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Bodas y noches zombie

Nepomuk



Mi cuñado se casa este sábado. Lo soltó ayer, en mitad de la comida familiar, en plan "ahí os dejo esta bomba de neutrones". Mi suegra echa chispas por las orejas. Prácticamente acababa de perdonarnos a su hijo mayor y a mí, que nos casáramos en vaqueros y camiseta, con una lista de diez invitados, y ahora esta nueva boda secreta de aquí te pillo-aquí te mato, le ha vuelto a encender la mecha dinamitera. Creo que si hubiera podido, tranquilamente ayer nos habría atizado en la cabeza con la sartén de las migas. A los tres. ¡Clang! Karlos... ¡clang! Ariel... ¡clang! Asier... Y bueno, no es que nosotros tengamos mucha culpa directa, pero puede que indirecta sí. Parece ser que hemos instaurado una nueva costumbre familiar, con eso de callarse como putas, hasta que ya es demasiado tarde para imprimir invitaciones floripondiosas y reservar salones rimbombantes en los que agasajar a los 220.000 familiares que gritarán el quesebesen.

Por encima de la que se montó ayer, yo estoy feliz. Voy a ser padrino y además tío, porque el motivo de esta boda expréss lleva 8 semanas gestándose en el útero de mi cuñada hippie. Un bebé. Qué genial. Será un bebé un poco pirado, por aquello de que su madre es vegana, y su padre adicto al reiki, pero por lo demás...¡un bebé! (léase con énfasis de emoción absurda).

Ando un poco más animado con tema Birra. Hoy me ha lamido la mano cuando le he puesto de comer, y me ha dejado cortarle los nudos del lomo, sin oponer mucha resistencia. No es que sea el colmo de los "tómame, soy tuya" perrunos, pero algo es algo. Parece que al menos a mí ya me va perdiendo el miedo. A Karlos no. Ni a Simón. Deduzco que porque Karlos tiene la voz fuerte y grave, y Simón habla un poco a gritos por aquello de que no oye. Mira tú por dónde al final mi inconfundible timbre de comadreja bipolar después de tantos años me va a servir para algo. Mañana intentaré bañarla. Cuando la acaricio, primero tiembla, y luego se aplasta contra el suelo y se queda ahí... quieta y con la mirada hacia arriba, como no pudiendo entender que haya alguien que no quiera pegarla. Pobre Pili Birra. Creo que sé perfectamente cómo se siente.

Y nada más hasta mañana, porque, señores... estamos en la noche zombie de la Fox. Y la noche zombie de la Fox, se respeta sí o sí.

Ver en línea : http://nepomundos.blogspot.com/2013...

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