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1: Actitud corporativa de la Justicia

Carlos O. Antognazzi

Argentina



Que los abogados logren convertirse en jueces resulta, antes que un premio al esfuerzo y la capacidad, una deshonra de la profesin. Es vox populi que la mayora de los jueces argentinos fueron malos abogados cuando profesaban el oficio, por lo que buscaron la gallina de los huevos de oro del Estado y se hicieron magistrados. A pocos abogados con buenos ingresos o ideales en su profesin les interesa entrar en el crculo de los jueces. No son todos as, obviamente, pero s un nmero importante.

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Actitud corporativa de la Justicia

Que los abogados logren convertirse en jueces resulta, antes que un premio al esfuerzo y la capacidad, una deshonra de la profesin. Es vox populi que la mayora de los jueces argentinos fueron malos abogados cuando profesaban el oficio, por lo que buscaron la gallina de los huevos de oro del Estado y se hicieron magistrados. A pocos abogados con buenos ingresos o ideales en su profesin les interesa entrar en el crculo de los jueces. No son todos as, obviamente, pero s un nmero importante.

Porcentajes

Segn la ltima medicin del ndice de Confianza en la Justicia (ICJ) que elaboran el Foro de Estudios sobre la Administracin de Justicia (Fores), la Fundacin Libertad y la Escuela de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella, el 89 por ciento de los ciudadanos entre 18 y 29 aos considera “poco o nada confiable” a la Justicia en materia de honestidad (La Nacin, 18/04/06, pgina web). En el mismo informe se descubre que el 85 % de los jvenes considera a los tribunales poco o nada confiables en su eficiencia, el 86 % poco o nada confiables en su imparcialidad, pese a lo cual el 66 por ciento de los menores de 29 aos dice que recurrira a ellos para solucionar sus conflictos. El dato es importante, porque esos jvenes estn reconociendo que la Justicia es la ms indicada para solucionar los problemas. Sin embargo, si esa Justicia es envilecida por los jueces, es probable que ese 66 % disminuya.

En Argentina los jueces dictaminan en su propio provecho creando una esfera de privilegio que si bien siempre es violenta para la ciudadana, en momentos lgidos como el que se vive es especialmente lesiva. Con qu criterio la Justicia decide no pagar un impuesto que todo ciudadano debe pagarle al Estado? Mediante una argucia los jueces argentinos han decretado que no son iguales a los ciudadanos que dicen representar. Pueden ser crebles, entonces? Desde qu pedestal dictaminan y con qu criterios, si ellos mismos se diferencian de los dems mortales?

Argumentos

La explicacin de la Corte en la causa Bentez Cruz, Luis Carlos c/ Estado Nacional (Ministerio de Justicia) s/ Juicio de conocimiento es que si aceptaran pagar el impuesto a las Ganancias, esa quita en sus sueldos o jubilaciones supondra una prdida de independencia.

Lo mismo se dictamin el 11/04/06 en la causa Gutirrez, Oscar Eduardo c/ ANSeS, considerando que debe prevalecer el argumento sostenido por el Alto Tribunal en la causa “Gaibisso”, toda vez que cualquier disminucin que se realice en los haberes de los magistrados, en actividad o retiro, pueden afectar la independencia de la justicia (www.diariojudicial.com, 12/04/06). Slo los conjueces Horacio Rosatti y Hctor Oscar Mndez votaron en disidencia, afirmando que el derecho a la igualdad -de las cargas pblicas- debe primar por sobre la prerrogativa judicial, a fin de evitar que la sociedad perciba esta diferencia como algo injusto.

El argumento de la Corte se basa en el art. 96 de la Constitucin Nacional, que especifica que la compensacin que reciben los jueces no podr ser disminuida en manera alguna mientras permaneciesen en sus funciones. Ocurre que este artculo fue incorporado en el Siglo XIX, cuando no exista el Impuesto a las Ganancias, que surge en 1932. Sin embargo desde 1936 la Corte Suprema exime a los jueces del pago de este impuesto, hecho que viola ostensiblemente el art. 16 de la Constitucin, que establece que en Argentina todos sus habitantes son iguales frente a la ley y que la igualdad es la base del impuesto y de las cargas pblicas.

Lo increble es que no slo gozan de esta prebenda los jueces en actividad, sino tambin aquellos que se han jubilado, quienes difcilmente puedan perder “independiencia” por cuanto estn eximidos de dictaminar justicia. De qu deben ser “independientes” los jubilados? La misma Corte Suprema se contradice al definir lo que entiende por “remuneracin”: todo ingreso que percibiere el afiliado en dinero o en especie susceptible de apreciacin pecuniaria, en retribucin o compensacin o con motivo de su actividad personal... y toda otra retribucin, cualquiera fuese la denominacin que se le asigne, percibida por servicios ordinarios o extraordinarios prestados en relacin de dependencia. Estn los jubilados en relacin de dependencia?

Para los jueces la independencia del Poder Judicial obliga a concluir que la intangibilidad de los emolumentos de los magistrados es extensible al haber de los jueces jubilados, desde que la posible disminucin de los derechos previsionales generara intranquilidad en el ejercicio funcional, o presin para motivar el abandono de sus cargos de quienes, con ese grado de incertidumbre, tuvieran que administrar justicia (www.diariojudicial.com, 29/03/06).

Estos argumentos son ms viables en una corporacin facciosa que en quienes deben dictaminar justicia. Los jueces parecen desconocer que sus actitudes son las que generan intranquilidad en la poblacin, con la diferencia de que la poblacin no puede ampararse en fueros o leyes porque a las leyes las hacen e interpretan otros. Qu queda entonces para el ciudadano que es obligado por el Estado a pagar impuestos, y que observa que hay quienes eligen no pagarlos y encima cobran sueldos siderales? A los jueces argentinos les cabe la sentencia de George Orwell: todos los hombres son iguales, pero hay algunos ms iguales que otros.

Difcilmente los jueces puedan hablar de “independencia” luego de la modificacin del Consejo de la Magistratura. Los argumentos suenan forzados, porque lo que exudan es la sospecha de que los jueces hacen los dictmenes para su propio favor, cuando la sociedad est pauperizada y observa con suspicacia, por usar un eufemismo, las lamentables acordadas que despliegan sin pudor.

Realidades

O bien los jueces no son ciudadanos argentinos o bien explican desde el cinismo. A modo de ejemplo, demos vuelta el trajinado “argumento”: por qu los ciudadanos deben pagar el impuesto a las Ganancias, si eso los distancia de la equidad de los jueces, fuentes de todo equilibrio y sabidura? No sera mejor emularlos evitando el pago coercitivo que determina el Estado? Quiz si la ciudadana tuviera los mismos privilegios pecuniarios que los jueces el delito disminuya. Al fin de cuentas, quin deseara delinquir cobrando un piso de 8000 pesos al mes (es decir, unas diez veces ms que un sueldo bsico)?

La Corte confunde independencia del poder ejecutivo con exencin impositiva. Parece no comprender que para dictaminar justicia primero hay que ser ciudadano, y que para eso ciertas prerrogativas son inmorales. Pagar los impuestos no le quitara independencia de criterio. Al contrario, permitira que ese 89 % de jvenes que descree, comprensiblemente, de la justicia, modifique su desazn y apoye la igualdad. Los jueces no pueden diferenciarse de los ciudadanos sin perder el sustento moral de su cargo. Una justicia creble es aquella que vive consustanciada con los problemas de la sociedad sobre la que debe actuar. Toda diferenciacin vulnera el sentido comn y tergiversa el mandato por el cual ocupan el cargo. Para ser equitativos hay que equipararse a la sociedad a la que se pertenece. Al encaramarse a un pedestal los jueces toman distancia de los ciudadanos. Si ya es riesgoso que la justicia pierda la venda de sus ojos y fuerce la balanza en un sentido u otro, es todava peor que esa justicia se auto excluya de la sociedad.

El horario de trabajo de un juez es, en teora, de seis horas de lunes a viernes: de 7 a 13 hs., cuando en la administracin pblica se trabaja 7 horas y en el comercio 8. Pero adems esas exiguas 6 horas no se cumplen, porque ningn juez llega a horario. Basta apostarse en los pasillos de tribunales y chequear a qu hora entran y se retiran los magistrados para comprobar que trabajan mucho menos que lo que la ley establece. Al trabajo fuerte lo hacen los secretarios. Adems, los jueces cuentan con las vacaciones pagas de la feria judicial (enero y dos semanas en julio, durante el receso escolar), y de Semana Santa. En promedio un juez trabaja 132 das al ao, contra 156 de la administracin pblica y 231 de los empleados, segn contrato laboral. Cuando alguien sugiri que, para adelantar con las causas, los jueces trabajaran tambin por la tarde, se negaron tajantemente. Por otra parte, luego de jubilados como jueces pueden ejercer la abogaca, de manera que, en la prctica, cobrarn dos jubilaciones.

Otras cifras interesantes: en Argentina un expediente cuesta el equivalente de U$A 760, contra 450 en Estados Unidos y 290 en Espaa. Paralelamente el Poder Judicial en Argentina insume el 0,65 % del P. B. I., frente al 0,31 % de Estados Unidos y el 0,26 % de Espaa (datos tomados de www.argentinatransparente.com). No solamente nuestra justicia es injusta; adems es cara.

Recin ahora se obligar a los jueces de Entre Ros a tener las causas al da para poder jubilarse. Es norma que los jueces se jubilen dejando trabajo sin hacer. La modificacin propuesta en Entre Ros viene a paliar el problema de la desidia y morosidad que, lamentablemente, se extiende a todo el pas.

Algo no funciona en la Argentina si quienes tienen mejores sueldos pueden elegir no pagar impuestos. Los jueces deberan rever su actitud y tener un gesto de acercamiento a la sociedad. El ejemplo es la mejor forma de ejercer la docencia, y en nuestro pas ejemplos y docencia son justamente lo que falta.

Carlos O. Antognazzi

Escritor.

Santo Tom, abril de 2006.

Publicado en el diario “Castellanos” (Rafaela, Santa Fe, Repblica Argentina) el 28/04/2006. Copyright: Carlos O. Antognazzi, 2006.

Este artculo tiene del autor.

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