Portada del sitio > LITERATURA > Ensayos > Cultura en Argentina (LI): Síndrome insular de la Argentina
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

Cultura en Argentina (LI): Síndrome insular de la Argentina

Carlos O. Antognazzi

Argentina



Argentina se despereza de hartura desde la época de la colonia. El mundo, en tanto, ha disminuido las distancias, y avanza a otro ritmo. No somos una isla (en el sentido geográfico), pero vivimos en una (en el sentido político y social).

Cultura en Argentina (LI):

Síndrome insular de la Argentina

Argentina se despereza de hartura desde la época de la colonia. El mundo, en tanto, ha disminuido las distancias, y avanza a otro ritmo. No somos una isla (en el sentido geográfico), pero vivimos en una (en el sentido político y social).

Quizá en algo ha colaborado el hecho de ubicarnos en el extremo sur de un continente demasiado largo, y las excesivas distancias que separan a los pueblos y ciudades desperdigados por una llanura incomprensible para el europeo medio. Todo es exagerado, hasta los ríos (un escritor amigo de Segovia no puede comprender la desmesura del Paraná, y lo invité a que lo compruebe con sus propios ojos. Ojalá acepte. No es lo mismo hablar de literatura por mail que hacerlo personalmente, mate o vino de por medio).

La forma en que se manejan ciertos temas coyunturales demuestra nuestra inexperiencia. Los Presidentes que nos gobiernan surgen de la población, no son gestados por algún extraterreno en Marte. Y actúan como el común de las personas, con temores inventados que terminan en broncas amplificadas. Es el temor del desconocimiento, que culmina en la furia del que piensa que lo están engañando. Esto ilustra, a su vez, sobre la creencia vernácula de que somos demasiado buenos e importantes para estar enclavados en este sur del sur, y que nos mereceríamos al menos ser europeos (y no europeos peninsulares, como España o Italia, sino claramente mediterráneos, como Francia, con sus luces y su Torre Eiffel). ¿Acaso no fue una mano argentina la mano de Dios?

Nacido y Criado

La renuncia de Acevedo a la gobernación de Santa Cruz pone el dedo en la llaga abierta del Gobierno nacional, que se profundizó luego del crimen de Sayago en Las Heras. Acevedo se termina hartando de las presiones de Kirchner y su protegido, Julio De Vido, y toma distancia de un conflicto que se escapó de las manos desde el momento en que los petroleros pudieron sitiar con cortes de rutas, sin que nadie actuara, al pueblo de Las Heras. Es sabido que las decisiones drásticas deben tomarse desde el principio; cuanto más se demore, más difícil será corregir los yerros. Es lo que Kirchner no previo del conflicto con Uruguay. Se le atribuyó a Acevedo responsabilidad política por el mal manejo de la situación en Las Heras. Es cierto: Acevedo pudo manejarse con más tino. Pero no es menos cierto que el jefe de policía de Santa Cruz es un hombre que responde ciegamente a Kirchner, al que Acevedo tuvo que poner por expresa orden del Presidente. ¿No disminuye entonces la responsabilidad del Gobernador? ¿Qué papel hará la justicia, que desde la modificación del Consejo de la Magistratura pende de un hilo?

En estos casos se puede evidenciar lo que se denunció oportunamente: los jueces han perdido independencia, y ahora temen que una declaración disonante con la frecuencia del Gobierno pueda costarles un juicio político y la destitución. No obstante, seguirán sin pagar el impuesto a las Ganancias. ¿Cómo puede la población confiar en la justicia si es la justicia quien marca la diferencia entre hijos y entenados? Los jueces en Argentina tienen facilidades económicas que el resto de la ciudadanía no posee. La diferencia es de una vulgaridad que asusta, y muestra el verdadero espíritu corporativo de los jueces y la justicia argentina. No se trata de dictaminar justicia, sino de pagar menos que los demás. Eso es caradurismo, no equidad.

La insularidad argentina se observa en la forma en que Kirchner se maneja a diario. El hecho de ser un NyC (nacido y criado) en Santa Cruz le otorga un aura de misticismo que no se condice con la realidad. Santa Cruz no es Argentina. Una provincia acostumbrada al buen vivir que permiten las franquicias petroleras no puede compararse con el resto del país, con necesidades y problemas de índole muy distinta.

China, Holanda, Uruguay

El Presidente considera que el mundo gira a su alrededor, y que por eso puede darse el lujo de dejar plantados a empresarios, presidentes o monarcas. La última vergüenza nacional fue la afrenta a la reina de Holanda, que había hecho un agasajo exclusivamente para Kirchner, según se informaba en las invitaciones. Kirchner no asistió a la velada, y además viajó a Santa Cruz. No hubo explicaciones oficiales. La realeza puede no gustar al Presidente, pero el desprecio estuvo de más. La reina de Holanda es una de las personalidades más consultadas en la Unión Europea, y sus criterios son atendidos. No se trata de aceptar los rituales monárquicos, sino de ubicarse en el lugar de un jefe de Estado que necesita del apoyo internacional. ¿Acaso Argentina no desea que lleguen inversiones? La heredera del trono es argentina, además.

Lo paradójico es que aún cuando la posibilidad de las inversiones tiene ciertos visos de realidad, como en el affaire con los chinos, el mismo Gobierno se encarga de minar esa posibilidad con anuncios que ahuyentan al mejor plantado. ¿Alguien recuerda los desvaríos de Kirchner sobre su foto al lado de Gardel y San Martín? (cfr. ¿Un as en la manga? Castellanos, 26/11/2004).

Esta forma de ser ha generado numerosos problemas a los argentinos en el exterior. La soberbia, la jactancia, la creencia absurda de que somos superiores y que por ende los demás nos deben pleitesía, supone un ego desmesurado. Es cierto también que no todos los argentinos son así, y que una vez en el extranjero las diferencias entre porteños y provincianos es notada y no hacen falta demasiadas aclaraciones, que por lo demás son engorrosas. Pero eso no alcanza para paliar la mala imagen general de todos los argentinos en el exterior.

El problema irresuelto con las papeleras que Uruguay construye en Fray Bentos es otro ejemplo. No sólo no se conversa como se debiera, con técnicos especializados, sino que desde el Gobierno se avala el delito de un grupo de personas que jerarquizan lo emotivo por sobre lo racional. Lo que el mundo observa es que veinte piqueteros han ideologizado la protesta y definen la agenda de dos países. La frase del ministro del Interior, Aníbal Fernández, argumentando que no se puede impedir que la gente de Gualeguaychú corte la ruta porque se han visto defraudados por la decisión de Botnia de parar las obras sólo 10 días es el aval explícito del delito. Los piqueteros que cortan las rutas son delincuentes y deben ser tratados según el código penal. No se puede llegar a un acuerdo mediante la coerción delictiva. El Gobierno hace tibias peticiones para que se levanten los cortes, y los piqueteros son recibidos en la Casa Rosada. El Gobierno hace uso y abuso de la demagogia, y por un puñado de votos es incapaz de tomar las decisiones políticas que debe tomar: impedir el delito de los cortes.

Los asesores de Kirchner deberían saber que un Presidente se expresa cuando los arreglos ya están definidos por sus ministros. Los Presidentes sólo figuran para la firma de los acuerdos y las fotos, no para estar opinando y desgastándose inútilmente. Kirchner confunde su papel: el mundo no gira en torno de su ombligo. El mundo sigue siendo ancho y ajeno, y nos pasa por el costado. Como planteé en capítulos anteriores, Argentina corre el riesgo de minar lo poco que se ha logrado con el Mercosur. Uruguay está más dispuesto a hacer un tratado de libre comercio con Estados Unidos que con Argentina o Brasil. Ese tratado automáticamente lo sacaría del Mercosur. ¿Podemos permitirnos ese lujo? ¿Tanto se ha luchado para este final agridulce? ¿Se han agotado todas las estrategias? O mejor dicho: ¿no es hora de emplear alguna estrategia para acercarnos a Uruguay y dirimir los problemas con la adultez que se requiere?

Problema irresuelto

Es necesario cambiar la falsa tesitura de la superioridad argentina frente a otros países, en especial los limítrofes. La desfachatez del orgullo mal entendido, de la rancia estirpe que algunos consideran que tienen, es una vergüenza. La idea de que es el mundo quien debe comprendernos es lo que, entre otros yerros, nos lleva a los tumbos. Perón especuló con la “tercera posición” y demoró el apoyo a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, y con esa actitud reflejó esta insularidad de la que hablo: era el mundo todo quien debía considerarnos, y no nosotros sumarnos a uno de los bandos.

Repetimos los errores como si en ello no nos fuera la credibilidad y la honorabilidad. Nos damos el lujo de avanzar a los tropezones cuándo podríamos hacerlo en forma mucho más fluida. Pensamos que el mundo nos acosa cuando en realidad el mundo nos ignora. No importamos más allá del tambaleante Mercosur, y de seguir así tampoco importaremos dentro de él. El mundo busca estrategias a largo plazo, acuerdos, proyectos y programas, respeto y confiabilidad. Argentina ofrece lo contrario, y encima nos jactamos de ello. No somos capaces de resolver nuestros problemas de fondo, y pretendemos que el mundo nos considere. Nuestro problema es típicamente adolescente, y señala algo no resuelto.

© Carlos O. Antognazzi

Escritor.

Santo Tomé, marzo/ abril de 2006.

Publicado en el diario “Castellanos” (Rafaela, Santa Fe, República Argentina) el 21/04/2006. Publicado en el periódico “El Santotomesino” (Santo Tomé, Santa Fe) de abril de 2006. Copyright: Carlos O. Antognazzi, 2006.

Este artículo tiene © del autor.

837

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 7

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3353759 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 661 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0