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Morolica. La huella imborrable del Huracán Mitch

Alex Espinal

Honduras



Las nubes se enredaban entre sí,  unas de color oscuro, otras grisaceo, mas se parecían a un voráz incendio; en el cielo de Morolica  se escuchaba un ensordecedor ruido, eran las ráfagas de viento que comenzaban a adelantarse;  en un potrero del Amparo, un viejo buey color negro valaba desesperadamente dia y noche; los gallos cantaban a cada instante en medio del cacareo de las gallinas, todo esto en un claro presagio de lo que menos se esperaba.
 
Estos eventos se registraron unos dias antes de formarse a finales de octubre de 1998, el fenómeno natural que trastocaria para siempre el rumbo de la vida para todos los habitantes del municipio de Morolica en el departamento de Choluteca, digo todos, porque de una forma u otra los efectos del huracan Mitch cambiaron las reglas del juego, el quehacer cotidiano, en fin ,  un giro de 360 grados, las cosas jamás serían como hasta ese momento de la devastación.
 
En dias como este, hace siete años, el ambiente comenzaba a tornarse sombrío en el apacible pueblo de Morolica, el sol comenzaba a ausentarse, los pobladores en señal de desconfianza ante el irregular panorama, comenzaron a reparar el techo de sus viviendas, a desentapiar los desagues y una serie de actividades encaminadas a prevenir cualquier inundación, sin sospechar hasta ese momento de la cantidad monumental de agua que pasaria arrastrando todo a su paso en los próximos tres o cuatro dias.
 
Una vez concretadas las labores de prevensión, los informes meteorológicos no eran tan amenazantes en vista que informaban respecto a una depresión tropical que estaba formándose en aguas marítimas de Panamá. Para los morolicas, se trataba de un simple fenómeno de rutina, típico de la temporada de invierno; luego se convirtió en tormenta tropical cerca de las costas de Cuba; los llamados de alerta comenzaron a inquiertar a todo el pueblo hondureño dada la trayectoria.
 
El Centro Nacional de Huracanes de Miami advirtio de inmediato que, en las próximas horas, la tormenta tropical pasaría a convertirse en huracán y asi fue. Al recorrer todo el Atlántico, frente a Islas de la Bahia, cobra fuerza y adquiere la categoria 5 en la escala de safir simpson, sus movimientos eran totalmente erráticos, era dificil atinar si se enrumbaria hacia el golfo de Mexico o hacia nuestro territorio, hasta que su propia naturaleza lo empujó abrúptamente hacia nuestro pais ocasionando lo que ya todos conocemos, al menos los que lo vivimos y los que se informaron en todo el planeta.
 
La lluvia intermitente comenzó a caer desde el 25 de octubre de ese año, pero los estragos comenzaron a registrarse a partir del 30 de octubre por la mañana en la capital, la zona norte ni imaginar, eran las 8 de la mañana, las quebradas y rios adquirieron la misma categoria, sus embravecidas aguas arrastraban personas, vehículos de todo tamaño, árboles centenarios y viviendas, la Penitenciaria Nacional se convirtió en un manicomio luego que los reos se revolvieron provocando una nutrida balacera por parte de los guardas.
 
Los acontecimientos en la capital me dieron la medida de lo que, en las próximas horas, les ocurriría a mis paisanos en Morolica, el mismo rio Grande que se ensañaba en esta ciudad  bordeaba todo el barrio las Delicias y el centro histórico de mi pueblo. Ya se pueden imaginar  todo lo que ocurriria. En efecto, los vecinos comenzaron a observar como pasaban flotando todo tipo de objetos, entre ellos: autobuses, neumáticos y otros dificiles de enumerar.
 
Para la madrugada del 31 de octubre todo estaba consumado, centenares de damnificados, carencia de alimentos,  sin ninguna forma de comunicación con el resto del país. Era un drama sin precedente en la historia. Desde ese momento contemplaron un panorama desolador, obligados a preparar el éxodo hacia una tierra que jamás habían soñado habitar. 
 
Ahora, siete años después, los inquilinos de la nueva cabecera municipal, la Nueva Morolica, ubicada en el sector conocido anteriormente como Santa Cruz, extrañan su antiguo hogar; adaptarse es para la mayoria una dura tarea.
 
En los últimos años existe evidencia de desórdenes emocionales entre los habitantes de la tercera edad, el impacto sicológico tarda en menguar y ya se registran muchos decesos a causa de infartos y derrames cerebrales. En otros casos se presentan signos de alucinaciones, y algunos aseguran que han visto ángeles caminar por el playón arenoso y rocoso del antiguo término municipal, al extremo que hasta lograron que un experto en ovnis de suramérica llegara a inspeccionar y evaluar tales encuentros.
 
Espero que se mantengan al pendiente de próximos elementos que ofreceré con respecto a algunos acontecimientos que llaman  la atención después de que los hijos del antiguo centro municipal de Morolica emprendieron la dificil tarea de construir con sudor y lágrimas lo que hoy es su nuevo hogar.
 
 
 
 
Alex Espinal
Periodista

Este artículo tiene © del autor.

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