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MUNDO PARALELO

Sarah Graziella Respall Rojas

Cuba



MUNDO PARALELO

Sayuri Sakurairo era una joven feliz. Luego de terminar sus estudios de diseño, había logrado hacer realidad su gran sueño: ser la ilustradora y guionista de la popular novela gráfica Mundo Paralelo. Esta se desarrollaba en un universo semejante al nuestro en cuanto a geografía y habitantes, pero infortunadamente, se encontraba asolado por los caprichos de un malvado llamado Goro. La esperanza de sus habitantes estaba en la llegada de El Elegido, único ser capaz de detener la destrucción, según una antigua profecía. Aunque parezca increíble, el personaje favorito de la creadora era Goro, a pesar de estar diseñado como un supervillano.
Una noche, cuando faltaba poco para terminar el capítulo en que estaba trabajando, tomó una hoja en blanco y dibujó a Goro. La puso en la puerta del cuarto, así podía tenerlo a la vista... se fue a dormir satisfecha con el trabajo del día pero al despertar se dio un gran susto: ¡El dibujo había desaparecido! En su lugar estaba la hoja en blanco.
Corrió a la cocina, donde se encontraba su mamá preparando el desayuno. A la mamá no le agradaba la idea de que su hija se dedicara a hacer historietas, quería que estudiara arquitectura, por eso la muchacha le preguntó si se trataba de una broma pesada. Pero la madre no sabía nada al respecto, le respondió que de tanto dibujar mundos imaginarios iba a terminar confundiendo realidad con fantasía y se marchó para el trabajo.
Sayuri, sin encontrar explicación, se fue a pasear por su barrio para intentar olvidar lo sucedido. Estaba caminando, distraída, cuando vio aparecer unos bravucones que comenzaron a molestarla, amenazando con quitarle la cartera. Logró esquivarlos y se echó a correr, mas a sus espaldas los sentía cada vez más cerca. De pronto, escuchó varios golpes a los cuales siguió el silencio.
Al voltearse, vio sorprendida a los matones en el piso y que su salvador era, nada más y nada menos que Goro, el alienígena de su invención. Retrocedió asustada, olvidándose hasta de agradecerle. En cambio, él estaba de buen humor, se acercó a preguntarle si se encontraba bien y se ofreció a acompañarla a su casa.
Sayuri pensó que se trataba de alguien disfrazado para algún cosplay sobre su serie, un fan que la había reconocido y había salido en su defensa. Pero al verlo de cerca, vio que era como si el dibujo que había pegado en su puerta hubiese cobrado vida… De momento, se puso tan contenta que no sabía cómo reaccionar. Goro actuaba como si lo sucedido hubiera sido muy normal y ella no quiso alarmarlo, conociendo sus poderes. Lo llevó a su casa, le pidió que se cambiara las ropas que llevaba por algunas de sus ropas deportivas. Como estaban en invierno no hubo problemas con que usara bufanda y gorra para ocultar sus orejas puntiagudas y el color naranja de sus cabellos. La cola y las garras, por suerte, eran retráctiles.
Como Goro estaba interesado en conocer este mundo, ella le mostró los lugares por donde solía caminar, la costa, su parque favorito… Fueron hablando animadamente y descubrieron que eran muy parecidos –¡con razón era su personaje favorito!-. Por algún motivo, todos los signos de agresividad habían desaparecido, al final caminaban tomados de la mano como amigos.
Al llegar la noche, Sayuri le permitió quedarse en el cuarto de su hermano, que estaba de vacaciones en el extranjero. No había peligro, la madre no abriría ese cuarto en ausencia de su hijo. Antes de irse a dormir, le llevó una bandeja con merienda y unas revistas de Mundo Paralelo para que se entretuviera, luego de pedirle que no hiciera ruido. A pesar de comprobar que en su mundo era un villano, Goro siguió pasando las páginas como si nada.
Al despertar Sayuri, lo primero que hizo fue llamar a la oficina para solicitar una semana libre con el pretexto de terminar el trabajo, así podía disfrutar la compañía de su amigo. Con el paso de los días, descubrieron que estaban enamorados, por difícil que pueda parecer. Una noche, la joven creyó que era el momento de contarle a su mamá, pero esta no quiso ni terminarla de escuchar, ¿qué era eso de un personaje que saltara al mundo real? Cuando ella le dijo que podía probárselo, la madre respondió que era hora de dejar de perder el tiempo y se fue a dormir de mal humor.
Al otro día, la joven no sabía qué hacer. Se sentía triste al no tener con quién compartir su historia… Por otro lado, Goro siempre sería un extraño en este mundo, ¿cómo reaccionarían los demás al verlo en su apariencia real? Lo invitó a caminar por el parque y le contó lo que estaba sucediendo. Él estaba tan furioso que sentía deseos de destruir la ciudad con sus poderes. Por suerte, ella logró calmarlo, detenerlo y le explicó que no podía hacer algo así.
-¿Cómo se te puede ocurrir tal cosa? -concluyó-. Si estás molesto, no es justo que dañes a los demás, siempre hay una tercera opción, y una cuarta…
-¿Qué quieres? –respondió-. Soy un villano, al llegar a tu mundo y conocerte pensé que todo podía ser diferente, pero veo que no es así. Si fui concebido como un destructor, ¿no es eso lo que se supone que haga?
-Al principio, era así como te veía y como concebí tu personalidad porque en toda historia tiene que haber un conflicto –ella estaba confundida-, pero ahora te conozco y sé que eres noble e inteligente, puedes estar abierto al cambio... Entenderás que destruir no es la solución para estar juntos… ni para nada.
-Sayuri –los ojos dorados de Goro se iluminaron-, tengo una genial idea: ¿Por qué no secuestramos una nave espacial y nos vamos a mi planeta?
-Lo siento, aún no hemos inventado una nave así y… peor aún, en este universo donde estamos no existe tu planeta, todo fue una creación de mi mente –desesperada, la joven se puso a sollozar.
Goro la abrazó y en ese momento ella se percató de que, oculto entre las ropas, él tenía al cuello un colgante con una piedra roja… ¡Ese elemento ella no lo había dibujado! Le preguntó qué era y él le respondió con mucha alegría:
-¡Lo olvidé luego de la sorpresa de conocerte! Perteneció a mis ancestros, es una llave para abrir y cerrar puertas que nos llevan a otros mundos. ¡Así fue como llegué al tuyo, luego de verte a través de los ojos del dibujo!
Ambos se emocionaron al ver que al fin habían encontrado una solución: en algún lugar, real o imaginario, habría un sitio donde podrían vivir juntos, a pesar de ser tan diferentes. Goro cerró su mano sobre la piedra y pronunció un conjuro. Al activar el poder del colgante, se abrió un portal frente a ellos. Del otro lado se veía un bosque.
Estaban a punto de entrar, cuando Sayuri escuchó la voz de su mamá, que venía de la oficina y no podía creer lo que estaba presenciando. Al comprender que era verdad lo que su hija había contado, le pidió disculpas y al conocer sus intenciones, le deseó buena suerte. La joven, muy contenta, la abrazó y le dijo:
-Si ya me crees, ¿por qué no vienes conmigo? ¿Imaginas qué aventura?
-Hija –dijo la mamá emocionada-, ese es tu destino, no el mío. Debes vivirlo y ser feliz. Estaré bien porque sabré que te encuentras al lado del ser que amas.
Sayuri y Goro se tomaron de la mano y caminaron hacia el bosque. Goro pronunció de nuevo el conjuro y el portal se cerró. La madre miró el parque, donde todo transcurría con normalidad, como si nada hubiera sucedido.
Pero una sorpresa mayor aún le aguardaba: Cuando regresó a su casa, vio la luz encendida en el cuarto de su hija y entró a apagarla… Sobre la mesa había una página doble, terminada. Era el último capítulo de Mundo Paralelo, listo para ser entregado a los editores:
Goro, el gobernante de ese mundo se había transformado. Usaba sus poderes para defenderlos de las agresiones del exterior, para regenerar la naturaleza del planeta, reconstruir las viviendas que destruyó su antiguo odio y hacer más útiles los recursos. Y todo, gracias al Elegido de quien hablaban las leyendas, que al fin había llegado, y con ella la armonía, el trabajo en equipo y el amor. Sí, con ella, porque era una chica llamada Sayuri, que en este universo tenía orejas y cola de gato.

Sarah Respall Rojas

Hola, soy Sarah Respall Rojas, tengo 19 años, estudio Inglés y Artesanía Integral. Me gusta escribir, ver películas, series anime, los videojuegos y dibujar escuchando música. He publicado cuentos, poemas y dibujos en revistas, antologías o blogs de Cuba, Argentina y España. Antes había escrito fanfiction y crossovers con personajes del universo manga, ahora me aventuro con personajes propios.
Mi mamá se llama Marié Rojas, es escritora y no se parece en nada a la de la historia, de hecho ella fue la que me habló por primera vez de la cultura japonesa; este cuento se me ocurrió luego de ver una película de mi director favorito, Woody Allen, “La rosa púrpura del Cairo”. Puedes enviarme comentarios –mensajes de texto sin adjuntos-, me gusta intercambiar opiniones.

kodama@cubarte.cult.cu

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