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LA LLAMADA DE AFRICA

Valentín Justel Tejedor

España



LA LLAMADA DE AFRICA

La llegada a Nairobi supuso la entrada en el Africa Negra más ancestral, la capital con ciertas reminiscencias coloniales - pues no en vano fue capital del Protectorado Britanico del Africa Oriental- mantine vivo un claro espiritu europeo y cosmopolita, fruto de ello son sus enhiestados rascacielos y sus amplias avenidas, si bien es cierto que también existen zonas suburbiales donde radica una auténtica y mísera pobreza. El ambiente que se respiraba en las calles de la capital durante el día era sumamente agradable, con ciertos toques de exotismo, sobre todo en los mercados donde se vendían artículos que llamaban mucho nuestra atención, tales como los khangas, o kitenges vistosas prendas tipicamente africanas con trabajados bordados, o las máscaras y animales tallados en madera, igualmente llamaban nuestra atención los batiks. Una grata experiencia supuso el degustar algunos platos típicos de la gastronomía kenyata tales como el matoke, el githeri, el ugali, y la carne de hipopótamo o jirafa. La capital con su escaso atractivo monumental, Mezquita de Jaima, Law Courts de impecable estilo victoriano, Catedral de la Sagrada Familia, etc queda eclipsada por la singular belleza de los parques y reservas natuales del país.
Al atardecer la sensación de inseguridad reinaba en unas calles más bien solitarias, y poco recomendables.
La primera visita la realizamos al lago Naivasha, al llegar allí descubrimos una de las bellezas mejor guardadas de Africa; un precioso lago con unas aguas azulinas, y turquesas, que reflejaban en su rasa superficie de satén unas lactescentes nubes de contextura algodonosa, masas acuosas, compartían espacio con permanentes bandadas de flamencos con su caracteristico plumaje sonrosado; no muy lejos de allí se encuentra Crater Lake un recondito lugar con una profunda cumbre de extinto volcán, cubierta de rebosante agua en un llamativo color verdino, reflejo de la extraordinaria vegetación circundante, vale la pena contemplar durante largos minutos esta singular maravilla de la naturaleza en su estado más virgen; más tarde tuvimos ocasión de almorzar en uno de los lodges situados a orillas de este gran lago Naivasha, tras un descanso, por la tarde decidimos desde uno de los entablonados y desnudos embarcaderos surcar aquellas encalmadas aguas a bordo de una barca de madera con acastillaje de tingladillo, nuestro guía nos iba explicando a medida que avanzabamos por la increible laguna las distintas variedades y especies de aves, que pueblan y nidifican en este hermoso paraje natural, al caer la tarde una majestuosa puesta de sol, con nubes cumulosas como las de la mañana, pero ahora enardecidas y arreboladas por un fondo rubescente, ponía fin a un maravilloso día en uno de los lagos más fascinantes del Africa Oriental.
Al día siguiente decidimos visitar el Aberdare National Park distante unos cien kilometros de la capital del pais en dirección Norte, en este entorno natural la naturaleza salvaje se muestra con todo su verismo, así manadas de esbeltas jirafas, que asombran por su elevada altura trotaban junto a nuestro todoterreno sin mostrar temor alguno, de vez en cuando detenían su ritmico trote para estirar su largo cuello y devorar las verdes hojas de las acacias, que pueblan esta primorosa sabana africana, mientras movían pendularmente su flecosa y denegrida cola. Las vistosas cebras también forman parte inexcusable de una buena cacería fotográfica, siempre se hallan concentradas en grupos, y según nos explicó nuestro guía su mejor defensa frente a los voraces ataques de los depredadores, reside en la configuración de sus verticales y oscuras líneas corporales. En ocasiones, veíamos a corta distancia numerosas manadas de búfalos con sus poderosas encornaduras curvadas y sus ásperas pezuñas; a su paso una gran nube polvorienta señalaba la dirección de marcha de estos corpulentos cuadrúpedos.También tuvimos ocasión de comprobar la cara amarga de la naturaleza al encontrar en nuestro camino hacia el refugio Ark, el pesado cuerpo sin vida de un fornido ejemplar de rinoceronte, que había sido abatido a tiros por cazadores furtivos para arrancarle el cuerno frontal tan apreciado en el mercado negro, todavía recuerdo los restos de sangre en la zona mutilada, resultaba un espectáculo hórrido y desagradable.Una vez en el refugio, esplendido edificio de madera, que según nos dijeron trata de imitar el Arca de Noe, tuvimos la posibilidad de observar desde una zona subterránea habilitada al efecto, un considerable número de animales, que se aproximaban allí para beber en un cenagoso fangal cercano, así pudimos ver gigantescos elefantes africanos, rinocerontes negros, antílopes, búfalos, y otras especies de fauna salvaje. Igualmente resultaba curioso ver a los baduinos jugueteando entre si en los greens del campo de golf del refugio.
Al caer la tarde, nuevamente un maravilloso espectáculo nos aguardaba, resultaba sorprendente observar las bellas siluetas de las leonas salvajes, deslizandose lentamente sobre los retorcidos y encarrujados troncos de los árboles.
Al día siguiente convertidos en verdaderos Livingstone`s visitamos unas de las más sorprendentes maravillas de este parque natural las cascadas de Magura, Karura, Chania, y Thomson el espectáculo que ofrecen estos saltos de agua es fascinante, se trata de copiosas cataratas que vierten sus transparentes y límpidas aguas desde decenas de metros de altura, rodeadas de una vegetación tan exhuberante como impenetrable, en su espumosa caída el agua forma acrisolados arco iris descomponiendo la luz en espectros luminosos de vivos colores.El entorno natural aquí esta formado por densas neblinas calinosas que confieren a esta región un aspecto ciertamente fantasmagórico y misterioso.
Nuestra estancia en el pais africano nos condujo hacia otro de los gigantes del continente: el mítico Monte Kilimanjaro, allí tuvimos ocasión de recorrer parte de la reserva natural encaramados en la cesta de un globo aerostático, resultando las vistas desde la altura realmente sorprendentes; pudimos observar el lento paso de paquidermos de gran talla, junto a manadas de gacelas, y pintadas cebras que corrían a gran velocidad por la planicie que limita con la montaña de nieves perpetuas, con su inconfundible silueta este gigante parece evocar el magnifico patrimonio natural africano. Otro de los días realizamos un vuelo en un pequeño, pero precioso bimotor con el ala superpuesta, y unas franjas rojas a lo largo de su níveo fuselaje, lo tomamos en un pequeño aeropuerto doméstico de los muchos que existen en Kenia, el cual estaba situado al Oeste del país, para desplazarnos a una zona realmente sorprendente: El lago Victoria, con impresionantes cascadas que producen un atronador estruendo dificil de olvidar, y con celajosas e inmensas nubes de agua vaporizada, las cuales, proporcionan al lugar un carácter ciertamente enigmático y majestuoso.

Kwaheri! Kenya

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