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MISTICISMO Y FÍSICA MODERNA (VIII) Breves conceptos sobre Física

César Rubio Aracil

España



La Física, ese mundo maravilloso vedado a la ignorancia de quienes nos asusta pensar que dos más dos no siempre suman cuatro.

A modo de introito

Habrá lectores que desconozcan todavía qué es materia, cómo está conformado el átomo, qué papel desempeñan las partículas elementales y otras cuestiones que conviene saber para poder interpretar más o menos correctamente lo que se expresa en este trabajo, del que llevamos publicados, con éste, ocho capítulos. A estas personas me dirijo con la sana intención de colaborar, aunque sea modestamente, en el engrandecimiento de la cultura. No me mueve otra ambición, porque ni soy físico ni poseo titulación académica alguna como para hacer alardes de erudición. Sin embargo, sí que me ha fascinado el estudio y con esta declaración aspiro a motivar en el aspecto cultural a cuantas personas, al leer estas líneas, se sientan frustradas por no tener papeles acreditativos de alguna especialidad universitaria. Aunque con dificultades, todos sabemos que algunos estudiantes abandonaron la escuela en su niñez sin haber pisado de nuevo un aula, y, no obstante, hacen pinitos en las letras o en cualquier otra área del conocimiento. Por lo tanto, y sin más preámbulos, centrémonos en lo que nos interesa: los principios elementales de la física moderna, pero teniendo en cuenta que el lenguaje aquí empleado no se corresponde de manera estricta con el utilizado por los físicos, cuya terminología es más rigurosa.

Materia

Se entiende por materia uno de los dos elementos que constituyen el universo físico (materia y acción o energía). Materia es, según el DRAE, realidad primaria de la que están hechas las cosas.

Partículas elementales y sus interacciones

La materia está formada por átomos que a su vez están compuestos por tres familias: quarks, leptones y bosones. Tales partículas interactúan entre sí. Se trata de las cuatro interacciones esenciales: débil, fuerte, electromagnética y gravitacional. Sin embargo, los físicos Weinberg, Salam y Glasgow consiguieron unir la interacción débil con la electromagnética, quedando por tanto tres en la actualidad: fuerte, electrodébil y gravitacional.

(Hay veces, como ahora mismo, que no puedo evitar la especulación al pensar en la pequeñez infinitesimal de estos corpúsculos; tan diminutos que, a mi corto entender, si pudiésemos agrupar mil millones de semejantes partículas no lograríamos apreciar con un microscopio convencional las dimensiones de la pelota que formarían. Y posiblemente tampoco con un microscopio electrónico. No obstante, como las citadas partículas posibilitan los átomos, y éstos las moléculas y las moléculas las células y las células los órganos y los órganos el cuerpo humano, me quedo extasiado ante la enorme complejidad del hombre. De un ser que piensa, palpita con un beso, destroza las tripas de su enemigo con una navaja, adora a Dios y se estremece al contemplar un lirio. ¿No es maravilloso el sólo hecho de pensar, y no menos de sentir el beso como un movimiento electrizante y luego, cuando la testosterona se activa, unos bichitos insignificantes (que también hay que verlos bajo las lentes de aumento) llamados espermatozoides, mientras se liberan de la vesícula seminal nos producen los mayores placeres, físico y emocional, conocidos? ¿Y aun somos capaces de creer en Dios como un ser bondadoso, también justiciero, impávido ante el despropósito humano y al mismo tiempo entronizado en altares y hornacinas, a veces báculo en mano, en ocasiones vestido de luz y en determinados momentos paseándose por las calles sostenido por devotos costaleros?)

Sigamos con los quarks, leptones y bosones.

A los protones, neutrones y bosones se les conoce por hadrones y sus antipartículas y, excepto en la gravitacional, experimentan tres interacciones. Si nos referimos al electrón y su antipartícula, el positrón, actúan dentro de la interacción débil y electromagnética. En cuanto al neutrino y su oponente, el antineutrino, también forman parte de la interacción débil, mientras que el gluón lo es de la fuerte y el fotón difunde la interacción electromagnética. ¡Casi nada! Pero descansemos un poco de tanto hadrón, gluón y electrón y sigamos especulando.

(Si las partículas subatómicas son las mismas en el caso de la mujer que en el del hombre, ¿cómo es que las damas tienen -con perdón- tanta mala lechecita en las relaciones amorosas? ¡Porque no me digáis vosotras que a la hora del meneo no os las sabéis todas más tres! “Ahora no, que estoy en la regla”. “¿Es que nada más piensas que en ... eso?”. Y si optamos -para que no se estropee la fiesta- por regalarle previamente un ramo de rosas, “¡tate!, ya sé lo que quiere de mí este cantamañanas!” Vamos, que ni con flores. ¿O es mentira? Eso, amigos míos, sin hacer referencia alguna, ¡ni por asomo!, a las menopáusicas. ¡Pobre de mí si se enterase de este escrito doña Flor, mi querida monjita sentimental!

Ya sé que es la ley, pero me jode que los electrones, bosones, mesones y toda la ralea de miniaturas a las que me estoy refiriendo interaccionen de manera diferente al tratarse de mujeres y de hombres. Sólo cuando media el euro se ponen de acuerdo y dejan para otro día la polémica. ¡Puta vida! Pero hay más tela que cortar, puesto que en el caso de los curas el comportamiento de las partículas es distinto al de los sexos opuestos. No es que los eclesiásticos sean andróginos. Nada de eso. Es que han estudiado latín.

Se trata, como habréis podido observar, de una regla ternaria. Por lo tanto, a partir de esta idea voy a tener que plantearme la tarea de elaborar una hipótesis de trabajo, ya que me tiene en vilo el problema de la interacción atómica.) Y ahora, prosigamos con los enanos cósmicos.

Hay otra manera de clasificar las partículas, pudiéndose englobar en dos clases: fermiones (que no son otra cosa que bariones y leptones) y los bosones que, como el fotón, ejercen la interacción entre fermiones. El bosón abarca a mesones, fotones, corpúsculos W y Z y a los intrigantes gravitones. Ahora bien; si atendemos el principio de exclusión de Pauli, únicamente pueden ocupar un mismo nivel en el átomo unos pocos fermiones. De modo que, según se desprende de este principio de exclusión, un fermión no puede ocupar el mismo estado de otro fermión. En cambio, bosones iguales sí que pueden hacerlo. En consecuencia, los fermiones iguales se repelen, en tanto que los bosones de la misma naturaleza se aúnan de manera fraternal.

En cuanto a la palabra espín sólo diremos en principio que se refiere al movimiento de rotación de la partícula sobre su propio eje, denominado "momentum angular" intrínseco, y "momentum angular" cuando se trata de la rotación del corpúsculo alrededor del núcleo del átomo, tal como sucede con el electrón. Los bosones tienen espines de valor entero: 0, 1, 2, etc., y los fermiones valor dividido: 1/2, 3/2 ...

Comoquiera que estamos tratando un asunto elemental de la Física, no creo prudente extenderme en más explicaciones por el momento. Sería contraproducente atosigar al lector no familiarizado con esta terminología. Libros hay en el mercado, y muy buenos, que a nivel divulgativo nos pueden servir a los profanos en la materia para satisfacer nuestra curiosidad. Creo que merece la pena leerlos, al menos las personas con inquietudes culturales. La Física es fascinante, y, sobre todo la física cuántica y la relativista, embrujan. Imaginarse, aunque no sea con exactitud científica (porque se necesita saber muchas matemáticas para poder acceder a esta clase de conocimiento) la maravillosa complejidad del microcosmos, seduce tanto como abrazarse a una joven veinteañera con excelentes domingas. O al menos eso es lo que a mí me sucede, tal vez porque mi libido está formando parte en estos momentos de la interacción atómica débil. Si cuando tenía 20 años era yo todo un gluón, ahora, ya tan alejado de la divina juventud que añoro, me he convertido en un montón inservible de neutrinos. ¡Pero bueno! ¿Qué más da? Me queda la imaginación, aunque la testosterona me haga una pedorreta cada vez que contemplo un hermoso cuerpo de mujer.

César Rubio (Augustus)
Miembro de la Asociación
Escritores Castellano-manchegos
Y de la Mediterranía.

Este artículo tiene © del autor.

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