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La buseta

Rubén Patrizi

Venezuela



La buseta

Bomberos y paramédicos no se daban abasto para socorrer a los innumerables heridos........

El bus sin control va zigzagueando por la autopista y choca con una gran camión estacionado en el hombrillo, se vuelca y sigue deslizándose con la inercia unos cuantos metros más, deteniéndose al llegar junto a una arboleda en la orilla.
Quedaron en la vía miles de partículas de vidrio relucientes como el granizo, esparcidas por todos los canales llenándolos en su totalidad.
Las personas heridas salían por ventanas y puertas, con sus lastimeros quejidos , con sus ropajes maltrechos y roídos, y algunos con los huesos rotos y sangrando.
Unos automovilistas se pararon para ayudar, otros arrojaban arena y tierra al líquido que salía del tanque de la gasolina.

Los muertos y heridos están tirados en las cunetas de la vía . Cerca de casi un kilómetro la buseta anduvo sin control con el chofer muerto sobre el volante.
.............................

Una fresca tarde los pasajeros llenaban rápidamente la buseta; entraban por las puertas sonriendo, con algarabía, con alegría en sus rostros.
El día, que ya terminaba, había sido fresco, y la tarde estaba muy agradable, los pasajeros escogían sus asientos y la buseta se llenaba rápidamente.
¿ Cómo caben personas en uno de estos?.
Cerca de media hora estuvo estacionado cargando pasajeros........

Arrancó con rapidez. Los semáforos titilaban sus verdes y rojos, controlando, dando paso a automóviles y personas en sus respectivos canales.

Mucha gente caminaba por las calles. Salían de sus trabajos, con el dinero de la semana. Otros, buscaban diferentes rutas para dirigirse a sus hogares.
Esta encrucijada se mezclaba con diferentes grupos humanos: Los buhoneros con sus ventorrillos llenos de mercancía que ofertaban a gritos.
Con fritangueras, donde freían sus menjurjes en la vía, dando olor característico a las calles. El de aceite rancio
Con los” huelepega”; muchachos abandonados a su suerte, que rebuscan su diario vivir por los rincones, entre basura, viviendo enviciados y drogados de la exhalaciones que emana
la resina. Alguno más audaz se acerca a las personas pidiendo limosna o vendiendo algún objeto robado.

Los edificios pasaban frente a nosotros con rapidez, y dejábamos a un lado la franja multicolor de los automóviles de toda especie y marca como un gran ciempiés esperando su turno, para arrancar en el titilar de verdes y rojos que en forma constante repartía las tandas.......

El aire fresco entraba por las ventanillas abiertas, se oía el susurro de voces, conversaciones de todas clases, hablaban las personas al mismo tiempo, confundidas sus oraciones en una gran babel.
Se conversaba del tiempo, del trabajo, del día, de la hora , del momento, del hombre, de la mujer.

Los asientos estaban completos, sentados habían muchas personas, niños, ancianos, mujeres, y hombres que cansados no daban su puesto a las damas que quedaron de pie.
Y como siempre quedaron algunos sin su respectivo puesto. Guindando, agarradas a un tubo como monos en una jaula, llevados como estos medios de transporte, llevan a la gente, como chivos al matadero.

La tarde empezaba a morir, las luces de la calle se anunciaban. El sol teñía de rojo el cielo.

- Sigue por la autopista.
Un hombre armado con un cuchillo, y colocándolo en la garganta del chofer lo conmina a desviarse. El chofer viéndose amenazado se desvía.
- Todos quietos éste es un atraco.
En el último puesto, otro hombre armado y al mismo tiempo que el del cuchillo, se levanta de su asiento con un gran revolver negro y reluciente y habla con una voz de trueno y ronca. Grita.-Todos. Celulares, carteras, joyas, dinero, y todo lo de valor, a bajarse de la mula y el que se mueva lo quemo-.Éste que habla es un hombre joven, moreno, con incipientes bigotes de gato y unos ojos encendidos, resultado de droga o alcohol. Él estaba detrás sentado como un pasajero más, haciéndose el inocente.
- Bueno saquen sus cosas-.Volvía a increpar.

Un tercer sujeto, desgarbado, vestido con una franela que le quedaba corta y mostraba su ombligo y su gran barrigota, estaba sentado en el centro de la buseta, actuando con ademanes de pocos amigos, ya empezaba a recoger las cosas y meterlas en un saco pequeño de lona que llevaba, éste iba sin armas y empezaba a esculcar a las personas tocándole el seno a las damas y revisándolas en sus piernas y ropaje .
- Bueno esto no sirve, muévete, dame eso muñeca, a ver que tienes en el escote, tu no te muevas-, ésta era toda su arenga. Y viendo a una bonita señora, le masculla.-Donde tiene guardado eso-.Se Enjuagaba los labios con la lengua y pasa con su voluminoso cuerpo rozándole las nalgas a todas las damas. Pasaba raqueta, guardando, los relojes y el dinero que quitaba a los pasajeros.

.................................

El gordo abraza con su cuerpo voluminoso al hombre de la pistola

Él está atrás , casi sentado a un lado del atracador, en un descuido lo enlaza y empiezan a forcejear........

En muchas ocasiones el gordo comentaba con sus amigos, que, si algún día él se encontraría en un trance semejante, iba a hacer algo, por que ya estaba cansado de las humillaciones.

Había sido asaltado, vejado , robado sus zapatos medios nuevos y de gran marca y valor, se los sustrajeron un mediodía. Otro día su reloj, y así, en otro, asaltaron a sus familiares, a su madre y hermanas y en solo tres meses, lo habían robado diez veces. Estaba cansado de ser papita de los malandros. Malandros que mantenían a raya el sector donde vivía, robando las veinte y cuatro horas del día, sin dar descanso a los habitantes.

El gordo dada su fortaleza sometía al ladrón, uno de los malandros al ver que era sometido intentó correr para ayudarlo.......

Sonaron varios disparos unos hacia el techo, otros dos, salieron disparados hacia delante yendo a parar en la humanidad del chofer, entrando por su espalda y dejándolo muerto instantáneamente sobre el volante, el otro disparo mató también de forma instantánea al ladrón que mantenía al chofer con su cuchillo en la garganta.

El autobús comenzó a zigzaguear. Inmediatamente los gritos y la gente empezó a lanzarse por las ventanas y puertas .
Otro disparo a quema ropa, una señora cae a los pies del tercer hombre, imposibilitándolo por los momentos avanzar hacia atrás, De nuevo un disparo más, el gordo empezó a aflojar la presión que mantenía sobre el hombre del revolver .
Continua el forcejeo y algunos disparos más....

De pronto la buseta da un golpe chocando con algo, los pasajeros saltaron de sus asientos
tropezando unos con otros, los gritos de terror y de miedo se escucharon en forma estruendosa, la buseta se vuelca hacia un lado patinando varios metros, parando al tiempo
que se volvía todo negro y oscuro......................

El gordo yace muerto, un hilillo de sangre sale por sus labios, abrazado a el hombre de revolver, quien está junto a él reventado.

El tercer hombre logra salir por una ventana, va cojeando, cruza la autopista, logra así despistar a los curiosos, va ayudado por el caos. Perdiéndose en la oscuridad.

Rubén D. Patrizi

Este artículo tiene © del autor.

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