Portada del sitio > LITERATURA > Artículos literarios > RELEGADA
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

Terrible goteo de muerte y sangre

La mujer ha soportado la postergación social, hasta que ya no aguantó más, e inició su emancipación. Pero, sigue sometida. En la interacción humana, continúa el orden subordinativo, el sometimiento y la dedicación a las labores domésticas. El varón, armado de su fuerza, y aprovechando la intensidad de la entrega amorosa, la doblega y la reduce a sus mandatos e inclinaciones. Y, cuando ella presenta cara y contrapone su personalidad y necesidades, salta y surge la furia del instinto desordenado que, ante la debilidad femenina, maltrata psíquica y físicamente, ridiculiza, desprecia, hiere y mata. Este terrible goteo de muerte y sangre, que, atónitos, sufrimos a diario, no es soportable ni permisible. Son muchas las muertes, muchos los energúmenos. Las leyes existentes, se comprueba, que son insuficientes. La sociedad ha de reflexionar, detenerse y adoptar las medidas necesarias para cortar este río de sangre, ese caos de malos tratos y de violencia doméstica.

Sabemos que, históricamente, en todas las épocas y culturas, la mujer ha estado sojuzgada, ha ocupado un estrato de segundo orden en el entramado civil, público y privado. Ha estado sometida y considerada casi una esclava, un ser sin entidad social ni jurídica. Tal vez, contribuyó, desde el principio, la conciencia colectiva por la que el hombre, sabiéndola superior, amparado en los largos periodos de gestación y en su fuerza física decidió relegarla. En ello y en todo el pensamiento occidental, ha pesado sobremanera el relato del Génesis que responsabiliza de la trasgresión y consecuente expulsión del Paraíso, a dos figuras femeninas: Eva y la serpiente. La E.M. y el Renacimiento imaginaron al perverso animal con rostro de mujer e incluso, un busto de abundantes senos (así, las Biblias Ilustradas “Díptico de la tentación” de Hugo van der Goes s. XV). Ambas son las causantes de la desgracia, introducen el mal en el mundo con terribles consecuencias. Una seduce, es la tentadora, la otra se deja tentar. Representan la desobediencia en la historia, la maldad y la debilidad. Y el hombre, un ingenuo e inútil, que se deja arrastrar, como dice San Pablo. Ellos, al pedirles cuentas, se excusan infantilmente; él: “la mujer que me diste me dio a comer”; y ella: “la serpiente me engañó”.

En todas las sociedades, ha estado sometida y sojuzgada; tenía la consideración casi de una esclava, de un ser sin entidad social ni jurídica. No tenía mayor valoración que un niño o un esclavo. Era minusvalorada, un ser inferior, siempre dependiente del hombre, primero del padre, que podía venderla o deshacerse de ella, después del marido que por una nonada podía repudiarla y deshacerse de ella y, al final, de los hijos.

Hoy, ya, en el siglo XXI, a pesar de haber conquistado muchos terrenos en el ámbito de su liberación, hasta hace poco totalmente vedados, sigue minusvalorada y en inferioridad de condiciones. Ciertos espacios no le abren paso, permanecen cerrados. Los avances logrados no se traducen en mejores oportunidades en su inserción al mercado laboral, un 66% de los hombres consigue un puesto de trabajo frente a un 33% de las mujeres. Ha accedido a la Universidad y con muy buenos resultados, pero tienen mayores dificultades que el hombre para encontrar su primer empleo. Existe el proyecto de favorecer la contratación de mujeres, que se enmarca en las políticas activas de empleo y formación del Ministerio de Trabajo, pues en España, febrero del 02, casi las dos terceras partes de los parados son mujeres con estudios básicos y una edad comprendida entre los 25 y los 35 años.

Los hábitos y las costumbres se mantienen no han cambiado. Jóvenes universitarias que comparten pisos de estudiantes asumen el trabajo doméstico, mientras los chicos están en actitud pasiva; salen de sus casas para vivir en otras, pero conservan exactamente los mismos comportamientos. Eso es así, pese a que no existe relación familiar, ni vínculos económicos, ni siquiera relaciones amorosas. «A veces, incluso asumen un papel de cuidadoras de sus compañeros. En los estudiantes se reproducen, casi como un calco, los peores hábitos de la vida familiar. Los estudiantes varones dicen una cosa, pero luego hacen otra muy distinta». Para la socióloga nicaragüense Fátima Fonseca el avance social «es todavía muy lento».

Es más, existen hoy situaciones de «esclavitud». Entre las trabajadoras inmigrantes del llamado Tercer Mundo, en Occidente, se detecta un trato vil de inferioridad bajo el problema de la «inmigración desordenada», en manos de las mafias que se aprovechan de ellas, que genera la sumisión y la situación vulnerable. Sufren, con frecuencia, una encubierta esclavitud; las inmigrantes, empleadas del hogar, cobrando salarios de miseria, un tanto menos de la mitad de lo normal, soportan una carga de trabajo sin medida y se les engaña con la promesa de seguros ficticios y papeles inexistentes. No es exagerado calificar esto de “esclavitud”.

Las mujeres viven en total marginación en muchos lugares sin esperanzas claras de poder zafarse del yugo. En EE.UU. no cuentan con los mismos derechos y oportunidades que los hombres en la participación política, sólo ostentan 81 de los 535 escaños con los que cuenta el congreso, que supone un 15%. Ocho, un 16%, de los gobernadores de los 50 estados son mujeres, y, hasta el momento, ninguna mujer negra lo ha sido. De las 100 mayores ciudades, son alcaldes 14 mujeres. En el terreno laboral, sufren una tasa de desempleo mayor que los hombres con un salario menor en igual puesto. La tasa de pobreza en las familias de madres solteras es la más elevada. Las estadounidenses sufren el 85 y el 95% de los casos de violencia doméstica. Según las estadísticas oficiales, 5,8 millones de mujeres reciben agresiones cada año, muertas por esposos y compañeros sentimentales, acoso sexual en su trabajo y 100.000 mujeres fueron víctimas de violación. lo que supone que 63,5 de cada sufrieron violaciones, un incremento del 0,8 por ciento con respecto a 2003.

En los países árabes, se encuentran relegadas y sometidas en diferentes materias; se ven constreñidas por muchas carencias, no se les reconocen los derechos de la mujer, no se les permite la participación en la sociedad civil, no saben de la separación de poderes, ni de independencia de la Justicia. A diario se manifiesta que las sociedades árabes se hallan atrapadas en el dilema entre tradición y modernidad.

En la etnia gitana la mujer se halla sometida. No suele asistir a los centros de enseñanza, más de un 30% de las mujeres son analfabetas, no saben leer ni escribir y el 80% que tiene oportunidad de estudiar, y si va, abandona la escuela primaria. Esto demuestra lo distante que se encuentra la integración plena en la vida social. Las mujeres más jóvenes se interesan por la educación y aspiran a entrar en el mundo laboral; por el contrario, las mayores piensan que la mujer gitana, siguiendo su tradición, ha de mantenerse en su círculo y cumplir su función de casarse lo más joven posible, siempre con los suyos, traer muchos hijos y ocuparse del hogar y de su familia.

El mayor logro de la mujer consiste en romper el cerco. Es ya amplia la exigencia de verse incluida en la toma de decisiones y en la participación en las instituciones de los Estados de origen, normalmente manejados por hombres, con una mentalidad antigua, que no se mueve en la sensibilidad de los derechos humanos y el aprecio por la democracia.

Urge no la igualdad formal y legal, sino la real, igualdad en los aspectos que conforman la vida cotidiana, el reparto del tiempo en las responsabilidades laborales y familiares, la dedicación a las tareas del hogar, a la educación de los hijos y a personas dependientes; la creación de una agencia que vele por las condiciones de las mujeres en el empleo, una ley de conciliación de la vida profesional y familiar que incluya un permiso de paternidad, una ley integral contra la violencia contra la mujer y la reforma de la leyes electorales, para que las candidaturas sean libres o, al menos, paritarias.

Camilo Valverde Mudarra


Catedrático de Lengua y Literatura Españolas,

Diplomado en Ciencias Bíblicas y poeta.

Este artículo tiene © del autor.

322

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 21

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3334890 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 613 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0