio, que creyó que la vida era justamente eso. Que todo se resumía a ser feliz. Pero ¿qué significa para el mundo ser feliz? Levantarte todas las mañanas y que te sirvan el desayuno en la cama, llevar a tus hijos a la escuela, ir a trabajar de aquello que no te gusta solo para ganar dinero y poder sostener a tu familia.
Esa no es mi felicidad. Yo quería el mundo, dejar bien marcada mi huella. ¿Puede ser más fuerte esta falsa felicidad que una convicción que se tiene por verdadera durante toda un vida?
¿Soy un idiota por dejarme seducir por esta felicidad, o soy un idiota por no haberla saboreado como el común de la gente? No, mi error fue dejar que se impusieran frente a mí. Yo no quise hacerme un lado, el orgullo pudo más.
Yo soy hombre de otro vivir y ahora siento que la vida ya no huele a vida, se ha desvirtuado su condición, se ha dejado llevar por las apariencias

Tu sabes que tu vida solo la puedes vivir vos, pero hace falta coraje, ponerle el pecho a las balas pero no dejar que te maten. Por lo tanto solo tu puedes decidir si saltar o no. Si tu vida ya no es lo que era, la puedes cambiar. Ahora. Pero no de esta manera. Aún eres joven, tienes toda un vida por delante.

Sabes que ya no soy tan joven, mi vida ha transcurrido demasiado deprisa como para que me diera cuenta que se iba alejando. Perdí demasiado tiempo, ya no me queda tanto como antes.

Yo soy bastante mayor que vos y aún tengo deseo de vivir, queda mucho por conocer, no decías que querías sentirlo todo, que deseabas probarlo todo. Me parece que el idiota he sido yo por haberme creído todo lo que me decías. Yo te admiraba. Aún siendo menor que yo, vos eras más fuerte, le hacías frente a todos, tenías ideales de hierro, eras inquebrantable.
¿Te acordás cuando le hiciste frente a mi padre, con solo ocho años, porque sabías que él me maltrataba? Yo nunca me había animado a hacerle frente, ni siquiera mi madre. Pero vos sabías bien que la situación no podía seguir así. Para mí fuiste un héroe y no uno de bronce de esos que posan sobres sus caballos en el medio de alguna plaza de la ciudad, vos eras un héroe de carne y hueso, uno real que vivía a la vuelta de la esquina.
Y solo tenías ocho años. ¿Te acordás? Ahora dudo que te acuerdes. Tus ojos no brillan igual. No creo que seas capaz de acordarte lo que sentiste en ese momento.
Ya eres adulto, ahora tienes que pensar en otras cosas, ¿no es así?. El corazón de un hombre es enorme, pero tu no tuviste lugar suficiente para dar asilo a tu niño interior, el tiempo consumió tu inocencia, te dio sabiduría pero a cambio se llevó todo tu deseo, esa ignorancia que te hacia poseedor parcial de tu vida. Ya no sos igual. Mi héroe se fue derritiendo, ya no es un héroe de piel curtida. Mis ideales caen, se llenan de polvo o se los lleva el viento, tan lejos que con él también se va su esencia. ...y ahora aquella persona que me inculcó lo que realmente vale en la vida,
me mostró los ideales más nobles, me mostró los caminos pero me dejó que los recorriera solo, que tropezara, aunque siempre me ayudó a levantarme, lavó con su propia sangre mis heridas, me mostró que la sangre no lo es todo, que a veces vale más un amigo que un hermano, llegó a ser todo lo que yo creía noble en un hombre, yo quería enseñarle a mis hijos los mismos valores que me enseño esta persona, este hombre, este amigo, este hermano, la parte más importante de mí mismo... que creía como valor fundamental la elevación de los ideales, el nunca dejarlos caer, nunca dejarlos que nadie los pisoteara, elevarlos como lo más noble que nos queda en la vida, y en la muerte también, este hombre, este amigo ahora quiere olvidar todo aquello que él mismo me enseñó y me cosió bajo la piel haciendo que fuera imposible olvidarme lo que vale la vida, este amigo quiere dejarme solo creyendo que solo así encontrará su libertad, aquella que le ha sido difícil mantener en vida, ahora quiere morir, quiere dejarse caer al vacío, creyendo esta salida como la última forma de encontrar la salvación.

¿Qué más puedo hacer? Todo en lo que creía se ha esfumado, mi amor se ha hecho humo y se ha desparramado por todo el aire que ahora apesta a desilusión, apesta a olvido rancio, a valores humanos putrefactos faltos de sabiduría. El mundo ha perdido su esencia, el desencanto se ha convertido en el sentimiento típico de esta era de vacío, vacío de valores, vacío de oportunidades para todos, vacío de mentes, vacío de estómagos. La valentía ya no existe más, todo ahora tiene otro motivo, la economía es el valor más
noble de esta sociedad que se va desfragmentando, los ricos son los más nobles de espíritu, el Sr. Dólar es nuestro dios. Yo no quiero vivir en un mundo donde la única forma de asegurarte el plato del día que te llene el estómago sea ser ladrón de guantes blancos o ser un simple empleado que trabaje casi doce horas en un frigorífico de dueños extranjeros que visten gorritas en las cabezas mientras pasean hablando en quién sabe que idioma por la plaza principal de la ciudad, solo para ganar algunos pesos y no tener derecho a nada, ser un obrero más trabajando en negro. Yo quería ser alguien más en este mundo, tenía sueños, pero hace tiempo se vieron desinflados ante esta realidad que están tejiendo aquellas arañas que tienen el poder, y no precisamente el poder del pueblo sino el poder del dinero. Me enfrenté, no dejé de luchar, pero mi paciencia y mi fuerza se vieron agotados, se sintieron desfallecer, y con mi fuerza también quedaron mis ganas de seguir luchando y con mi lucha también quedó mi vida. Por eso usaré ahora lo poco de fuerza que me queda y será mi manera de decir “Basta”. Este será mi último acto de valentía.

¿A qué te refieres con un último acto de valentía? ¿Crees que saltar es un acto de valientes? Tu me enseñaste lo que es la valentía, y esta definición nunca me la enseñaste.
No seas idiota, no te conviertas en una victoria para ellos. ¡Arriba los que luchan!
Tu sabes más que nadie que el sistema se nutre de esto, que esto lo hace más fuerte más indestructible. La gente se acostumbra y luego se transforma en un hecho totalmente natural y el siguiente paso será letal, será algo totalmente normal, la gente lo verá como algo de todos los días. Para ser valiente hay que tener huevos y enfrentarse a lo que haya que enfrentarse, nuestra arma más infalible es nuestra inteligencia, y no solo la nuestra sino la de todo aquel que lucha día a día para seguir sobreviviendo.
El valiente es aquel que busca sobre todo sobrevivir en esta gran ciudad sin fronteras que se va convirtiendo en la selva más inhóspita. Siento decirte que lo que estas haciendo es un acto puro de cobardía, hay que ser valiente para enfrentar este gran dolor que estás sufriendo. Yo sé que vos sos capaz de ponerte de pie. No hagas de tu dolor una forma de vida, y como verás estoy hablando con tus propias palabras. Vos no sos tu dolor, sos la piel que encierra todo.
¡Si el suicidio es valentía prefiero pecar por cobardía! No desperdicies tu único honor de saber que aunque creas haber perdido todo te queda el orgullo, sabes que no te puedes despedir así. Este no puede ser el último acto de tu vida.
Yo no me olvido de los ojos que pusiste cuando te conté sobre la muerte de mi madre, a pesar de ser lo que era, vos sabías que era la persona más importante para mí, solo por vos recuperé las ganas de vivir, me ayudaste a superar el duelo, y solo faltó un abrazo y mirarte a los ojos para entender todo lo que me querías decir. Seguí viviendo, ni gracias a mi padre, ni gracias a ninguno de mis hermanos, si lo logré fue gracias a vos. Ahora el dolor es tuyo, yo solo puedo darte un abrazo, mirarte a los ojos y decirte que hasta daría mi propia vida a cambio de verte sonreír, de verte con ganas de seguir viviendo.
Sabes que no estás solo, yo siempre voy a estar y queda también tu hija, ¡carajo! Si no lo haces por ti, hazlo por ella. Ella te necesita, aún está creciendo, necesita que le enseñes algunas cosas sobre la vida, aún no se puede despegar de ti.

No metas a mi hija en esto, sabes bien que ella ahora está lejos, y quién sabe cuando la volvería a ver. Ahora ella tiene un vida distinta a la mía, tiene otro tiempos, tiene metas, yo no la quiero meter en este asunto, no lo entendería. Sabes que mi relación con su madre va de mal en peor, se me hace difícil verla. Debe de tener incluso otro padre.

No digas eso. Ella te quiere, eres su padre.

¿Pero y si ella ya no lo siente así?

Claro que te quiere como su padre, ¿cómo no podría quererte?

No estaría tan seguro. Las relaciones se desgastan. La vida cambia, se aleja, se transforma. Las cosas no son como eran cuando ella era una niña, ahora se está convirtiendo en mujer, y ya no necesita a un padre que esté con ella.

Ella siempre te va a necesitar. Necesita un amor paterno. Ahora más que nunca, ahora que se va a dar los primeros tropiezos con la vida, donde la vida nos muestra su dolor, tu tienes que estar ahí para consolarla y ayudarla a levantar, como me ayudaste a mí cuando comenzábamos en este juego de sentirnos adultos, de creernos adultos.

Pero ahora solo soy las cenizas de aquel fuego, mi vida es solo un recuerdo, una sombra que se pierde con el ocaso, se vuelve solo oscuridad. Ella será siempre mi hija, pero yo ya he dejado de ser su padre. He perdido el amor por cuanto exista en la Tierra, no siento deseo por nada, solo soy un sueño amargo.
No pienses esto como un suicidio, sino como mi último deseo al destino. La suerte está echada. La moneda gira en el aire y está a punto de caer.

Pero tu sabes bien quién tira la moneda. Tú. Tu lanzas la moneda por lo tanto tienes el derecho de pararla cuando quieras. No tienes que dejar que caiga. Tómala. Cómprale un regalo a tu hija y ve a visitarla. Eso te quitará todas las dudas. Solo hace falta un poco de amor en tu vida, solo mírala a los ojos y sabrás que saltar no es lo correcto.

¿Quién dice qué es correcto o incorrecto en esta vida?
¿Dios?

Si por ejemplo. Él está para guiarnos en la vida...

No me hagas reír. ¡Dios!. Lo único que me faltaba. Parecía raro que no empezaras con tus sermones religiosos. Sabes que Dios es solo un sueño idiota, sus principios van en contra de la vida. Yo no cargaré con la culpa, yo no arrastro ninguna cruz, no obedezco ningún pecado, mi libertad es hacer lo que se me dé gusto y gana.
No digas palabras que te hayan sido impuestas, no pierdas el tiempo en alabar un pedazo de madera. La religión solo busca controlarte. Busca la vida por ti mismo.

¿Buscar la vida por mí mismo? Eso es lo que yo he estado tratando de decirte, pero tu te niegas a verlo. Pareces que ni siquiera crees en lo que dices. Esto no es sobre mí. Eres tú el que tienes que buscar la vida y saltando justamente nunca lo lograrás. Ni tu sabes bien por qué estás haciendo esto, no crees que esta sea la solución, sabes que no estás decidido a saltar. Aunque quieras hacerlo siempre habrá algo que te tirará hacia atrás. No eres un idiota, no te dejes convencer por un impulso. Tienes que vencer esta batalla, y solo viviendo lo lograrás. ¡Vamos! Haz un paso atrás, ven conmigo yo te espero. Vayámonos de este lugar, bajemos la
escalera. Sé que quieres venir conmigo, solo hazlo...

Tienes razón, no puedo terminar así, ¿pero qué otra cosa puedo hacer?

Basta de preguntas. Guarda las preguntas para el camino que sabemos será largo.
Vayamos a cenar, yo invito, como en los viejos tiempos que comíamos juntos después de salir de las clases de la Universidad

Pero tu sabes que aún no he ganado ninguna batalla, ¿cómo podré enfrentarme a esta en semejante condiciones?

Está será la pelea más difícil, pero solo tu puedes ganarla, pero sabes que yo estaré contigo por siempre... hermano.


Una victoria.
Solo una victoria.
Solo una victoria y encontraré la libertad.

Este artículo tiene © del autor.

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