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CON EL SILENCIO A MEDIAS SOBRE LOS LABIOS

Entrevista a la poeta Catalina Benavides

Frank Otero Luque

Perú



A Catalina Bustamante me vinculan la poesía, la gente de Inter Art, los Martes Poéticos y Waiyuri; la literatura en general a través de nuestros amigos en común Cronwell Jara y Cecilia Granadino; y la música y la fotografía por su esposo Octavio Santa Cruz y las presentaciones que ha realizado con Marcela Pardón. Y también, por coincidencia, mis abuelos paternos se casaron en Jauja, donde ella nació.

- ¿Por qué escribes, Catalina?
- Es la mejor forma que tengo de comunicarme con los demás. Así puedo entregar lo que siento que tengo por decir, sin esperar retribución, salvo que se me escuche o lea.

- ¿Cuál consideras tu mejor poesía?
- No podría decirte. Siempre es mi último poema; es como el hijo chiquito.

- ¿Tienes un poema más emblemático?
- ¿Emblemático? No lo sé. Quizás "A medias Warmi soy", que es una mezcla de español y quechua: "Warmi" significa mujer.

- ¿Cuál es la historia detrás de ese poema?
- Es la voz de una mujer que ha sido trasplantada y se le ha quitado su idioma nativo. Hay conceptos que no pueden ser traducidos al español, por mucho que uno lo intente. Entonces, la comunicación queda trunca. Eso es algo que debe haberme sucedido; me quedé con el silencio a medias sobre los labios cuando mi papá nunca quiso que me enseñaran quechua.

- ¿Por qué se oponía a que aprendieras quechua?
- Para mi padre, el quechua no era sinónimo de progreso. Él era contador y administraba las minas. Misti, pues.

- Traduce "misti", por favor.
- En los pueblos andinos, se llama "misti" al mestizo que tiene la piel más clara y que, por lo general, ostenta un mejor rango económico. Además de tener una profesión, mi padre era propietario de muchos terrenos de cultivo y patrón de aparceros y arrendatarios.

- ¿Puedes recitarnos "A medias Warmi soy"?
- Con mucho gusto:

A medias Warmi(1)soy.
Impasibles
los Apus (2)
no aceptan mis ofrendas
está sordo a mis ruegos el Wamani(3)

No me comprenden
pese a mi rostro
de pómulos alzados
mi piel de cobre
mis ojos
de fuego y obsidiana
y la recia negrura
de mis cabellos
pese a la flor de kantuta
prendida en mi corpiño...

Desde siempre
estoy con el silencio a medias
sobre los labios.

He perdido mi voz primera
milenaria.

Me fue negado
el dulce cantar del runa simi(4).

A medias warmi soy.
Sola.
Pobre.
Terriblemente sola y pobre.
Huaqcha(5).

[1] Mujer
[2] El espíritu de la montaña
[3] Dios tutelar
[4] Idioma quechua
[5] Tan pobre que ni siquiera tiene la capacidad de reciprocar

- Entonces, sí llegaste a aprender quechua.
- Algo, con mi nana Valicha (Valentina). Pero un día le dije a mi padre "me duele el wijauniqui" (cintura) y sólo por eso él la despidió. Emotivamente, nunca pude separarme del recuerdo de mi Valicha, quien conjuntamente con mi tía Lucila, han venido a conformar el personaje de Lucila Mayta.

- ¿Desde qué edad te crió tu Valicha?
- Desde que nací hasta los cuatro años. Cuando aprendí a hablar de corrido, ella se fue.

- Si tuvieras que calificar tu poesía, ¿cuál sería el adjetivo?
- Vivencial . Y en un 50% aborda temas del mundo andino.

- ¿Qué temas, por ejemplo?
- De la vida diaria:

La soledad:

No puedo detenerme / ni encontrar la vigencia / de esto que llamo cuerpo / y entender el por qué / mis neuronas zozobran hasta la madrugada...
(Palabra no dicha, poema No. 6)

El amor:

De comarca en comarca / busco dónde sembrar el germen / que cicatera guardo como un tesoro / No hay camino ignorado / no hay puerta no llamada / Para encontrar el surco abierto / Irrescatable algo de mí / se pierde en esta búsqueda / Tú, sin que lo imagines / vienes prendido a mi costado / en todos mis momentos / por todas mis comarcas / y enderezas mi rumbo.
(Cancionero para quien anda sola, Vienes conmigo)

Es uno de los poemas que prefiero.

- ¿Es dedicado a Octavio?
- ¡Por supuesto!

El desamor:

De vez en cuando / asombrados / descubrimos la misma página / de un mismo diccionario / y volteamos los rostros / para reconocernos / y no nos encontramos...
(Palabra no dicha, poema I, parte segunda)

La nostalgia por el retorno:
Cualquier mañana azul / llegará a mi ventana / la paloma / con un mensaje atado a la patita...
(Palabra no dicha, poema III, parte tercera)

Los problemas de subsistir en la gran urbe:

Porque en la calle diario / mueren los que preguntan / mueren los que responden / y mueren los que callan / se nos mueren no más / simplemente / se mueren...
(Palabra no dicha, poema V, parte quinta)

Y mucha poesía a mi madre:

Hemos oído misa juntas / como hace tiempo / Que la paz sea contigo / y conmigo / ese dulzor amargo / que cierra la garganta / cuando se tragan lágrimas / ¿Será que nos estamos despidiendo madre?
(Palabra no dicha, poema II, parte cuarta)

- Antes de empezar la entrevista, me dijiste algunas palabras sobre el tratamiento de los temas en la poesía de Marcial de la Puente. ¿Puedes hablarnos un poco al respecto?
- La poesía de Marcial de la Puente me llama a una lectura recurrente debido a su musicalidad, a la calidad de sus textos, que son pulcros porque no pone una palabra que no sea imprescindible para la elaboración del poema, y el tratamiento de los temas es siempre actual y vigente. Es una lástima que sea un poeta injustamente poco difundido.

- ¿A qué crees que se deba esto?
- Tal vez porque murió muy joven y no pudo ser el transmisor de su propia obra. Hay muchos poetas que no culminan su ciclo; Marcial de la Puente fue uno de ellos.

- ¿Qué opinas de Eguren?
- Es el poeta de la gran metáfora, de la fantasía.

- ¿Cuántos Eguren valen un Vallejo o cuantos Vallejo valen un Eguren?
- Un Eguren vale un Eguren y un Vallejo vale un Vallejo, porque son únicos. Eguren era, además, cultor del dibujo. Dibujaba en pequeño y era muy amigo de Isa Jara (Isabel Jara), conocida artista plástica de la época.

- ¿A qué foros poéticos perteneces?
- A la RELAT, la Red Latinoamericana de Escritores. Mariella Sala es la presidenta de la sede en Lima. Es un honor para mí que Elvira Ordóñez y Zelideth Chávez, por decir dos nombres de toda una generación de excelentes escritoras, también estén en la RELAT, y eso es todo un honor para mí. También pertenezco a mi querido Anillo de Moebius, un círculo cultural dedicado al manejo narrativo. Allí me permiten hacer poesía y la critican aportándome muy acertadas sugerencias. Asimismo, últimamente he asistido a los talleres literarios organizados por el Centro Cultural Antonio Cornejo Polar, con la excelente dirección de Ana María Gazzolo. Ha sido una experiencia sumamente provechosa para mi trabajo. Por otro lado, Palavreiros, cyberforo brasileño, de la que soy miembro, ha difundido mi poesía. Y ahora pertenezco a WAIYURI, donde espero aportar lo mejor de mi producción.

- ¿Con qué poetas vivos te gustaría aparecer en una antología? Dime seis nombres.
- ¡Qué difícil darte sólo seis! Bueno, con Blanca Varela (la más grande poeta viva que tenemos en el Perú), Doris Moromisato (plena de imágenes y profunda ternura), Esther Castañeda (la maestra del corto aliento), Elvira Ordóñez (por su metáfora dinámica y centelleante), Gloria Mendoza (quien nos trae el mundo del lago en toda su belleza) y Cronwell Jara (poeta del gran aliento y de la gran imagen).

- ¿Extranjeros?
- Carilda Oliver Labra (cubana, tiernísima), Gonzalo Rojas (posiblemente el más grande poeta chileno de la actualidad), Raúl Zurita (también chileno, quien hace renacer mi amor por la tierra y las cordilleras), Águeda Ruiz (mexicana, rebelde y con un yo poético vibrante), Nancy Morejón (telúrica, una de las voces más notables de Cuba) y Michele Najlis (nicaragüense, profunda dentro de la austeridad de sus textos).

- ¿Por qué habrá actualmente tanto poemario publicado si, en general, la gente no lee poesía?
- Porque hay quienes creen que mientras más publican, más poetas van a ser. Pero no es lo mismo intentar hacer poesía que ser poeta. Abundan las personas que no corrigen sus textos, no los deja dormir, no leen y, en su afán de publicar, editan libros mediocres. Pienso que el que hace literatura debe leer mucho a los maestros y escribir, escribir y escribir; y corregir, corregir y corregir. Afortunadamente, el seudo poeta pasa rápido, porque se le acaba la pose.

- ¿Por qué crees que a los jóvenes no les atrae la poesía?
- Porque ven mucha televisión y están absortos en la informática, donde todo es inmediato, todo es imagen. Temo que estamos viviendo la época de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y eso me da pánico. Entre la televisión y la informática, muchos jóvenes han perdido el gusto de soñar, que es lo que nos regala la lectura.

- ¿Cuál sería la fórmula para atraer a la juventud hacia la poesía?
- Déjame soñar: Una política de Estado que apoye la edición de libros paradigmáticos en nuestra literatura, a fin de que lleguen al lector al mínimo precio; algo así como los recordados "populibros" de Manuel Scorza (otro gran poeta casi olvidado). Pero quizás esto sea soñar mucho. Ahora bien, siendo más realistas, definitivamente, los recitales a viva voz ayudan a difundir la poesía. Califico como "milagros", los resultados obtenidos por algunas "islas heroicas", en este globalizado siglo XXI. Por ejemplo, desde hace 10 años, Juan Benavente dirige los Viernes Poéticos de Quilca. También he visto gente congelándose en el brumoso invierno porteño, sentada en la tribuna del anfiteatro "Manuel Rasgada", porque Pedro Rivarola estaba en el Callao llevándoles poesía. Esperemos que alguien tome la posta. Y también, por supuesto, están los Martes Poéticos promovidos por Beatriz Dammert.

- ¿Qué más hemos perdido con la partida de Pedro Rivarola?
- Además de un hombre cabal, un pionero de la difusión de la poesía. Va a ser difícil conseguir a alguien que, con tanto dinamismo, fomente la poesía en el Puerto. Se ha perdido también un cultor de la décima que respetaba los cánones de ese género. Nunca le he oído un desliz, escaparse de la métrica o del ritmo. El glosó algunos de mis poemas y me enorgullece recordarlo.

- ¿Eres musical?
- Sí, mucho. Octavio me ha enseñado a oír buena música. Aprecio la música clásica en su dimensión gracias a lo que he aprendido de él, quien ha sido mi maestro.

- ¿Ha musicalizado él alguno de tus poemas?
- Les ha puesto un apoyo rítmico, sin llegar a ser melopea.

- ¡Qué curioso! ¿No te gusta el acompañamiento musical cuando recitas?
- La poesía tiene su propio ritmo, su propia música y su propio mensaje. Los silencios en la poesía deben ser apreciados. Inclusive, hay poesía que debe ser leída en la quietud de una biblioteca para sumergirse plenamente en ella. En esos casos, hasta la voz estorba. Por ejemplo, Trilce, de Vallejo. El silencio me interesa mucho como material poético.

- ¿Tienes buena voz?
- Me gusta cantar y me gusta bailar, especialmente los huaynos de mi tierra.

- ¿Tocas guitarra?
- No, nunca aprendí. Pero sí oigo mucha música para ese instrumento.

- ¿Te agradan los haikus?
- Son la esencia de la poesía. He intentado escribirlos como en un ejercicio de filosofía de vida, aunque corresponden al pensamiento de la cultura oriental. En el Perú, hay buenos cultores del haiku, como Sologuren, cuyo trabajo admiro. Siempre he deseado lograr el cortísimo aliento en un buen poema.

- ¿Cómo te enamoró Octavio?
- La pregunta debería ser: "¿Cómo me sigue enamorando Octavio?". La respuesta es: con su gran bondad, porque, antes que nada, él sabe ser amigo y maestro.

- ¿Cómo enamoras a Octavio?
- Pobrecito, yo lo torturo. Debe ser terrible convivir conmigo.

(Roxana, Catalina y yo soltamos la carcajada)

- ¿Por qué eres tan terrible?
- Porque siempre estoy apurada. Le dedico mucho tiempo a mis cosas y, a veces, poco a las cosas de él. Y siempre le estoy pidiendo ayuda.

- ¿Qué es lo mejor que les has transmitido a tus hijos?
- El saber escuchar y el interés por la lectura; el buscar siempre en los libros.

- ¿Que es lo más valioso que ellos te han transmitido?
- Esas ganas de valorar la vida, de vivirla plenamente, de que cada día que llegue sea una nueva oportunidad. Vivir los días con esperanza sin llenarnos de pena.

- ¿Un verso para Octavio y para cada uno de tus hijos?
- A Octavio: "De comarca en comarca vienes conmigo".
A Alina: "Desde mi corazón intento llegar a ti".
A Gaby: "Viajera infatigable/ ojos de amanecer".
A César Octavio: "Tiene los ojos límpidos / como el agua del más claro puquial".

- ¿Han heredado tus hijos el talento musical de su padre?
- Alina estudió guitarra clásica desde los nueve años con el maestro Juan Brito. A los diecisiete, antes de irse a Europa, grabó con su papá "La Guitarra Negra - Volumen I", que incluye la suite del ballet "La muñeca negra", de Victoria Santa Cruz. Gabriela, por su parte, tiene muy buena voz y canta en el Coro Universitario de Lyon, en Francia. Y César Octavio estudia Bellas Artes en la Universidad de Charles Montagne No. 3 de Burdeos, y se da tiempo para pertenecer a una banda de Rock, con otros peruanos residentes allá.

- ¿Has ejercido el Derecho?
- Sí, de eso he vivido. Mi trajín es el derecho civil. Es un mundo de misceláneas. Gran parte de mi narrativa se nutre en experiencias de mi vida profesional. También mi poesía da cuenta, por ejemplo, del arte de sobrevivir pese al caos urbano, de la vida de un poeta jugando a ser abogado. Por ejemplo, esto lo escribí haciendo cola entre tribunales:

Enajenada / recorro las palabras conocidas / rescato las antiguas / voy en pos de otras que no conozco / las inauguro temerosa / invento nuevas formas / para jugar al canto / de las cosas que digo y que no digo / enajenada / corro a la contra / corro a mis papeles / no sé qué hacer / no me pidan la sopa en el almuerzo / hoy les voy a servir ensalada de sueños.

- ¿Si no hubieras estudiado derecho, que hubieras seguido?
- Literatura. He hecho muchos cursos de literatura.

- En tu poesía y en general, siempre hablas de tu tierra. ¿Qué te sugiere Pedro Páramo"?
- Admiro mucho a Rulfo y he leído "Pedro Páramo" varias veces. Sin embargo, nunca olvidaré la primera vez que lo hice. Fue en 1967, en un viaje de retorno a Muquiyauyo -el lugar de nacimiento de mi padre- en compañía de Cecilia Granadino. En aquella ocasión, visité la tumba de mi abuelo (el legendario cacerista) y nunca había sentido tanta pena en mi vida. Lloré todas las lágrimas del mundo para desahogarme, porque sentí que Muquiyauyo era el Comala donde estaban mis muertos. Fue muy doloroso cortar el cordón umbilical para poder vivir en paz. No obstante, aún me duele el solo hecho de pensar en el retorno a Masma, la tierra de mi madre, a Molinos, a Julcán, porque sé que me voy a enfrentar a la ausencia de los míos y eso me hiere.

- ¿Cómo te gustaría que rezara tu epitafio?
- "Aquí yace Catalina Bustamante, quien nunca olvidó de dónde vino".

Surco, viernes 25 de febrero de 2005.

http://www.geocities.com/foterografia/catabustamanteentrevista.html

Ver en línea : Entrevista a Catalina Bustamante, por Frank Otero Luque

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Catalina Bustamante - Fotografía por Frank Otero Luque

Este artículo tiene © del autor.

1994

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