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EL GUARDIAN

Adrián N. Escudero

ARGENTINA



EL GUARDIÁN
Al Maestro Edgard A. Poe
I

Costaba mantener el orden en la ciudad tomada.
Aquellos malditos se habían resistido y habían tenido que destrozarlos a golpes y zarpazos.
Se sintió cansado. Restos de aquella sangre oscura le salpicaban el cuerpo todavía.
Trepó lo más alto que pudo y pensó en dormir.
Reposaría después de una larga noche de violencia represiva. Su oficio de Guardián se había vuelto difícil por entonces.
Hacía frío arriba, pero no lo sintió. Las venas le hervían por la acción del combate mantenido.
Tampoco le importó que el sol invadiera con su luz la Zona II, ni el destino de los otros compañeros vigilantes. Bostezó.
Luego, desgarró una lata de ración R.E.C. y comió lentamente.
Al cabo, se echó a dormir, ya de madrugada.

II

l. En el callejón, danza de moscas sobre las sobras.
La primera vez, aunque no era fácil, me cercaron. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me cercaron.
En vano desaté toda la furia que la desesperación imponía.
Me sujetaron con fuerza y luego me torturaron. Uno de ellos me maldijo y, con una pinza, arrancó trozos de pelambre descarnados hasta hacerme perder el sentido. Creo que por eso no dimensioné el horror que sobrevendría cuando otro, enorme y brutal, me partió el cráneo a mazazos y pateó, con odio asesino, todos mis huesos; en seguida aquél, para borrar pruebas, me roció con alcohol, y un cuarto humano, prendió fuego a mi cadáver.
Pronto el callejón fue una nube fétida y oleosa que asqueó el aire, mientras ellos desaparecían.
La luna también se ocultó.

2. En el callejón, la muerte silba balas de plata.
La segunda vez, aunque no era fácil, me sorprendieron. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquel hombre me sorprendió.
En vano traté de esquivar el disparo. Silbó la muerte.
El hombre era un certero tirador, y la bala penetró rauda mi cerebro, perforando un túnel sangriento de un centímetro de diámetro entre los sesos atónitos y heridos, a cada milímetro de espesor, a cada milésimo de segundo. Trepanados por el giro concéntrico del plomo de plata que arrancó de su cuenca a uno de mis ojos, rebotó locamente por las paredes cerradas del callejón, y aterrizó como un cohete exhausto sobre mi cuerpo muerto.
(Ah, la segunda bala vino a dormirse al instante junto a la otra, después de partirme la columna y agrietarme el pecho con un boquete rojo y brillante por donde se filtró la luz esquiva de la luna).

3. En el callejón, la zorra, zorra, andaba.
La tercera vez, aunque no era fácil, me atraparon. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me atraparon.
En vano forcejeé para librarme.
Luego de golpear mi nuca, me amordazaron y ataron mis extremidades a las vías que morían en los galpones de la antigua estación de trenes. Al lado de un sucio callejón de puerto.
Casi inconsciente, pude ver lo que esos malditos se proponían: partir mi esqueleto en tres utilizando la zorra agazapada en el galpón.
Chirrió la máquina, cimbró el terreno, y, espantado, pude sentirlo. Quebrarse huesos, partirse carne y explotar venas de garganta ahogada y trémula de dolor. Entretanto, mi cabeza seccionada, mis piernas rotas, aún muertas, se convulsionaron a un par de metros desde donde el resto de mi cuerpo informe, yacía.
La luna se oxidó a lo lejos.

4. En el callejón, la cuerda busca el cuello.
La cuarta vez, aunque no era fácil, me engañaron. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me engañaron.
En vano luché para desligarme.
Utilizaron la trampa clásica para ello. Un cebo.
Simplemente, uno de ellos apareció aullando como perro rabioso, al punto que mi piel se erizó y mi voz se encendió como un alerta y chillido de gato acorralado.
Gritó: ¡Socorro!, y se encerró en el miserable callejón atestado de basura y olores rancios que me hallaba supervisando.
¡Deténgase!, ordené. ¡Deténgase, en nombre de la Ley!, insistí, al tanto que extendía un brazo apuntándole amenazador, y le mostraba mis dientes, y ahuecaba mis ojos amarillos, y sentía al sujeto inmovilizarse de terror.
La satisfacción fue breve. Brevísima.
Zumbó el aire y una cuerda fibrosa se enredó en mi cuello, y las otras, certeramente, en cada una de mis extremidades. Jalado con fuerza hacia cada extremo del hombre lanzador, floté de bruces estremecido de angustia y loco de dolor. La excitación de aquellos demonios era tal, que lo lograron. Me descuartizaron. Arrancaron al mismo tiempo cabeza, brazos y piernas. Por lo demás, desangrado brutalmente, aquel torso de vida-muerte vaciado en cinco flancos, se acható contra el suelo enrojecido con la leve montura de su esqueleto desgarrado.
La luna tembló.

5. En el callejón, la muerte vive entre los muros.
La quinta vez, aunque no era fácil, me encerraron. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me encerraron.
En vano traté de escapar del cerrojo.
Los muy sucios lo tenían todo planeado. Su objetivo, en principio, no era matarme. Sólo dominarme, mantenerme inmóvil hasta que recuperara el sentido y viera lo que sucedería. Fue un momento de distracción lamentable de mi parte; el golpe en la cabeza llegó cuando me agachaba para atrapar a uno de esos bichos pordioseros que vagaban taciturnos por el callejón en sombras.
Me sujetaron contra la pared con gran estilo. Creo que no sentí los primeros clavos; sí los demás cuando hincaban mis huesos y, ya crucificado, veía derramarse en gruesos goterones la sangre de mis manos y pies. Esperarán el infarto, me dije; pero no. Buscaron un doble efecto: al dolor agudo de mis miembros lacerados por los clavos, agregaron metódicamente el horror de verme tapialado.
Así, con toda parsimonia hicieron su oficio: levantaron uno a uno esos húmedos ladrillos,
sepultándome para siempre tras las paredes del umbrío callejón, como un grotesco mural de plástico expresionismo urbano.
La luna fue ciego testigo.

6. En el callejón, los puñales danzan y bordan.
La sexta vez, aunque no era fácil, me rodearon. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me rodearon.
En vano intenté superar la sorpresa.
Uno de ellos se lanzó audazmente desde los techos aledaños al siniestro callejón, como una alimaña más de las que pululaban por los secretos rincones de la calle muerta.
No hizo pie, y el cuchillo que llevaba escapó de sus manos. Aproveché, pues, su postura esmirriada para ultimarlo sin un quejido. Mi corazón latió con redoble de tambores y tambaleé con excitación cruel.
Fue tarde, entonces, para darme cuenta.
Los otros estaban encima mío acuchillándome el estómago.
Mientras me doblaba, agónico de estupor, una corriente ácida quemó mi espalda punzada por el fino estilete que, atravesando huesos y pulmones, floreció en mi pecho como ardiente tallo de metal.
De allí en más, la carnicería fue completa; y, entre vómitos de sangre y estertores de dolor, fui mil veces penetrado por puñales que, a gran velocidad, danzaron y bordaron mi cuerpo inanimado.
Creo que luego, con sus propias manos cavaron un pozo y enterraron "eso" entre paranoicas carcajadas de placer.
La luna volvió a temblar.

7. En el callejón, un millón de luciérnagas eléctricas.
La séptima vez, aunque no les fue fácil, me dominaron. Al margen de la agudeza natural de mis sentidos, el trabajo de Guardián los había desarrollado especialmente. Sin embargo, esa noche yo había bebido mucho olvidando una de las reglas de oro de los vigilantes, y aquellos hombres me dominaron.
En vano corrí para evitar el asedio.
Mi embotamiento era tal que cada uno de ellos parecía duplicarse tras los muros, cerrando los caminos que, en zigzag, pretendía yo abrir hacia una libertad de terrazas contiguas al tramposo callejón portuario.
Fue breve el intento.
El más pequeño y veloz, se abalanzó intrépido sobre mi persona tensada por el miedo. Sangró mi nariz por el seco impacto contra el suelo negro de la anónima calleja, y unos cables sinuosos ungieron sin resistencia el orificio de mi boca y oídos, susurrándome el voltaje de la muerte. Un segundo antes gruesas ligaduras habían ceñido todo movimiento.
¡Ahora!, gritó éste. ¡Ya!, respondió aquél. La caja-batería que manipulaba se encendió y el alerta codificado en la roja tonalidad de sus luces palpitantes, se transformó en un escozor invisible que bramó con un zumbido seco y continuo. El amperaje vibró in crescendo y la estructura molecular de la sangre se licuó; un millón de luciérnagas eléctricas aguijoneó ácidamente cada centro nervioso del cuerpo torturado, y el aullido desgarrador que soltó mi garganta, se confundió con el pitido rutinario de las fábricas de medianoche donde los humanos servían a nuestro glorioso Emperador.
Mis cenizas se elevaron hacia la luna sedienta, como una ofrenda sacrificial.

III

Despertó sudoroso e inquieto de la pesadilla.
Fue en el exacto momento en que la noche sin luna oscurecía todo.
Ojos vivaces y amarillos. Y el vientre punzado de dolor.
"R.E.C. ¡Ratas en Conserva!", dijo. "¡Puaj! ¡Qué porquería!", se quejó. "Ya no saben qué inventar para congraciarse". Y sus pelos se erizaron como puntas de estrellas veladas y sedosas. Pobre gato.
"Pero son astutos estos humanos asquerosos", afirmó. Y la luz de la calle que flotaba abajo tembló ante la niebla viscosa de otoño.
"¡A trabajar!", se dijo. "¡Los mantendremos a raya!", juró. Y, mientras brincaba una por una las azoteas de la Zona II, brotó por su boca en fauces -hendija de colmillos ocres y sedientos-, como un maullido policial que estremeció a la ciudad (ahora) felina.-
1990 - T.a. (2005)

ADRIAN N. ESCUDERO - Nacido en SANTA FE (ARGENTINA) (1951) - Breviario curricular: Autor de los libros de cuentos éditos “LOS ULTIMOS DIAS” (1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (1990) y “Doctor de Mundos I - EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (2000), continuado en saga con los libros inéditos, “Doctor de Mundos II - VISIONES EXTRAÑAS” (2003-2005) y “Doctor de Mundos III” - LOS ESPACIALES (en desarrollo); así como de los libros de cuentos inéditos “NOSTALGIAS DEL FUTURO - Antología Fantástica” (2004-2005); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos para un Semáforo” - Antología de Realismo Mágico (2005) y “DESDE EL UMBRAL - Terrores Cotidianos y de los otros” - Colección del Horror (en desarrollo); todo sobre relatos inscriptos bajo registro en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación). Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 - (3000) Santa Fe (Argentina) - Te.: (0342) 455-4811 - E.mails: anescudero@gigared.com y adrianesc@hotmail.com.-

CURRICULUM LITERARIO

Datos Personales:

ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO GONZÁLEZ (54) - LE Nº 8.467.257 - Fecha Nacimiento: 12-01-1951 (Santa Fe) - DOMICILIO (“La Botica del Autor”): Obispo Gelabert 3073 - (3000) SANTA FE (ARGENTINA). Te.: (0342) 455-4811. E-mail: adrianesc@hotmail.com y anescudero@gigared.com. Grupo familiar: casado (1974) con María Teresa Susana Helguero (1950), cuatro hijos (Diego Fernando-1974; Alejandro Esteban-1976; Sebastián Ignacio-1977 y Rocío Carolina-1985) y tres nietos (Nicolás Alejandro-1995; Sofía-2000 y Facundo Gabriel-2003).

Antecedentes Literarios:
Autor de los libros de cuentos:

• “LOS ÚLTIMOS DÍAS” (Publicado en Editorial Colmegna S.A. - Santa Fe, mayo 1977; y premiado en 1978 con el Bienal 1976/77 de la ASOCIACION SANTAFESINA DE ESCRITORES - A.S.D.E. y el Segundo Premio del Concurso Provincial “ALCIDES GRECA” de la SUBSECRETARIA DE CULTURA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE; y en 1979 con el Primer Premio de la FUNDACION “ARTE Y CIENCIA” DE SANTA FE).

• BREVE SINFONÍA Y OTROS CUENTOS (Publicado en Editorial Colmegna S.A. - Santa Fe, marzo 1990; con algunos de los cuentos reunidos en dicho libro y bajo la denominación de “Cuentos para un Semáforo”, obtuvo en 1988 la Primera Mención del Bienal 1986/87 de la A.S.D.E.).

• DOCTOR DE MUNDOS I - El Sillón de los Sueños (Premiado en 1982 en su versión denominada “El Sillón de los Sueños” con el Bienal 1980/81 de la A.S.D.E., ha sido publicado por Editorial VINCIGUERRA S.R.L. - Buenos Aires, febrero 2000: texto revisado y ampliado, conformado por trabajos premiados en su totalidad).

• DOCTOR DE MUNDOS II - Visiones Extrañas (Inédito. Registrado en la DNDA - Expte. Nº 290681 - F. Nº 71429 - 17/11/03. Santa Fe, 2003/2005). La Botica del Autor, Julio de 2005.

• DOCTOR DE MUNDOS III - Los Espaciales (Inédito. Depósito en custodia en la DNDA - Expte. Nº 345649 - F. Nº 84271 - 23/08/04. Santa Fe, 2004/2006. La Botica del Autor - Julio 2005 (en desarrollo).

• NOSTALGIAS DEL FUTURO o Parábolas Cardinales del Espacio y del Tiempo - Antología Fantástica (Inédito. Depósito en custodia en la DNDA - Expte. Nº 345649 - F. Nº 84271 - 23/08/04. Santa Fe, 2004/2005). La Botica del Autor - Julio de 2005.

• MUNDOS PARALELOS y otros cuentos para un semáforo - Antología de Realismo Mágico (Inédito. Registrado en la DNDA - Expte. Nº 290681 - F. Nº 71429 - 17/11/03. Santa Fe, 2003/2005). La Botica del Autor - Julio 2005.

• DESDE EL UMBRAL (TERRORES COTIDIANOS) - Antología del Horror (Inédito. Registrado en la DNDA - Expte. Nº 290681 - F. Nº 71429 - 17/11/03). Santa Fe, 2003/2005). La Botica del Autor - Julio 2005 (en desarrollo).

Autor, además de los siguientes breviarios literarios:

• BREVIARIO LITERARIO (édito, 1996 - Premio Mesa de Cuentistas A.S.D.E).
• APOCALIPSIS BANG (Las siete Parábolas de la In-Creación) (Publicado por Editorial VINCIGUERRA S.R.L., Buenos Aires, diciembre 1999; en su ANTOLOGIA DE CUENTISTAS ARGENTINOS DE FIN DE SIGLO).

Autor de los siguientes comentarios, artículos reflexivos y prólogos literarios:

• “APUNTES HACIA UNA APROXIMACIÓN DEL SIGNIFICADO Y ALCANCES DEL TÉRMINO CIENCIA-FICCIÓN” (Santa Fe, agosto 1985).
• “ACERCA DE LA OBRA DE JUAN ARANCIO”, artículo sobre el plástico costumbrista santafesino Juan Arancio, para los Diarios “El Cronista” y “El Litoral” (Santa Fe) y “La Gaceta Literaria de Santa Fe” (Santa Fe, invierno de 1991).
• Prefacio al libro de Poesía “GENESIS” (Ediciones del Autor - Santa Fe, 2ª. Edición 1996), de VICTOR HUGO ARÉVALO JORDAN (Santa Fe, noviembre de 1996).
• Prólogo al libro de Poesía “TESTIMONIO” (Ediciones Asociación Cultural San Jerónimo - Santa Fe, 1993): “TESTIMONIO: O EL HOMBRE FRENTE A SU DESTINO” (Santa Fe, 5 de setiembre de 1993). Presentado en la “IV FERIA SANTAFESINA DEL LIBRO” (Asociación de Padres del Colegio Inmaculada y Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe) - Santa Fe, 21-09-93.
• “PAJAROS EN LA NIEBLA. Un cuento de EDGARDO A. PESANTE (1932-1988). Un intento de comentario interpretativo, in memorian (15º Aniversario de su fallecimiento) (Santa Fe, 22-03-2003. Para el Diario “La Opinión” de Rafaela - Suplemento cultural “La Palabra”, 05 de abril de 2003).
• “EL REINO DE LA NOSTALGIA”. Crítica literaria al libro de relatos “EL PAIS DE LA INFANCIA” (Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1993), de JORGE ISAÍAS (Inédito. Santa Fe, 29-07-94).
• “GALEANO DIXIT”. Comentario literario acerca del relato de Eduardo Galeano, “Wals” (Memoria del Fuego III. Editorial Siglo XXI. Extractado de la Maga Extra, octubre de 1995, pág. 21) (Inédito. Santa Fe, 18-06-2003).
• “COMENTARIOS SOBRE LITERATURA: -Literatura y Arte, Misión del Escritor y Concepción de la Realidad; -Apuntes sobre el cuento: Una aproximación a sus elementos y caracteres fundantes; y -El Oficio del Narrador: sugerencias para el escritor novel” (Inédito. Santa Fe, setiembre 2003).
• “UN REINO EN EL PATIO” - Presentación del Libro “Letras de Bolsillo I” - Taller “El Patio”, orientado por la Prof. María del Carmen Villaverde de Nessier - Acto de presentación Feria del Libro de Santa Fe. 26 de setiembre de 2003.-
• “LA TORRE DE LOS SUEÑOS” - Presentación del Libro “Letras de Bolsillo II” - Taller Literario “El Patio”, orientado por la Prof. María del Carmen Villaverde de Nessier - Acto de presentación Centro Cultural Municipal (Santa Fe). Santa Fe, 5 de noviembre de 2004.-
• “LOS DOCE CONSEJOS DEL ESCUDERO” - Prefacio del libro “TRAZAS” - Taller Literario “San Lucas” - Ediciones Universidad Católica de Santa Fe. Santa Fe, febrero de 2005.-
• “EL ESCÁNDALO DE LOS PEQUEÑOS” - Artículo de Tribuna Libre del magazín virtual “Mundo Cultural Hispano” - Círculo Literario del Ateneo de Alicante - España, 15 de agosto de 2005.-
• “CRITICA DE LA REALIDAD: EL VASO MEDIO LLENO” - Artículo de Tribuna Libre del magazín virtual “Mundo Cultural Hispano” - Círculo Literario del Ateneo de Alicante - España, 20 de agosto de 2005.-

Su obra figura comentada o publicada en las siguientes antologías regionales:

1976 - VOLUMEN No. 1 - FONDO EDITORIAL “Cuentistas Provinciales” (Ediciones Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe).
1983 y 1985 - ANTOLOGÍA LITERARIA REGIONAL SANTAFESINA (Fundación Banco B.I.C.A. Coop. Ltdo.).
1984 - CUADERNO No. 1 - EL HOMBRE Y LA CULTURA (Ediciones Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe).
1984 - “PROEMIO” - REVISTA DE LITERATURA. Directores: Julio Argentino Tamaño y Julio Darío Schvetz - Corrientes, Año II, Nº 3 - Setiembre 1984).
1985 - SUPLEMENTO VIDA ROTARIA (Editorial Rotaria Argentina). Santa Fe.
1986 - LITERATURA Y REGION. Autor: José Luis Viíttori (Ediciones Colmegna S.A., Santa Fe).
1986-87 - SUPLEMENTO LITERARIO REVISTA BANCO CLUB. Ediciones Banco Provincial de Santa Fe (Santa Fe).
1987 - ANTOLOGÍA “NUEVA NARRATIVA - AUTORES ARGENTINOS”. Ediciones Pegaso (Rosario).
1988 - ANTOLOGÍA FERIA REGIONAL NORESTE ARGENTINO. Compilador: José Gabril Ceballos Alvear (Corrientes).
1989 - SELECCIÓN BIOGRÁFICA “SANTA FE EN LA CULTURA” - Autores: Felipe J. Cervera, Graciela F. de Cocco y Elda María Paván (Ediciones Sistemas de Apoyo Educativo). Santa Fe.
1991 - SELECCIÓN BIOGRÁFICA “NUEVA ENCICLOPEDIA DE LA PROVINCIA DE SANTA FE - ARGENTINA” - Tomo I - Capítulo: LITERATURA. Autores: José L. Vittori, Graciela F. de Cocco, Osvaldo R. Valli y Eugenio Castelli (Ediciones Sudamérica Santa Fe). Santa Fe (1991-1993).
1992 - SUPLEMENTO LITERARIO “TIERRA PLANAS”. Directora: Sonia Catela. Ceres (Provincia de Santa Fe).
1994 - SELECCIÓN BIOGRÁFICA “NARRADORES SANTAFESINOS”, de Carlos O. Antognazzi. Ediciones Tauro (Santo Tomé-Provincia de Santa Fe).
1995 - EDICION REGIONAL CASA DE LA CULTURA DE ALVEAR. Compilador: José Gabriel Ceballos (Ediciones Ríos de los Pájaros - Corrientes).
1996 - ANTOLOGIA “MESA DE CUENTISTAS” (Edición Asociación Santafesina de Escritores - ASDE y Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe).
1998 - SELECCIÓN BIOGRÁFICA “UN SIGLO DE LITERATURA SANTAFESINA: Poetas y narradores de la provincia (1900-1995)”, de Eugenio Castelli (Ediciones Culturales Santafesinas - Gobierno de la Provincia de Santa Fe).
1999 - ANTOLOGÍA “CUENTISTAS ARGENTINOS DE FIN DE SIGLO”. Editorial Vinciguerra S.R.L. (Buenos Aires).
1999 - MENCION DE HONOR recibida por el Club de Leones de Buenos Aires en octubre de 1999, su cuento “Cuestión de Tiempo”, que formará parte de la ANTOLOGIA CLUB DE LEONES DE BUENOS AIRES - CERTAMEN LITERARIO INTERNACIONAL 44º ANIVERSARIO, de próxima publicación por la mencionada entidad.
1999 - “BREVE DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE AUTORES ARGENTINOS - DESDE 1940” - Recopilación: Silvana Castro - Dirección y Crítica Literaria: Pedro Orgambide. Ediciones Atril (Buenos Aires).
2005 - COLECCIÓN DIARIO “EL LITORAL” (Santa Fe): “Los que hiceron Santa Fe” - Capítulo 34 - La creación Literaria - Prof. Nora Didier de Iungman, pág. 417 (Santa Fe).

Premiado además en múltiples certámenes (locales, regionales, nacionales e internacionales), condujo junto al escritor santafesino, Edgardo Pesante el Programa “Acontecer Literario” (Radio Nacional - Santa Fe, 1979-1987), y es convocado periódicamente como jurado de eventos literarios de la región noreste del país.

Jurado de concursos literarios, colaboró/a con los diarios “Época” y “El Litoral” (Corrientes); “La Opinión” (Rafaela - Provincia de Santa Fe), y “El Litoral” y “La Provincia” (Santa Fe); así como en las Revistas Literarias TIERRAS PLANAS y LA REPUBLICA DE LAS LETRAS, de Ceres (Provincia de Santa Fe); MILENIUM (Buenos Aires), y BANCO CLUB, ROTARY CLUB SANTA FE, PLEAMAR, GACETA LITERARIA, VOCES y TRAZAS(UNIVERSIDAD CATOLICA DE SANTA FE) y SUELO SANTAFESINO (Subsecretaría de Cultura de la Provincia), de Santa Fe; UNIVERSIDAD DEL CARMEN (Estado de Campeche-México).

Miembro de la ASOCIACION SANTAFESINA DE ESCRITORES (A.S.D.E.) desde 1978, de la ASOCIACION CULTURAL “El Puente” (Santa Fe) desde febrero del 2004 y de la SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES (Filial Santa Fe) desde octubre de 2004.

Usuario colaborador del MAGAZIN: EL MURO CULTURAL - El Muro: La Guía Cultural de Buenos Aires - Director: José E. Kamenieck - Portal EMC: http://www.elmurocultural.com - Febrero 2005.

Usuario colaborador del MAGAZIN: INVENTIVA SOCIAL: Plaza virtual de escritura - Director: Eduardo Francisco Coiro - (Buenos Aires - Argentina) - E-mail MIS: inventivaedicion@infovia.com.ar - Junio 2005.

Usuario colaborador del MAGAZIN: MUNDO CULTURAL HISPANO (Círculo Literario del Ateneo de Alicante, España - Director: Denis Roland Jurado) - Portal MCH: http://www.mundoculturalhispano.com/spip/ - Julio 2005.

Contador Público Nacional (1975)-Facultad de Ciencias de la Administración (actual Facultad de Ciencias Económicas - Universidad Nacional del Litoral); y Magister en Dirección de Empresas (CT - 1998) (Convenio Universidad Católica de Santa Fe - Universidad Católica de Córdoba - Facultad de Ciencias Económicas - Instituto de Ciencias de la Administración).

SANTA FE (Argentina), Agosto de 2005.-

Este artículo tiene © del autor.

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