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PRESENTACIÓN DE "DOLOR DE UN ALMA BLANCA"

Ramón Fernández Palmeral

España



     Cuando Consuelo Franco Gútiez me pidió que le presentara el libro que hoy celebramos, no pude negarme, por la admiración y el valor lírico de todo cuanto ella escribe, es un alma blanca como el propio título del libro, y sobre todo porque ama profundamente la obra hernandiana e intenta rendir el homenaje que cree merecer, que me llega y me toca en la parte de la sensibilidad que los hernandianos tenemos por la obra del oriolano, y son las razones por las que me encuentre aquí esta noche, en una labor de crítica que no es más que valorar y presentar al público una síntesis de su obra y lo que ella nos evoca.

     Presentamos amigos y amigas, un libro de poemas Dolor de un alma Blanca, editado en ECU, por al colección Albahaca, que dedica esta editorial alicantina a la poesía. El libro está dividido en cuatro partes: «Poemario del espíritu», «Lírica del amor», «Versos a la naturaleza» y «Otras nostalgias» que suman un total de 66 poemas, cuartetos y cuartetas libres y pareados. En la contraportada aparece una crítica a modo de prólogo de Paz Crespo que no podemos obviar, porque sintetiza muy bien lo que el libro más que decir nos sugiere, escribe Paz: «Dolor de un alma blanca es el grito desgarrado de una poeta del espíritu, son los goteos de un latido punzado por la opresión y por la injusticia de naceres transparentes. Un halo continuado a la libertad caritativa. Inspiración romántica y profunda que versa el amor infinito y eterno, un canto a la madre naturaleza...».

    Cuando uno lee este abanico de poemas, sobran más palabras, sobran puntualizaciones, porque lo mejor es leer el libro y cada cual tome su posición y disfrute de lo que ella, sin decir nos dice y nos sugiere y evoca, porque esto es lo más importante en poesía, sugerir más que decir.

   Sobre la obra de Consuelo Franco han escrito firmas tan prestigiosas con Antonio Suáez, César Rubio Aracil, Francisco Esteve, de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández en Madrid, Aitor Larrabide doctor en filología y miembro de la Fundación cultural Miguel Hernández de Orihuela, director de la revista El Eco Hernandiano, los cuales con su crítica entendida en estos lances de la poesía dan fe de lo que afirmo. César Rubio escribe que «es un sentimiento genuino de fuerza y belleza plástica». Y quiero unir a estos calioficativos su voz recia unida a su tesón, canta a los cuatro vientos lo que piensa de corazón abierto, porque ella se mueve, está en todas partes, y esto en el fondo es lo importante, porque cada poeta, cada artista ha de hacerse oír en los foros del ARTE por los medios que estén a nuestro alcance, levantar la voz y que nadie le calle. Y es lo que hace Consuelo levantar su voz y sus sentimientos tangibles y palpables para decir lo que piensa.

    Rosario Salinas ha presentado a Consuelo como una gran dinamizadora de la poesía alicantina, y yo voy a intentar comentar su libro que hoy nos ocupa, pero antes de continuar no puedo olvidarme de las ilustraciones que son de su hijo David, en cuya portada nos presenta una rosa llorando de sentimientos por sus pétalos, y otras evocaciones para dividir las cuatro partes del libro. La portada me recuerda la tragedia del poeta checo Rainier María Rilke que murió a los 51 años a causa de una leucemia provocada por pincharse con la espina de una rosa,  una ingrata rosa, cuando él había sido uno de los que mejor había cantado a las rosas: Una sola rosa es todas las rosas / y es ésta; el irremplazable, / el perfecto, el dócil vocablo / que encuadra el texto de las cosas. (Rilke)

    Bien, me he detenido en la primera parte del libro: «Poemario del sentimiento», contiene 34 poemas, que con un lenguaje metafórico, desde la primera persona, implican a Miguel, muy próximos al romances del pueblo, sentimientos y soledad interior, donde están muy presente los grandes problemas de la vida y los temores del hombre: muerte, soledad, tristeza, cantos a la vida y al amor, y el mar que no puede faltar en una poetisa de fuerza levantina.

    Este primer bloque, Consuelo, abre su libro con un poema dedicado a la figura del universal poeta oriolano Miguel Hernández, y aprovecho para felicitarla desde esta mesa por su intensidad y fuerza expresiva. Es un largo poema dividido en 7 estrofas heterométricas donde nos presenta a Miguel como gran poeta que fue con: «un titán de sus ideas/ que nos plasmó grandes versos» (p.11. vv. 3-4), aquí resume una de la cualidades de Miguel como poeta del pueblo, para ella más que poeta-cabrero o poeta del sentimiento como le llamara Sánchez Vidal. La idea del poeta del pueblo es la que mejor le viene, poeta comprometido con su tiempo histórico, defendió las ideal que él creía verdaderas, en sus poemas, en su arte.

    En la segunda estrofa de este poema nos habla de la cárcel real que sufriera el poeta, leo unos versos: «quedó tu ilusión / entre barrotes de hierro» o «esposadas las llevaron como asesino más fiero». Consuelo nos habla aquí también de una cárcel de silencio espiritual, de una voz apagada que surgía, matar al ruiseñor por su canto, entonces habría que silenciar a todos los ruiseñores, que no son culpables de cantar con ese trino.

    En el tercera estrofa nos recuerda la idea de los versos que escribiera Miguel en la pared de la cárcel, sobre el cemento, como un testamento poético. «Que sin pluma ni papel /escribiste en cemento...» La frase atribuida a Miguel: Adiós, hermanos, camaradas, amigos, despedidme del sol y de los trigos, parece ser que se lo inventó poeta paraguayo Elvio Romero.

    En la cuarta estrofa se refiere a su muerte física con un pareado «Y te dormiste despacio/ con el dormir de los muertos». En realidad el símil de la muerte es el sueño eterno. Que ocurrió el 28 de marzo de 1942 en el Reformatorio de Adultos de Alicante.

     El la quinta estrofa tiene una gran fuerza en imágenes surrealistas con metáforas del puro romanticismo, casi como un himno al sol de Espronceda, «Apagado quedó el Sol,/ las estrellas se fundieron,/ oscuro todo el planeta/ por la luz que compartieron». Cuando el alma del poeta oriolano sube al cielo como un lucero esa luz que él tenía deja oscura al planeta, nos deja sin luz, porque él era la luz.

     En el sexto y séptimo estrofas la figura de Miguel casi como un redentor cuando mueres. Empieza el poema: «Y el agua de las marismas / cambió azul por negro» Y continúa con «La mar agitó sus olas/ despidiendo enfurecida /al poeta sin gemelo». Hay una despedida momentánea porque, ella, la narradora del poemario, espera que los dos poetas estarán juntos algún día en el cielo, pero también hay una dualidad de intenciones, quedarán juntos en el cielo y en la tierra con sus huesos y polvo, por eso dice: «Espérame en esa tierra / de la que todos nacemos...»

    A este primer poema ya comentado, le acompañan 33 poemas que van complementando y reafirmando lo que ya he expuesto con elementos de llanto, cárceles, muerte, soledades, eternidad, tristeza, sentimientos, depresión, y luego tiene dudas sobre la reencarnación, no sabe si volverá cuando su verso se calle, porque en realidad los versos son su sustento, no obstante, al final del poema nos dice que no le importaría reencarnarse «anhelo ser absorbida por una sangre que ame» (p.62).

      En la segunda parte del libro se titula: Lírica del amor, y como el propio nombre indica son reflexiones de un amor muy particular, erotismo, espiritualidad, recuerdos de un primer amor adolescente, despierta su espíritu desde un invierno congelado, recupera ilusiones hay un flechazo, luego ese amor se pierde en «Amor desesperado» (p.78). En la tercera parte son: Versos a la naturaleza, recuerdos del paraíso del ayer, cantos de su pueblo, nació en Villa del Almanza (León) En la cuarta parte: Otras nostalgias, donde recoge unos poemas sueltos que tiene como un encaje en el libro, por si había faltado algo.

      Consuelo Franco tiene muy claras las referencias de espacio-tiempo, una poesía libre con ritmos internos. Aparecen sentimientos repetidos sobre la angustia y al amor, el desengaño, la razón de cambiar las cosas a través de su palabra poética, como un arma eficaz.

     Para terminar mi modesta presentación, porque la protagonista de esta noche es Consuelo, y desde aquí le animo a que persista y siga deleitándonos con su fuerza interior, yo quiero acabar con la última estrofa de su último poema: No puedo seguir sintiendo/ tanto dolor en mi alma, /basta ya de hacer heridas / en inocentes entrañas, que se acabe tanto daño / que mi corazón se para. (p.118).

 Alicante, 6 de mayo 2005.

Este artículo tiene © del autor.

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