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TRAS LOS PASOS DE JUAN GOYTISOLO POR LOS "Campos de Níjar"-5

Ramón Fernández Palmeral

España



CONTINUACIÓN...

5.- DE RODALQUILAR A NÍJAR

Escribe Juan Goytisolo al comienzo del capítulo III: «El pueblo [Rodalquilar] empieza a desperezarse, después del sopor de la siesta. Tropiezo con mujeres, viejos, chiquillos, el cura está de tertulia con los civiles. Un coro de voces infantiles salmodia una oración en la escuela». En Rodalquilar hubo un cuartel de la Guardia Civil e incluso fue Línea en tiempo de las minas de oro, por la superpoblación de mineros trabajando en el poblado y la vigilancia de costas. Aún se conserva algunas casas del poblado minero con su arquitectura peculiar, iglesia y oficinas, hoy convertidas en la Asociación de Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata. Según las notas que manejo de Carmelo y Enrique López Carrique de la Oficina de de Apoyo al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, nos cuentan que tras la guerra civil española, el 10 de agosto de 1941, el Estado Español, nacionaliza las minas de Rodalquilar, cuya gestión pasaría al Instituto Nacional de Industria, que comienza inmediatamente labores de investigación. En 1952 se proyectan trabajos de acondicionamiento de las minas, que incluían además de la parte técnica, otros servicios complementarios: Iglesia, residencia de la empresa, viviendas de maestros, ingenieros y obreros; escuelas, farmacia y guardia civil. Sin embargo la explotación minera fue clausurada en 1966 por falta de rentabilidad.

El cuartel pasó a Las Negras, que también desapareció en 1984. Nuestro viajero no visita El Playazo, una playas en forma de ballesta, la más famosa de este lugar, en un extremo (Norte) se halla el castillo de San Ramón, y en el otro un promontorio y escollos que fue antiguo embarcadero. Ante de llegar a la playa está la torre de Las Alumbres de estilo renacentistas con 14 metros de alto, 6 estancias 3 niveles, escalera de caracol que se construyó en 1510 como defesan del valle de Rodalquilar. Venían los barcos a por este mineral (sulfato de aluminio y postasio). Fue abandonada en 1590 a causa de los numeresos ataques de los piratas berberiscos. Luego se construyó en la costa el castillo de San Ramón con una batería de cañones para defensa de la costa.

La empresa ADARO, junto a la norteamericana St. JOE TRANSACTION, realizan en 1989 pruebas para verificar la rentabilidad de las minas de oro. Los costes eran tan elevados que no se compensaban posteriormente con la venta del metal. Finalmente en el año 1991, el Instituto Nacional de Industria, titular de la propiedad minera, vende parte de la finca a la entonces Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con destino al desarrollo de infraestructuras básicas para la gestión del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Cuando nuestro narrador se acerca hacia la carretera comarcal, se le aproxima un hombre de sonrisa franca, es el chofer de uno de los camiones de las minas de oro, amigo de Sanlúcar, tiene unos cuarenta y tantos años, es grande y de pelo negro, «lleva las mangas de la camisa remangadas y cruza los brazos sobre el pecho». Le pregunta si va de viaje porque el Sanlúcar ya le había chismorreado que el viajero se dirigía a Níjar, contesta que hacia allí tenía intención de ir, acuerdan que tras media horita le llevará. Era sábado y los sábados terminaban antes. Sube en la caja con un grupo de hombres sentado al borde de la cuenta, son gente de Agua Amarga y Fernán Pérez, habrá parada en los cortijos de Los Pipaces, a unos cuatro kilómetros de Níjar. Hoy día esta cortijada no aparece en los mapas. «De pronto viramos a la derecha. El de la cuerda me explica a gritos que trochamos por Los Nietos en vez de dar la vuelta por la carretera de Níjar» (pa.34, cap. III). Pasada Los Nietos el terreno baja y sube por los badenes. A lo mejor Los Pipaces es San Isidro. Entre Los Albaricoques y Los Nietos se encuentra una especie de puerto llamado La Serreta, pasado El Hornillo, en los tiempos que yo lo conocí era un carril no asfaltado, era el camino más corto entre San José y Níjar por San Isidro, un pueblo que empezaba a introducir los invernaderos. Posiblemente ésta sea «la cuesta y, arriba, el paisaje es casi lunar», que nos cuenta el narrador.

El campo de Níjar ha dado lugar a nuevos núcleos de poblaciones o barriadas como Camposhermoso, Puebloblanco y San Isidro. Yo iba mucho al Juzgado de Paz de Níjar donde el secretario, un hombre moreno y delgado, era muy afable, muy dado a ayudar a la gente en cuestiones de papeleos del Registro Civil y judiciales.

La carretera de Rodalquilar a los Albaricoques pasa otra vez muy cerca del ya referido cortijo del Fraile, T. Dietenberger nos muestra la urgencia de tomar medidas inmediatas para salvar de la ruina total y absoluta a este conjunto de edificios tan significativos para el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. El Cortijo del Fraile disfruta de un interés público enorme debido a sus referencias literarias y su importancia como arquitectura nirjeña. Está en ruinas y desaparecerá para siempre, incluida la capilla, si no se remedia por la Administración competente, que es como no decir nadie. Es propiedad privada y requiere de una gestión eficaz por parte del Ayuntamiento de Níjar y la Junta de Andalucía, para llevar a cabo un ambicioso proyecto que vendría a suponer un centro vital para la cultura, con proyección internacional. También suceden los hechos de la novela, menos conocida que la anterior, Puñal de claveles de Carmen de Burgos.

En el verano del 2005 volví a visita el cortijo del Fraíle y saqué algunas fotos, esta que muestro es del interior de la capilla, que se desmorona en medio de la soledad lunar, es una pena que se desmorone por la dentadura del tiempo y de dejadez las autoridades religiosas y civiles, con la cantidad de dineros que gana la Iglesia romana con las entradas al Mueso Vaticano.

En este capítulo el viajero cuenta al camionero que está con diez días libres. Ofrece su paquete de cigarrillos Ideales (eran color de amarillento), los hombres lo celebran «Tienen el rostro noble aquellos hombre. Una dignidad que transparenta bajo la barba de dos días y los vestidos miserables y desgarrados». Por la tarde proyectan alguna película en Los Pipaces, por uno que viene de Murcia con el portátil [proyector]. Muy cerca de Los Pipaces se baja nuestro narrador junto a José, de un salto de la caja del camión, se despiden de los demás dando las buenas tardes. «En la huerta parecen cepas con las ramas extendidas sobre una complicada red de alambres». Son los «riparias» o parrales, antes la llanura era un desierto inculto. Viñedos que le recuerdan al narrador el valle del Almanzora, en el camino de Albox y Puchena, y se pregunta de dónde sacarán el agua, le explican que de los pozos o algunos tienen hasta cincuenta y seis metros de profundidad. La realidad es que en Almería han sondeado pozos hasta 800 metros, un poco más y se comunicarán los pozos con Argelia, aunque le gaseoducto, ya los comunica con los yacimientos de Hassi R’Mei, que pasará por el Parque Natural de Cabo de Gata a Albacete.

Se encuentra con Juan, un alarife, maestro de obras, que vive en Almería, le enseña el pozo del que extrae agua con un motor eléctrico, y aventura que algún día el secano se convertirá en huerta, y el alarife acertó la predicción.

«Buriladas en el flanco de la montaña se columbran las casas de Níjar». Los nijereños le hablan del clima de Níjar y de los problemas de la tierra y de la erosión de la tierra, y vuelven a la acción sostenida del viento, siempre, vientos. A la arenilla que arrastran los vientos se le culpa del alto número de tracoma y enfermedad de los ojos, que hizo tristemente célebre a la provincia almeriense. Otras creencias populares afirmaban que el tracoma se debía a la manipulación del esparto porque suelta una especie de pelusilla que irrita los ojos..
«-Y aquí, la tierra rinde todavía -exclama el bajito- Porque si cruza usté las montañas y va pa Carboneras...» El viajero pregunta qué hay y le responde: «Lagartos y piedras. Es lo más pobre de España». La existencia de Carboneras como núcleo habitado permanentemente se sitúa en torno al Castillo de San Andrés y la consiguiente distribución de tierras de labor a los soldados, así como a la creación de una almadraba. Todo ello por iniciativa del Marqués de Carpio don Diego Lope de Haro y Sotomayor, como consecuencia de las constantes acciones de los piratas berberiscos. Hoy en día lo más polémico en la Central térmica de Endesa que funciona con hulla importada. Hoy tiene un ceso de 71.000 habitantes.

De charla llegan por fin al pueblo de Níjar, el narrador nos asegura que está algo cansado.

Este artículo tiene © del autor.

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