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El Cristo Herido

Antecedentes de una nueva sociedad

Gustavo A. Vaca Narvaja

Argentina



El Mundo había cambiado... sobrevivía un hereje, un anciano y...

El mundo había cambiado. Las sociedades estaban regidas por gobiernos virtuales, obedientes claro, a un órden internacional que manejaba las finanzas y los modos de vida de todos los países.
< ¿Eso querían ?... ¡Allí la tienen!> les dijo el hereje.
Las libertades habían sido abolidas gracias a la colocación en todos los ciudadanos del mundo de Chips de Sometimiento gratuitos programados para incorporar : una consciencia de dominación indolora
< Una sociedad domesticada Ja Ja Ja... y dócil;¡sí dócil! supervisada desde Satélites de Observación Social que garantizaba resultados> reflexionó el hereje.
Al haberse abolidos los gobiernos locales, se facilitaba en el mundo un solo poder indiscutido y ordenador.
< ¡Ahora tienen el poder y.....también  esclavitud ! > sentenció el hereje.
Por ese motivo, todos los movimientos de resistencia al modelo hegemónico, habían desaparecido mediante los avances tecnológicos en áreas específicas: como Reproducción/ Educación/ Salud/ Medio ambiente/ Agua/ Alimentación y Conocimiento.
Los nacimientos con dolor, que la biblia había decretado en sus largos siglos de hegemonía, fueron reemplazados por Plantas Maternales Automáticas de Reproducción humana. Úteros mecánicos programados, para garantizar fecundación, crecimiento fetal y entrega del producto final; un niño sin sentimientos, técnicamente listo para ser incorporado al nuevo sistema social controlado y al hogar que lo había encargado.
< ¡Futuros hombres y mujeres esclavos.....ja ja ja!> comentó el hereje.
 Les  incorporaban  Chip de Sometimiento cerebral que definía el grado de sumisión para el resto de su vida. Las experiencias en educación de ese producto, habían sido durante siglos contradictoria. Mayor educación, mayores reclamos. De manera que las escuelas desaparecieron,  fueron reemplazadas por Programas de Formación Individual Domiciliaria en Red. Los gastos de educación estaban resueltos por los programas de integración y uniformidad intelectual. Nadie sobresalía sin un aval específico del imperio.
La Salud estaba asistida mecánicamente por Centros Automáticos de Diagnósticos y Tratamientos robotizados con centrales internacionales de interconsultas médicas en países dominantes.
< ¿Existían enfermos ?..>.
< ¡No!...funcionaban Crematorios Involuntarios de Enfermos, para simplificar el modelo. Todos sanos.... > aseguró el hereje asombrado.
< ¿Y los ancianos?>
< Los ancianos cruzan voluntariamente el Arco de Desintegración > contestó el hereje < Van contentos ; de la mano.....para mayores de 85 años > completó la información el hereje..
El deterioro en la capa de Ozono... ¡Por fin! había llegado al máximo. Era de tal magnitud que nadie podía programar un día de campo y menos aún....de sol. Los pocos habitantes que aún insistían en esa olvidada práctica,  estaban calcinados.
<¡ Destruyan plantas y promuevan la deforestación !....jajaja...>.sonrió el hereje gritando su impotencia.
Las sociedades se manejaban de noche, evitando radiaciones solares letales. Los paseos virtuales se realizaban en domicilio, viajando y conociendo todos los secretos  del mundo, en tan solo unos minutos con videos De Recuerdos, elaborados masivamente por el Imperio. Algunos de ellos, como el de áreas forestales, eran todo un símbolo, ya que los bosques destruidos por el hombre, llegaron a las dos terceras partes de los bosques del mundo. Disminuyeron el oxígeno del medio ambiente, con los consiguientes impactos ambientales. En las esquinas de todas las calles había surtidores de Oxígeno sintético, para mantener el nivel mínimo en sangre.
< ¿El agua también?>
< ¡Sí....el agua! > reflexionó el hereje. < Fué transformada en el líquido más preciado y cotizado. Su propiedad había desatado guerras de exterminio, para quedar finalmente bajo control estricto del poderoso, quién racionaba y distribuida el líquido según las pautas de consumo calculada por habitante, establecida en : un litro y medio por día para el mundo subdesarrollado.
< ¡Litro y medio....escuchas !....ja ja ja > se burló  el hereje..
El dinero había sido reemplazado por tarjetas diferenciales del FMI, con un gasto calculado a la perfección con los nuevos Indice de Pobreza y Desempleo per cápita, con una distribución a dos sectores básicos de la sociedad sometida: Tarjeta Super Dorada para la clase elegida por el poder, que representaba el dos por ciento de la población mundial y la Tarjeta de sub. Lata para la clase dominada, que era nada menos que el noventa y ocho por ciento. Una distribución ajustada a la realidad.
<¿Y el alimento ?.....>.preguntó el curioso
<. En cápsulas balanceadas recicladas de deshechos > replicó el hereje
< ¡Y así se transformó tu mundo >!...comentó el hereje satisfecho de ver una población aislada, marginada, ignorante...> Ja Ja J a, rió el hereje.
Los habitantes se comunicaban únicamente por celulares. Se admiraban en pantallas planas y viajaban silenciosos en las Ondas Cibernéticas de Anestesia Social por el espacio
< ¡Sí!....esos aparatos pequeños reemplazaron la palabra.> Aseguró triste el hereje y explicó, como las mandíbulas humanas se atrofiaron por falta de uso. No mastican, no hablan y la lengua desapareció de la boca. Se anudó de silencio. El mundo navegando en páginas Web, fabricadas y transportadas por Satélites de Consumo masivo. ¡ Ah...el mundo !....Sin trabajo, sin salud, sin educación, sin voz, alimentos balanceados y....el pueblo ausente de sentimientos.
Había desaparecido el dolor y también  la alegría
Y Dios se enojó.
Un gigantesco embudo emergió en el centro del mar, absorbiendo con furia una atmósfera extraña y descompuesta. Tenía más de sesenta kilómetros de alto. El Huracán se trasladaba lentamente hacia las costas, atrapando en su ojo cilíndrico, veleros y lanchones de pescadores en su recorrido, succionaba sin límite, como si fuese un vampiro hambriento. De sus paredes herméticas se desprendían caprichosos tornados custodiados con truenos y relámpagos, luego se abrieron fisuras irregulares en su pared, haciendo gala de leyendas que habían justificado su presencia como el de un gigante llevando tierra en su cabeza. O el pez amorfo cargado de rocas en su dorso despertando la ira de aquel ángel furioso, enviado por el supremo para castigar la tierra. O el enigmático dios Loki, asesino atado a una roca profunda en las profundidades del mar y liberado por fuerzas sobrenaturales para desatar el terror. O tal vez, el pez gato-namanzú, enroscado en el lecho silencioso del mar.
Si bién las leyendas justificaban el enojo de los cielos, los herejes lo contrariaban, sosteniendo que era el diablo, rasguñando cavernas submarinas las que abrían compuertas a tempestades, con huracanes inmisericordes desatado en las costas.
"Un planeta sin agua, sin bosques, sociedades sin posibilidades de trabajo ni progreso. Una sociedad desalmada, desnuda de sentimientos y culpas. Ignorante de progreso y futuro posibilitaba el manejo simple por el imperio instaurado progresivamente sin oposición....."
Y Dios se enojó
La costa desierta, azotada por espumas de olas enardecidas. El océano hechizado. Una intensa bruma húmeda se elevaba para confundirse a la distancia, con nubes amenazantes cada vez más negras, mientras el sorprendente viento huracanado acompañaba una lluvia torrencial sumando fuerza y energía a su paso. Cientos de kilómetros arrasados acompañaban un fenómeno meteorológico que comenzaba a formar el huracán caníbal como repuesta a la ira de un Dios, hastiado de traiciones y decidido azotar sin piedad al planeta. En lo alto del médano; la cripta de la pequeña Iglesia castigada por esa furia resistía con estoicismo el embate. Las calles del pueblo se agrietaron, los árboles cedieron sus raíces y se quebraron postes de luz desprendiendo cables que chispeaban en el suelo. Se desplomaron viviendas, edificios y diques, mientras sus habitantes corrían desesperados por las calles sin rumbo. Pálidos, gritando un mudo auxilio imposible de ser escuchado. Cubrían de lágrimas y rezos las calles, plazas y cualquier lugar donde hubiese un pequeño resguardo. Les habitaba una incertidumbre inmensurable, y los invadía el temor y desconsuelo. Sin embargo la capilla permanecía intacta, hasta que la punta del huracán, afiló su aguijón para entrar con violencia en una búsqueda selectiva.
"La naturaleza. El único sobreviviente del planeta, se revelaba contra el imperio dominante, como si fuese la última posibilidad de independencia, aún en la tragedia de las tempestades." 
Y Dios se enojó
El Cristo permanecía como siempre ajeno a todo. Ubicado entre los dos pasillos, amenazados que conducían a puertas de salida de la vetusta iglesia. La imagen de la Cruz, impactada en la pared, resaltaba por su tamaño. El Cristo estaba en su clásica posición de sacrificio. Imperturbable y con una corona de espinas capturando el dolor, a su lado, imágenes de santos y muchas vírgenes piadosas que parecían damas de escoltas abnegadas. Seis bancos alargados, dispuestos esmeradamente uno detrás de otro daban la sensación de un orden casi perfecto. Las últimas oraciones acompañadas de clásicos coros, habían elevado sus voces apuntando la cripta y la música lastimosa de un violín extrayendo de sus cuerdas un lamento, atravesó el espacio como si fuese una filosa daga desempaquetando sufrimientos. Las orquestas de los penitentes, el llanto de la música, notas imaginarias sumandos al sordo sonido del contrabajo mezclando cornos, tubas cilíndricas y doradas. Trompetas, anunciando la llegada o la partida de una tragedia.
"Los recintos de reflexión dejados por error del imperio, habían permitido un solo sobreviviente sin poder dominar. Era el hereje, deteriorado de tanto pensar"
Retumban en el vacío los trombones secos, rítmicos y angustiantes. El clarinete desgarró un final, finalizando con un silencio contagioso en la sacristía oculta donde reposaban aún las hostias consagradas de la mañana. Fueron apenas unos minutos o tal vez segundos, cortados por las grietas que aparecieron en la cúpula de una capilla de frágil vejez. El material vetusto fue cayendo como hojas de otoño, mientras un polvillo gris, se levantaba en el espacio cubriendo cuadros, estatuas esculpidas sobre yesos añosos simulando penitentes. Se borraba la historia ante un Cristo que resistía vencido al negársele la posibilidad de abandonar el lugar que por justicia le pertenecía. Nadie en la capilla. Nadie cerca de ella. Nadie adentro de ella. Solo el Cristo adentro y el hereje afuera. Los ladrillones se desintegraron, transformándose en frágiles pedazos de estructuras polvorientas Cayeron rellenando los bancos de madera, tapando toda posibilidad de escape a una tragedia inédita. Finalmente, el Cristo fue cruelmente derrotado en su enorme cruz de madera al desgarrarse las palmas de las manos de los clavos eternos que sostenían una orgullosa y vieja abnegación.
"¡Perdónalos que ellos, saben lo que hacen!...De nada sirvieron los sermones de la montaña, ni las tablas del Moisés, ni el sacrificio del hijo de Dios hecho hombre. El mundo giraba en un vertiginoso descontrol universal. Despersonalizando el hombre y dejando que la naturaleza primitiva se apoderara de sus vidas. Estaban quebradas sus aptitudes y la justa rebeldía por la justicia."
Y Dios se enojó
Cayó el Cristo. Fracturaron sus brazos, piernas y el torso estalló en pedazos sin contemplación. Esa capilla se transformó en un pequeño cementerio, sepultando pecados confesados en rejillas de madera tallados por algún hábil artesano. Nada quedó en pie porque aún existían las causas que justificaban tamaña desgracia. Mientras asistían aterrados al dantesco espectáculo, en la calle, un hombre delgado, disfrazado de sombra, envuelto en una capa gris de cuello levantado y rostro cubierto con un sombrero alado, se alejaba sin emociones.
"¿Era un elegido? El profeta de esa nueva sociedad que nacía triunfante despreciando las mínimas pautas de esa vida olvidada en años pasado ¿O era tal vez, un verdugo enmascarado ?El hombre sin sentimientos avanzaba sin pausa, sin resistencia. Sin diálogo. Sin palabras."
Y el Diablo apareció.
Quedaba sólo un anciano quién había permaneciendo en su cama desafiando sin querer la naturaleza. Él no podía escuchar los ruidos de la tempestad, por tener deshechos sus oídos. Sin embargo, percibió en su piel la venganza del Señor. Fué un presagio. Había sido condenado al un encierro perpetuo por hereje, por hechicero, y por haber humillado una sotana entregada por su santidad. Estaba paralizado y espantado. El viejo edificio de la capilla, estaba desapareciendo. Un derrumbe solitario anunciaba la pérdida definitiva de la protección divina, reflejada ahora cuando el huracán, aspiró sus pertenencias destrozando sus entrañas, adentro de su túnel. Supo que había llegado la hora. La hora en que tendría que levantarse sobre sus deformadas piernas, laceradas por traicioneros perros de caza que destrozaron sus movimientos y tendría que caminar, antes que el siniestro descubriera su refugio...
"La soledad del hombre anciano. Testigo de civilizaciones superadas por la tecnología, era la muestra más cabal de un error de la hegemonía política dominante y por ende, la necesidad de eliminarlo, para evitar la reproducción de cuestionadores sociales. Ellos habían sido declarados insanos por el imperio dominante. No importaba si ese anciano estaba deteriorado, limitado, o herido en su fortaleza. Interesaba evitar que su integridad genética, quedara  intacta."
Y el Diablo se enojó.
En el jardín pastaba inquieto un caballo blanco de lomo pronunciado. Manso y silencioso. Ajeno al desconcierto y resignado a llevar todas las noches una rutina con deshechos de basura tirando un carro desvencijado. !Sí ! ; el anciano había pensado en el caballo blanco. Había pensado alguna vez en huir. Pero nunca imaginó que esa noche, la capilla se derrumbara. Fué en ese momento, al abandonar el lugar, cuando alguien pronunció  su nombre en los pasillos. Él no podía escucharlo, pero en su almohada aparecieron tres plumas negras que quitó con violencia, y una mancha purpúrea, se desparramó en forma irregular. Sabía que era el ave que había matado esa tarde, como era su costumbre pensando que eliminaba el espíritu santo, preguntándose muchas veces, como podía evitar ese tormento que lo acuciaba.
"Un sobreviviente del sistema, representaba el peligro que nadie, en el imperio, podía permitir. Anciano, caballo, ave y demás representantes de la fauna animal no habían sido totalmente dominados. Una probable fuente de reproducción antisistema y el peligro que ese germen se expanda, se multiplique y contagie."
Y el Diablo apareció
Observando muchas veces el caballo blanco, se imaginó montándolo para escapar de esa violencia que imponía la naturaleza Pero el hombre delgado desde las sombras le dijo:
< Un látigo ensombrecerá tu figura, mientras los corceles que aparecen en el horizonte desde un lugar impreciso, avanzarán sobre ti. Vendrán por tu recuerdo > fué la sentencia nacida en la garganta de ese misterioso hombre de capa gris, parado sobre un peñasco elevando las dos manos hacia el centro del ciclón huracanado.
< Navegará el Cristo, y al igual que en su primera muerte ocasionada por tu gente, desangrará el corazón herido por una lanza filosa  Y es ahora....que ese mismo Cristo esculpido en piedra convertida en polvo, el que será condenado a resucitar y servirme > sentenció el hombre de la sombra gris. Luego, elevó su rostro deformado de gozo a un cielo plomizo, lanzando fuego por su boca que mezcló con relámpagos y terminaron derrumbando los últimos restos de la cripta El anciano condenado miró las flores de tallo delgado que se desprendían de la tierra húmeda. Un suelo vírgen cubriendo orgullosa la tierra. Había pensado en el caballo blanco. Había pensado en huir. Pero no imaginó que esa noche la capilla sería derrumbada, transformado un hombre desencajado, en una piel apergaminada por el tiempo, con ojos perdidos en órbitas agrandadas y el rictus de la boca denotando su miseria. El camisolín sucio, deshilachado con sobrantes sobre los hombros empequeñecidos, hacían de él, un hombre ridículo. Las mangas no alcanzaban a cubrir sus manos cadavéricas de largas uñas filosas.
"Pero era un hombre libre. Astutamente libre en un mundo dominado, reacio a aceptar los beneficios que el sistema ofrecía para evitar el dolor, la frustración, el deseo, el éxito y el temor al fracaso."
Y apareció el Hereje.
¡Qué lejos estaba de aquel hombre soberbio y relleno, orgulloso de su herejía !. Ahora; solo era un esperpento, exhibiendo su decadencia, cubierto con escombros y restos de la cripta. A su lado, estaban esparcidos los restos del Cristo que decidió juntar con sus manos como un desagravio a su desesperado dolor, para esconder el alma impura, conduciéndolo a fundir el material derrumbado transformándolo en una filosa daga, que más tarde habitó las entrañas de su corazón. Débil al comienzo, quieto de vida.
¿Y el Cristo ?....el Cristo ascendía por el túnel del huracán girando, flotando sin voluntad, y esta vez,  rearmado en su cruz de madera permitiendo que su corona de espinas perfore el vacío ascendente. 
¿Y el Hereje ?....el hereje  fundido con el barro de los escombros húmedos de lluvia y libre.
¿Y el hombre de la capelina gris ?...el hombre de la capelina gris, trepado en el peñasco partiendo un océano enloquecido, sin poder dictar sentencias y haciendo equilibrio con sus manos.
¿Y el Caballo? el deslucido caballo blanco pastaba sin pausa, una vez que el huracán se retiró silencioso en la madrugada fresca.
¿Y el mundo ?...el mundo silencioso enviando mensajes por Internet y celulares
¿Y la Palabra ?.......Un recuerdo olvidado

Y crecieron tréboles.......
en los tallos desnudos.

 

Gustavo A Vaca Narvaja
2005

Este artículo tiene © del autor.

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