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YO VIVO PARA LAS ARTES

Carlos Téllez Espino

Cuba



Con 49 exposiciones colectivas y 15 personales, actuación en 10 obras de teatro e igual número de personajes interpretados, con novelas y cuentos aún inéditos el actor, escritor, pintor y dibujante Roberto Bernardo Reyes Vega viene a ser para Las Tunas, Cuba, la pasión por expresar, expresándose en los distintos lenguajes que lo habitan, una visión del mundo.
 
Estudiaba en la Escuela Taller de Artes Plásticas de mi pueblo natal, Manzanillo, en la hoy provincia Granma, cuando fui invitado a participar en una obra de teatro cubano, escrita por el director del grupo. Ahí apareció mi primer personaje, un cabo de la guardia rural que se dedicaba a desalojar campesinos. Desde ese día la magia del teatro me atrapó y me casé con él para siempre. Además, el teatro, como manifestación artística, es muy rico, posee un lenguaje directo con el público que interactúa con uno y a través del mismo dices cosas que con otras artes no puedes decir.
 
En teatro hiciste muchísimos personajes…
He hecho muchos personajes en teatro, así como algunos en la televisión. En el caso del teatro, nacional e internacional. Para mi todos los personajes son muy importantes, desde el más pequeño hasta el más grande, porque si el autor los puso en la obra es porque son necesarios. Todo está en la forma en que los interpretes y lo hagas tuyo.
 
 ¿Qué tipo de personaje prefieres?
Si de hacer se trata, a mi me gustan todos, buenos y malos. Yo soy un actor de caracterización y un actor de este tipo debe hacerlos todos, trágicos y cómicos. Además, en la diversidad de ellos está tu desarrollo, porque en cada uno hay una vida, a la cual tu le prestas el cuerpo y la haces vivir en esos momentos en que se presenta ante un público.
 
¿Cómo te preparas para enfrentar un personaje?
Esto es un proceso largo hasta que por fin se estrena la obra, pero primero te entregan el libreto, te lees la obra muchas veces, te entregan tu personaje, entra el análisis de mesa o despalillamiento de la obra, tomas las premisas del director y en todo ese proceso has ido concibiendo el personaje y en los ensayos vas alimentándolo con tu creación, hasta que por fin lo atrapas y no lo dejas salir de tu cuerpo, haciéndolo tuyo.
 
 ¿Cómo pudiste combinar el tiempo entre el teatro y las artes plásticas?
En el siglo en que vivimos, el hombre pierde mucho el tiempo y yo trato de ganarle tiempo al tiempo. Cuando venía del teatro, pues este absorbe muchas horas, me dedicaba a pintar, o dibujar para futuros proyectos de cuadros. Yo vivo para las artes, me he creado una disciplina, esto no quiere decir que no salga, no comparta con mis amistades y mi familia, que es, a decir verdad, mi mejor obra.
 
 ¿Por qué puedes dedicarle ahora todo el tiempo a las artes Plásticas?
Bien sabes las necesidades y carencias de recursos técnicos por las que ha atravesado el teatro y más en los grupos del interior del país, esto trajo al traste que muchos proyectos desaparecieran, entonces decidí colgar los guantes por un tiempo y tomó la pintura el papel protagónico en mi vida.
 
 ¿Por qué entonces la pintura?
 Es la que estudié, independientemente de que puedo incursionar, como creador, en las otras formas de expresión, pero la pintura y el dibujo son mi fuerte, me siento bien en ellos, digo lo que siento, descargo mis emociones y sentimientos, a través de ese lenguaje me comunico con el publico, utilizo sus códigos. La pintura es, en sí, síntesis, imagen, hay poesía.
 
Las técnicas y los temas.
Las técnicas fueron descubiertas para aplicarse y a mi me gusta experimentar con ellas a la hora en que me adentro en ese proceso de creación. Mis temas, lo afrocubano, cristianos, campesinos… La abstracción en mi obra está presente porque no me gusta encasillarme, claro, trato de mantener mi paleta de colores vivos, cálidos,
contrastantes, propios del Caribe, de esa cultura rica que tenemos, la que es un gran ajiaco de mezcla y fusión de cultura universal, que no se puede negar y de la que también formo parte.
 
¿Por qué los símbolo del guajiro dentro de la familia y por qué el boomerang?
Porque la pintura es síntesis, entonces, ella en sí es como un todo, es un símbolo, en el cual intervienen otros símbolos propios de su lenguaje, de los que se apropia el artista en la creación para hacer la obra. Por ejemplo, el sombrero blanco transparente que uso es símbolo de la pureza, propio del hombre que trabaja la tierra, que produce para mantener a la familia y a la vez esa producción le sirve para subsistir, ahí esta el guajiro cuidando, unificando, educando a los suyos. La familia como centro, porque el hombre debe cuidarse de sí mismo. ¿Sabes? al paso que va, el hombre es su propio destructor. Utilizo el boomerang en mi obra como un elemento ambiguo, a veces hace de sol, luna o como un arma, lleva y da el mensaje y regresa para retroalimentarme. Además, todos somos guajiros y nos comportamos ante la vida como tal, ante hechos y situaciones que se nos presentan en la vida, porque azarosos nos comportamos ante lo desconocido. 
 
¿Qué te llevó a cada uno de tus períodos de creación, plásticamente hablando?
Porque en cada uno traté de encontrarme, de decir cosas. Por ejemplo, en el afro bebí de la cultura negra de nuestro sincretismo, que forma parte del pueblo. En lo cristiano bebí de la palabra de Dios, de ese libro de sabiduría que es la Biblia, en la cual encontré paz espiritual. En el caso de los guajiros creo que antes te di una explicación del por qué ellos y en el caso de la abstracción, llegué a ella porque tenía una deuda con la pintura que me fue llevando hacia ese deseo de descarga gestual, llena de sentimientos explosivos y cuando me percaté tenía una exposición y fui dando a conocer este período de trabajo. Son cosas que te salen así. Actualmente dirijo un proyecto de arte abstracto, llamado ‘‘La Cruzada’’, apoyado por la UNEAC de Las Tunas, en este se aglutinan a aquellos artista que han sido consecuente con dicha forma de creación y han ido exponiendo las obras por las distintas filiales de la UNEAC de varias provincias, sumando a su paso a otros artistas, hasta llegar a Ciudad de la Habana.
 
También escribías y escribes literatura, sobre todo narrativa.
 Esto puede que parezca de loco, pero lo hago. Comencé incursionado en el cuento, vinculándome al taller literario Cucalambé. Esto nace con el teatro, luego pasé cursos de dramaturgia con el español Sanchís Sinesterra, que fue invitado por la escuela Latinoamericana de teatro, dirigida por Osvaldo Dragún, participo en eventos municipales y provinciales de literatura, ganando premios y participando en el evento nacional. Soy una gente inquieta, deseosa de crear y puede que sea porque me falten cosas por decir en la pintura y me apoye en ella para expresarlas.
 
Qué te permite la literatura que no el teatro y las artes plásticas.
Escribir siempre es un desafío al que uno se enfrenta, ese papel en blanco es como el lienzo, o el personaje de teatro que tú le vas a prestar el cuerpo para que camine y hable y te enfrentas a problemas de espacios y tiempos. En mi caso las historias tienen que ver con un mundo ficticio, lo real con la ficción, es el mundo donde se van a mover los personajes creados por mi, pueden ser tú, él, ellos, aquellos y yo, estos son de carne y huesos envueltos en situaciones y me gusta recrear lo existencial, puede que tengan que ver con mi vida personal y lo haya fantaseado, ahí esta la infancia, adolescencia y lo adulto. La literatura me permite utilizar sus técnicas narrativas, exponer criterios y conceptos, decir más cosas con mayor claridad, a ese lector ávido de leer, exponiéndoles mis puntos de vista, con un estilo, tratando de sorprenderlo.
 
¿Cuál debe ser la misión del intelectual ante su tiempo, ante su obra?
 La de un compromiso, estar comprometido en todo momento, con ambas cosas.
 
Si te dieran la posibilidad de hablar en la asamblea de las Naciones Unidas, ¿qué dirías?
Salvemos al mundo
 
 
Por Carlos Téllez Espino
 

Este artículo tiene © del autor.

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