Portada del sitio > LITERATURA > Crónicas > FANTASÍA, BENDITA FANTASÍA
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

FANTASÍA, BENDITA FANTASÍA

Marie Rojas Tamayo

Cuba



         Hace unos días mi hija me despertó con la frase, pronunciada con toda agitación: “¡Fantasía encontró su música!”. Yo, que aún no me reponía totalmente de un complicado sueño lleno de catedrales góticas, intentaba encontrar el significado esotérico del mensaje. Sarah, mosqueada como cada vez que tiene que explicar lo obvio, me hizo la traducción al lenguaje humano: “El video de Fantasía, aquel que había perdido el sonido, lo ha recobrado de pronto hace un rato”... y se marchó, cabizbaja, desdiciendo de las personas mayores.

 

         Bien merecido lo tenía por no estar a su altura. Esto me hizo evocar una escena que viví en un teatro al cual la llevé a ver una adaptación de Pinocho, con actores infantiles. Como me dio pena verla llorar ante las desventuras del pobre muñeco de madera, la llevé en el entreacto a conocer al protagonista. Él se portó a la altura de las circunstancias, se dejó abrazar por mi pequeña, al punto de que su ropa llegó a merecer un nuevo planchado. Pero cuando hizo falta volver a escena, no había modo de desprenderle a Sarah.

 

         Optamos por explicarle, aún en contra de la fantasía, que aquello era una obra, que los personajes eran actores siguiendo un texto, la casita de Gepetto un decorado, la ballena un truco, el grillo un títere... pero nada, ella insistía en que aquel era “Mi Pinocho, el Pinocho del librito y las películas”.

 

         Como una solución emergente, la instructora, que acababa de hacer su entrada al camerino, hizo señas al joven actor para que se quitara la máscara con la narizota. Emergió de ella un caballerito de unos ocho años, que dijo sonriente:

 

-         ¿Y ahora, Sarah, te convences?

-         ¡Claro, siempre lo supe! - dijo para nuestra sorpresa, regresando muy tranquila a su asiento.

 

         Cuando llegamos a la butaca, le comenté que a veces las personas se confunden, sin que esto signifique un mayor problema.

 

-         Pero claro, mamá, si yo te perdono cada vez que te equivocas... pero ¿viste como Pinocho se transformó en un niño de verdad?

 

Marié 

Este artículo tiene © del autor.

372

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 Mundo Cultural Hispano

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 13

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3384682 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 493 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0