Portada del sitio > LITERATURA > Artículos literarios > Un coronel, un gallo, un pueblo
{id_article} Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

Un coronel, un gallo, un pueblo

Daniel Alejandro Gomez

Argentina



Un coronel, un gallo, un pueblo

 En El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel García Márquez hace preceder a su famosa saga macondina con sus psicologías nostálgicas, con el paso de la vejez en sus personajes, con la geografía nítidamente americana, pese a la deliberada vagorosidad de referencias al respecto; pero, al mismo tiempo, nos ofrece una historia que tiene valor literario de por sí.

Es la peripecia de un viejo y pobre coronel que comparte la soledad del hijo muerto con su mujer; que aguarda el correo de la pensión salvadora; añoso guerrero con un aire de Quijote ante el practicismo de su esposa. El protagonista, además, y entramos al quid de la cuestión, conserva un gallo de pelea que había sido de su hijo; y así el animal se muestra como una especie de continuación afectiva a través de la muerte. Y de todo un símbolo del pueblo. En efecto, la relación entre materia o dinero e idea o revolución gira alrededor del gallo, si queremos entrar en simbolismos. A veces, los personajes principales quieren vender el gallo; otras veces, deciden que siga peleando en las peleas galleras, decisión que será la preeminente, como un divertimento del pueblo y su causa contestataria, de la que el hijo muerto también había sido adicto y por la cual le habían hecho entregar la vida.

El relato posee una condensación diestra y cargada de sugerencias. Todos los amplios significados de su trama-sea psicológica, verbal o de acto-no son despreciados en la concisión casi periodística en que está escrito. El viejo es un hombre resignado y esperanzado al mismo tiempo. Su verbo es ocasionalmente fatalista, pero siempre guarda la esperanza del correo; que le traigan las noticias de la pensión de guerra que aguarda y que, espera, sacará al matrimonio de la miseria, y de esa manera no tener que vender al gallo del hijo, siempre ambulando en la atmósfera novelística. Lo que rodea a la trama eminentemente íntima-los sentimientos melancólicos y anhelantes del anciano militar-nos lleva a las turbulencias de las Américas hispanas; de hecho, el mismo coronel es un veterano de una de tantas guerras intestinas. García Márquez, por lo tanto, no deja de echar una mirada hacia el pueblo y la sociedad que rodean al militar, a su esposa, y al recuerdo siempre presente y ominoso del hijo. Pero es tal recuerdo, y su materialización en el gallo de pelea, lo que permite aunar lo individual con lo social. El gallo no se vende y seguirá peleando. El coronel prefiere la pobreza, e incluso el hambre, antes que vender aquella parte de su propio hijo que éste les había legado en cierto sentido, tras su muerte violenta en un ambiente que también es violento. Los diálogos y descripciones de esta narración son muy vívidos en su cortedad; el desarrollo es, pues, principalmente descriptivo, y muchas veces tales diálogos- espetantes, escuetos- describen y muestran emociones.  Emociones, actos, pensamientos que permiten hacer una hábil y muy legible mixtura en esta obra de entrañables laconismos: la que es posible realizar entre los destinos comunitarios del hombre y las ansias y anhelos del individuo en soledad.

Este artículo tiene © del autor.

295

Comentar este artículo

   © 2003- 2017 Mundo Cultural Hispano

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 8

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3449878 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 443 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0