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FIGURAS RETÓRICAS: «LENGUAJE FIGURADO».

El arte de escribir

Camilo Valverde Mudarra



La obra poética persigue la belleza y causar emoción. La consecución de efectos artísticos requiere el manejo del lenguaje preciso y exquisito, por lo que se ha de evitar el empleo del nivel vulgar de la lengua.

Al elaborar la obra literaria, el escritor hace uso de procedimientos expresivos, que constituyen la técnica literaria. Son especialmente los recursos tradicionales, denominados figuras retóricas, en su triple clasificación de figuras de pensamiento, figuras de dicción y tropos. Como en el verso de S. J. de la Cruz: “Un susurro de abejas que sonaba”: mediante la aliteración de la consonante “s” el poeta intenta expresar el sonido de las abejas a que alude en el texto.

Figuras son ciertos modos que embellecen y realzan la expresión de las ideas y voliciones apartándose del nivel corriente y sencillo, pero no más natural. Lenguaje figurado es, pues, el que emplea el modo de decir por medio de las figuras; consiste en la expresión traslaticia o tropológica, es decir, traslada el significado recto del vocablo, para expresar otra cosa que guarda alguna relación con él.

a) Figuras de pensamiento. Inciden en el contenido.

Antítesis: Es la formulación en contraposición de pensamientos opuestos: Busco la muerte en la vida, / salud en la enfermedad. Lo que vale no dura, lo que no vale se eterniza (Ramiro de Maeztu).

Hipérbole: La ponderación exagerada: La belleza hace eterno el momento fugaz (J. R. Jiménez).

Oximoron: La unión de dos ideas que, en realidad, se excluyen: La música callada, la soledad sonora (San Juan de la Cruz).
Paronomasia: La reunión de palabras con semejante sonido, pero de distinta significación: Y tahúres muy desnudos con dados ganan condados. (Góngora)

Paradoja: El empleo de expresiones que envuelven una contradicción, para resaltar la idea: Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero (San Juan de la Cruz).

Prosopopeya: La atribución de propiedades humanas a seres inanimados, abstractos o imaginarios: El río Duero sonríe (G. Diego).

Gradación: La sucesión de conceptos ordenados de menor a mayor, procediendo de uno en uno: es hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo. Aleixandre.

b) Figuras de dicción. Conciernen y afectan a la expresión.

Aliteración: Es la repetición de sonidos (fonemas) o palabras en un verso o estrofa: ruido que rueda ... sonido silbante que suena.

Anáfora: La repetición de una palabra al comienzo del verso o de varias frases, como: Prohibido llevar luto, prohibido preguntar por un desaparecido, prohibido investigar en las carreteras, prohibido salir de Gerona, sin un salvoconducto con el sello del Comité. (J. Ma Gironella).
Epanadiplosis: La repetición de la misma palabra, al comienzo y al final de la frase: Verde que te quiero verde (F. García Lorca). O este otro: rota mi lira y mi esperanza rota (J. Ramón Jiménez).

Hipérbaton: Consiste en la alteración del orden sintáctico normal de las palabras: En una de fregar cayó caldera. (Góngora).

Retruécano: Es la inversión de las mismas palabras de una frase en la siguiente: Cuando pitos, flautas, cuando flautas, pitos. (Góngora).

Paralelismo: Es un recurso antiguo, muy profuso en la Biblia, que consiste en mantener la misma estructura en dos o más frases o versos seguidos: a esperar que se caigan los ramos, / a esperar que se quiebren ellos solos.

c) Los tropos.

Tropo es una voz griega, que literalmente significa la acción de dar una vuelta a un objeto físico; y designa la traslación del sentido de las palabras o de la frase.
Tropos de dicción: Existen los tropos de dicción, fundados en la «conexión» de las ideas, en su «correlación» o correspondencia, o en su «semejanza».

El tropo implica un cambio en el significado de una palabra: se emplea una palabra o locución con el significado de otra, como resultado de una comparación entre ambas.

Los tropos principales son: la metáfora y la metonimia.

1º) Metáfora: Es el tropo por semejanza.

Del gr. meta = más allá y fero = llevar. La metáfora: traslación. Es una imagen, una comparación. Consiste en la sustitución de una palabra por otra, en función de la relación de semejanza objetiva que existe entre ambas, por semejanza de orden físico, moral, valorativo o espiritual. Traslada el significado de una palabra, de una cosa a otra, por el parecido, por la semejanza que tienen: Oro el cabello, por la cualidad de ser brillante y amarillo. Es una comparación abreviada; comparación que no se indica, se realiza en el espíritu.

Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita; v. gr.: Las perlas del rocío, la primavera de la vida, refrenar las pasiones. En la metáfora las cualidades del objeto real se identifican con las de un objeto irreal.

"El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos".
(García Lorca: "Romancero Gitano".)

Si es continuada: Se llama alegoría, en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en figurado.
La metáfora es una comparación entre dos realidades; por ejemplo, «dientes» y «perlas». Si los términos correspondientes a ambas realidades vienen exactamente expresados, se llama, imagen; así: «sus dientes eran menudas perlas». En caso de manifestar sólo el vocablo imaginado, el diferente a la realidad referida, se denomina metáfora; por ejemplo: «las perlas de su boca». Toda metáfora contiene, pues, una imagen implícita, esto es, una metáfora es una imagen en la que el elemento «real» está implícito, tácito, meramente sugerido.
La metáfora es el recurso expresivo más importante de la poesía, hasta tal punto que Ortega y Gasset definió la poesía como «el álgebra superior de la metáfora».

2º) Metonimia: Es el tropo por correlación o correspondencia.

La metonimia no designa el objeto referido, sino el referente, el otro que guarda relación con él; dicha relación entre los dos términos, presente y ausente, no es de semejanza, como en la metáfora, sino de contigüidad, y así se usa la parte por el todo, el continente por el contenido, el lugar de origen por el objeto producido, etc. Había dos mil almas; se bebió tres vasos.
Todas las metonimias pueden referirse a las ocho especies siguientes:

a) La causa por el efecto (causa divina, activa, ocasional, instrumental, etc.): p. ej. las canas por la vejez, el laurel por la gloria, Baco por el vino, Neptuno por el mar.

b) El efecto de la causa: es mi alegría, mi tormento, por la causa de mi alegría, de mi tormento.

c) El instrumento por la causa, v. gr.: es un buen espada, el mejor corneta del regimiento, la mejor pluma de la redacción.

d) El continente por el contenido: bebía un vaso de vino, el cielo lo protege; llora España.

e) El lugar por la cosa: valen más el málaga y jerez que el burdeos y el champaña

f) El signo por la cosa significada: la oliva, el altar, la espada, la cruz, la media luna.
g) Lo físico por lo moral: perdió la cabeza; no tiene corazón; hombre sin entrañas.
h) El dueño o patrón por la cosa o lugar: Voy a San Isidro, al Ministerio, al Tribunal.

3º) Sinécdoque:

Es el tropo por conexión. Consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes o viceversa.
Se distinguen en los manuales hasta ocho especies de sinécdoque:

lº. de la parte por el todo, v. gr.: mil almas, mil cabezas, por mil personas, mil reses.

2º. del todo por la parte: esta sinécdoque es poco frecuente; sin embargo: perecieron mil hombres; resplandecían las picas (cuerpo de ejercito el que perece; el metal de la pica lo que brilla.

3º. de la materia por la obra: el pino, por la nave; el acero, por la espada; el bronce, por el cañón o la campana.
4º. del número: el singular por el plural o viceversa: el hombre, por los hombres; el pastor, por pastores (en general).

5º. del género por la especie: nombres genéricos de animal, bruto, o árbol, para designar la idea de la especie del toro, caballo, o álamo, . . . Los mortales por los hombres.

6º. de la especie por el género: el hombre es mortal; no sabe ganar el pan; en cuyos ejemplos hombre comprende también la mujer; y pan, toda especie de alimento.

7º. del abstracto por el concreto: la juventud, la magistratura, la nobleza, por los jóvenes, los magistrados, los nobles.

8º. del individuo (antonomasia). Se toma el nombre común por el propio o viceversa: El Cartaginés, el Troyano, por Aníbal, Eneas. Es un Cicerón, un Homero, un Nerón, para dar a entender un excelente orador, un poeta sublime, un hombre cruel.

4º) Parábola y fábula:

El «plano indirecto» de una comparación puede crecer, desarrollarse y ocupar casi toda la pieza lingüística: «entonces tendremos la parábola». Ofrece una verdad grave, una importante lección moral. Aunque hoy se entiende bajo el nombre de parábola una forma literaria de género narrativo, su realidad esencial no es más que una comparación en la que el plano directo sólo se cita y el indirecto ocupa todo el desarrollo. Por eso, Aristóteles, con todo acierto, identifica parábola y comparación.
Entre las parábolas más bellas de la humanidad se hallan las que Jesucristo exponía a las gentes y se han conservado en los Evangelios:

“El Reino de los Cielos se asemeja a diez vírgenes, que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del su señor. Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes. Porque las necias no llevaron aceite para sus lámparas; más las prudentes llevaron, con sus lámparas, aceite en las alcuzas. Y como se tardara ... (San Mateo 25,1-12).

5º) Fábula:

Es una forma especial de parábola que toma el plano comparativo del mundo animalístico. En el mundo de la leyenda encontramos el mito y la fábula.
Persistió su uso pedagógico, que enseñaba a los niños normas de vida. Se observa en ellas una lección moral, práctica y útil, pero poco cristiana: la hormiga egoísta que almacena trigo y se niega a dar a la cigarra. Famosas: de Iriarte, Samaniego y La Fontaine.

6º) Símbolo:

Es un signo especial de lo significativo. Es la imagen o figura que representa una realidad, un concepto moral o intelectual por semejanza o correspondencia que el entendimiento percibe. Debe poseer fuerza de analogía o de relación, reconocidas y fácilmente comprensibles.
Así la Cruz es símbolo de la Redención; un corazón, del amor; el escarabajo alado, de la vida eterna (Egipto).

La actividad del escritor tiene como resultado la creación de textos literarios; es conocedor de una literatura y una cultura que asimila y refleja, de algún modo, en su obra.
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Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filología Románica
Catedrático de Lengua y Literatura Españolas,
Diplomado en Ciencias Bíblicas y poeta.

Este artículo tiene © del autor.

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