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Tras los pasos de Juan Goytisolo por los "Campos de Níjar"-1

Ramón Fernández Palmeral

España



TRAS LOS PASOS DE JUAN GOYTISOLO POR LOS "CAMPOS DE NÍJAR"-1.

 1.- A la sombra del drago.

 2.- Breve biografía de Juan Goytisolo.

3.- Almería.

 4.- De Almería a Rodalquilar.

 5.- De Rodalquilar a Níjar.

6.- Níjar.

7.- De Níjar a Cabo de Gata.

 8.- Del Cabo Gata a San José y La Isleta del Moro.

9.- De La Isleta a Las Negras y Carboneras.

10.- De la Carboneras a Almería.

11.- Vocabulario del libro Campos de Níjar.

Recuerdo muy bien la profunda impresión de violencia y pobreza que me produjo Almería, viniendo de la N-340, la primera vez que la visité, hace ya algunos años. (Campos de Níjar, I. Juan Goytisolo)

1 .- A LA SOMBRA DEL DRAGO

«Yo vivo sobre el mar, / erigiéndome dueño de la roca, / en su carne pasan los días de espuma, / vientos y suaves olas...». Así me sentía yo en el castillo de San José, al Este del Cabo de Gata y del mundo donde viví dos años y medio, o sobrevivir diría, encima de un acantilado, creo que por ello puedo hablar un poquito, un poquito nada más de este Parque Natural Marítimo-Terrestre del Cabo de Gata que lo es por Ley 2/1989, de 18 de julio (BOJA núm. 60, 27 de julio de 1989), y, también de su entorno geográfico y humano, de su historia y cultura, y de la novela corta neorrealista o novela social más que libro de viaje-reportaje de Juan Goytisolo titulada Campos de Níjar, que analizaré rigurosa y severamente. Obra comprometida de un Juan Goytisolo que visitó estas tierras, creo que en la primavera de 1957, un escritor polémico y camaleónico que se ha definido como un apátrida o «moro con nacionalidad cervantina» en las diversas entrevistas que ha concedido.

Juan Goytisolo vino a Almería por primera vez cuando vivía en París, que lo era desde 1956 donde conoció a su compañera Monique Lange con la que se casará después, a la que había conocido en la editorial Gallimard, de la que después Juan será asesor literario. Ahora vive entre Marraquesh y París, es un escritor que no ha sido suficientemente reconocido por la crítica, y que no es académico, aunque sí lo fue su hermano Luis, tampoco ha sido aceptado en Cataluña por no escribir en catalán.

Con este libro en la mano he recorrido los mismos lugares por lo que pasó el viajero y narrador de Campos de Níjar, he ido tras los pasos de su narrador que por la intención de pretender de ser un libro de viajes podría coincidir con su autor: Juan Goytisolo. También he querido escribir una aproximiación a la realidad actual en este 2005 casi 50 años después. Mi conocimiento de la zona y este próximo cincuenta aniversario, creo entender que son los motivos que me han conducido a escribir este safari literario, crítica tal vez apócrifa, con dosis de albedrío y creación sin patrones académicos sobre el análisis de textos que me coarten, sin canon de la crítica literaria, más algunas refutaciones que me he permitido apuntar y comentar sobre este libro casi mítico en Almería, que ha recibido siempre buena crítica y buena acogida unida al aprecio y cariño de muchos lectores almeriense. Creo que ha sido, sin duda, por el amor que siento por esta tierra donde por unos años me sentí profanador de paisajes mágicos.

Podría pasar por ser uno de los libros más leído y recomendados en Almería. Conocí la existencia de este libro a la sombra de un drago grande que se orlaba con siete brazos y crece en la Sierra del Cabo de Gata salvado gracias a que se halla dentro de las instalaciones de pruebas de neumáticos de la Michelín (C.E.M.A.) entre Pujaire y Ruesca, es un drago en el paraje denominado: «Mal Año», que según me contó don Amador, uno de los jefes de las instalaciones de Michelín, encargado del laboratorio de experimentación, parece ser que el drago lo trajeron unos mineros canarios en el siglo XIX de los que trabajaban en las minas de plomo aurífero y plata de las muchas minas que se abrieron y que se encontraban a la espalda del Sabinar. Seguramente plantaron un drago para que les trajera recuerdos insulares y además les diera agua en caso de sequía, porque agua conservan en sus troncos. No sé si esto es verdad del todo o que don Amador, con su fina ironía, quiso darle a la historia del drago un poco de utilidad práctica.

Aquel paraje desértio de peñascales fue zona minera, aun quedan vertederos y bocas de minas abiertas y peligrosas en la sierra de Gata, vestigios como arqueología industrial de la actividad minera de finales y principios del siglo XIX y XX almeriense, como es el caso del pozo de Santa Bárbara, cerca de San José, con 365 metros de profundidad, los mismos días del año, por ello todos los viejos del lugar se acuerdan de esta medida. Pues bien, a la sombra de este drago, que tenía siete brazos en 1983 y unos siete y ocho metros de altura, en un paraje de navas y de cantizales o guijarros, ocres y pajizos, sembrados de una especie de pitas o henenqués pequeñas como el aloe vera, «gayules» una planta moráceas y euforbiáceas intertropicales, que, después de coagulada su savia, es una masa impermeable muy elástica, y tiene muchas aplicaciones en la industria del caucho. Sembradas para experimentaciones industriales.

 Nos sentamos a la sombra del drago: don Amador, un guarda de la Michelón que así es como le llaman cariñosamente al muñeco gordifrón del anagrama de la empresa, y yo a verlas venir, mientras don Amador me siguió contando que de la savia del drago sacaban la famosa tinta conocida como «Sangre de drago» que se usa por la Policía Judicial para revelar huellas digitales. Yo hice un dibujo a lápiz del drago que muestro aquí. Recibía y gestaba mis primeras enseñanzas botánicas útiles con cierta admiración. En Campos de Níjar, nombra el viajero/narrador a los gayules (pg. 18), (palabra que no la recoge el diccionario del español), y que él nos lo define como planta para obtener el látex del caucho. También me habló don Amados de jorfes o balates argelinos, para impedir que las infrecuentes gotas frías destruyeran los campos sembrados de cebada candeal, de la retama arbórea que tiene flores de un amarillo cadmio intenso que podría servir como alfalfa para alimentar al ganado.

 También me habló de uno de los pioneros botánicos alemanes que estudió el Sabinar del Cabo de Gata en el siglo XIX y otros botánicos españoles cuyos nombres no puedo recordar ahora, y de las tres especies endémicas del Cabo de Gata, es decir, que sólo crecen aquí. Años después descubrí sus nombres en una Guía del Cabo de Gata de le edición Everest, se trataba de: 1) antirrhinum charidemi, 2) Teucrium charidemi, 3) Dianthus cintrinus. Era tal mi ignorancia que se notaba, que se palpaba en el aire como el cadáver de una oveja a merced del quebrantahuesos. Don Amador vivía en San José, por debajo de la escuela, era un hombre culto que había dedicado muchos años al estudio de los endemismos y en pro de lo que hoy es el Parque Natural.

Allí, bajo la sombra del drago, esperando ver salir su sangre roja en medio de un erial, planicie que sube cóncava y larga casi como una lámina curvada de acero hacia el monte rojizo, don Amador me recomendó que leyera Campos de Níjar de Juan Goytisolo, si quería aprender los nombres de la flora autóctona del Cabo de Gata. Años después compré el libro en una librería de Almería, la cuarta edición de bolsillo de 1987 de la editorial Beix Barral. (Edición que voy a manejar y referenciar en este trabajo dividido en once capítulos). He releído Campos de Níjar, reportaje y testimonio más que crónica de viaje, buscándole sus secretos y sus errores, sus mañas. Sin duda alguna, el libro contiene humanidad, es testigo de un tiempo mísero almeriense, pero también tiene desaciertos, en cambio el léxico es rico en vocablos, algunos almerienses y otros no tanto, porque esta provincia tiene un lenguaje propio como se puede leer en el Diccionario Almeriense de Francisco José Rueda Cassinello, Editada por La Crónica, Almería, 1983. Campos de Níjar es como una crónica negra anti-franquista, «El Caso de Níjar», nos relata hasta un entierro en el capítulo IX, porque la etapa litearia del neorrealismo social daba para eso y mucho más donde a cada paso se topa con el recuerdo de la guerra civil, también con los civiles armados con fusiles, que parecen los ángeles de su guarda. También me habló don Amador del hispanista Gerald Brenan que habló de las tierras del Campo de Níjar en su libro Al sur de Granada, cuya primera edición se publicó en inglés en 1957, y en español apareció en 1963, libro recomendado porque existen dos capítulos dedicados a Almería.

 Me gustó leer Campos de Níjar aunque tiene imprecisiones entre el tiempo real y el tiempo de la novela. Me gustaba porque me recordaba los lugares en los que yo había vivido, con las relecturas fui descubriendo errores de situación de pueblos, parajes y distancias kilométricas imposibles de recorrer andando en una jornada. Para mí, personalmente, a pesar de que tiene un rico léxico y muy buenas descripciones del paisaje y es una crónica-denuncia arriesgada en pleno frasquismo, no es un libro redondo, le falta profundidad en los personajes descritos, habla un andaluz macarrónico, y el final está escrito muy a la ligera. Quizás el excesivo aprecio sobre este libro, se deba al hecho de que la literatura almeriense haya sido huérfana de autores indígena, nula o casi nula en la recreación de los propio y autoctono, y ha propiciado que los almerienses se hayan agarrado como un pulpo a una roca a una firma conocido actual como es la indudable, famosa y reconocida de Juan Goytisolo. Apenas existen novelas cuya trama se desarrolle en Almería o su entorno. El poeta gallego José Ángel Valente al residir aquí levató el nombre literario de Almería y se organizó un premio liteario. También es verdad que la falta de tradición universitaria en Almería, que siempre dependió de la de Granada, no ha propiciado la vida literaria de la ciudad. El Colegio Universitario se creó en 1972, en la Cañada de San Urbano y no es hasta 1987 cuando formalmente se crea la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola por Decreto 209/1987 de 26 de agosto del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía, con titulaciones: Diplomado en Informática e Ingeniero Técnico Agrícola. Que no debe ser entendido como eje promotor de energía literaria, sino de ciencia práctica. Y es que el almeriense, por regla general, aborrece los libros. Yo no he encontrado en Almería y ni en su provincia una página web (existen muy pocas) donde poder publicar este ensayo literario, ellos van por los intereses reales del vil metal, por caminos de la necesidad del cuerpo y no del espíritu literario.

Como buen conocedor de esta comarca donde me quedan buenos amigos, y tras una atenta lectura de Campos de Níjar, me he propuesto seguir los mismo pasos de Juan Goytisolo que durante tres días estuvo caminando por un paraje tan extenso, desértico y tan sumamente primitivo y peculiar como es el Cabo de Gata-Níjar. He reconstruido el viaje de cuyo estudio de campo comparativo, análisis e investigaciones he sacado mis propias conclusiones y me he permito añadir datos paralelos a la narración, datos actuales de Almería como una forma de ampliar conocimientos y obtener una visión actualizada de una realidad favorable e incuestionable. He analizado ese rico léxico del libro que, muchas veces, nos detiene en su lectura y nos obligan a mirar en el diccionario, para lo que he recopilado un vocabulario de aquellos vocablos que a mí, particularmente, me parecen arcaísmos y además me eran desconocidas cuando los leí.

La reseña de Campos de Níjar en la Enciclopedia de la novela española, Rafael del Moral, prólogo de Andrés Amorós, Planeta, Barcelona, 1999, dice: «A medida que pasa por los lugares, el viajero expone lo que va encontrando: niños que trabajan desde edad temprana, emigración, humillación sistemática ante el narrador (que es considerado como superior), apatía, escasez de actividades. La gente que describe está acuciada por la necesidad y sobrevive en medio de diarias contrariedades, salvo el rico don Ambrosio, que, orgulloso de sus orígenes castellanos [Valladolid] es la excepción». El narrador está muy interesado en describir un paisaje desértico, pobre y árido, pero de singular belleza, en consonancia con sus personajes incritos en la voracidad de la escena, con un lenguaje llano, sin pretensiones literarias ni virtuosismos destacables, salvo el vocabulario de nombres, de plantas autóctonas y léxico agrario más castellano que andaluz.

Yo tenía muchas dudas, muchas dudas sobre el viaje real a Almería de Goytisolo en aquellos años cincuenta, tenía preguntas que formular. Ahora, y gracias a esta maravillosa enciclopedia global que es Internet, he tenido acceso a una publicación en "El País", jueves, 19 de febrero 1990, nº 657, titulado «¡Quién te ha visto y quién te ve!». (Quien te ha visto y quien te ve y sombra de los que eras, es también el título del auto sacramental de Miguel Hernández publicado en Cruz y Raya la revista de José Bergamín), en el que escribe Juan Goytisolo:

        "En el verano de 1957 atravesé por primera vez la comarca almeriense de El Ejido. El alquitrán de la recta que la mediaba era como el filo de un evanescente cuchillo: una línea estrecha, emborronada por la calina, sojuzgada por un sol implacable; paisaje huérfano, pedregoso, de tierras áridas y arbustos mezquinos. Unos pocos edificios de una planta bordeaban la carretera: puestos de venta de alfarería y cerámica, dos o tres ventas, casuchas enjalbegadas, algún almacén primitivo. Recuerdo que al detenernos Monique Lange y yo, con nuestro diminuto Renault, los parroquianos de un ventorro acudieron a saludarnos: un coche con matrícula extranjera y conducido por una mujer no era pan de todos los días".

Lo cual evidencia mis sospechas de que el viajero y narrador de Campos de Níjar, no había pasado tres días en la comarca como vagabundo viajero, caminando o haciendo auto stop, porque allí los kilómetros parecen más largos de lo normal, sino que había pasado, eso sí de pintillas y en coche, y sospecho además que luego gracias a un plano como escribe en la página 112 se orienta sobre el terreno, luego inventó unos diálogos posibles o casos leídos en prensa de gente de la comarca, con cuya documentación se sacó una novela corta y no un libro de viajes, que es lo que hemos de tener claro, no hay reportaje. Esta novela social es una de las que más fama y dinero le ha dado a su autor, se hizo un documental de este viaje para la televisión, creo recordar en 1985. En la novela neorrealista social, suele privilegiar la cuestión del tema político, la problemática social, la guerra civil y sus secuelas, y olvida, en general, otros aspectos fundamentales de la novela como la intriga o el argumento. Eran tiempos en los que los escritores de la generación del cincuenta no podían hablar desde el punto de vista de los derrotados como víctimas, sino como rojos malos, o sea, los malos de la película en una guerra incivil, por ello son pioneros en una estética de renovación hacia el cambio social. No es hasta Luna de Lobos (1985) de Julio Llamazares cuando se empieza a hablar de los maquis como víctimas, como perseguidos en la sierra por la Guardia Civil de la leyenda negra y el tricornio acharolado del que ya había escrito un romance Federico García Lora en 1928. Fueron tiempos muy duros del general Camilo Alonso Vega tan temido por sus subordinados como por los maquis.

 Escribe Juan Goytisolo en el mismo artículo de "El País", ya anotado:

 «En 1961 rehice el trayecto con Simone de Beauvoir, Nelson Algren y el futuro director cinematográfico Vicente Aranda. Nos paramos a otear el paisaje en un punto deshabitado y contemplamos el páramo que se extendía hasta el mar, moteado por unas escuálidas manchas de verdura».

 Simone de Beauvoir (1908-1985) era una escritora y filósofa francesa, intelectual comprometida con la izquierda, madre del feminismo mundial, ella se consideró superior a todos los hombres que conoció, primero compañera sentimental de Jean-Paul Sartre hasta 1947, amiga de Camus, Autora de El segundo sexo (1949), donde expone la «teoría beauvoiriana», las mujeres y los derechos sexuales, y su negativa a casarse con el hombre con quien quedaría ligada sentimental y filosóficamente hasta la muerte. Nelson Agren, era un escritor estadounidense, segundo amante de Simone de Beauvoir, se ha descubierto por la correspondencia que mantuvieron entre 1947 a 1964. En 1961, cunaod el viaje de Goytisolo a España, Simone y Nelson ya eran amantes.

Elena Adrián entrevista a Juan Goytisolo acerca de la reedición de Memoria, Península, 2002 Barcelona:

Pregunta: ¿De sus primeros viajes a Murcia y Almería data su pasión por el sur, que se plasmará en Campos de Níjar?:

 "La composición de Campos de Níjar cierra un capítulo de mi narrativa en relación a(sic) [con] España. Escrito con cuidado extremo, a fin de sortear los escollos de la censura, es un libro cuya técnica, estructura y enfoque se explican ante todo en función de aquélla: empleo de elipsis, asociaciones de ideas, deducciones implícitas que si resultan oscuras a un público habituado a manifestarse libremente no lo son para quienes, sometidos largo tiempo a los grillos de una censura férrea, adquieren, como observara agudamente Blanco White, la viveza de los mudos para entenderse por señas. Alumno aventajado en el arte de dirigirme a los sin voz, conseguí la proeza de redactar una obra llena de guiños y mensajes cifrados a los lectores despiertos sin que los probos funcionarios del Ministerio de Información y Turismo -de la información al servicio de la imagen grata al turismo- pudieran agarrarse a nada concreto ni me quitaran un párrafo del que entonces me sentí orgulloso, una reflexión subsiguiente me convenció de que se trataba de un arma de doble filo, si se quiere, de una victoria pírrica".

Es mi parecer, como corresponde al estilo de la novela neorrealista social española de posguerra, que existe cierto partidismo tendencioso por intentar hablar más de miserias y pobrezas humanas de esta zona, indudablemente deprimida y deprimente de posguerra, que de lo bueno que pudiera tener o mostrarnos, suponía buscar un argumento indirecto contra el franquismo de entonces para provocar el cambio de ideas, y sortear la censura. Campos de Níjar fue prohibida por la censura en 1963. Creo que una de las posibles causas de la prohibicón de debió a causa de un diálogo en el Capítulo VIII con don Ambrosio donde toca el tema de la guerra civil, escribe:

« -En mil novecientos treinta y seis quería ir otra vez allí [se refiere a Barcelona] a pasar las vacaciones, pero la Revolución me lo impidió... (Esto de la Revolución no debió gusta al censor, porque no se sabe muy bien si se refiere a la rebelión militar del llamado glorioso Movimiento Nacional y también Cruzada o de los del Frente Popular masónico).

En aquellos años cincuenta se podía hablar de lo malo que fueron los rojos o milicianos o maquis, pero no de la vida de éstos como víctimas, que también fueron perseguidos y encarcelados y asesinados. Escritos silenciados y censurados con todo lo que tuviera que ver con los derrotados. La burguesía masónica luchó siempre contra el régimen franquista y la Iglesia. La dictadura no se podía sostener. Escribe Juan Goytisolo en la página 93:

"-La solina se ceba en los trigales como un animal famélico y él habla de las atrocidades de los rojos y las persecuciones que sufrió durante la guerra. »-Ustedes, los jóvenes, no lo pueden imaginar. Propietarios, sacerdotes, personalidades, las cárceles estaban llenas. Al señor obispo de Almería le obligaron a palear carbón».

Los obispos que asesinaron los milicianos en Almería durante la guerra civil fueron dos y no uno: monseñores Diego Ventaja Milán de Almería y Manuel Medina Olmos de Guadix, que visitaba la ciudad en esas fechas, ambos asesinados el 30 de agosto de 1936, en un barranco cerca de Vícar (Almería).

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