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A DURAS PENAS

Alejandro Damián Espolsino

Argentina



A duras penas...                                      

Cataratas de
Rizos,
Vientos de
Sangre,
Aura,
Lagos de
Nieve,
Rezos de
Animales,
Chapa,
Personas en
Rayos

¿Por qué llorar?
                                                                    
 
                                                                  Solo falto yo.


Un consejo, mi amor

Haz  de cuenta que recién te conoces
y todo es asombro y plenitud.
Que las lágrimas no han llegado
y las madres están afuera de casa solo por un rato
o para siempre.

Revisa los armarios,
camina desnuda lejos del baño.
Haz pis en la rejilla.
Ignora el teléfono.
Baila descalza por donde antes estallo
un plato con furia, sin ningún tipo de preocupación.
Dale el sobrante de comida al perro que tanto le gusta.

¡Date esos gustos!

¡Hace de cuenta que no sufrís más!
Las patadas no te guían,
es mas, dale franco a la angustia
de la mano del llanto infantil.

Pierde las palabras en un abrazo,
encuentra el corazón en los besos.
II

 ¡Para!

Acaricia a los gatos con la misma ternura
que en el sueño te acompañan.
también a los que te ignoran de reojo
y dejan escapar un ronroneo a tu paso
semi desnuda.

¡Haz lo que quieras!

¡Baila!
¡Canta!
¡Grita!
...lo que se te de la gana!

Que se te vera bien si es vestido de tu piel.

 

El 1º del resto


El primer chirlo nos hace respirar
de una nueva forma,
solos y asombrados,
sonrojados ante el dolor.
 
El segundo a sollozar.

El tercer
chirlo a dudar del miedo.

 

¡El cuarto
a retar a la mano
con el mismo desprecio de violencia que la motiva!


El resto de los chirlos son solo
la nostalgia y melancolía del primero.


-Borde de tormenta- oí al pasar.
Me miro, empapado y tiritando como un pájaro y
desconfió de las predicciones de las señoras del almacén o...¿Seré una visión retrasada del futuro?

                                                  -¡Ya no basta con que amanezca!

                          -¿Entonces...?

¡Usa los sentidos como guías!
Las manos como pañuelos,
también de la risa.

La sangre como afluente del deseo,
La sonrisa como intérprete del alma,
La malicia como un hermoso detalle.
A los ojos como cómplices de las escasa palabras
que a veces
no nos atrevemos a decir.

Al caos como padre.

A mi madre como reina.

Al sol de madrugada en la vida,
y a la piel como venda elástica de las intimas heridas.


Eh...        ¡Si!

He criticado todo lo que pude y lo sigo haciendo...


                                                  El calor del infierno
                                                  La calma del cielo
                                       Las ficciones de esta realidad.

                     La forma de caminar de algunas personas
                            los labios finos de otras mujeres.

La parsimonia del inválido de corazón.

La forma de pagar los cigarrillos del manco
Los colores de la cara de los payasos
las niñas con hijos,
las nalgas de esas niñas.
 
La forma de beber, la mía.
II

Nunca he criticado a las abuelas,
Intocables damas.
Caricias en el pecho.
Diosas de papel crepe.

He destrozado a mis padres hasta verlos morir.

He pasado horas desdeñando las horas.

He maldecido  y he aprendido
de los amaneceres que estuve sin ella.

Le he jugado bromas negras a la luna cuando no salía.
fui todo lo que quería cuando estaba de balcón.

¡Que Bela!


He criticado  la forma de sazonar la comida de mis mujeres
¡Pero que ricas son!

III

He salido para no volver
He caído para volar
He hecho imposibles y desperdiciado mejoras.

Me he sentido cruel y vanidoso.
Valiente y celoso.
¡Enfermo!

 Y todo esto lo he desmenuzado en palabras llenas
de cuchillas de yo.

... Soy excéntrico!!!!!
¡Si!
Y me he juzgado, ¡porque lo hago bien!

Mentira.
Dolió.
Un poco.

Pero también de eso me canse.

IV
Hago películas, historietas y estupideces
Y las examino con el fulgor de la risa a mi mismo.

He juzgado por lo bajo y aullado en voz alta
y luego me he visto
y todo pasó...

He diseñado y destruido
Y lo sigo haciendo...
Sigo estando en desacuerdo
con las cosas que no me gustan
y sigo cantando por el placer
sentado en el filo de la medianera.

V

De criticar algo aprendí...
¡Algunos días aprendí...!
 
Y practique el oficio del mudo que ve
Y del sordo que escucha y me hice silencio de palabras.
Vacié  instantes.

Me niego a charlar de nada en concreto...
Del clima y todas sus variables posibles
Del tejado importado azul marino de la nada
De la arquitectura del vació en los jardines sin niños,
De la vida desde otro lado
del espanto de no sentir.

Escuche mis ácidas risas derretir mi interior.

Aprendí que si no muestro mis dientes
también me vacío.
Cuando no escuche mis silencios
porque alguien los interrumpía
me sentí invadido.
 
No se puede interrumpir a los grillos.
La noche les pertenece.
 
Aprendí que las estrellas adornan
La hermosa soledad del bosque.
La comida alimenta y embellece la figura.

¡La nada cuando es todo, vacía!

Rocié con bulbos de enredaderas las acciones,
Las que pasan desapercibidas.
Regué los brotes bajo la lumbre de la vela de mi casa saboreando rabas de calamar,
una cerveza,
y a mi amor abanicándome con sus labios rosado.                                                                                                                                   
Me mofe de lo siniestro,
le hice los cuernos a la sombra
en el espejo del baño que no era yo   

VI
De aprendiz Aprendí...

A cocinar con colesterol
A fumar cuando hablo con el corazón en la garganta
A brindar los días y las noches que amanezco
A saltear la risa con toques de ironía y salvajismo
A llegar tarde a los horarios
A envejecer tanto hasta llegar a ser un niño nuevamente.
Aprendí a hacer el amor
con los sentidos y el cuerpo,
con la mente y el alma.
VII

Para ejercer lo demás,
eso que se guarda en un sobre con una postal
afectuosa del osario, están ellos...

Delicados cadáveres que manchan
el piso cuando beben.

Cabalgando en sillas plástico
como jinetes de goma espuma con sahumerios de espanto.

               No sienten el viento
Ni el rozar del polvo en sus restos color tiza crudo.                        

 

  De dios en dios

Un manco rascando el cielo,
remos de pirata.
 
Dios tiene más de dos trabajos.
No pudo más y se armo un kiosquito.

Un musulmán flagela a María
mientras un budista toma mate en un almacén nudista,
y otros charlitos nacen en algún lado para seguir...

Los que cosen los retazos de las sabanas
lo hacen turno completo
para que vos duermas destapado.

Lingotes de agua.
Rocío de esperanza.

Te logran conmover
Rociando llantos de cebolla
sobre tu cabeza.

Te muerden con culpas que entran a tu carne.

Pagan por ti al contado.
Tú sigue el orden de las cuotas.

-¡Recemos para que no se den cuenta!
Murmuran de costado

A veces matan, nunca mueren.

Las moscas se pelean
por saber de quien es
el sorete.

Las risas llegan con  ecos
dorados de timador.

Recemos para darnos cuenta.

 

Escabeche crío

Hiciste todo lo posible
pero yo seguía distraído jugando al billar
temiendo perder las caricias de paño.

Me aparte.

Me aislé
para no sufrir la huida de la luna.
Creí poder salvarte
pero luego, solo, no pude encontrarte.

¡Sin bromas!- me dijiste
y rompí en llantos.

Nada de azar.


¡El niño nos separo
por celos y no pude pararlo!
¡Mal crío!

-¡Todo te lo di, hasta
                      mi estupidez!...
                                                                                ... gritaba el pequeño gigante

 

En un parque

He visto el cielo con sus nubes y sus estrellas
un coro que no desentona,
un mundo que se mueve en mi silencio.

¿De dónde son los ruidos?
Que importa, disfrútalos.

La noche es su mundo y en el día huyen del mío.

Roncos silbidos
Quejidos ponzoñosos
ritos en el almacén, mantra nocturno.

Figuras que la luz agranda,
pistas que mi vista pierde.
Los oídos abarrotados de colores.

Oferta de estrellas.

Nadie sale de la orquesta.

Vuelan sombras.
                                                II
¡Veni! ¡Veni!
¡Acá! ¡A la oscuridad!
                                                                       Acércate.


III

El piso es de río.
Muelle de temporal.
La loca anda suelta.
 
¡Pará!
Somos más de dos.

¡Pará..., ahora no!
Clamé amenazándola con una rama entre los dedos.

¡No me vengas con eso que ya nos conocemos!

¿Acaso la sangre pregunta eso?
 
¡Solo pasa!             
                                                  ¡Enamorada!

                                                                                              Con frutillas en su aliento.

Sordas palabras son las preguntas
Escapados sonidos las respuestas.

La sangre ejecuta al paso.
¡Mírame y dime
que no voy a tus oscuros sacrificios!

 ¡Mírame y dime que
 no soy tu profundo sacrificio!

¡Ya es tarde!
                      

                                 ¡No esperare tu respuesta!
      


                         
Pone el vino...

Me hecho
y no me acuerdo por que,
es la primera vez.
Es cruel.
Y risueño.
¡De fantasía..!.

¡Golpear y golpear...!
¡Golpear y golpear...!

La puerta solo vibra
le hablo por la rendija
y trato de pispiarla.
Me recosté contra la puerta 
pensando que era de los antiguos poetas
dormir en un colchón mellado
por las ratas
o
por las unías de alguna perra multi orgásmica.

¡No!
 
Es de borrachín... y de artista...
 

                                                               ¡Borracho, claro!
Me hizo pensarla fuera de mis brazos.

Era mucho.
Estruja mi ser...

¡Y el alcohol!

                                                            Baje el picaporte.

                                    
                                                                      La vi.
 
Me miro en la oscuridad y me dijo:

-¡Pone el vino a la sombra que se fermenta!

La abrace... y entonces dormí.


                                  Ciudad ternera

La muerte pide sin más paz
Buenos aires huele dulce y el humo es bandera en el cielo.
 
Las alcantarillas desbordan,
los ríos crecen y los aviones cortan capullos.
desde el cielo al mar.
Los peces se convierten al canibalismo.
Y las madres a la lucha.

El pasado con botas aplasto corazones.
Vidas sin estrenar, como babosas corriendo por su vida.

Ellos no duraran más que nuestra memoria.


Las pestes no dan abasto.
Nada mata más que el ser humano.

Sus restos nunca enriquecen la tierra

Las manos como plumeros
y las plumas con el filo de la muerte.
Limpian a su antojo.

El susto y el miedo trabajan en red.

La mancha progresó
y cualquiera juega al quema ropa.
Cualquiera se endulza los labios con besos de plata

 

Por momentos me convierto...

Por momentos me convierto
Llego a ser despreciable
Estúpidamente pensante.

Una maquina  en dos patas,
un egoísta de mil cabezas.

Me convierto,
como si la noche atacara los sentidos
con esas personas desgraciadas,
insulsas, vacías,
el alma de la empanada.

                                           Un espejo que mira
                                                   sin  verse.

                                        
                                          II

Sale el sol hambriento al día
y calla cuando devora las piernas secas
de bares sin lencería.

Cuanto mas pienso menos digo.
Cuanto más hago mas camino.

Me volví un danzarín temeroso al ridículo.


Alejandrome

Como decía una vieja niña amante,   
                                                 
                                                     ¡Alejandro, alejándose!

Veía otros caminos en mis ojos o ninguno lucia...
o tal vez veía el perchero apolillado
en el que colgada,
está,
mi mente.

                       -¡Alejandro alejase lejos!- diría esta vez.


Riel con tanza larga
necesitan los peces que pasean
y se divierten con el pescador
antes de morder del todo destino.

Ya no solo no esta en el, diría, sino que de todos se alejo.

Y yo solo le contestaría, como siempre:
¡Que buenos pechos!


                                                   Mientras se los besaba. 

... Cuando la luna hamaque locura.
               ...Cuando la sangre sea el primer trago.


Durás apenas...

Un clásico desvelo.
Una suerte de misterio al descubierto,
una llamita que late paso a paso

Ríos de sabiduría sin cause.
Condenados a decir la verdad.

Letra sin música
Llantos sin risa póstuma.

Mongoles en hamacas entonando canciones de paz.

Las calles son el escritorio.
El miedo el asador.

 

Red piel

Caímos donde no queríamos caer,
en una red de piel.
Un laberinto tan irreal
como una pesadilla de cristal.

                                                               Atormentados por la 
                                                                      necedad
                                                              los sueños se me van.


                                                                ¿Como esquivar
                  mi lente de esta realidad?


Quisiera pedirte de más
de lo que pago en soledad.

¡La quimera del amor terca y fugaz!

¡Caminamos!

¡Recordamos!

¡Atizamos las cenizas de la trampa de piel!
             

 

La fondeu

Hay dos lunas por cada hombre
y mas de 7 soles tostando su piel.
 
Mas de mil sentidos de orbitas desparejas.
Mil moños que no hacen un nudo.

Piedras de colores que en los pies golpean
y la vista su destello sigue.

Mariposas de caramelo con espinas.
Luciérnagas que sueñan con un espejo en la oscuridad.

Los pasos de un hombre
que no va a ningún lado del lago.

Una lapicera como arma.
Una yugular como trofeo.

Cables que anudan ideas a color.
Cantos de piratas en un bar de monjas.

Culitos de pina beach con rodetes en el cerebro.
Luto de padre.
Chin chin con litio de ahorcado.

Pájaros sin aire.
Flores de otoño.

Remos descabezados por la tormenta.
Carteles que se suicidan por timidez.

Manos que golpean por ternura.
Lagrimas que no recorren el rostro.

                                                        

      Un altar para ampollar las rodillas y la fe

                                                                     
                                                                 ¡Y una pepa para tu lengua!

Un cachetazo tiempo antes de una paliza.
Calendarios del taller...
Y dios sacando cuentas.

La fábrica sigue funcionando...

La gran fondue de donde todos comemos
Y de donde con raros pases algunos sabemos bien
y otros solo se funden.

 

El príncipe quebrado

Me abro paso a fémur limpio
por las escalinata del amor.

¡Ella baldea!

Espuma de champán que localiza mi dolor.
 
Mantiene mi equilibrio con su palo de escoba
que engraso con mi hígado.

¡Siguen en danza mis manos!

Los licores que usaba como amuletos del amor
no sirven,
En esta zona del juego, no.

Su llave abrió lo que su mano cerro con fuerza.

Despertó a la pereza para acostar a la tristeza.

Si te duermes como un hombre de paja
te despiertas hecho un incendio.

Calculo como profesional.
¡Hasta el chasquillo y el...!
                                           Va!, va!, va!

¡Es doloroso nene!

La pobreza más que tristeza da vergüenza.

Los ojos en la nuca solo cantan
Cuando el guante de adoquín
nos golpea,
cuando la dama nos mira y el pis
se enreda por la penas.

El culo no tiene lugar ya en el sillón.

                                 
                                  ¡Sentémonos de cabeza!                           

                                                   II


Ella canta,
Latea... cuando amerita.
Nunca salta de la cama sin despertarme.
La sabe.

En la peluquería habla de su pasado
como si fuese hoy
de mi como fuese...

Rica es esa frutilla que se desparrama sobre los labios
para que yo los muerda.

Un sol de 7 puntas es su sonrisa
Logra hacerme creer...
¡Que el dolor se extingue en m!.

Enrolló mi orgullo como artesana y a papillon decoro con mi cara.

¡Se me hincha la cabeza cuando me dice adiós!


III

¡Cristianos vuelvan! ¡No corran!
¡Si, ustedes!
¡Los que todavía tenían un poco de mi fe!
¡Vuelvan!

¡Porque estos confites son suyos!

Pla!
Pla!
Pla!

Y el chumbo, chumbo.

 

Vinos vacíos;
 Nuevas vendimias


Sin piedad tomamos el último trago.
Sin buches.
Nos quedamos sin saliva y
vestido de gala, partí.
 
Deje los momentos de cuchicheo,
de intrusos en corazones de copetín 
para el próximo párate del nuestro.
 
Escondí la camisa en el pantalón.
Me acomode las tensas cejas.
Descolgué el saco y...
-¡Nos vamos!- me dije.
 

    ¡Jarras  y  piernas abiertas!

                                                    No podemos salir sin marearnos.
                                              Un corzo sale, una lagrima para dentro.

Oigo caer el vino en las copas lavándolas
como olas de sangre en nuestros ojos.
Ya no veo la cara del que pensaba que conocía.

Las mareas cambian y los cielos se disuelven
con un pincel cargado, cansado,
pero el río sigue surcando el asfalto
y llenando grietas.

Las piezas se empiezan a rozar.
La viruta,
carne de nervios, tatúa con su calor.

Mis silencios son más profundos que tus palabras.

El hobitt de contar las burbujas de soda
en el vaso de vino tinto,
¡Termino!
II

Después del barullo que provocan las despedidas
y los vinos del destierro que tomamos por ellos,
los ajenos, 
los mudos con celular.
 
Me tomo una rubia moscato.
                                                                  A mi salud.

 

Cenizas de mora

Por un amor una ruina
Por un dolor un fantasma.

Lagrimas como dedos
entrelazados en un 14 de febrero
me abrazan en todo el pecho y se extienden
por mi cuerpo.

Mi cama no se queja.
Pero mi corazón arde.

                                    Puede ser amor
           Pero también puede ser roma
       Mi corazón de cenizas de mora.

II
¡Maldito capricho
el de incendiar todo y morir
cuando el viento recoge las cenizas!

Olvide todo lo que me enseñaste
en el momento en que perseguí con penas tus pies.

¿Cómo pudiera lograr la memoria que lleva al instante,
la que lleva la sensación en sus ojos,
para poder tocarte de vuelta?

¡Que raro es pedir cartas cuando el juego termino!

Yo se cuando una dama recoge su abrigo y el brazo que la acompaña no es el mío.

III

-¡Disculpe!...- me saco el sombrero con un caldo de cultivo bajo el.

-¡Pensaba que eras más atento!-me reprocha con astucia

Un gesto soberbio me devuelve la sonrisa.
-¡Tanto como debo!
                                                                          ¡Nada!

-¡Pensé que seria más doloroso...!
Finjo charlar con dios mientras
bebo el séptimo vaso de sangre vino
de una dotación de fusilados.

La veo irse, pero no tengo nada que decirle...
¿Qué la amaba?
-¡No me chicanees!- me contesto furiosa.

La veo irse, y me veo irme. 

IV

Me empeñe en ella y quede como al principio.
Con nada.
¡No me la recuerdes hermano, que daría aun más!

No puedo decir que era fea porque los recuerdo me desangrarían

-¡me fui!- me soborno y le creí.

La deje.

Aunque tenga pantalones cortos
soy un caballero dejando caer un poema
para saborear su rostro por ultima vez..

Pero tú no eres la misma y mis modales tampoco.

V

¿Consejos?
¿De parte de quien?
No, gracias
Tus miserias me manchan el saco de pana
con la caspa seca de miedo.

                             ¡Callá!

Ya es hora.
Mira su bello andar.

¿Que pretendías?

Un beso sin que me mires
para poder seguir el mío camino
y el tuyo destino

El que teme al dolor
Teme también al amor

 

A duras penas... apenas durás.

 

Cuando sobran las palabras interviene el  silencio,
el delicado sonido inaudible del alma.


...después  de la tempestad,
                   flamean las penas de naufragio.
Luego;... ¡Sal de la nada!
                                
Penas duras.
                                                      Bestias cariñosas.
                                                     Almas en compota.

Memoriosas de sangre
que paso a paso
secan las lágrimas
con el sudor del tiempo.

¡Necesito que se olviden de mí!,
que por una vez me den vuelta la cara
y el pasado no me refleje,
que no me delimite,
como hace el sol cuando
se despereza y ríe..
¡No mancha las veredas!

Necesito que me olviden
para poder encontrarme.
Adiós amor...            ¡Luego! ...¡lo siento, todavía!
Amigos no se preocupen, seremos  mas amigos.
Amantes... nos encontraremos pronto,
en una nueva risa de amanecer.

Escueto de “Risas de amanecer”             
                                                

      Kan Zulkernes

Este artículo tiene © del autor.

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