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Diurnos y nocturnos: la ciudad detenida, sin entrar en detalles...

Entrevista al pintor

Alexeis Rodríguez Mora

Cuba



El arte abstracto sigue interviniendo la ciudad de Las Tunas. Los artistas de la plástica se han tomado en serio lo de dialogar sin figuraciones. No les interesa. Es mejor aludir que explicitar. Los temas parten de lo real una veces, otras de lo psicológico; pero la intención va más allá de lo puramente visual para aprehender voluptuosidades en la pincelada, el gesto, la materia... En Radimis Borges Tamayo (Las Tunas, 1968), la abstracción lo acerca a la ciudad como el viajero sediento del agua natal. Este singular artista de la plástica se aleja, pero retorna a la simiente: al contexto de las artes visuales tuneras. Diurnos y nocturnos, muestra personal de este joven artífice, llega a la Casa Iberoamericana de la Décima, imbuida de una aptitud abstracta renovada, a tono con el horizonte plástico actual. Lienzos que de alguna manera aguzan la mirada de los espectadores por reconocerse en cada rincón, en cada muro de la ciudad.
Es difícil sustraerse a la huella que deja la ciudad en cada uno de nosotros; lo es más cuando se ha vivido una parte considerable de la vida con el ancla en tierra, en nuestra porción de tierra propia, de juegos, de sueños...Es sintomático el hecho de que creamos cierta dependencia al laberinto por donde aprendemos a caminar. Luego no queremos otro hilo para guiarnos como no sea la invisible cuerda que nos lleva al principio. Atados a ella articulamos una visión singular del contexto, aprehendiendo circunstancias sin importar la hora ni el momento. Respiramos la ciudad, como quien salta alegre por los travesaños del riel. Alegremente, como niños. Y es que desde esta perspectiva comenzamos a atrapar sueños. De modo que, Borges Tamayo sueña la ciudad anclado en el trópico, en el bullicio del tráfico, en el desorden polifónico de cualquier ciudad cubana. Ciudades que se encuentran cerca del transeúnte más desorientado, que abrazan al más apresurado de los hombres en un armónico entramado de calles y vericuetos. No importan las procedencias ni las estirpes, aquí el color es impronta que simplifica y aglutina en un mismo contexto las apariencias, las creencias de los hombres. Nada escapa a la pupila, al trazo del pincel en fuga, sin encadenamientos. La visión es rápida, deja escapar detalles, pero no es eso lo más importante. Este artífice de la ciudad prefiere atrapar espacios, sintetizar entramados y respirar el calor de aquellos escenarios citadinos por donde se nos escapa la vida; rechazar toda identificación con el mundo cognoscible. En sus lienzos percibimos la contingencia de lo bello atrapado en la gestualidad pictórica, en el trazo fugaz; en cada ángulo simulador de encuentros, de entrecalles. No hay mejor regla en Radimis que la de equilibrar estructuras apoyado en el color cálido, que lo torna sensible a las armonías y a las discordancias, a las cadencias y a las convulsiones de la ciudad. Es por ello que este artista recurre a despojar la pintura del contenido anecdótico; no busca la representación de la realidad palpable. Notamos cierta referencia al neoplasticismo, pero solo en apariencia, pues no existe en estas obras el cálculo matemático, frío, del holandés Mondrian. Diurnos y nocturnos, fusiona calma y movimiento, el paso sosegado y la prisa del caminante. Convergen el tiempo y el espacio preciso que obliga a repasar la ciudad, a reconocernos en el camino a casa, en esa sutil sincronía donde la historia se torna ápice, y se hace imprescindible.
 
¿Diurnos y nocturnos?
 
La idea mía con esta exposición es mostrar, desde una vista aérea, una visión particular de las ciudades de nuestro país. Diurnos y nocturnos, porque las ciudades cubanas nunca están dormidas, siempre están despiertas a cualquier hora del día, siempre hay movimiento, y esa es la temática. Dar a entender el movimiento de la ciudad.
 
Hoy en Las Tunas se está produciendo una renovación plástica donde la abstracción se abre paso dentro del contexto. ¿La abstracción en Radimis Borges, un pretexto para estar a tono con la producción actual?
 
En Las Tunas veo que hay algunos artistas que están incursionando en el abstraccionismo y lo veo bien; es una manera de por lo menos levantar un poco las artes plásticas en el territorio. En mi caso hago la abstracción porque tengo un poco más de libertad de expresión, no estoy sujeto a ningún tipo de academicismo, y me expreso mejor desde el abstraccionismo.
 
La Cruzada, es un grupo tunero recién constituido, que aboga por un renacer de esta tendencia dentro del ámbito de la plástica. ¿Has expuesto con ellos?
 
Con ellos no he expuesto aquí. He participado en varios salones de la localidad como el de la Plástica en abril, el Salón Iberoamericano, pero no con los pintores abstractos. Quiero exponer con Yasiel Palomino, luego de terminada esta exposición. Pensamos hacer unas obras con formatos más grandes, con la misma temática de la ciudad.
 
¿Crees que el público al que te diriges pueda llegar a entender tu obra?
 
El público llegará a conclusiones, que pueden ser muy diversas, según el tipo de espectador. Mira, el primer objetivo es mi plena satisfacción personal con la obra, y después si llega o no al espectador, pues... Realmente no es de mi interés que el espectador llegue a una conclusión determinada, eso puede ser variable. Yo voy a tratar..., si no lo logro... Trato en todo momento de que las personas perciban la ciudad. Eso es una ciudad desde una óptica particular, propia. Creo que ningún artista ha hecho una ciudad desde el aire, y esto me da la sensación de que voy flotando por encima de una ciudad, voy mirando, viendo sus particularidades.
 
¿Cómo percibes la evolución del arte abstracto en la plástica cubana actual?
La abstracción en Cuba la veo con bastante fuerza en muchos artistas que están trabajando como Jorge Luis Santos, de los más jóvenes; Rigoberto Mena, Santoserpa, Julia Valdés, y otros más. Veo la abstracción con fuerza, por lo menos con una intención muy fuerte de llevar adelante el abstraccionismo.
 
¿Tus obras se pueden adaptar a otras ciudades cubanas?
 
Sí, si se pueden adaptar a cualquier ciudad, por lo menos de Cuba; y quizás también a otras ciudades del mundo con sus suburbios, calles, vericuetos... Solo que en estas obras los colores se ajustan al contexto cubano, a lo puramente cálido, vivo, expresivo de nuestra manera de ser. 
 
Sin embargo, cuando asumimos tus obras el motivo principal apenas se explicita. ¿Esto advierte de un interés en Radimis por camuflar detalles?
 
Sí, sin entrar en detalles de ningún tipo. Es una forma mía, muy particular. Reflejo una ciudad cubana donde no aparezcan objetos reconocibles. Es un modo de atrapar espacios y simplificarlos, exprimirlos hasta sacarles su esencia propia. 
 
No titular la obra tiene que ver con el manejo de su lectura. Es un mecanismo que muchos artistas asumen. En tu caso las piezas no tienen títulos, ¿por qué?
 
No lo hago porque estas piezas pueden adaptarse a cualquier ciudad, y creo que un titulo amarraría un poco la obra en sentido general.
 
¿El fatalismo geográfico y tu creación?
 
Se puede crear en cualquier parte del mundo. Lo mismo en una isla desierta que en cualquier lugar, eso no afecta para nada la creación. La creación no puede ser afectada por el lugar donde vivas.
 
¿Que piensas de los artistas que se adhieren al mercado de arte?
 
Los artistas que se amarran al mercado de arte pierden bastante del artista. El mercado es necesario porque eso te da la posibilidad de desarrollarte un poquito más en cuanto a la compra de materiales, ¡que están muy caros!, y es necesario porque es parte de la vida. Pero no mercantilizar la obra. Eso afecta un poco al artista.
 
¿Las ferias de La Habana?
 
Este tipo de mercado, en mi opinión, es malísimo. Primero, porque denigra al arte que se está haciendo en Cuba, y crea un mal precedente en el exterior sobre las obras de muchos artistas de la vanguardia cubana que se “copian” descaradamente. Estas ferias promueven un arte muy malo, un seudo arte. Se ha convertido en una moda, el hecho de que los extranjeros están viniendo a Cuba, y lo mismo por Internet que en galerías foráneas, se promociona un arte insustancial, impersonal, de ese “artista” que solo busca sobrevivir a las circunstancias actuales. 
 
¿Puede un artista sobrevivir a este tipo de mercado?
 
Es difícil por el mismo encarecimiento de los materiales para trabajar. En Cuba existen artistas que se sacrifican bastante y triunfan con una obra seria; pero creo que la mayoría de los artistas de aquí, ¡todos!, han vivido del mercado en un momento determinado de su vida. Luego se dedican a su creación, a su obra como tal. Pero todos hemos sido afectados por el mercado. Desgraciadamente, es así. A partir del Periodo Especial eso fue un desastre, por lo menos para el arte cubano. Se mercantilizó mucho para poder sobrevivir a la situación económica del momento.
 
¿Consideras que un pintor abstracto, cubano, pueda ser asumido como contestatario cuando asume este tipo de expresión artística?
 
Pienso que el arte abstracto siempre ha tenido sus trabas, más bien un pequeño público es el que lo acepta; pero, bueno, el objetivo del artista es presentar su obra, tratar de llegar al espectador y satisfacerse espiritualmente. Es un poco difícil porque no todo el mundo acepta el arte abstracto como obra de arte.
 
Si tuvieras la oportunidad de dialogar con otros contextos alejados de tu país, ¿asumirías estos espacios de la misma manera, a través de la abstracción?
 
Bueno, si la hiciera, la haría con las características que yo pudiera observar de cada país. Cada uno de ellos tiene una forma muy diferente; los colores, las sensaciones son muy disímiles, por eso te digo que esto lo pinto porque es lo que siento por mi país. Es mi forma de verlo. Lo demás tendría que salir a verlo (se ríe).
 
¿Variarían entonces los matices?
 
Sí, si fuera otro país, claro que cambiarían los colores.
 
¿Sin detalles?
Sí, sin detalles que posibilitaran aprehender, o reconocer ese entorno. Cada cual interpretará el trabajo desde su punto de vista personal.
 
Si fueras invitado a un “Congreso Mundial de Artistas”, donde se promulgue el rechazo a la abstracción, ¿qué harías?, ¿qué dirías?
 
Mantendría mi misma actitud, mi decisión de seguir haciendo arte abstracto. No me importaría la opinión de los demás.
 
Si alguno de los grandes museos de arte contemporáneo adquiere una de tus obras, ¿cambiaria tu posición artística?
 
Mi posición como artista no cambiaría para nada. Me agradaría porque sería un logro para mí; pero mis ideas no cambiarían, ni nada de lo que pienso. 
Por Alexeis de J. Rodríguez Mora

Este artículo tiene © del autor.

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