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LA SALVACION DE LOS VERSOS.

LA DEUDA CON LA VIDA

Carlos Téllez Espino

Cuba



¿Qué es un poeta, para quién la poesía?

¿Cuánto desgarramiento, lucidez o locura caben en tan pocas palabras?

¿Cuál es la deuda, cuál es la vida?

¿Quién se salva?

¿A quién salvan?

¿Quién es el poeta?

¿Frank Castell González?

 

De tu segundo libro, “Confesiones a la eternidad”, leo: Nada pueden los versos si confunden

la razón de vivir siempre desnudos...

Parece como una declaración de principios en cuanto a la poesía, y al poeta... ¿Es esta la razón última del poema, la desnudez humana, el espejo?

 

Todo escritor debe asumir la obra con honestidad. Vivo la realidad y como tal la asumo. Algunos me tildan de pesimista, amargado, punzante,  sin embargo algo de eso es lo que más me ha tocado: incomprensiones, disgustos y otros males que recojo con objetividad en mi obra. Los versos son mi salvación. Quizás mañana pueda escribir con mayor luminosidad. Pese a todo, soy un hombre optimista.

 

Para ese hombre optimista leo estos  otros dos versos, del primer libro, “El suave ruido de las sombras”,

hoy puedo ser inerte espectador

o signo de locura en la garganta.

¿El poeta es, entonces, quien testimonia sobre su tiempo? ¿Nunca espectador, siempre protagonista o testigo que declara?

 

Soy testigo de lo que veo y como tal lo asumo. Confío en el arte porque el compromiso del arte es consigo mismo. Mi sujeto lírico puedo ser yo o simplemente cualquiera. Lo que nunca haré es inventar situaciones por difíciles que parezcan. Creo en César Vallejo, Miguel Hernández y muchos más que padecieron incomprensiones, que dejaron una obra para el futuro. Quizás el precio de llegar al futuro sea vivir en el anonimato. Cada parte de mi obra está signada por sucesos que marcaron mi existencia, de ahí que mi primer poemario “El suave ruido de las sombras”, fuera excesivamente oscuro y casi insoportable, pero así tenía que ser. De cuál forma escribiría un joven a punto de suicidarse. Para mí ese libro fue una experiencia dolorosa, pero logré exorcizar viejos demonios.

 

En tus libros hasta ahora publicados se reiteran algunos temas como  el de la palabra-el silencio, las máscaras, las sombras, la muerte, el peregrino... ¿Fuiste, eres, consciente de ello?

 

Claro que fui y soy consciente. Cuando me adentré el mundo de la poesía estaba convencido que el lenguaje bien manejado podía alcanzar una dimensión infinita. Uno empieza por querer abarcarlo todo, después que se adentra en la metáfora y demás tropos considera que hay que decirlo todo de esa forma y de ahí el resultado de poemas en forma de adoquines, a los que para entrarle se necesita mucho tiempo. Tal vez me excedí en utilizar códigos demasiado repetitivos y caí en lugares comunes desde la incomprensión. Por suerte he dejado ese lastre con el paso del tiempo.

 

Un tercer libro, aún inédito, “Corazón de barco”, está mayormente dedicado a los amigos de tus primeros años en la poesía, a las pérdidas, fundamentalmente. Aunque algo de ello se venía insinuando en tus dos poemarios anteriores, es en este donde la pérdida llega a la desgarradura, toma toda su dimensión poética... ¿Este es entonces un Frank Castell mucho más descarnado?

 

 “Corazón de barco” es un libro que escribí en Puerto Padre cuando estaba en una situación difícil. Tiene una gran dosis de dolor. Pero, ¿qué otra cosa podía salir de mí en ese entonces? El Frank Castell de ”Corazón...”, escribe de forma más descarnada. Sus poemas son golpes de palabras donde la sencillez intenta abrirse paso. Es un libro que recoge textos a amigos que ya no están, la figura de Guillermo Vidal está presente en cada página, “La nieve en los bolsillos” lo escribí pensando en él,  en los tiempos de peregrinaje hasta su casa con mi buen amigo Osmany Oduardo. Libro transparente, pero duro. Mi padre está presente en uno de los poemas qué más me satisface: “La suerte y el olvido”. Me alegra el haber recibido la propuesta de publicarlo por la editorial Letras Cubanas. Ya está en proceso y debe salir en este año. “Corazón de barco” es una deuda con la vida.

 

Hay un Frank Castell que pocos conocen, y es el narrador...  ¿Hay cosas que la poesía no puede decir y debes entonces acudir a la prosa? Qué diferencia al narrador del poeta? ¿Son los mismos temas de la poesía?

 

Llegué a la narrativa a mediados de 1999. Escribí unos cuentos cortos que después envié a la convocatoria del Taller Nacional de Narrativa Onelio Jorge Cardoso, ahora Centro de Formación Literaria. Fui, para sorpresa mía, aceptado. Aprendí técnicas y conocí a autores de los que tenía referencia como lector. Pero decidí adentrarme más en la poesía y desistí por ese momento de narrar. Ya en el 2003 comencé una novela que tengo a punto de concluir, su título provisional es “Los reyes solitarios” y aborda la temática del ajedrez. Casualmente fui ajedrecista, pero nunca he escrito un poema al ajedrez, sin embargo parece que la narrativa es la que develará esa otra parte de mi vida. Lo que diferencia al narrador del poeta  es su método de trabajo. El poema no se busca, sale. La historia puede concebirse. Hasta el momento estoy satisfecho con la novela. El tiempo dirá.

 

Incursionas también  en el Teatro, como dramaturgo, ¿es que los personajes se escapan de las hormas literarias y buscan otros aires?

 

La experiencia con el teatro es la más extraña de todas. Llegué a él por casualidad. Mi amigo, el director teatral, Lázaro del Risco, me propuso en el año 2003 hacerle una adaptación a una obra de Virgilio Piñera, cuando comencé no sabía hacia dónde me dirigía y dejé el proyecto. Después nació “Esperando a los náufragos”, una metáfora de la vida. Debo aclarar que el proceso de creación fue muy dinámico, atropellado, pero que disfruté mucho. Escribir teatro permite reencontrarme con los años de iniciación en la literatura. Mi vida en Puerto Padre hasta el momento ha sido próspera para el teatro. Concluí un unipersonal donde el absurdo es el hilo conductor, “Habitación para un deshabitado” es una mezcla de sensaciones absurdas, pero con un hondo matiz humano. Está incluida en el libro “Esperando a los náufragos”, que presenté al plan de publicaciones de Letras Cubanas.

 

¿Cómo aparecen los personajes?

 

Los personajes nacen de la cotidianidad, de nosotros mismos. Dice uno de los personajes de “Esperando...,”: “el mundo es un teatro. La vida es un teatro. Hasta yo mismo me he convertido en un pequeño teatro dentro de este gran teatro que es la vida.”

 

¿Cómo decides el género en que tomarán vida tus historias?

 

Todo depende del tiempo y la disposición que tenga a la hora de asumir. El discurso sencillamente nace. Hay historias que desde que se me aparecen están signadas para un género determinado.

 

¿Y la crítica de arte? ¿Para aclarar algo que alguien dijo mal? ¿Hablar de alguien a quien nadie toma en cuenta? ¿Pensar la literatura?

 

Es un poco de todo eso. He escrito mucho y  principalmente sobre libros de autores tuneros que  son importantes, dignos de reflexionar, de promover, de comentar.

P.-S.

ESTA ENTREVISTA FUE REALIZADA PARA LA REVISTA CULTURAL LA TERTULIA, TRANSMITIDA PARA LA TELEVISDION TERRITORIAL DE LAS TUNAS, CUBA, TUNAS VISION, EL LUNES 21 DE AGOSTO DE 2006, BAJO LA CONDUCCIÓN DE JULIO GOMEZ MOLINET, Y EL GUION Y LA DIRECCION DE CARLOS TELLEZ ESPINO.

Este artículo tiene © del autor.

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