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Tras los pasos de Juan Goytisolo por los "Campos de Níjar"-3

Continuación a los apartados I y II.

Ramón Fernández Palmeral

España



TRAS LOS PASOS DE JUAN GOYTISOLO POR LOS "CAMPOS DE NÍJAR"-3

3.- ALMERÍA.

Señor Goytisolo:

     El viajero y narrador de "Campos de Níjar", pretende suplantarle a usted con esa constante decir que es de Barcelona y habla perfectamente francés. Como ya le he dicho mucho ha cambiado Almería desde que usted la visitara al final de los cincuenta. En el capítulo I de su libro usted dedica la primera página a hablar de su primer viaje de cuando llegó a Almería, pisiblemente, como escribe en autocar por la antigua N-340 desde Murcia. Aunque no nos concreta el medio real de transporte utilizado que le llevó a Almería, sí nos qye nos lo da a entender que llegó en autocar desde Murcia y dejó el equipaje en consigna, equipaje que recogerá en el capítulo XI y último, cuatro días y medio después, para salir otra vez dirección Murcia en autocar.

    A pesar de que el primer ferrocarril de España se construyó en Cuba en 1836 desde Güines a La Habana, entre Almería y Murcia todavía no hay ferrocarril directo o los llamados caminos de hierro por Azorín, hay que dar un buen rodeo por Guadix y Baza. El viajero/narrador nos cuenta: «Había dejado atrás Puerto Lumbreras -con los tenderetes del mercado en medio de la rambla- y el valle del Almanzora -Huercal Overa, Vera, Cuevas, Los Gallardos. Desde un recodo de la cuenta había contemplado las increíbles casas de Sorbas suspendidas sobre el abismo. Después, cociéndose al sol, las sierras ásperas entre horcajos [punto de unión de los ríos o montañas] y barrancos, bordeando el cauce de un río seco». Continúa el narrador describiendo un paisaje desértico, mineral, de agaves, henenqués, esparto, con expresiones como «En aquel universo mineral la calina inventaba espirales de celofán finísimo». Debería haber una coma entre mineral y la calina, y quedaría comprensible: «En aquel universo mineral, la calina...». La calina se refiere a una niebla o boira de calor que te deja los cristales de las gafas como empañados y los ojos turbios, como si padecieras alguna miopía muy frecuente en la costa del sudeste español debido a la evaporación excesiva del mar que enturbia el aire.

     Otros días cuando la niebla ha realizado su sucio trabajo, los días pueden ser tan claros como una foto digital. Entra el viajero a Almería por las localidades de Rioja y Benaudux, posiblemente, por los datos que he podido contultar en primavera de 1957, donde ya verdea el paisaje por naranjos y limonares, algunas palmeras, las acequias de tradición árabe, los parrales de la llamada uva de embarque almeriense en las paratas (bancales pequeños en montes) porque estas poblaciones se encuentran en el valle de Andarax, rambla más que río, sometida a la sequedad con contadas crecidas se deben a la gota fría, sobre todo en el otoño. Es cierto que el río Andaráx es más rambla que río, éste «humaniza un poco» el paisaje. El río Andarax es netamente almeriense, nace en la parte más occidental de Sierra Nevada en lo que se denomina Alpujarra almeriense, transcurre de Oeste a Este, por Sierra de Gádor, pasa por Laujar de Andarax, lugar donde estuvo desterrado Boabdil tras la pérdida de Granada, en Alhabiae es donde toma como afluente al río Nacimiento que nace en la Sierra de Baza, riega la huerta de Gádor, Rioja, Benaudux, Pechina y su pedanía de Viator.

   Le llamaban "uva de embarque" o uva de Almería, porque se exportaba en barcos, también llamada de Ohanes es famosa, donde se cultiva una variedad de uva de mesa en parrales como en el Vinalopó, es tardía, se vendimia entre octubre a diciembre, es una hibridación de la uva blanca, llamada de «Jaén» utilizada en la cuenca del río Andarax, con la de Rágol o de colgar, conocida como «encarnada de Rágol». Es una uva que resiste muy bien al clima extremo y da un vino seco de color rubio. Simón de Roxas Clemente, recogió 500 variedades de vid en España en un libro publicado en 1807. El vino de Laujar es un vino poderoso y transparente parecido al color cereza de de Albuñol. Comercializa sus caldos bajo la denominación de Vino Ecológico tinto y rosado procedentes de uvas cultivadas sin utilizar abonos químicos ni insecticidas, sólo abonos orgánicos, el tradicional azufre, productos permitidos por la Unión Europea. Actualmente Murcia y Almería se comunican por al autovía del Mediterráneo, la A-7, que usó la calzada de la antigua N-340 para ampliarse en cuatro carriles (dos en cada sentido) hasta los Gallados, aquí toma al sur por la antigua N-344, la del Campo de Níjar. La autovía no pasa por Sorbas, Los Yesos, Tabernas, Los Millares, Rioja, Benaudux y Huercal de Almería. Pechina tiene una relevante historia romana, es la Urci romana conocida como "Porto Magnus" en el itinerario Antonino, o la flamante "Bayyana" árabe, origen y madre de Almería.

    Unidos los yemeníes con ciertos marinos y comerciantes andalusíes, procedentes del puerto norteafricano de Tenes (884-885), se constituyó la llamada República Marítima de Pechina época ésta del mayor esplendor de su historia, parece ser que el mar entraba por la actual rambla del Andarax y era navegable por barcos de poco calado. Cuenta el hispanista Gerald Brenan "Al sur de Granada" que era una confederación de marinos mercantes hispano-árabes, que habían establecido una factoría cerca de Orán, decidieron trasladar su cuartel general a Pechina, al margen del río Andarax, cerca del pueblo romano de Urci, pero como el río dejó debió de dejar de ser navegable, la flota se vio obligada a anclar en la costa al abrigo de Sierra de Gádor, se construyó una torre en un cerro, era Almería «Atalaya» y no «Espejo del mar», como se suele decir ahora. El puerto de Pechina (furdat Bayyana) se localizaba en la actual Chanca, hasta que el creciente poder fatimí obligó al califa Abd al-Rahman III, a convertir en el año 954-955 el arrabal de Bayyana en una medina, rodeando de murallas y corachas a la población y reordenando sus defensas, levantando la Alcazaba sobre las ruinas de una fortaleza existente y construyeron la mezquita mayor (se conserva el muro de la Quibla y el Nicho de Mihrab. Actualmente se encuentra la Iglesia de San Juan). (Mirar un excelente trabajo: «Almería Musulmana» en http: www.Indalia.es)

    Todavía se cuenta en Pechina la leyenda de la bella mora Aisa, a quien cada noche las aguas de un pozo le devolvían su hermosura empañada con las lágrimas de un amor imposible por un cristiano, y desde entonces cada luna llena, se ve su rostro atrapada en las aguas del pozo. En escritos fechados en el año 29 a. C., el geógrafo Estrabón denomina al Sureste español con el nombre de Spartárium Pedión (campos de esparto): «Tierra sin agua donde crece abundantemente la especie del esparto que sirve para tejer cuerdas y que se exporta a todos los países, principalmente a Itálica». El status de municipios latinos se le concedió por el emperador Caracalla del Edicto de Ciudadanía Romana (212 d.C.), que se conoce como Constitutio Antoniana.

    La página 9 la dedica el viajero a describir su llegada a Almería en varios viajes, porque Juan Goytisolo se deja adoptar por Almería, en la página 10 dirá que la patria chica puede ser elegida a voluntad, y esto es muy loable. Y la verdad es que Goytisolo, con un aspecto de noble árabe en su rostro, con sello olfativo bajo su frente de una nariz islámica, sentía y siente pasión por Marruecos y la cultura árabe y el Al-Andalus, quizá Almería, sea, en su paisaje y cultura medieval lo más parecido al Norte de África. Y es que los orígenes de Almería son árabes. Hablar de la historia de Almería sería ardua labor empezando por Cueva Ambrosio y de Los Letreros del Paleolítico Superior en Vélez Rubio, o del calcolítico, o de la cultura de los Millares o del Argar, y la visita de todos los pueblos del mundo fenicio, helénico y romano, que no es intención de estas crónicas.

   Irremediablemente Juan Goytisolo nos hablará del tópico despreciativo que tenía colgado Almería en aquellos años de incultura, a la que también le llamaban la provincia de las tres cosechas: «esparto, mocos y legañas». Pero estos apelativo humillantes y ofensivos nunca les gustaron a los almerienses, que con los años y una próspera agricultura intensiva se ha quitado este mal fario de encima con trabajo y destreza.

    Almería es hoy una ciudad cosmopolita que vive cara al mar, del mar de plástico, de aquí que el puerto forme parte del campo y de la misma ciudad, en su fisonomía y en su vida cotidiana bajo la torre homenaje, celosa vigilante de la ciudad histórica actual. Dentro del puerto tiene especial interés el antiguo embarcadero de mineral, conocido como "El Cable" o de los ingleses que unía la estación férrea con el embarcadero del mineral, una estructura de hierro que permanece como arqueología industrial, memoria de una economía minera y un sello de identidad propia. Por allí salía, primero el mineral de plomo y luego el de hierro hasta que se agotaron las minas, según dicen unos, y otros por razones de competitividad e inadaptación a la reconversión minera.    Hoy en día, este puerto, que fue en el siglo XVI muelle de arribada y lugar de aguada de galeras reales que salieron para unirse a la Santa Liga en la batalla naval de Lepanto 1571, es hoy puente con los puertos del Norte de África.

    ¿Cómo viajó usted a Almería? A mí, particularmente, después de leer detenidamente este libro como de viaje me da que pensar, puesto que calculando las distancias que hay a pie en la comarca de Níjar, la vitualla, el aseo, el agua, es decir algo tan sencillo y complicado a la vez como la logística, me da a entender que llegó en automóvil desde París en un Peugeot pequeño (lo dice en una entrevista) y recorrió los campos de Níjar en coche, y después escribió el libro con ayuda de planos como si hubiera sido un vagabundo autostopistas. ¿Acaso no son ellos (Juan y Mónique) los franceses que viajando en un Peugeot 403 buscan agua para el radiador en el capítulo V?

       Usted contempla el barrio de "La Chanca" desde la Alcazaba, barrio que daría forma a otro libro de este mismo autor, llamado "La Chanca" (1962), novela también neorrealista con una narrativa actual, con un leguaje propio del argot de los personajes marginales, barrio cuyo único valor son las almas de sus gentes de honda dignidad. Barrio de pescadores almeriense al pie de la Alcazaba, de chabolas, y cuevas, gitanos y arrabaleros, sin duda Goytisolo arriesga, sin que esta obra haya superado las barreras que el autor trató de saltar, creo que es una obra insuficientemente valorada.

       Pretende el viajero/narrador salir para el Cabo de Gata desde la central de autobuses hasta el Alquián pero pierde este autobús y le da tiempo a entrar en un bar para tomar un café y dialogar con dos hombres «negros, cenceños, con sus chalecos oscuros, sombreros de ala vuelta hacia arriba y camisas abotonadas hasta el cuello (...) parecían dos pajarracos montaraces». No es que fueran negros, es que eran de ese moreno oscuro campesino aceitunado, hartos de sol y de luz.

      Usted nos cuenta y advierte que Almería carecía de vida nocturna, posiblemente no visitó la peña flamenca “Los Tarantos” de la época, los bares de los hoteles, quizás, porque recorre demasiado temprano sus calles. Con la minería había ambiente nocturno. Gerald Brenan dedica un capítulo de "Al sur de Granada", a los burdeles de Almería, escribe: «Las prostitutas eran buenas chicas, muy tranquilas, llenas de respeto hacia sus clientes» (pg.233). Con la minería se abrieron cafés cantantes y en ellos actuó Antonio Chacón, uno de los grandes patriarcas flamencos, que dio forma a los estilos propios de la zona: la cartagenera chica y grande y las mineras o los tarantos. Un famoso cantaor almeriense era Pepe Sorroche. Los cantes de Almería son variedades de tarantas, tarantos y fandangos procedían de cantes moriscos. Guitarreros o luthier como se llaman ahora son Antonio Torres y gerundio Fernández. Famosas fueron las guitarras almeriense. El almeriense ha sido muy aficionado al cante «Los 100 años del flamenco almeriense», lo celebró el IEA (Instituto de Estudios Almerienses), compuesto por 8 conferencias, 4 mesas redondas, doce recitales de cante, toque y baile, una exposición de fotografías, celebrado del 28 de abril al 22 de junio del 2001. La decadencia de las minas almerienses llevó a muchos trabajadores a la emigración, sobre todo a La Unión (Murcia), donde se celebra empezó a celebrar el festival del Cante de las Minas, que otorga casa año su aprecidado premio la lámpara minera. La feria de Almería se celebra la última semana de agosto.

     Nos habla el viajero/narrador del mercado en la puerta Puchena, el eje centrar de la vida comercial de la ciudad, donde se halla, actualmente, el famoso bar de Los Claveles, que te asalta en la calle el olor de la jibia asada a la plancha con aderezo de aceite, ajos y perejil picado, la tapa te la ponen como antiguamente: un platito de cerámica blanca tapando la boca de la botella de cerveza, te chupas hasta el palillo de dientes. La puerta Puchena no es plaza, es un chupachús si el Paseo de Almería, que en aquellos tiempos de llamaba del generalísimo, fuera el palillo y la plaza el caramelo.

     Escribe Gerald Brenan en la pag. 231 de "Al Sur de Granada": «La principal entre ellas es el paseo, un bulevar amplio que baja lentamente hacia el mar entre los árboles de hojas oscuras y brillantes». En los años 90 cubrieron la Rambla y abrieron un amplio paseo que dio a Almería otra cara de ciudad, que antes sólo servía para aparcar coches con el peligro que alguna gota fría se llevara mil coches al mar, pero allí los aparcábamos porque no había donde aparcar. Y es que el centro comercial de Almería era el Paseo con sus árboles cuidadosamente redondeados por las tijeras de los jardineros municipales, que se sembraron sobre los años 50 de la especie «Ficus microcarpo» o «Laurel de Indias». El teatro Cervantes, la plaza de Correo, el mercado municipal, las tiendecillas de su alrededor con el afilador de la esquina y Marín Rosa, la tienda de tejidos, que era la más surtida. Desde la plaza Puchena se tomaba a la izquierda la calle de las tiendas que bajaba en un enredo de callejuelas para llegar a la plaza del Ayuntamiento con su monumento en mármol de Macael.

     Si Almería en los años 50 tenía una de las rentas per cápita más bajas de España, luego con los invernaderos del Poniente, población, en su mayoría que emigración en los años en que cayó lo que se conoce popularmente por «La Nube», una tormenta catastrófica que cayó en el año 1973 en las ramblas de Albuñol, Huares y La Rabita de Granada, que ocasionó medio centenar de muertos y ocasionó una gran emigración interprovincial desde la Contraviesa: Albuñol, Turón, la Rábita hacia el Poniente o Campos de Dalías: Adra, Balanegra, Mojonera, Las Norias, El Ejido, Roquetas y Aguadulce donde trajeron el cultivo con la arena de cubierta, pero como el poniente almeriense es muy dado a los vientos y a secar la tierra, sin apenas precipitaciones, más árido que el clima tropical de la costa del Sol y de Granada, se ideó el invernadero con cubierta de plástico, que han proliferado en el llamado Mar de Plástico del poniente almeriense. Estos trajeron el cultivo con cubiertas de arena, donde se cultivaba así desde hacía muchos años, estos cultivos con arena los hacían también en los bancales de Torre del Mar (Málaga). En Almería se necesitó el plástico por culpa de los vientos, siempre hay algún viento de poniente o de levante. Viento que lo reseca todo, y este viento ahora entra por los aliviaderos de los invernaderos con gran favor de las plantas.

     Si la renta per cápita de Almería, que en 1955 era el 40 por ciento de la renta nacional, en 2001 alcanzó el 95 por ciento. Desde el punto de vista de la producción, si observamos la evolución del PIB per cápita de Almería desde 1955, según los datos elaborados por el servicio de estudios del BBV, y la comparamos con la del conjunto de España, se pueden apreciar claramente tres etapas: hasta 1967, Almería transita entre los últimos lugares de las provincias españolas, con una producción per cápita que apenas alcanza el cincuenta por ciento de la media española; desde 1969 a 1981, se produce un gran despegue de la economía almeriense.

    Almería está hoy (2005) a la cabeza de las provincias andaluzas en renta per cápita, once puntos por encima de la media autonómica. La intensiva agricultura almeriense, que en la campaña 2002-2003 produjo 2,6 millones de toneladas de productos hortofrutícolas valorados en 1.225 millones de euros. Organiza Congresos y ferias. Expo Agro-Almería y Encuentro Internacional de Cultivos a empresarios, representantes institucionales y periodistas internacionales y Congresos Internacionales de Horticultura Mediterránea. Sin olvidarnos de los recientes Juegos Mediterráneos del 2005.

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