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AFRODITA (4)

Antonio Nadal Pería

España



A los dos días se convocó a la madre joven al despacho del director del colegio. Le tenía que dar una buena noticia, consistente en que su hijo sería aceptado el año siguiente porque ya se había producido una baja y él figuraba el primero en la lista. La plaza libre la dejaba un niño despedido el día anterior del colegio por falta muy grave. "Así que no tiene que preocuparse de este asunto. Espero que esté contenta". Ella asintió sin salir de su asombro. Cuando se encontró con la madre que le prometió la solución a sus problemas le dijo que ya se le había solucionado uno de ellos, de manera muy rápida. "Aunque supongo que ya estarás enterada", le comentó. "Ya has comprobado que mis promesas no son en balde, ni son faroles o fafarronadas. El director del colegio es el marido de una del grupo". "Espero y deseo que ese niño haya sido despedido del colegio con justicia", comentó la joven madre. "Eso no es de tu incumbencia y ya no es posible un paso atrás. Pero ten en cuenta que se te ha solucionado lo menos grave y no ha sido por lo fácil que ha resultado, sino sólo para darte una prueba de nuestra eficacia. La próxima reunión del grupo es dentro de dos días, en mi casa, a las diez de la mañana", le comunicó, y le entregó una tarjeta con la dirección de su domicilio.
En casa, mientras comían, le anunció a su marido la buena noticia del colegio, que su hijo tenía plaza el año siguiente. Luego le preguntó qué tal se encontraba en el trabajo. "Mal, además me ha dicho el abogado que si el caso del accidente llega a los tribunales y soy condenado es muy posible que pierda la plaza. Pero es que no entiendo esa denuncia. A mí no me sucedió nada ni vi nada", se lamentó.
Telefoneó a la otra mujer cuando se quedó sola en casa. "Quiero que me expliques por qué os interesa tanto mi presencia en el grupo como para someterme a este chantaje. Aquí hay muchos cómplices. Ni mi hijo ni mi marido tendrían problemas si vosotras no los hubieseis creado. Nosotros no tenemos influencias, no podemos ayudaros". "Son muy graves tus acusaciones. Los problemas han surgido por azar, no puedes demostrar lo contrario. Nos hemos fijado en ti porque nos gustas, porque sois nuevos en esta comunidad que sufre muchos problemas que desde la superficie no se aprecian y os queremos ayudar. Estamos seguras de que tu marido puede llegar pronto a desempeñar un cargo muy importante en la sociedad y apreciará la posibilidad de trabajar por el bienestar de las personas. Pero si no quieres saber nada de nosotras, no te molestaré más. Si deseas alguna ayuda tendrás que buscarme". La mujer colgó el teléfono, ofendida. La joven quedó un largo tiempo pensativa y preocupada. Estaba segura de que pronto habría malas noticias con el fin de que decisiese integrarse en el grupo. Veía este asunto muy turbio, pero se sentía atrapada e indefensa.

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