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Trafalgar

Trafalgar Vs. Trafalgar

Willo Cucufate

Panamá



Un mismo hecho histórico, novelado en épocas distintas, nos ilustra de manera entretenida la forma de narrar de dos autores de peso.
Trafalgar de Benitos Pérez Galdós, fue escrita e mediados del siglo XIX, mientras que Cabo Trafalgar de Arturo Pérez Reverte ha sido publicada su quinta versión en noviembre del 2004 (buena literatura, obra de arte o buen mercadeo y producción en serie).

Cabo Trafalgar
Autor: Willo Cucufate
Al triunfar la revolución francesa (1789-1799), se inicia un periodo de la historia europea, en donde una Francia revolucionaria (para su época), marca el paso de vanguardia en las nuevas corrientes de pensamiento. Es así como, con el auge revolucionario de Francia y una vieja, y permanente disputa de las rutas comerciales y de colonización, entre las potencias (Francia, Inglaterra, España,Portugal), se da inicio a lo que históricamente se le ha conocido como las guerras napoleónicas (1804-1815); este fenómeno militar europeo, en un principio se podría entender como una reacción sociológica a los ya decadentes regímenes monárquicos de una vieja Europa, dándole paso a una nueva Europa enriquecida culturalmente por el idealismo científico de la Ilustración o Siglo de las Luces (siglos xvii y xviii).
Ese auge revolucionario Francés se va por el mal camino, cuando la ambición desmedida de un grupo de poder galo aprovecha las condiciones objetivas históricas y la valentía y pericia militar de Napoleón Bonaparte I (1769-1821), para iniciar el forjamiento de un imperio en Europa del que prácticamente solo quedaron ausentes Rusia e Inglaterra.
La Batalla de Cabo Finisterre primero (22 de julio 1805), y la Batalla de Cabo Trafalgar después (21 de octubre de 1805), marcaron por un lado la franca decadencia de la ya vapuleada marina de guerra española, empantanada en una alianza carcomida por una neutralidad garantizada por el soborno; y por otro el fracaso de los alegres intentos de Napoleón I de invadir Inglaterra y en consecuencia convertirse, casi con seguridad en la única potencia mundial de la Europa de ese entonces.
En la novela Cabo Trafalgar, del Español Arturo Pérez-Reverte, se recrea de manera espectacular, porque de eso se trata, de todo un espectáculo narrativo al estilo cinematográfico; con sus diversos puntos de vista narrativos, Pérez-Reverte nos acerca o nos aleja de las acciones casi con la magia de un lente digital, con el que nos hace ver, sentir, reír, sufrir y hasta rabiar, cuando se nos recrean acciones, sensaciones y pensamientos de los múltiples y controvertidos personajes que despedazan sus vidas, ya sea por causa de la conjura, de el honor, el orgullo o el plomo limpio que purifica y justifica venganzas y traiciones, de un conglomerado de hombres, que tal cual marionetas del destino ofrecen sus vidas por esa manipulada utopía llamada Patria, utopía que a la hora del sacrificio prácticamente solo se circunda en realidad a la periferia de su curtido pellejo.
Es una novela muy bien contada, el narrador y los personajes también nos acribillan con un lenguaje marinero tan duro y tenso como las vergas de un mástil de palo mayor.
Cabo Trafalgar es una obra literaria diseñada para atrapar al lector con la fuerza narrativa de sus acciones, no con la belleza estética del lenguaje; es una obra que pese a su Español no muy latinoamericano y de una jerga marinera de otros tiempos, entrega al lector curioso suficiente información histórica como para investigar un poco más acerca de sucesos históricos de los cuales muchas veces solo conocemos la versión rosa, que se nos da en las aulas escolares y universitarias.
Al vaivén de esta encarnizada batalla naval podemos ver como la valentía, el honor, la cobardía y la conspiración navegan juntas, aunque con rumbos distintos, es impresionante e indignante darse cuenta como por la ambición desmedida de unos pocos, miles de hombres prácticamente son secuestrados y condenados casi a una muerte segura en barcos ataúdes, valiéndose no solo de la fuerza, sino también azuzando las pasiones humanas y peor aún, la lealtad a una Corona, muchas veces mas corrupta que las entrañas del Burdel de las Pedrarias.
La lectura de Cabo Trafalgar hace bambolear nuestros sentimientos entre el heroísmo y la cobardía, pero no toda obra es perfecta también a esta se le notan sus mosquetazos, porque desafortunadamente como que el autor sopló mucho la vela, dándonos un final digno de Condorito, una muestra de amiguismo de farándula bien podría ser la presencia forzada de una adolescente Rocío Jurado, iniciando su carrera artística allá por 1805, y que podríamos decir de que un marino nos tararee La Traviata(1853), aun sin antes haber sido escrita. ¿Será esta en realidad una licencia literaria o más bien una traviata literaria?
Me es incomprensible que una obra literaria como esta puede ser deslucida de esta manera, cuando es poseedora de un gran trabajo investigativo de técnicas navales militares de la época, ilustradora de hechos históricos trascendentales, poseedora de un entramado en donde hasta las inercias narrativas se mueven, una obra en donde el autor reconoce a través de sus agradecimientos finales que en realidad, el como creador y pequeño dios de su universo creativo, ha necesitado de todo un equipo de colaboradores, para llevar a barlovento su producto literario final, el cual a última instancia, desafortunadamente no escapa al lastre del bestsellercismo.

Trafalgar

Como ya es sabido, Trafalgar es la primera parte de lo que es conocido como Los Episodios Nacionales, obra monumental, de la historia novelada de la España del siglo XIX, escrita por Benito Pérez Galdós.
Dentro de la literatura moderna española a este autor se le ha comparado con Miguel de Cervantes, quizás debido a que la narrativa de Pérez Galdós, con un marcado sello realista logra presentarnos a través de la ficción a una España, que se aproxima bastante a la España real (verdadera) de esos días. Así como lo hizo Don Miguel en su época.
Daniel es el narrador protagonista que en el ocaso de su vida nos relata en base a sus recuerdos los terribles momentos que vivió en su adolescencia, al ser participe obligado por su condición social, de la batalla de Trafalgar; un hecho histórico de gran importancia para la España del siglo XIX. Suceso histórico hábilmente recreado por BPG, dentro de los parámetros narrativos de la época.
Una estructura Ad Ovo, el uso casi total de la primera persona, las explicaciones paternalistas al lector y una narrativa con una tonalidad realista son los elementos propios de las tendencias literarias de esa época y que en su momento se contraponían a las tendencias modernistas imperantes.
Trafalgar es en realidad el relato de dos historias simultaneas (quizás siempre es así); una es la de una España atribulada por una alianza de subordinación al recién inaurado imperio Francés con napoleón I a la cabeza, una España que pese a haber pelechado por siglos de todas las riquezas de la América India (¿?), es carcomida por la roña de la corrupción de una sociedad monárquica, que ve su cercano ocaso en la sombra de una imperial Francia revolucionaria; es la historia de una España de servidumbre, de leva y de tradición inquisitoria. Hay que recordar que estos cambios políticos no son nada antojadizos, todo viene a ser efecto de las nuevas ideas planteadas por la Ilustración en todos los planos del saber(una revolución subjetiva), entre ellas la invención y perfeccionamiento de la maquina de vapor (lo que plantea una revolución objetiva: grandes cambios en los medios de producción) y que como consecuencia trae también cambios en las relaciones de producción, lo que en pocas palabras quiere decir: paso de una sociedad de carácter feudal a una sociedad en pleno desarrollo industrial.
La otra historia aquí contada, es el recuento de la vida de un viejo que rememora sus tiempos de niño y de adolescente, los cuales vive como un niño de la calle, en la ciudad portuaria de Cádiz.
La condición social de Daniel, nos puede dar una idea de la estructura social de servidumbre que imperaba en aquella época, vemos de manera contradictoria a un inteligente y valeroso Daniel, que como elemento marginado de la sociedad acepta su papel de siervo obedeciendo a su señor feudal; un excéntrico, fanático y romántico oficial militar retirado, que pese a su decrepitud y la oposición de su practica esposa insiste en participar de la inminente batalla.
Daniel como persona es la negación de si mismo, su vida está definida en función de los intereses de sus amos, todo su accionar en los sucesos está en pos de favorecer a otros destinos, mas no al suyo; pero pese a esto su destino es sobrevivir a esta dura experiencia que lo marca para toda la vida, pero que en nada cambia su destino de marginado de la sociedad.

Trafalgar versus Trafalgar

Un mismo hecho histórico, novelado en épocas distintas, nos ilustra de manera entretenida la forma de narrar de dos autores de peso.
Trafalgar de Benitos Pérez Galdós, fue escrita e mediados del siglo XIX, mientras que Cabo Trafalgar de Arturo Pérez Reverte ha sido publicada su quinta versión en noviembre del 2004 (buena literatura, obra de arte o buen mercadeo y producción en serie).
De BPG confieso que la sensación que me dio esta lectura es la de encontrarme ante un autor con un estilo narrativo cuidadoso de no incomodar al lector con el uso de vocabulario soez, ni con el uso de descripciones directas de escenas de mucha violencia, considero que es una narrativa abordada por un autor ausente en toda su vida de hechos de violencia extrema, pero que ha realizado un gran esfuerzo por recrearnos las acciones de la batalla de la manera mas realista posible, pero sin llevarnos al sobresalto con descripciones espeluznantes, ni con el uso de un vocabulario arrabalero; es por eso que quizás esa versión de la batalla de Trafalgar nos presente el punto de vista narrativo de un soldado de la pluma oculto en la ficción de un Daniel que solo existió en su imaginación.
De APR, por el contrario puedo decir que su narrativa en esta novela es abordada por un narrador que al igual que los personajes, tratan por todos los medios (voces y acciones), de hacernos sentir que nos encontramos en medio del combate salpicados por la sangre impregnada de pólvora, al compás del retumbo de cañones y el balanceo de aquellas máquinas de guerra, que comparadas con las de hoy, resultan ser tan inofensivas como un enorme corcho a la deriva.
La Experiencia de APR, como corresponsal de guerra, como por ejemplo en la guerra de Viet Nam (1959-agente naranja-napalm-B52-fuego amistoso-tierra arrasada-hippies o sea móv. Antibelico- Kennedy-alianza para el progreso-TIAR-CONDECA-watergate-1975), le ha dado el acercamiento y conocimiento real de una batalla, lo que lo capacita para recrearnos los hechos contados en su novela de manera sorprendente.
Toda obra literaria de ficción, aunque su objetivo no sea didáctico, en el fondo cumple una función educativa; quizás esta última función fue la que quiso abordar BPG, a través de su novela Trafalgar, digo esto porque es necesario no olvidar que esta novela fue la primera parte de la publicación conocida como Episodios Nacionales, cuya intención era la de presentar una versión novelada de los hechos históricos de la España del siglo XIX.
La Intención de APR por el contrario, creo que tiene que ver más con el ejercicio de ficción, muy bien elaborado, pero que casi, casi raya con el vedetismo literario. De todas maneras leer a estos dos autores y concretamente estas dos obras literarias, creo que es una gran oportunidad para creadores y lectores de poder comparar del como y porque, se hacia literatura antes y del como y porque se hace literatura hoy.
Concluyendo, sin menospreciar a BPG, doy mi voto (y no es un Ensayo sobre la lucidez) a favor de APR, por una prosa superior llena de realismo, de acción, de capacidad descriptiva, del buen uso del punto de vista narrativo y por sobre todo de su excelente conocimiento (teórico), de las técnicas militares navales de la época.

Este artículo tiene © del autor.

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