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¿POR QUÉ NO EL PAÍS? - MARCELA PARDÓN entrevistada por Frank Otero Luque

Frank Otero Luque

Perú



Debo confesar que mi gran admiración hacia la voz de Marcela me ha llevado incluso a grabar algunas de las canciones que interpreta, una sola por cassette, con la osada e ilusa intención de escucharlas repetidamente y aprendérmelas... para cantarlas en la ducha. ¡Sálvese quien pueda!

- En la intimidad de tu casa, ¿cantas a capella o con fondo musical?

- Cuando ensayo, toco la guitarra. No suelo poner música de fondo mientras hago otras cosas, porque sino empiezo a prestarle atención y dejo lo que estoy haciendo.

- ¿Puedes manejar escuchando música?

- A veces ensayo mientras manejo para aprovechar el tiempo. Por eso conduzco despacio y nunca he chocado. En ocasiones, me han sorprendido cantando en las paradas de los semáforos y, de carro a carro, me han hecho señas de aprobación, lo que ha llegado a ruborizarme.

- ¿Con qué músicos has trabajado?
- Los directores-arreglistas con quienes he trabajado son el pianista Félix Vílchez hijo (1986), el guitarrista Félix Vílchez padre (1987–1988), el percusionista Cali Flores (1991-1996) y, a partir de 1997, con el pianista Javier Pérez-Saco, salvo en "Brel", que fue Jorge Bermúdez, también pianista.

Se puede decir que mi acompañante oficial es Javier, incluso es el director musical-arreglista en los concursos. Con Javier trabajamos por primera vez en Fascinación: París 1900. Él acababa de regresar de Estados Unidos, donde había vivido y trabajado muchos años, sobre todo en obras de teatro musical y con músicos de la talla de Itzhak Perlman, con cuyo conjunto recorrió importantes ciudades.

- ¿Y además de los directores musicales?

- He tenido la suerte de trabajar siempre con excelentes músicos, como Sergio Valdeos, César Peredo, César Vivanco, Pepe Céspedes, Agustín Rojas, María Elena Pacheco, Iván Kundicevic, Paloma Chávez, Agustín Rojas, Alex Sarrín, Félix Casaverde y otros más.

- Impresionante.

- En efecto. Creo que en un espectáculo hay que lograr que todos y cada uno de los participantes tengan un alto grado profesional. Sólo así se puede presentar algo de primer nivel. Y eso es lo que siempre tratamos de ofrecerle al público.

- Eres actriz, bailarina y cantante. ¿En la misma proporción?

- No, soy más cantante, aunque Alberto (Isola) afirma que soy actriz. Él fue jurado en el Concurso "L’air du temps", en 1985, y dice que, cuando me oyó cantar, pensó que yo era una actriz que cantaba. Y en cuanto a bailarina, ya me jubilé.

- ¿Por qué te jubilaste?

- En realidad, no fui bailarina tanto tiempo, pero enseñé en la Escuela Nacional de Ballet desde 1975 hasta 1985, y luego continué dando clases en mi propio estudio (Danzart) hasta el año 2001. Después de 25 años, ¿no crees que tenía derecho a jubilarme? Además, si bien el ballet fue mi primera gran pasión, últimamente ya no me daba satisfacciones de orden profesional ni económico.

- ¿Por qué no?

- Porque en el Perú la danza no tiene un futuro laboral. La gente necesita estudiar simultáneamente otra carrera para sobrevivir y no puede dedicarse por completo a la danza, ya que requiere mucho entrenamiento. Y cuando, como profesor, ya quieres disfrutar de los resultados, tus alumnos dejan de bailar porque los horarios de la universidad no se lo permiten y éstos cambian constantemente. Como resultado, uno siempre tiene alumnos que recién están comenzando y eso agota. Tuve, sí, la satisfacción de hacer participar en mis espectáculos a algunas de mis alumnas destacadas, como Giselle Menacho, María Laura Rheineck, Andrea Pimentel, Angie Figallo y Sandra Durand.

- ¿Alguna de tus alumnas ha alcanzado éxito profesional?

- Sí, Giselle Menacho. Es una de las bailarinas principales del Ballet de Orlando (USA), dirigido por Fernando Bujones. Está casada con un bailarín cubano y los dos viven de su trabajo como bailarines y profesores de ballet.

- ¿Qué opinión te merece la labor de Lucy Telgue?

- Admirable. Ha formado excelentes bailarines y ha sacado adelante el Ballet del Teatro Municipal, que es la compañía que preserva el patrimonio del ballet clásico en el Perú. Ella supervisa todo personalmente, e incluso confecciona el maravilloso vestuario de las puestas en escena. Pero aparte de ese centro y del Ballet Nacional, sólo hay pequeños grupos de danza moderna que no pueden vivir de su arte.

- El estudio de danza que tienes en casa fue construido especialmente para ello, ¿verdad?

- En realidad, primero fue mi estudio y luego, sobre él, construí mi casa.

- ¿Qué ocupa ahora ese gran salón, que mide algo así como 9 x 8 m?

- Lo alquilo por horas para clases o ensayos.

- ¿A qué edad empezaste a bailar?

- A los seis o siete años y dejé de hacerlo en 1985, cuando gané el Concurso "L’air du temps". En ese entonces, además de enseñar, fui bailarina en el Ballet Moderno de Cámara que dirigía nuestro gran bailarín Jorge Rodríguez, ya fallecido.

- ¿A qué profesores de ballet recuerdas con más cariño?

- A Carmen Muñoz, que fue mi primera maestra en el Ballet Miraflores. Ella logró inculcar el amor por la danza a toda una generación de bailarines. También recuerdo la gran dedicación y amor por su arte de Manuel Stagnaro y de Martha Ferradas, en la Escuela Nacional de Ballet. Asimismo, recuerdo la gran generosidad de Jorge Rodríguez para compartir sus conocimientos, aún estando él en carrera.

- ¿Y de canto?

- A Carmen Chávez, una apasionada del bel canto; a Paquita Cendra, maternal y dulce; y al cubano Andrés Arriaza, por la exactitud y precisión en su metodología. También recuerdo con mucho cariño a mi única profesora de piano, Graciela Torreblanca. Después que ella murió no quise seguir tomando clases.
Mi profesora de guitarra fue Pilar de Marimón. Cantaba lindo. En esa época yo era tan tímida que creo que ella nunca me escuchó cantar en la clase. Yo tocaba el acompañamiento de las canciones que me daba de tarea y la hacía cantar a ella.

- Tu madre, la señora Olivia, jugó un papel preponderante en tu formación artística, ¿verdad?

- Claro que sí. Ella era una apasionada del aprendizaje, para ella misma y para los demás. Con mayor razón en el caso de mi hermano y mío. Apenas esbozábamos el menor deseo de aprender algo o detectaba alguna cualidad, ella ya se estaba informando de quién era el mejor profesor en la especialidad. Yo fui más dócil para someterme al aprendizaje. Mi hermano tenía grandes dotes para las artes plásticas (para las cuales yo soy absolutamente negada), pero no quería tener un profesor. Dibujaba y hacía pequeñas esculturas realmente muy bien. También escribe muy bonito.
Sé que mi mamá tenía muchos "protegidos" a quienes ayudaba en sus estudios, aunque ella nunca lo dijo. Así hacía ella sus cosas: calladamente pero con convicción.
Cuando se jubiló, tomó clases de piano durante muchos años con una amiga suya que era maestra. Siempre estudiaba cuando no estábamos y creo que sólo la oímos tocar en alguna ocasión en que no abrimos la puerta de calle y nos quedamos afuera escuchando. Decía que no tocaba para tener público sino para su propia satisfacción. También se matriculó en el Instituto Italiano y en el Goethe, para aprender italiano y alemán, y terminó todos los ciclos.

- ¿Qué te sugiere el nombre de Doris de la Puente?

- Fue una pionera del ballet. Sé que realizó su labor a través de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA).

- ¿Qué maestros de la talla de Dimitri Rostoff han enseñado en el Perú?

- Roger Fenonjois, en la AAA. Alexander Plissetski (hermano de Maia Plissetskaia, primerísima bailarina del Bolshoi en los años 70), quien trabajó en el Ballet de San Marcos. También Liliana D’Albyni, maestra y coreógrafa argentina que vivió muchos años en el Perú. Además, consiguió el terreno y participó activamente en la obtención de recursos para la construcción del local que ocupa actualmente la Escuela Nacional del Ballet. Asimismo, el actual maestro del Ballet del Teatro Municipal, Mijail Kujarev, y algunos maestros cubanos que han trabajado por temporadas con los elencos grandes.

-En Dansualidad, el espectáculo coreográfico que presentaste en la Alianza Francesa, daba la impresión de que los bailarines desafiaban las leyes de la física.

-Siempre están haciéndolo. Sus movimientos no son los normales, empezando por el hecho de pararse en puntas de pies. Además, la luz tiene mucho que ver porque le da otra dimensión al movimiento. Ése es mérito de Adrián Núñez, quien se encarga de la iluminación en todas mis presentaciones.

- En casa de la señora Doris vi una foto de Martha Hildebrandt.

- Sí, ella también estudió ballet en la AAA y apoyó mucho al ballet cuando fue directora del Instituto Nacional de Cultura.

- ¿Te gustaría ser directora del INC?

- No. Ya cumplí mi cuota de sacrificio para el Estado peruano. Lejos de ayudar, las trabas burocráticas del INC desalentaban.

- ¿Te consideras perfeccionista?

- Sí, en cuestiones de trabajo. Por ejemplo, cuando veo los videos, siempre pienso que las cosas pudieron haber salido mejor. En la vida cotidiana soy más relajada.

- Eres egresada del Programa de Psicología de la Universidad Católica. ¿Por qué nunca ejerciste la profesión?

- Porque llegué a la Psicología de casualidad. Yo quería estudiar algo que me permitiera enseñar adecuadamente (ballet, por supuesto, no ninguna materia escolar), y aparentemente mi carrera debería haber sido Psicopedagogía. Pero el año que terminé Estudios Generales, cerraron el ingreso a esa especialidad y me dijeron que debía pasar por Psicología para llegar a Psicopedagogía como especialidad posterior. Cuando terminé Psicología ya no había esa posibilidad.

- ¿Tienen los bailarines de ballet una personalidad prototípica?

- Sí: una buena dosis de histrionismo (muy necesaria para todos los que nos dedicamos a las artes escénicas) y una gran preocupación por el físico, sobre todo el peso. Aunque no es verdad que las bailarinas coman muy poquito. Te asombrarías de lo que pueden comer algunas. Pero sí hay que cuidarse de estar muy delgadas para salir al escenario. ¡Si no, puedes lucir fatal! (O mejor dicho, deslucir).

- ¿Cuán importante es el vestuario en tus espectáculos?

- Importantísimo. El vestuario es parte del "clima", de la atmósfera del espectáculo. Cada espectáculo tiene su propio vestuario, su propio color. No es intercambiable.

- ¿Quién es el responsable?

- Andrés Torres. Un gran modisto, artista y amigo.

- ¿Participas en el diseño?

- Yo sólo aporto algunas pequeñas sugerencias, le explico a Andrés cómo va el espectáculo, dónde quisiera que hubiera un cambio y nada más. Afortunadamente, él se involucra tanto que yo sé que de ese rubro no tengo que preocuparme. Todo sale perfecto y no tengo ni que imaginármelo. Es una gran suerte y un alivio grande contar con él. En los últimos espectáculos ni siquiera he ido a comprar las telas. Sintonizamos perfectamente. Ya van a ser 20 años que se ocupa de mi vestuario. En realidad, es la única persona que lo ha hecho y lo seguirá haciendo, espero. Yo sé que una parte del atractivo de mis espectáculos es el vestuario. El público sabe que siempre verá algo muy especial. Además, Andrés siempre guarda alguna sorpresa para el día mismo del estreno. Algún detalle, algo nuevo, imprevisto, pero siempre oportuno.

- ¿De qué tamaño es tu guardarropa para poder almacenar vestidos, sombreros voluminosos, etc.?

- Ocupa varios armarios de mi casa y en la casa de mi tía Mabel hay una habitación con muchas cosas.

- ¿Algún secreto para conservar las prendas?

- Guardarlas lavadas y bien protegidas.

- ¿Has usado para eventos sociales, personales, el vestuario perteneciente a alguna presentación?

- Solamente una vez usé para un matrimonio un vestido negro que era muy sencillo.

- Halloween versus Día de la canción criolla.

- Cuando yo era niña no existía Halloween. Recién entró al Perú a fines de los 70 cuando se miraba más hacia Miami que hacia nuestro país.

- Aunque las peñas criollas datan de los años 50 (El Parral) y 60 (El Karamanduka), curiosamente proliferaron y se popularizaron recién a partir de los 70, quizás como una respuesta a la invasión del Halloween.

- No lo sé. Pero sí estoy convencida que la tarea de reflotar nuestra música nacional no depende de un solo día sino de los 365 días del año.

- ¿Cómo crees que podríamos lograrlo?

- Un buen referente es el festival folklórico de Cosquín, en la Argentina, que pone a la gente a trabajar en forma permanente. Por ejemplo, la popularísima cantante argentina Soledad, "La Sole", se consagró en ese festival, en 1997.

- Háblanos más sobre el festival de Cosquín.

- Cosquín es un pueblo ubicado cerca de Córdoba y su festival folklórico data desde el año 1961. En este festival, además de los espectáculos de canto, danza y declamación, hay peñas criollas donde el público tiene la oportunidad de interactuar con los artistas. También se organizan mesas redondas, con la presencia de profesionales del folklore e intelectuales, y hay una feria en la que se exponen productos artesanales de todas las regiones de la Argentina. Participan muchos intérpretes jóvenes, con propuestas nuevas, aunque sin perder la esencia del folklore. Esa es la única manera de asegurar el relevo de los intérpretes tradicionales y habituales. Además, los jóvenes atraen a los jóvenes.

- Legado tradicional versus vanguardismo. ¿Cómo resuelves el problema?

- Todo evoluciona y así debe ser, pero preservando siempre la autenticidad en la expresión folklórica. Por ejemplo, en las Brisas del Titicaca ofrecen un espectáculo coreografiado y un poco estilizado, pero sin perder las raíces.

- ¿Qué tal trabajo está desarrollando la Escuela Nacional de Folklore?

- En el año 1998, si mal no recuerdo, tuve la oportunidad de disfrutar la presentación de un grupo de bailarines recién egresados de la Escuela Nacional de Folklore, en el ZUM de la Universidad de Lima, con motivo del cierre de un congreso de la Organización Panamericana de la Salud. La conjugación del arte para danzar, el vestuario y el entusiasmo de los bailarines fue increíble. Ellos acababan de representar al Perú en el Festival de Guanajuato, México, con éxito total. ¿Dónde están ahora esos chicos? ¿Quién los apoya? ¿Continuarán con el mismo entusiasmo? Talento les sobra.

- Eres organizadora de los concursos nacionales de la Canción Francófona y de la Canción Brasileña. ¿Por qué no apoyar, entonces, la música nacional?

- A mí me encantaría organizar también un evento de música peruana, a nivel de compositores y de intérpretes jóvenes. Pero eso necesita buenos auspiciadores. Hay que alentar la creación y a los nuevos valores. No se puede pensar que van a vivir del aire. Eso de por amor al arte no funciona. Es una de las razones por las que nuestro quehacer cultural no prospera.
La gente debe vivir decorosamente de su trabajo y, si su trabajo es componer o interpretar, pues de eso debe vivir.

- ¿Cuándo hiciste tu primer espectáculo musical?

- En julio de 1986: París bajo el cielo de Lima.

- ¿En francés?

- Sí.

- ¿Dónde aprendiste a hablar francés?

- En el Franco Peruano, los tres primeros años de colegio. Luego, cuando me cambiaron, con profesoras particulares. Recuerdo con especial cariño a Madame Odette Lagalice, quien me preparó para ingresar a la Alianza Francesa y dar allí los exámenes más avanzados.

- ¿En qué otros idiomas has cantado?

- En español, por supuesto, dos canciones en inglés (Beguin the beguine y Memory) y una en portugués (Nuvem de lágrimas).

- ¿Con quién has cantado a dúo?

- Con Bruno Odar (Brel) y Octavio Santa Cruz (Contrapunto).

- ¿Te sientes cómoda cantando a dúo?

- Sí, aunque me hubiese gustado hacer la segunda voz. Siempre me gustó hacerlo, desde que era pequeña. Escuchaba una canción y automáticamente estaba haciendo otra voz.

- ¿Cuáles son, en tu opinión, las mejores voces nacionales masculinas y femeninas vivas?

- La masculina pertenece actualmente, sin lugar a dudas, a Juan Diego Flores. Y la femenina a Tania Libertad.

- ¿Mejor intérprete?

- No puedo decir quién es mejor, porque eso es muy subjetivo, pero puedo decirte que, en música criolla, me gusta el estilo de Cecilia Barraza. De los valores jóvenes, me gusta Gianmarco, a pesar de que, aunque tiene buena voz, a veces canta con el estilo de los que no la tienen. Afortunadamente, también es un buen compositor y muy carismático.

- ¿Qué nos dices del reciente triunfo del Perú en el Festival de Viña del Mar, con la canción "Mi alma en tus manos"?

- Me parece muy bien y me alegra todo lo que sea éxito para el Perú. La interpretación de Jorge Pardo fue muy buena y merecía el premio.

- ¿Te gustaría ir a Viña?

- ¿Por qué no? Este año grabé una canción muy bonita de Gladys María Pratz y la enviamos. No la seleccionaron, pero nos alegra que la elegida haya sido la ganadora.

- ¿"Como una rosa roja"?

- No, porque tiene que ser inédita y ésa ya es un clásico. Es una nueva titulada "La niña de los ojos azules".

- ¿Has compuesto alguna vez?

- No, nunca.

- ¿Ni siquiera lo has intentado?

- Me hubiera encantado pero eso es algo que se da o no se da. Cuando tienes el don, el acto creativo sencillamente se te impone. Al menos eso es lo que dicen los creadores. De pronto sientes que tienes que "dar a luz" algo que está dentro de ti. Yo, lo más que hago, es interpretar lo que otros inventaron. Es algo muy bonito porque es una especie de recreación.

- ¿Quiénes son los compositores nacionales que más admiras?

- Chabuca Granda, Gladys María y algunos compositores de la Guardia Vieja, Andrés Soto...

- ¿A Andrés Soto por "El Tamalito"?

- Es su canción más conocida, pero no es la única. Participé en la coordinación del homenaje que se le hizo en el 2002, en el auditorio del Museo de la Nación, con motivo de su nombramiento como Patrimonio Cultural Vivo de la Nación por parte del Instituto Nacional de Cultura y de la presentación de un libro titulado "Canciones, epístolas y otros adefesios", con partituras de 30 canciones. Allí tuve ocasión de escucharlo interpretar sus propias canciones en los ensayos. Realmente me conmovió, especialmente cuando cantó "Tu mirada y mi voz" porque lo hizo con una intensidad tremenda. En el libro que te menciono, da a entender que se la dedicó a Chabuca.

- ¿Por qué crees que la iniciativa del homenaje partió de Alain Charbit, de un francés y no de un peruano?

- Porque suele suceder que los extranjeros muchas veces valoran más lo que hacemos los peruanos que nosotros mismos. Tienen el punto de referencia de sus propios países y cultura y, en la comparación, no perdemos nada. Muchas veces ganamos. Además, entre peruanos, y da pena decirlo, muchas veces somos mezquinos con los méritos de nuestros connacionales. En el caso de Andrés, además de que Alain era su amigo de muchos años, alguna vez le escuché decir que debería haber sido el Brel del Perú, lo que no es poca cosa. Y creo que tiene razón, tanto por la calidad de su poesía como por la intensidad de su interpretación. Ese homenaje no sólo fue la iniciativa de Alain Charbit, sino que fue posible gracias a su generosidad, lo mismo que la edición del libro.

- ¿Has pensado en emigrar?

- No sé si lo haría a estas alturas del partido, pero creo que debería haberlo hecho antes. Por ejemplo, Tania Libertad comenzó de cero en México y mira adónde ha llegado. Si se hubiera quedado acá no estaría ni a la mitad de ese camino. Cada vez que nos visita se ve que ha seguido mejorando en el manejo de su voz y en su interpretación. Además, nunca ha hecho concesiones para alcanzar el éxito; me refiero a que nunca ha bajado la calidad en la elección de su repertorio.

- ¿Dónde te gustaría emigrar? ¿A Francia, a México?

- Dado el tipo de repertorio que tengo, sería mejor Francia, ¿no?

- Seguiste algunos cursos de ballet en el extranjero.

- Sí, en el año 1988, en Colonia (Alemania); y dos años antes estuve en Maracaibo (Venezuela).

- ¿Certámenes internacionales?

- Después de ganar el Concurso L’Air du temps y viajar a París en 1985, en el año en 1993 participé en V Festival Internacional de la Canción, en Cancún, justamente con una canción de Gladys María Pratz. Y en el año 1998 hice una presentación en una cena de gala organizada por la Embajada del Perú en México, con la finalidad de recaudar fondos para los damnificados por la Corriente de El Niño.

- ¿Cómo has logrado sobrevivir económicamente en el Perú, exclusivamente de tu arte?

- Gracias a la calidad de los espectáculos y al apoyo de los patrocinadores. Si no hubiese sido imposible. Además, tenía mi estudio de danza.

- ¿Recuerdas todos tus espectáculos?

- ¡Por supuesto! Y te los puedo decir en orden: París bajo el cielo de Lima (1986 y 1992), Alma y América (1987), De canción y de amor (1988), Apuesto por la vida (1991), Nos sigue cantando el alma (1992), Para usted, Madame Piaf (1993 y 2003), Bonjour Paris (1994), De canción y de amor (1994), Cine y chanson: 100 años (1995), Remembranzas (1996), Fascinación: París 1900 (1997 y 2003), A los sueños de tu copla - Homenaje a Chabuca Granda (1998 y 2004), Hábleme de amor (1998 y 2001), La canción francesa: 100 años (2002), Pensando en ti - Homenaje a Agustín Lara (2002 y 2003), Contrapunto (2004) y Brel (2004). Fascinación, Hábleme de amor, y Brel fueron creados y dirigidos por Alberto Isola; e hice Contrapunto con Octavio y Rafael Santa Cruz, y Julio Humala.

- ¿Es Victoria muy estricta como directora? Recuerdo que, en uno de los ensayos de Contrapunto, ella alzó la voz y me dijo, rotunda y contundentemente: "¡No tomes fotos!", dejándome paralizado.

-Ella no era la directora de ese espectáculo, pero estaba en el ensayo porque yo iba a cantar dos composiciones suyas y me fue a enseñar el baile que había en una de ellas. Pero sí era muy estricta cuando dirigía el Conjunto Nacional de Folklore y obtuvo excelentes resultados. Fue una lástima cuando el grupo se disolvió y ella partió por muchos años a enseñar a una universidad en Pittsburg. Los grupos sólo pueden funcionar bien cuando hay una estricta disciplina que conduzca a sus fines, tanto si se trata de una orquesta, un grupo de danza o un equipo de fútbol. ¿Por qué no el país?

- ¿Por qué tus espectáculos no son itinerantes? Me parece enorme el esfuerzo que despliegan para que duren temporadas tan cortas. De otro lado, la gente de las provincias se pierde de ellos.

-Además de ser responsable de la producción y de actuar, sería agotador tener que hacer los contactos, planificar los traslados, etc. Tendría que convertirme en una mujer-pulpo. Me encantaría ir a provincias y al extranjero, pero para eso necesitaría un representante o manager que se encargue de todas las coordinaciones.

- ¿Cómo te sientes trabajando con Alberto Isola?

- Trabajar con él es un placer. Sabe muy bien lo que no quiere y deja espacio a los actores para que contribuyan con la construcción del personaje que interpretan; es un gran motivador. Puedes ponerte en sus manos con la confianza de que siempre logrará lo mejor de ti.

- Se nota que lo admiras.

- Sí, tanto profesionalmente como en el ámbito personal. Es detallista y perfeccionista. En el proceso creativo, sigue ajustando las cosas hasta el momento mismo del estreno. Y, curiosamente, es muy simple a la vez, porque sabe captar lo esencial y estrictamente necesario. Haber podido traducir a un genio como Brel, de la forma como él lo hizo, es estar a su misma altura. Hace un trabajo de síntesis que sólo es posible a partir de la gran experiencia y bagaje cultural que posee. Es un excelente director y amigo.

- ¿Director de cine preferido?

- En los últimos tiempos, Pedro Almodóvar. Después de ver "Hable con ella", pasé varios meses sin ir al cine porque esa película cubrió mi cuota. Difícilmente Almodóvar podrá hacer otra mejor, no porque dude de su capacidad sino porque es tan buena que no le será fácil superarla. También me parece excepcional el trabajo de Clint Eastwood.

- ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

- Hasta cuando esté bien y pueda seguir valiéndome por mí misma. Mi abuela vivió hasta los 103, totalmente saludable y lúcida. Ésa es la única gracia de vivir mucho. ¿Si no para qué?

- ¿Puedes visualizarte de 90 años?

- Sí. A esa edad, me gustaría dirigir una fundación que apoye a gente con talento, mucha dedicación y ganas de llegar.

- ¿Normalmente hasta qué edad un cantante puede conservar su buena voz?

- Celia Cruz tenía más de 70 años y su voz estaba intacta porque se la cuidaba.

- ¿Cómo te la cuidas?

- Me abrigo la garganta en invierno y no me enfrío. No hablo de teléfonos públicos para no incorporar virus y bacterias. No tomo bebidas heladas en invierno, no fumo y tampoco fuerzo mi voz innecesariamente. No se me ocurriría gritar "Gooooooooool" en un estadio.

Surco, 06 de marzo 2005

http://www.geocities.com/foterografia/marcelapardonentrevista.html

http://es.groups.yahoo.com/group/AMIGOS_DE_MARCELA/

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