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Cultura en Argentina (XLIV): Irremediable ocaso de la SADE

Carlos O. Antognazzi

Argentina



La trivialidad más difundida de la Sociedad Argentina de Escritores es que reúne a los escritores argentinos. El sentido común debería aleccionar sobre esta exageración que muchos siguen creyendo: SADE sólo nuclea a aquellos que han decidido asociarse. Y para poder recibir más asociados fue modificado el estatuto: no se requiere un libro individual; basta con tener alguna publicación en diarios o revistas. Con este criterio alguien afecto a la escritura de cartas de lectores podría integrar la Sociedad y autodefinirse como “escritor”. Evidentemente se trata de una confusión difundida en exceso y alimentada por muchos asociados interesados en “figurar” como escritores cuando no lo son. El mediocre medio intelectual argentino apaña la grosería por connivencia y porque ya son pocos los que mantienen el espíritu de otras épocas para resistir la hipocresía. Qué paradoja cuando escribir es, en definitiva, un acto de resistencia.

Cultura en Argentina (XLIV):

Irremediable ocaso de la SADE

La trivialidad más difundida de la Sociedad Argentina de Escritores es que reúne a los escritores argentinos. El sentido común debería aleccionar sobre esta exageración que muchos siguen creyendo: SADE sólo nuclea a aquellos que han decidido asociarse. Y para poder recibir más asociados fue modificado el estatuto: no se requiere un libro individual; basta con tener alguna publicación en diarios o revistas. Con este criterio alguien afecto a la escritura de cartas de lectores podría integrar la Sociedad y autodefinirse como “escritor”. Evidentemente se trata de una confusión difundida en exceso y alimentada por muchos asociados interesados en “figurar” como escritores cuando no lo son. El mediocre medio intelectual argentino apaña la grosería por connivencia y porque ya son pocos los que mantienen el espíritu de otras épocas para resistir la hipocresía. Qué paradoja cuando escribir es, en definitiva, un acto de resistencia.

Bienes embargados

SADE posee dos propiedades en Capital Federal; una, sede de la entidad, ubicada en calle Uruguay 1371. Estos bienes han sido embargados por una deuda de alrededor de un millón de pesos; trescientos veinticuatro mil dólares, para los lectores extranjeros (cfr. María Luisa Avellordo. La Nación, Carta de Lectores, 04/10/05). La deuda es impagable.

Avellordo asegura que los responsables de esta deuda son los miembros de la última CD, que terminó su mandato en setiembre de 2005. Esa CD estaba presidida por el señor Orlando Guzmán. Guzmán fue recibido con honores en Santo Tomé por el intendente Piaggio cuando el 27/03/2004 apadrinó la creación de SADE Santo Tomé. En ese momento había un santotomesino en la CD de SADE nacional: Pascual Silvano Reynoso. Reynoso es presidente de SADE Santo Tomé desde su formación; su mandato expira en marzo de 2006. SADE Santo Tomé aparece así teñida por la depredación que enloda a la entidad.

La tintura alcanza, también, a quienes siguen dando a SADE Santo Tomé y/o a los miembros de su CD un apoyo reñido con la transparencia, como se ha hecho notar en notas precedentes. Podría argumentarse que los responsables locales de SADE no tienen responsabilidad en las maniobras dolosas de SADE nacional, pero al mismo tiempo no deja de llamar la atención la manera oscura en que se constituyó y en cómo se maneja SADE Santo Tomé. ¿Han sido informados los asociados de esta deuda y de la inevitable causa judicial?

En otra carta (La Nación, 31/10/05) Avellordo hace notar que la Inspección General de Justicia en la resolución 924 del 26/09/05 declaró «que mediante resolución IGP 767/05 se resolvió declarar irregular e ineficaz a efectos administrativos la convocatoria a elecciones que la entidad había formulado para los días 18, 19 y 20 (de setiembre de 2005), atento al incumplimiento 17 del estatuto social, que dispone la citación por correo con 30 días de anticipación y publicaciones». Es decir que la actual CD de SADE nacional sería inconstitucional. El actual Secretario General de SADE, Eduardo Raúl Arenaza, respondió a esta carta argumentando que «la resolución 767/05 no fue ignorada por la CD, sino impugnada por la junta electoral y, dada la resolución 924/05 posterior a nuestra asunción, ahora la controversia se dirime en la justicia» (La Nación, 06/11/05).

Arenaza reconoce que se investiga en la justicia una causa «que revestiría el carácter de tentativa de defraudación al Estado» que involucra al vicepresidente de SADE nacional en el mandato anterior, cuando Guzmán era presidente. Quedan algunas dudas: ¿Podía ignorar Reynoso este desfalco siendo integrante de SADE nacional? ¿Reynoso lo ocultó cuando buscó el apoyo de Marilyn Jullier y otros para organizar la SADE local? ¿O todos estaban al tanto? ¿Correspondía impulsar la creación de SADE Santo Tomé en medio de este tembladeral? Y, por otro lado, ¿qué papel desempeña el municipio al embarcarse en una maniobra poco clara? ¿Tiene asesores el intendente? Y si el municipio no estaba al tanto, ¿cambiará su actitud de aquí en más? ¿Cómo evalúa el municipio a quién darle apoyo? ¿Por afinidades político partidarias, independientemente de las conductas? ¿Para estos avales los contribuyentes pagan sus impuestos?

Vaivenes y derrapes

Hace unos años SADE había conseguido que el trámite de registro del derecho de autor se hiciera en su casa de calle Uruguay. La institución cobraba un porcentaje del canon, que iba a sus arcas. Así, todos los escritores argentinos debían “colaborar” coercitivamente con el mantenimiento de una entidad que no los representa y a la cual, en muchos casos, no adhieren. Al tiempo el dislate fue subsanado y todo volvió a la normalidad: quien cobra por el registro de la obra inédita es la entidad que fue especialmente creada para tal fin, la Dirección Nacional de Derecho de Autor, y la SADE nacional, independientemente de algún subsidio estatal, se mantiene con el aporte de sus mismos asociados. La deuda actual indicaría que ese aporte no alcanza.

No se trata sólo de los vaivenes del país, sino que cada vez es más difícil sostener una estructura que tuvo su razón de ser en otras épocas pero que ahora aparece cada vez más fuera de contexto. Una institución que ignora cuáles son los escritores no puede defenderlos. Hubo un caso paradigmático en SADE Santo Tomé: durante la IV Feria del Libro alguien sugirió hacer un homenaje a Juan José Saer, recientemente fallecido. Un miembro de la CD manifestó no saber quién era, y preguntó si era asociado.

Hace unos años SADE nacional se dio el lujo de postular para el premio Nobel de Literatura al Sr. Agustín Pérez Pardella, por entonces presidente de SADAIC, que ni siquiera había sido traducido. Inexplicablemente SADE pasó por alto autores como Héctor Tizón, Abel Posse y el mencionado Saer. Estas actitudes causan gracia dentro y fuera del país, pero las sufren los argentinos, no los extranjeros. Que SADE no sea la única en equivocarse no disminuye su responsabilidad; en 2005 la Academia Argentina de Letras postuló para el premio Nobel a dos escritores extranjeros (ninguno fue elegido, cabe aclarar).

Por otro lado están aquellos que decidieron desvincularse de la entidad para formar la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina, SEA, de la mano del poeta Víctor Redondo. Es probable que esta institución termine como SADE, entre otras cosas porque para defender a los escritores no se necesita solamente del conocimiento de los problemas del sector, sino fundamentalmente poder. Y ni SADE ni SEA lo tienen. Si el PEN Club Internacional puede denunciar y modificar ciertas cosas es porque cuenta con las firmas de escritores de peso, incluyendo a algunos premios Nobel o autores postulados al premio. Las instituciones argentinas están lejos de esa posibilidad. Y la forma en que se manejan asegura el distanciamiento. Tienen más poder algunas firmas solitarias que ciertas entidades.

Cambio de paradigma

Ni Leopoldo Lugones ni Enrique Banchs soñaron en 1928 que menos de un siglo después lo que nacía como un proyecto de índole gremial para defender el oficio de escritor, dándole dignidad y un marco jurídico, se convertiría en un espacio indefinido con más anhelos de figuración que de escribir, y con deudas impagables. De nada servirá algún “salvataje” de ocasión por parte del Gobierno o alguna empresa privada. Si la misma institución no es capaz de depurarse, mal puede pretender que se la considere. Debería comenzar por honrar el oficio de escritor y exigir a los socios libros publicados, y luego controlar a quiénes se suma y cómo se integra la CD, y cómo se crean la seccionales y/o delegaciones. Avalar cualquier creación es un yerro que tarde o temprano se paga.

El ocaso de SADE se debe al empeño de muchos de sus asociados y a un cambio de paradigma: aquella visión de sus inicios derivó en una feroz puja de intereses, en donde los escritores se rindieron al avance de las editoriales y donde la misma entidad, para continuar, fue minando su estatuto y aceptando una pleitesía denigrante. Si bien es cierto que requería una actualización, hay cuestiones, como la de permitir que se asocien personas que no hayan publicado libros, que rozan lo caricaturesco y caen directamente en la contradicción: hoy SADE tiene cientos de “escritores” que jamás han publicado.

Si en SADE nacional ocurren estas cosas, con mayor razón en las seccionales y delegaciones de provincias. Que se acerquen a la entidad personas cuya relación con la literatura es nula o sesgada, y que la entidad los acepte como “escritores”, es llevar la permisividad a un extremo grosero. La razón, además, revela la raíz menos artística, pues todo se debe a un afán económico por mantener una estructura que no cumple con ninguno de los puntos claves que bosquejaron Lugones y Banchs. El desfasaje es cada día más evidente. El desorden administrativo terminará con procesamientos y eventuales condenas a “escritores” asociados. ¿Qué tiene que ver esto con la literatura? ¿Podrá o querrá SADE defender a estos “escritores” por ser socios? Que algunas instituciones apoyen a SADE y/o sus miembros sin el debido control supone avalar la estafa. Y en ciertos casos alegar “desconocimiento” es una burla.

© Carlos O. Antognazzi.

Escritor.

Santo Tomé, octubre de 2005,

enero 2006.

Publicado en el diario “Castellanos” (Rafaela, Santa Fe, República Argentina) el 13/01/2006. Publicado en el periódico “El Santotomesino” (Santo Tomé, Santa Fe) de enero de 2006. Copyright: Carlos O. Antognazzi, 2006.

Este artículo tiene © del autor.

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