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Vida que olvida

Willo Cucufate

El Salvador



 Pedro Regalado o mas bien “renegado”, cuando ese día en Mont Hope, vio que el periódico anunciaba el ascenso del fascismo en España y Alemania, y que para acabar de amargarle la vejez, al principal y único hospital de Colón, la habían puesto el nombre de su histórico enemigo, Manuel Amador Guerrero, causante principal, según él,  de la separación de Panamá de Colombia, volvió a sentir otra vez, aquellos deseos reprimidos de empuñar su viejo revolver y vaciar  de una vez por todas, su porfiada carga. Pero cuando reparó en el pequeño árbol de Mango que nacía a los pies de las tumbas de su Cielo negro y de su Cielo azul, giró su pétrea mirada celeste hacía Pedrito, su duplicado, quien es el producto de la unión de su Cielo gris y la música; pronto se vio al anacrónico Pedro, rodar sobre la hierba, jugando con su nieto, sobre las colinas de la esperanza.
En “Vida que olvida”, del escritor panameño Justo Arroyo, comenzamos la lectura agarrandonos a la soga de la horca de Pedro Prestan, para luego enredarnos en una trama muy bien tejida a lo largo de un periodo histórico de transición  de medio siglo aproximadamente,  en la vida de la naciente Republica panameña.
Pedro Regalado, es un joven abogado bogotano que junto con su esposa Antonia, decide probar suerte en la ciudad de Colón, que para entonces, solo consistía en un caserío insalubre anclado en los alrededores de la estación del ferrocarril; la construcción del Canal Francés era su motivación para iniciar una nueva vida en aquel departamento istmeño, lejos de la violencia causada por las continuas guerras civiles en su querida Colombia.
Pero la historia le juega una mala pasada, la  Guerra de los mil días le aterroriza  su juventud  llena de esperanzas, y la inevitable separación de Panamá de Colombia, lo encierra en un anacrónico resentimiento, que no le deja morir la esperanza  de que algún día Colombia vuelva a ser una sola.
Pese a que se niega a aceptar la realidad, sus raíces comienzan a nacer y a crecer, después de diez años de duro batallar, nace Martina, su “Cielo negro”; negra como su madre, pero sin la menor pizca de belleza exterior. A partir del desprecio de su padre, su vida es trágica y su final también. Pero mas raíces surgen y del Cielo negro nace Esteban, copia exacta de su padre Rosendo.
Un “Cielo gris”, bien equilibrado es también otra de las raíces ístmicas de Pedro Regalado, ella se llama Nicolasa.
A sus cincuenta años le nace a Pedro y Antonia, su “Cielo azul”, solo que le nace mujer, lo que aumenta su decepción al no conseguir el hijo varón que siempre deseó. Pero tratando de encontrar el lado bueno a la vida, convierte a Aminta, su “cielo azul”,  en su consentida, lo que la lleva a transformarse en una niña engreída y en una mujer violenta y desequilibrada, incapaz de amar a su hijo Gasparito, fiel retrato de su padre, Gaspar Rudas. Aminta, atrapada por sus espíritus llega a ser capaz, en su delirio de atentar en contra de la vida de su esposo Gaspar.
Pero para Pero Regalado, hay una vida que olvida y es la de la esperanza que nace en la mirada celeste de su nieto Pedrito, producto de su “Cielo gris” y la música, vivo retrato del abuelo, que vuelve a encontrar su identidad casi perdida en las vueltas que da la verdadera historia.
Después de Cien años de Soledad, es bien difícil para los novelistas latinoamericanos, escapar al fantasma “Marqueziano”, o seremos nosotros los lectores, quienes aún seguimos embrujados por ese ambiente Maconniano, en la realidad latinoamericana. Vida que Olvida, es original porque es una obra en la que se ha logrado de manera muy amena construir una  trama, cuya columna vertebral está constituida por dos espirales muy hábilmente entrelazadas: las andanzas de sus personajes principales y una cadena de hechos históricos cronológicamente concatenados. Nos encontramos con una narración en línea recta, que nos va presentando ficciones adecuadamente insertadas, en una ambientación verdadera de la época y que entretejida con hilos históricos contribuyen a la consolidación de la verosimilitud.
Hecho significativo y conflicto principal son dos elementos que se mantienen de manera consistente  a lo largo de la narración contada; los personajes están  construidos y caracterizados con un fin y un propósito fríamente calculado y las pistas de futuros desenlaces parciales, contribuyen a capturar al lector en esta vida que en realidad no olvida.

Este artículo tiene © del autor.

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