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Selección de Poemas de Lina Zerón

Lina Zerón

México



UN GRAN PAIS

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos:

la educación,

la comida,

la vivienda.

Tan extenso es mi país

que la justicia no alcanza para todos.

Lina Zerón: Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Abril y UNEAC. La Habana Cuba, febrero 2002.


MORADAS MARIPOSAS

Fui semilla de sol plantada en la tierra,
parida por un tornado de agua,
entre polvo estelar y alarido de colores.

Yo quería nacer mariposa,
águila
y que me crecieran doradas plumas,
pero nací higuera de enormes raíces
y me salieron ramas
y de las ramas hojas
y me nacieron ojos en la corteza.

De las hojas brotaron palomas
y acunaron suspiros mis rojos dedos,
mis manos abanicaron tinieblas
y probé la manzana del edén.

Supe del sabor de la sangre
y me punzaron los huesos
y aprendí a llorar con mi sombra
y a cargar la cruz del fruto de María
pero también probé la miel sagrada de la rosa
y la carne del cordero
y tuve sangre virgen en las venas
y entre mis piernas el jugo de Adán corrió.

Mi vientre parió moradas mariposas
que alimenté con savia pura de abeja
y me transforme en Olmo
para defender los frutos
y ni sequías
ni tempestades
arrancaron mi tronco de la tierra.
 
Cantaron muchas primaveras con sus inviernos,
maduraron los higos y a la vida cayeron
y se olvidaron de este árbol
y desnudas quedaron mis ramas.

Dejé de ser higuera y olmo,
me crecieron alas
y en las plumas colores
y en los colores agua
y me convertí en pez-golondrina.

Mis lágrimas humedecen las escamas
y los suspiros hacen volar mis alas
cuando veo las semillas que mis frutos dieron.

Soy feliz de haber nacido higuera,
volverme Olmo
y ahora ser pez-golondrina
sin nido fijo y sin cadenas.

Lina Zerón: Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Abril y UNEAC. La Habana Cuba, febrero 2002


CORTESANA

Soy la mujer que duerme en la jaula con los leones
al ponerse el sol.
Carne cruda como de sus pestilentes fauces
lamo sus recovecos denigrantes
y sin importarles,
prueban cada mes mi sangre.

Me he dejado ultrajar por conveniencia,
soy mansa por una retribución,
Abro mis posiciones
para conseguir prodigios mayores,
mejores pagas.

Todas las noches meto al sol en mi cama
y caliento deshilachados cuerpos.
A veces suplico ternura desde el fondo de mi alma,
desde el encierro de mi jaula
repleta de vacíos inconmensurables,
pero ellos no escuchan.

El mundo me desprecia,
yo lo ignoro.
Vivo para alimentar a las bestias
con mi carne,
soy libre de volar si quisiera,
de escapar,
mas no tengo a donde ir...
Pertenezco a esta jaula.

Lina Zerón: Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Abril y UNEAC. La Habana Cuba, febrero 2002

DESOLACION

Dios ¿dónde estás?
Acaso en la débil ala de una mariposa,
en el monótono zumbido de la abeja
o en la gaviota que roza vagamente la playa.

Te busco
en el crepúsculo vacío de invierno,
en la luz sin frontera de mis ojos,
en la melancólica sombra del ciprés.

Palpitan en mi pecho reflejos de aurora.
y no estás.
Tampoco en el alud de tatuados dolores,
en el breve escalofrío de mis párpados azules,
en la marimba interna de mi cuerpo.

Tal vez mis rezos llegaron tarde a la cita,
tal vez eres pedestal de oro inaccesible,
anzuelo en el fondo sin carnada
y yo hambriento pez en la noche del océano.

Tal vez seas omnipotente campo y yo roja hormiga.
 
Tal vez seas flama desprendida del sol
y yo ciego espejo incapaz de reflejarte.

Lina Zerón: Del libro: Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC. La Habana Cuba, mayo 2005

 

AHÍ, DONDE

En la blanda cavidad de mi cuerpo
ardes.
En el espacio donde impera la noche
tiemblas.
En las sombras donde los dementes clemencia piden
te arrodillas.
En la profundidad del sueño roto
apareces.
En nombre del Maestro que llegó a salvarnos
imploras.
Ahí, donde el olvido a jirones llega
palpitas.
Ahí, donde tu memoria no tiene sosiego
existo.
Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno
yacemos juntos.
Ahí donde mi corazón oprimo antes de que el llanto llegue
y me avergüence
te desconozco.
Ahí, donde mi delgado silencio te interroga,
te perdono.

Lina Zerón: Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Abril y UNEAC. La Habana Cuba, febrero 2002

 

SEPTENARIO
 
Cómo no amarlo esta noche de álgida tormenta.
No verlo es tortura eterna para el cuerpo y alma.
Hoy lo quiero conmigo como aquel cuadro de Matisse,
como aquellos maduros racimos de días lejanos.
 
Cómo no amarlo si sus besos son impecable poema,
cálida su risa de cálido verano en madrugada,
caricias, rumor de fuego latiendo en mi piel,
una copa de vino blanco sostenida por mis piernas.
 
Cómo no amarlo si hoy es sábado y está conmigo,
con ternura mis lágrimas seca con su lengua,
si traigo tres o cuatro nubes flotando en la cabeza
y me obsequia cientos de arco iris para iluminar la vida.
 
Cómo no amarlo este domingo de citas familiares
cuando se aventura en cuerda floja sobre el abismo
utilizando mi amor como alas para guardar el equilibrio
tomar el teléfono y en secreto escucho que me ama.
 
Cómo no amarlo este lunes cuando despierta el alba
con descomunales ecos de recuerdos compartidos,
ansiosa sangre hace girar corazones como aspas de molino
y la noche vestida de aromas palidece ante sus besos.

Cómo no amarlo este martes de malas noticias:
ataque terrorista contra incautos niños palestinos,
inexpertos defensores acribillados en Irak
una vieja amante abandonada en una casa en ruinas.

Cómo no amarlo este aburrido miércoles
cuando todo es posible si recibo una carta
con enormes palabras que serenen la angustia
y el silencio se derrite al escuchar su nombre.

Cómo no amarlo este jueves o aquel viernes
raíces del fin de semana que tanto espero
para darle sentido al calor de los cuerpo
y encontrar una fecha inexistente en el calendario
para decirle cuánto, cuánto lo amo.

Lina Zerón: Del libro: Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC. La Habana Cuba, mayo 2005


AÑADIRTE A MI PIEL

Quiero hervirte
en el centro de mis suspiros,
desgreñar tus ansias en mi ansiosa piel,
y encender piras infinitas
en la avenida de mis piernas
para guiar tu clavel por mi noche.

Desmadejar tus besos con mis besos,
en la flor de mi naranjo adormecer tu sed.
Sentir en mi elástico triángulo
azules bocanadas
y convertirte en amaranto ocaso,
para deleitarme con tu espuma,
para echar anclas,
para perseguir gaviotas,
para morir en ti.

Lina Zerón: Del libro: Moradas Mariposas, Ed. Abril y UNEAC. La Habana Cuba, febrero 2002.

DIME AMOR

¿Qué harás

Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y a solas bebo en la noria de las ansias?.
 
¿Qué pasará amor
 
Si mis pies a seguir tu huella se afanan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto atormentadas nubes en llovizna
y desquebrajadas olas en huracán sin dueño.
Si mi voz repite que te amo en la penumbra,
y tus besos es lo único que quiero?.
 
Si busco tu nombre en el sueño que se extingue
y tu aroma de violetas mientras duermo,
Si al probar la madurez de mis mares
tus labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorientan las gaviotas
que descubren al vuelo el secreto que nos une.

¿Qué ganaría

Por coser atardeceres al diván de tu regazo
ofreciendo devorar a besos la nostalgia
mientras someto torbellinos corazón adentro.
Si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mis entrañas
para que pueda este poema soportar tanto tormento?.

           ¿Cómo continuar

Ahora que la ausencia es la única que ama
en esta soledad congelada de suspiros.
Si no hay mas desiertos ni lluvias en mi alma
y tu recuerdo es derramada oscuridad sobre mis ojos?.

¡Dime amor cómo recuperarte!...

Tal vez regando mi piel por  los caminos
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.

Lina Zerón. Del libro: “Un cielo crece en el fondo de tus ojos” versión bilingüe, francés-español. Ed. La Barbacane, Lyon, Francia, junio 2004


IMAGEN COTIDIANA


Este desánimo eterno y pegajoso,
esta intransigente búsqueda perfecta de ti.

Ya no hay lunes malhumorados
                  ni eufóricos viernes
                  ni domingos depresivos.
Ni siquiera soy simétrica como los miércoles
                  ni me parezco al aburrido jueves.
Debería inventar otros nombres a los días,
restarle semanas a los meses,
abolir las tardes de lectura,
los arrumacos en los parques
de parejas clandestinas.

Abolir nuestra imagen cotidiana,
tal vez regresaría el ánimo de continuar aquí.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003


LA CASA

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
Comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí
de pie
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
algunas vez fueron  música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Pero tienes razón:
Tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.


Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo
con todo y promesas de futuros.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este sombrío cielo
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003

 

SOMBRÍO REFLEJO

Me lastiman tus ojos que destrozan
con impaciencia mis contornos.
Tus manos que pordioseras sobre mi cuerpo se tienden.
Tu sexo
que falto de esplendor,
   prefiere huir temprano de la fiesta.

Qué lástima saber que ningún poema recuerda ya
                en mis adentros tus espasmos.

Salvo yo en ti
nada eres.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003


AIRE INERTE

Reina de las profundidades de la tierra,
fiera devorando la vida,
brazo de río en medio de un océano enfermo soy.

No siento mi carne.
Nada sostiene mi esqueleto.
Mi lengua está agrietada y ciega.
Mis abismos en silencio te reclaman.

A la rosa rosa dejé de contemplar,
al verde campo verde.

Me volví sombra.

En blanco y negro vivo.

Y el miedo no se aleja.
Este miedo habita lo insondable,
se vuelve ojera en mi rostro,
aire inerte en mis pechos,
maléfico recuerdo.

Ahora un vendedor de sueños
gesticula tu nombre en el vacío.

(Y yo me he quedado sin monedas).

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003


ASTILLA DE FUEGO

Dejé de ser sombra
confundida con la noche,
vigoroso tacto en la entrega,
loba devorando los restos de la Luna.

Raíz enferma eres,
repudiada agua por las piedras,
astilla de fuego en las heridas.

El magnífico tornado
hoy es lágrima de espuma.

El olvido es una ola que nunca se detiene.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003


COSAS DE VIEJOS

 Cosas del alma
- me dijo mi madre -
dolores del alma
que sólo entendemos los viejos.

“Quisiera contarte pero 
no me alcanza el recuerdo”.

Supliqué con los ojos,
y de su mano llegué
al jardín de los muertos.

”Hace ya muchos años
viví la agonía de un amor secreto,
de los que siembran cruces
e incienso en la carne.

Tengo las manos cansadas
de acariciarme en su nombre
- me dijo mi madre bajito-
de aquellas caricias
que incendiaron las noches.

Como apagada risa de niño
el dolor de perderlo inmenso fue”.
 
- Pero no llores- ,
me dijo mi madre;
esas son cosas del alma
qué sólo entendemos los viejos.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003

 

EN EL DESNUDO MAR

Duermo en la ondulación de tu cuerpo.
Besándote despierto y besándote duermo.
Sueño con el mar desnudo de tu piel.
Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo.

Te visto con el calor de mis labios
y mi tibia boca te desviste.
Mis ojos brillan como el viento
          que sostiene a los pájaros
que hoy por ti se desgajan.

Con frescura de campo mis labios muerdes,
a la orilla de un río sofocas mis calores.
Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos
y salvaje te ofrezco mis senos
para en ellos colmes tus delirios.

En tu espada de hierro vivo
y como mariposa de tu hechizo
        palpitante
                                    al fuego vuelo.

Calor de mi cuerpo develan tus manos,
siento los dedos de tu estruendosa lengua
mi vientre saturado de rocío.

Y entonces te beso.
Te beso y te digo amor
con el entrecortado respirar de mi pecho.

Lina Zerón: Del libro: Vino Rojo, Ed. Unión y UNEAC. La Habana, febrero 2003


A TODOS LOS HE AMADO

Te advierto que cuando muera
ellos buscarán mis cenizas
esparcidas en el viento,
recordarán el rojo profundo de mis besos
y el azul revuelto de mis mares.
Volverán a la playa de olas satisfechas
donde mi piel gemía en sus cuerpos,
se buscarán en cada uno de mis poemas
y en silencio gritarán mi nombre ante el espejo.

A todos los amé por igual:
nunca necesité descanso o más pulmones,
todos tuvieron su sitio y su tiempo
siempre tejí océanos de ternura
con hilos de caricias en cada encuentro.

La vida pasa y la lluvia seguirá cayendo
mas día a día recordaré cada nombre,
cada rostro, torso, manos, boca,
los “te quiero” y las despedidas.

Así que hoy tu traición no me derrumba,
hoy el amor encerró a sus mendigos;
todo será perfecto,
tú vendrás oliendo a fresco,
bien vestido,
cabello en orden;
yo besaré tus labios
y en tus labios te prometo
recordaré todos las bocas que he besado.

Lina Zerón: Del libro: Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC. La Habana Cuba, mayo 2005

 

ME DERROTARON LOS MISTERIOS

No acepto ya desafíos de primavera
ni bajo la hierba obsequio mis suspiros.
Ya no cargo más piedras en el bolso:
mis etiquetas se han caído.

No me interesa enviarte más montañas
de jazmines recién cortados,
ni escribirte cartas en cualquier idioma
o dejar espacios en blanco para que adivines.
Tampoco pasar mis labios por este sobre
o sellar las palabras que esta página contiene.

Lo siento, pero me derrotaron los misterios,
las rupturas al borde del muelle del olvido,
las desventuras de un domingo en soledad.

En verdad,
pensar en ti ya no me asusta.

Hace años traigo una sonrisa bien plantada,
rizos azules y cordones de roja seda
en la cabeza,
un botánico jardín en la maleta,
un corredor de tren, una parada del Metro,
y un banco de parque a la sombra de un árbol
por si esperar por ti se me antojara.

Lina Zerón: Del libro: Nostalgia de Vida, Ed. Unión y UNEAC. La Habana Cuba, mayo 2005

Este artculo tiene del autor.

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