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De INVENCIÓN DE LA BAHÍA a la construcción del rostro individual urbano

Wilder Caururo

PERÚ



Leer como medio de entenderse y entender el mundo siempre ha constituido, desde mi punto de vista, uno de los principios más ennoblecedores de la literatura. El poder apreciar al hombre demudado en pasiones y expuesto con total púdica impudicia ante los demás; constituye el mayor logro de un buen texto.

Los sujetos nos vamos constituyendo a partir de las prácticas sociales de nuestro tiempo histórico y de los discursos que circulan dando cuenta de esas prácticas y coadyuvando a constituirlas. Nuestras prácticas actualmente están dominadas por tecnologías sofisticadas y, en general, recientes. En cambio, nuestros discursos son herencias de prácticas ya desfasadas o, al menos, cuestionadas. El choque entre las nuevas tecnologías y los léxicos heredados han producido una fragmentación en los procesos de constitución de los sujetos y, por lo tanto, de identificación de nosotros mismos. Somos sujetos fragmentados, lo cual no necesariamente provoca una situación alarmante, ya que del caos - sabido es - puede surgir el orden o, mejor dicho, un nuevo orden. En ese contexto la literatura debe responder, al menos alternativamente, a esa realidad y proyectarla -ahora- a partir del individuo, que al final y al cabo, siempre es la imagen un supuesto. Por ello se hace posible plantear algunas perspectivas de nuestra actual conformación, es decir, señalar cómo nos autoidentificamos como sujetos a partir de nuestra vida cotidiana actual.
En nuestra época, la de las democracias liberales, todo descansa, a fin de cuentas, en el sujeto, en la autonomía económica, jurídica, política y simbólica del sujeto. Pero al lado de las expresiones más pretenciosas de ser uno mismo, se encuentra la mayor dificultad de ser uno mismo. Las formas de la destitución subjetiva que invaden nuestras sociedades se revelan a través de múltiples síntomas: la aparición de fallas psíquicas, la eclosión de un malestar en la cultura, la multiplicación de actos de violencia y la emergencia de formas de explotación a gran escala. Todos esos elementos son vectores de nuevas formas de alienación y de desigualdad.
Esos fenómenos están fundamentalmente ligados a la transformación de la condición del sujeto que se verifica ante nuestros ojos en nuestras "democracias de mercado". "Ser sujeto", es decir "ser uno mismo" y "ser con los otros", se presenta bajo formas sensiblemente diferentes de las que fueron para las generaciones precedentes.
Puesto que la Literatura de hoy vive inmersa, como no puede ser de otro modo, en los códigos semióticos actuales, podemos aislar fácilmente un rasgo peculiar de la narrativa urbana de nuestros días: “Predominio de la privacidad”. Tiene relación con algunos de los parámetros en que se debate el mundo que hemos convenido en llamar posmoderno. La literatura en esta primera parte del siglo XXI tiene al individuo urbano como protagonista, fuera de toda gesta, en su ambiente cercano y cotidiano En los cuentos que conforman INVENCIÒN DE LA BAHÍA podemos referirnos a una re-privatización de la literatura, en lo que tiene de creación de mundos imaginarios personales, y en lo que tiene de planteamiento de disfrute personal de autores y lectores. Sin duda alguna, la narrativa misma viene sufriendo un proceso de lirismo en el planteamiento egocentrista del propio material narrativo.
Una literatura de lo privado, de lo íntimo. La lírica y la narrativa caminan aquí unidas porque los nuevos poetas también han resucitado un romanticismo ensoñador de la anécdota biográfica o de la experiencia vital, en la que el artificio parece querer disimularse y diluirse en un hedonismo placentero. Dice F. Rico: “Donde más a gusto se mueven los nuevos autores, en efecto, es en ese dominio en que el individuo, en entornos familiares, en especial de la ciudad, es sólo él mismo y está solo consigo mismo, por determinantes que sean las circunstancias externas...ese dominio en que los datos y los factores objetivos se hacen incertidumbres, problemas, sentimientos, obsesiones, fantasías estrictamente personales y el mundo consiste en la huella que las cosas dejan en el espíritu” (F.Rico,1991:90).
Por esa razón al hablar de INVENCIÒN DE LA BAHÍA, debemos imprescindiblemente hacer referencia a la ciudad en la que se desenvuelven esas historias de solitarios rostros urbanos. Chimbote de hoy se prefigura con grandes trazos posmodernos o en palabras de Juan Antonio Achútegui:
“En Chimbote y su hinterland, se debe tener la plena conciencia que todo está cambiando, y que necesitamos tener esa previsión, para que cualquier agenda soporte siquiera la rigurosidad del mediano plazo en la escala regional y local. Veamos en Nuevo Chimbote existen cerca de 50 pandillas juveniles, Chimbote es una de las ciudades con más alta tasa de consumo de teléfonos celulares , la defensa de la mujer es hoy en día una actitud totalmente inviable frente al machismo, la mayoría de los negocios medianos tienen computadoras personales, la prostitución juvenil por la pobreza se incrementa, hay mayores hombres que viven solos como también hay más mujeres divorciadas, hay más sacerdotes que no niegan sus funciones sexuales, la mayoría de los lugares de diversión se han empequeñecido, las fábricas continúan contaminando el ambiente, en tanto que la vocación ambientalista aumenta, muchas empresas trabajan con el stock cero, somos una ciudad urbana con alta dosis per cápita de consumo de pasta básica de cocaína, las religiones no católicas han incrementado sus fieles increíblemente, hay capitales chimbotanos que han invertido en Lima, Trujillo, Chicama o Paita, la secretaria es un perfecto complemento decisional del jefe o director, el vendedor de un puesto en el mercado gasta más que un próspero empresario en la fiesta de su pueblo, los partidos políticos están en crisis total y generalmente están sin horizonte, los hoteles y hostales se han multiplicado, las federaciones sindicales prácticamente han desaparecido y las que subsisten viven en medio del sindicalismo revolucionario creyendo que su partido político es el sindicato, hay más ollas arroceras y aparatos de microondas de tecnología digital en los hogares chimbotanos, a un solo fallecido lo despiden sus familiares católicos, metodistas o mormones a la vez, hay más ancianos, llegan chinos, coreanos y rusos para evaluar la informalidad, algunos bancos visitan a los clientes en sus hogares, muchos profesionales tienen más de dos trabajos, los dueños de los negocios cambian de giro cada vez que pueden(...), algunos elegidos por el voto popular creen ser los mesías del futuro, pero pensando en el mantenimiento del statu quo, hay fiscales que hacen atrocidades con los acusados aún a sabiendas que ellos serán los acusados del mañana por el órgano de control y por la modernización del sistemas, las salas cinematográficas han desaparecido prácticamente porque ha surgido otro servicio profundamente ligado al salto tecnológico mundial, la televisión interactiva comienza a ser una excelente oportunidad para el disfrute y el conocimiento, por la llamada autopista de la información hoy en día se están inaugurando centros de formación y de suministro de equipos que van a seguir cambiando nuestra base económica y productiva con el referido incremento de los servicios afines, y así otros cambios que escapan a nuestra percepción”(J.A. Achùtegui:2004:3)

Por ello , a mi modesto apreciar de lector , los cinco narradores que han participado en la construcción del texto INVENCIÒN EN LA BAHÍA tienen , desde las voces de sus protagonistas o víctimas imaginarias, algo que afirmar con respecto a su entorno, así sea la misma indiferencia, la rabia, la angustia, la decrepitud e incluso la soledad. Todo está permitido a la hora de desnudar al ser humano al servicio de sí mismo para una digna autofagia de la que saben muy bien lectores y autores modélicos.

El libro Invención De la Bahía publicado por Hipocampo editores, contiene 12 cuentos de 5 narradores ancashinos a los que no he de llamar “jóvenes” aunque cronológicamente lo sean. Para no recurrir a una frase manida que hasta podría resultar ofensiva si se empleara para señalar mayor o menor precedencia literaria. La juventud no debe ser jamás tomada como torpe bisoñería; pues tiende, más bien, a expresar frescura, novedad, plenitud, talento. La buena o mala Literatura no se mide por la edad de sus cultores.

Ayllón, Morales, Rubio, Tamay y Tapia a través de sus cuentos, consciente o inconscientemente, dialogan, discuten, maldicen, se muestran escépticos, más solos que nunca y se dejan arrastrar por momentos por esa especie de maremoto que se está imponiendo, hacia la pérdida de rostros realmente humanos en la urbe que desarticula paulatinamente al hombre y la responsabilidad con los otros y para sí.

La lectura de los cuentos del libro me ha parecido edificante por las siguientes razones:
- Señala al individuo en la búsqueda de un centro que sostenga su identidad y existencia
-  Constituye, a su modo, el testimonio de una época y una ciudad que ya no es Lima, la clásica urbe, de nuestra Literatura.
-  Determina un rumbo reciente en la narrativa urbana ancashina
-  Por la construcción de sugerentes estructuras narrativas y por la interesante, aunque incipiente, elaboración lingüística.

A continuación, y por que yo me lo permito, comentaré a cada uno de los autores por separado. Advierto que mis comentarios surgen desde mi perspectiva de lector. Trate usted de no olvidar que no existen obras fáciles, pero si lectores fáciles.Y para no suscitar malentendidos, le asignaré al término “fácil” la segunda acepción que provee el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: “Adj. Que puede suceder con mucha probabilidad”. Y como yo soy un lector fácil, seré por tanto un lector posible, con una visión crítica probable que no pretende en cambio ser complaciente.

RICARDO AYLLÓN (Chimbote 1969)
Dos son los cuentos de Ayllón en el libro: “Para el próximo verano” e “Imagen de la venganza”. En ambos advertimos una pluma experimentada en la construcción verbal de ensoñaciones líricas. Asimismo se puede apreciar una retórica que en ciertos pasajes persuade al lector hacia el sarcasmo o la ironía. Así, por ejemplo, en el cuento “Para el próximo verano” el espectro que narra los hechos, dirá con respecto a su madre que es la imagen de la avaricia:
“Pienso en sus palabras y me pregunto qué difunto podría tener la gentileza de entregarle a mamá su tesoro, además ¿por qué lo haría? ¿qué méritos posee ella para heredar un tesoro” ( Pág. 9)
Ese toque de ingenuidad y que, sin embargo, mantiene la evidencia de la crueldad materna constituye una de las grandes fortalezas del cuento que se estructura sobre la base de un testimonio post-mortem. La capacidad de Ayllón de lograr este efecto de sutil escarnio también se aprecia en la historia juvenil que hallamos en el cuento “Imagen de la venganza”:
“Solo caminaba con Carlos porque sus papás le enviaban revistas de Estados Unidos con información sobre los grupos de moda, pero de allí a ir hasta su casa para saber cómo andaba el enfermito, ni que fuera cojudo, ¿si me contagiaba?” (Pág. 13)
“Entonces era feliz carajo; se me erectaban hasta las uñas de los pies. Pero eso no era suficiente , a Susana tenía que tenerla para mí solito, y para eso había que trabajarla en serio, porque así misio, como soy , y ahora que la tenía calientita , no me quedaba otra que entrarle por el lado romántico. Por eso me le declaré” (Pág. 14)
“Llego a lo alto del muro y, antes de brincar, veo a Carlos y Susana con a manos y rodillas hundidas en esa caca fresca que ayer los vagos no quisieron limpiar. Pasando sobre sus cabezas, arranco para mi casa con esa imagen de la venganza que bien puede servirme para una nueva canción del grupo de rock, uno de esos temas subtes que son una verdadera mierda” (Pág. 18)

He aquí el rostro de la individualidad egotista de la juventud, muy bien sugerida por el autor a través de la venganza. Otro aspecto sobresaliente de este cuento, más extenso que el primero, es la frescura de la expresión lingüística que permite una lectura ágil y divertida del mundo referido, caracterizado por sus propias chanzas y hasta sus intrigas que nos conducen de la confusión a la complicidad.

Sobre Ayllón he de señalar los siguientes aspectos positivos que como lector he avizorado a través de sus dos cuentos:

-  Expresión escrita que trasciende a oralidad
-  Aparente sencillez de la construcción gramatical.
-  El manejo adecuado del tiempo en el relato.
-  El proceso y la efectiva dilación en la solución o comprensión del conflicto
-  Retrato del sentir y padecer el mundo adolescente.

ITALO MORALES (Chimbote 1974)
Si Ayllón es sutileza y escarnio, Italo Morales es reflexión alucinada. Sus cuentos pueden ser definidos en una frase subjetividad exasperada. Leerlo constituye sin duda un disfrute estético mayor, en lo que se refiere a los demás cuentos del libro, desde una perspectiva estética diferente, por supuesto. En el cuento “La cacería” la idónea recreación del muladar llega por momentos a un naturalismo objetivo que, no obstante, tiene visos de lirismo, sólo a partir de los ojos sorprendidos de Abel:
“Estaba emocionado y confundido al mismo tiempo. Me fijé en el cielo y me pregunté sobre el sentido del vuelo de las gaviotas y los pelícanos. Era escalofriante pensar en sus destinos. Muchas venían de las playas solo para morir en estas sepulturas. No había duda que el hambre era más poderoso que el miedo a la muerte”. (Pág. 22)

Abel es víctima de su curiosidad y audacia que lo llevan de la alegría atrevida hacia la angustia y compasión por el pelícano agonizante que ha cazado sin saber para qué o por qué. El personaje creado por Morales parece tan reciente en la existencia y no sólo porque sea un niño, sino por la manera tan enternecedoramente lúcida con que ve las cosas a su alrededor. Esa perspectiva es a la vez tierna y profunda:
“Tenía ganas de gritar, de decir cosas sin sentido, pero solo rumié lo único que se me ocurrió:
- Igual se va a pudrir”. (Pág. 33)

Esa reflexión sobre el hombre y la responsabilidad que tiene ante el deterioro de la naturaleza ha sido tratada con talento y belleza en este cuento.

El cuento “¿Puedes caminar en la oscuridad sin tropezarte?”, es la historia de los miedos más íntimos, esos que están asociados con la destrucción de las distintas castidades. Janina pisa con inseguridad ese nuevo espacio cubierto de oscuridad, donde nada bueno puede habitar. Ella camina hacia ese monstruo-hombre que satisfará su instinto sexual ¿Es víctima Janina? ¿Es acaso inocente del precio que se le ha impuesto?:
“Janina cierra los ojos porque le da lo mismo: ahora es una estrella de mar, sin el sentido capaz de soportar el sacrificio de un día cualquiera. Piensa: nada más sucederá, nada; todo será como la pesadilla tantas veces repetida” (Pág. 36)
Mas nada impide que Janina cumpla con el sacrifico requerido. La evocación de las palabras de la madre para vencer el temor a la oscuridad está hábilmente intercalada. La madre ha precipitado a la hija a los tentáculos y al sexo voraz de un ser despreciable, de los muchos que existen en la realidad y a los cuales las mujeres sacrifican sus más caras castidades.
“A propósito, ¿qué te gustaría ser de grande, hija? Sin pensarlo mucho respondes que secretaria, como yo, que admiras mi trabajo, que te gusta mi uniforme cuando voy a la oficina. Me quedo callada imaginando los infinitos escenarios que se dispersan” (Pág. 40)

Para concluir en esta parte y, por ahora, con respecto a los cuentos de Italo Morales en este libro resumiremos lo sobresaliente de su narrativa:
- Apta creación de ambientes.
- Premeditación posmoderna
- Reflexiones existenciales de los personajes (la capacidad de verse a sí mismos).
- Naturalismo, hasta el punto de herir agradablemente la sensibilidad del lector
- La suerte de alegorías que son sus personajes
- Pulcritud lingüística que nos remite a grados de progresión

AUGUSTO RUBIO (CHIMBOTE 1973)
“Carta para Alicia” y “Alma para dos cuerpos” son los cuentos de Rubio que se hallan dentro de INVENCIÓN DE LA BAHÍA. El signo más notable de su narrativa es la soledad que aqueja al individuo hasta el punto de hallarse en una contemplación desesperada consigo mismo en espacios liberados de toda la podredumbre que lo rodea en la ciudad. El protagonista de “Carta para Alicia” afirma en cierta secuencia del cuento: “Chimbote es una mierda”, expresión que a mi parecer es la más sensata del libro. Chimbote ha exiliado al individuo, lo ha opacado con su procacidad lo ha arrinconado a un espacio en el que se debate en fantasías y lejanas ensoñaciones que de alguna manera lo ayudan a sobrevivir al interior, por ejemplo, de esa casa en la que se halla en una especie de abandono de la que solo lo salvan los libros que misteriosamente alguien pone en el barril de la ropa sucia. Son esos libros los que lo eslabonan con su centro, con su propia identidad de ser singular. Sin embargo, hace falta algo más para asentarlo con seguridad en su propia avenencia existencial, es la necesidad de otro ser que comparta con él los enigmas o al menos del cual se sepa que su existencia está ahí como una evidencia necesaria que confirme su naturaleza de ser en los otros:
“Aquí me tienes de nuevo Licha, coneja. El espacio en blanco que dejo sirve para diferenciar el nuevo día. Te escribo hoy porque me siento solo, estoy triste y está lloviendo “(Pág. 45)
De esta manera Rubio ha tocado un punto sensible respecto al ser que se alimenta de palabras y que vive aquejado de soledad y de esa necesidad por un ser esencial el cual puede llamarse Alicia o Aleida ( “Alma para dos cuerpos”) sin importar de quién se trate lo importante es la capacidad que tenemos los hombres de complementarnos ,de mostrarnos qué somos y si somos mas si estamos juntos; porque la individualidad es más una posesión mía si soy capaz de verme en los demás , aun en esos seres que no pueden quedarse junto a nosotros. Porque ya desde el principio de la civilización humana el artista de la palabra está condenado a diluirse en la más triste y obscura soledad de la que solo lo saca la escritura que es a todas luces la única forma de crear la esperanza:
“Vi a Aleida y a su padre alejarse en un taxi oscuro. Me quedé solo en la avenida, como hace tanto tiempo, como siempre he estado-creo- desde que nací. Me quedé pensando que nunca volvería a ver a esa chica de mirada vidriosa, deduciendo que debía regresar a la universidad, a los libros, a esa agónica forma de ser feliz y escapar de la realidad”. (pág52)
La lectura de los cuentos arriba citados produjeron en mí esa sensación de abandono y me recordó algo que leí de Heidegger alguna vez y que ahora parafrasearé, el decía algo así : que nosotros mismos no podríamos ser, en general, los que decimos. No podríamos ser lo que somos, pues hombre significa ser un hablante. El hombre sólo es, por tanto, el que dice sí y no, porque en el fondo de su esencia es un dicente: es el dicente. Esto constituye un signo y, al mismo tiempo, su miseria. Ese carácter lo diferencia de la piedra, la planta, el animal, pero también de los dioses. Aunque tuviésemos mil ojos y mil oídos, mil manos y muchos otros sentidos y órganos, si nuestra esencia no consistiese en el poder del lenguaje, todo ente permanecería cerrado para nosotros, tanto el que somos nosotros mismos como el que no somos.

ENRIQUE TAMAY(Chimbote , 1964)

Augusto Monterroso afirmaba que la brevedad es un signo de buena educación. En mi afán por interpretar ello, añadiré que la brevedad no solo es signo de buena educación sino también la mejor forma de contar una historia. Sin embargo, en el esfuerzo meditado de reducir el material narrativo, para solo tomar en cuenta lo imprescindible, la tijera del autor puede cortar aquello que pudiera ser iluminador a la hora de construir una ficción valedera.
Traviesos e irreverentes, los textos de Tamay aparecen inquietos sobre la mesa del crítico. Este conjunto de 4 relatos, caracterizados por su llamativa brevedad, al ser leídos pretenden causarnos la sorpresa irremediable de protagonistas y lectores:
“Quedé atónito, se me paró el corazón, casi me agarra con las manos en la masa” (Las mujeres pelean como hombres; Pág. 55)
“Una de esa señoras, en lo mejor de mi actuación, me paralizó por completo el corazón, era mi suegra mi bendita suegra- la que desde el principio se opuso que me casara con su única hija” (En pelotas; Pág. 56)
“Y yo intervine para mi desgracia, porque el puñete que era para mi cuñada, me lo propinó a mí, se estrelló exacto en mi ojo derecho, lanzándome al suelo” (Cuestión de marido y mujer; Pág. 59)
“Lo último que recuerdo es que al cerciorarme que eso no era un sueño, caí de bruces. No pude resistir semejante impacto” (Los hombres son unos perros; Pág. 61)
Los personajes de Tamal son humanos por ello; son humanas sus reacciones. Las calidades de esa escritura están allí sin duda. Y en el corto viaje lectural que he realizado, críticamente, he registrado, en notas aún provisionales las recurrencias de factura y de temáticas, los énfasis y peculiaridades de las estrategias narrativas, el diseño de personajes y episodios, de tramas y desenlaces. Al vincular notas, marcas y subrayados, percibo, es cierto, un conjunto de rasgos que singularizan al escritor, al tiempo que permiten visualizar su práctica estética también como un viaje, como un itinerario recientemente iniciado y que en el futuro dará mucho que decir , en la reciente narrativa ancashina. Cuidadosa y meditada, esta apuesta por la renuncia al formato, a la convención, a la norma, es un nuevo argumento para postular finalmente cada uno de los textos de Enrique Tamay como parte de una búsqueda de lo nuevo y de lo propio; tanto de lo que por sincronismo epocal corresponde al momento de su escritura, como de aquella otra correspondencia más íntima, más raigal, con los dilemas y las preocupaciones que marcan al hombre y al escritor. Una búsqueda, en otras palabras, que acusa claramente los signos de su inserción en las estéticas de la posmodernidad y el inicio de siglo, mientras al tiempo hace visible sus gestos y pulsiones tal vez características e intransferibles.
GUSTAVO TAPIA REYES (Chimbote 1970)
La obsesión por devorar cañanes conduce al Chino Dang Loo a la muerte. Nada hay más ofensivo que alguien de una cultura diferente se atreva a restregarle a los demás, su no asentimiento a los convencionalismos; y nada hay más ofensivo que no se satisfaga la curiosidad popular que es siempre inquisiitva. De la incertidumbre se puede concluir en las suspicacias y finalmente en el rencor y el asesinato.En ese pequeño pueblo del que no se nos dice mucho , la eliminación del trasgresor devuelve a la rutina su manera tan simple de ser bella en su materia.Todo gracias a la Gusana , la única capaz de extraer al extraño engendro de ojos oblicuos de su caparazón misterioso y repugnante.
En el cuento “El expulsado”,Tapia, propone una lectura sobre el fanatismo y la fatalidad. El final sorpresivo obliga Ovidio Aldunate a reconocer que ha sido inútil para vivir y morir por la cofradía que lo ha calificado de traidor y no digno de morir con ellos.
“...al ver los cuerpos regados, todavía tibios , pero definitivamente inertes, no puede creer que haya sido excluido de la Cofradía de la Muerte en un día tan importante como hoy “. (Pág. 79)
Estos personajes creados por Tapia están destinados al fracaso o a la muerte, su forma de enfrentar al mundo es original a su manera. Tanto Dang Loo como Ovidio Aldunate son antihéroes: Un antihéroe es un individuo que, por circunstancias habitualmente ajenas a sus propios intereses, se ve arrastrado a convertirse en un héroe, aunque carece de muchos de los elementos que normalmente reconocemos en todo héroe: no es perfecto (más bien al contrario: muchas veces es completamente imperfecto), su motivación principal no suele ser altruista y, en la mayoría de los casos, esta motivación suele ser salvar su propio pellejo. Tampoco físicamente entronca con el héroe tradicional, no suele ser atractivo físicamente y es más, ni siquiera intenta serlo. Lo mismo ocurre con sus modales: no suelen ser precisamente refinados y su comportamiento no se englobaría en lo que se entiende actualmente por políticamente correcto, sus estándares morales están lejos de los que siguen los héroes.
Así pues , la creación de estos antihéroes es digna de resaltar, por el hecho de que se incluyen dentro del sistema de esta omnipresente posmodernidad que tan cara le es al individuo en la pérdida misma de certezas o convicciones. Los cuentos de Tapia plantean una reflexión vital sobre lo que el hombre anhela y lo que la sociedad le da en cuanto a intolerancia, prejuicio y marginación.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Al término de este artículo quiero asegurar que mis observaciones no pretenden ser liminares. Lo que he manifestado a lo largo de estas líneas es sólo una probable lectura a los cuentos de mis contemporáneos ancashinos que de seguro han de seguir aportando a la literatura de nuestra Región nuevas y mejores líneas. Lo único que he deseado es advertir el primer movimiento; estoy seguro que existe mucho que decir sobre los sujetos y objetos de esta posmodernidad y que la miopía incipiente no me permite apreciar.
No es el deseo de este modesto lector que este texto sea usado de otra manera, que no sea ésta, de ser leído con total liberalidad y hasta con curiosidad. Al final, más allá de toda lectura o metalectura, lo que ya es un hecho objetivo es INVENCIÓN DE LA BAHíA que a través de sus personajes, conflictos, ambientes y situaciones, prefigura un reciente amanecer de la narrativa urbana de Ancash.
Huaraz 14 de Noviembre de 2004

Wilder Caururo Sanchez (Huaraz 1976) Prrofesor, narrador y poeta.

Este artículo tiene © del autor.

1908

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