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EL HOMBRE TICO Y EJEMPLAR EN LA SABIDURA

Camilo Valverde Mudarra

Espaa



Arquetipo moral de carcter eminentemente prctico

La Literatura Sapiencial de la Biblia ofrece un arquetipo moral de carcter eminentemente prctico, que constituye el prototipo ideal del hombre. Para comprender la literatura sapiencial, ha dicho G. von Rad, es preciso prestar una disposicin de nimo contemplativa. Los libros sapienciales del Antiguo Testamento, “doctrina sabia y ciencia que derrama como lluvia la sabidura”, (Si 50,27-29), ofrecen el retrato del hombre perfecto, sabio y justo.

La mayor parte de sus indicaciones son normas de sabidura y prudencia humana, preceptos pragmticos a seguir en las diversas circunstancias de la vida, pero, en sus textos, se hallan muchas orientaciones de orden religioso y espiritual. Resean, con precisin, el prototipo que describe y representa la imagen del hombre sabio: Es el que est revestido de principios religiosos y provisto de valores humanos. Aquel que manteniendo sus convicciones sabe armonizar las exigencias de la fe tradicional con las nuevas e inevitables realidades que imponen los tiempos.

El prototipo de hombre que presentan los textos sapienciales est dotado de las creencias y las virtudes que proporcionan la sabidura divina y la humana.

1. Hombre de fe

El modelo ideal de hombre que los sabios de Israel configuran, se halla asentado en la fe; cree firmemente que Dios es nico y los dolos son vanos (Sab cc.12-15), por ello, descubre y huye de la idolatra actual, en gran parte, reflejada en (Sab c.14).

Vanos, por naturaleza, son todos los hombres que han ignorado a Dios y, por los bienes visibles, no lograron conocer El que existe, ni, considerando sus obras, reconocieron al artfice. Sino que juzgaron por dioses rectores del mundo, ya el fuego, ya el viento, ya el aire ligero, ya la bveda estrellada, el agua impetuosa o los luceros del cielo (Sab 13,1-2).

Y que es creador y protector de todas las cosas (Job c.38-39; Prov 3,19; Si 16,26; Sab 1,14), bien poda tu mano omnipotente que cre el universo de la materia informe (Sab 11,17); precisamente, la naturaleza demuestra su existencia y refleja su omnipotencia y majestad, pensemos en el orden y la magnitud del cosmos o en la perfeccin de los microorganismos (Sab c.13)

Por la grandeza y hermosura de las criaturas se deja ver, por analoga, su Hacedor… Pues, si tanto llegaron a saber, que acertaron a escudriar el universo, cmo no encontraron ms presto al Seor del mismo? (Sab 13,5.9).

Fiel creyente reconoce sus atributos, especialmente, la justicia que jams se desva del derecho y la rectitud (Job 34,10.12; Si 35,23); y la misericordia que siempre atiende y duplica el favor a quienes confan (Job 42,10; Sab 3,1; Si 2,6-9)

Tienes misericordia de todos porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para atraerlos a misericordia (Sab 11,23)

Su providencia con un sentido ms universalista que los Profetas que piensan ms bien en Israel (Prov 15,3;16,1-9; Sab 1,7; 14,3); su inaccesibilidad, omnipotencia y eternidad (Job 36, 22s; 37,23; Qo 3,11); y su majestad (Si 18,1-14; 42,15-50,24)

El Omnipotente! No lo podemos alcanzar: Inmenso por su fuerza y rectitud, maestro de justicia, a nadie oprime (Job 37, 23).
El que vive eternamente cre todas las cosas a un tiempo. Quin podr medir su majestuosa grandeza y quin podr encumbrar sus misericordias? (Si 18, 1.4)

Y, a su vez, que el hombre ha sido creado por Dios a su imagen y constituido dueo de la naturaleza (Si 17,1-15). Es un ser libre, y, por ello, dotado de responsabilidad sobre su conducta de la que resultar el premio o castigo, segn el merecimiento de sus obras.

El hizo al hombre al principio y lo dej en manos se su propio albedro. Se t quieres, puedes guardar los mandamientos y permanecer fiel est en tu mano. El ha puesto ante ti el fuego y el agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante el hombre, est la vida y la muerte y lo que quisiere, le ser dado (Si 15,14-17).

2. Hombre amante de la sabidura

El arquetipo ideado por los sabios judos ya se encuentra en los escritos sapienciales extrabblicos del Antiguo Egipto, Asiria y Babilonia. Es el hombre que ama y busca la sabidura que suministra el conocimiento, la ciencia en su ms amplia acepcin: es el saber que Dios otorg a Salomn cuando dice: "Fue l quien me concedi el conocimiento verdadero de cuanto existe" (Prov 2, 2-11; Si c.1; 15,5; Sab 7,17); y, con inteligencia, descubre que la felicidad se encuentra en Dios (Job 5,17-27; Prv 19,23; Qo 8,12b; Si 2,8.9), el cual es su amparo y su refugio (Job 16,19; 17,3; Prov 14,26.27; 16, 3; Sab 16,24)

La compasin del hombre se limita a su prjimo, la del Seor para todo viviente, reprendiendo, corrigiendo, enseando y conduciendo como un pastor su rebao… Dichosos los que reciben sus enseanzas y son diligentes buscando sus preceptos. El hombre sensato conoce la sabidura y el que la ha encontrado la alaba ( Si 18, 13-14.28).

Es un hombre adornado de la sabidura humana y popular que muestra el arte del saber vivir: valora la amistad fundada en la hermandad y cuida sus relaciones con amigos y vecinos (Prov 27, 10-22; Si 6,5-17; 37,1-6); y evita las malas compaas (Prov 1, 10;2,12); practica la hospitalidad (Si 29,21-28); y la laboriosidad (Prov 12,24-28; huye de la pereza (Prov 6,6-11; 26,13-16), porque en el trabajo y en la diligencia, se encuentra el triunfo, el indolente ver la miseria y la angustia (Sab 3,15).

Las relaciones del hombre con la mujer constituyen un momento transcendente de su vida. Este hombre ideal sabe elegir una buena mujer (Prov 19,14; 31,10-31; Si 26,1-3.13; 36,26); la mujer honesta es gracia sobre gracia y la de alma casta es de valor inestimable (Si 26,15); y rechazar la mala (Prov cc.5-7), toda maldad es poca comparada con la de la mujer (Si 25,19), y la extranjera en el sentido de extraa, ajena y desconocida (Prov 7,5; 22,14), pues el que pone los ojos en ella viola la virtud de la justicia, al entrar en juego el derecho del cnyuge engaado y la voluntad de Dios que exige respeto a las hijas de Israel. A este tenor, la sabidura le induce a guardar fidelidad a la esposa (Prov 5,15-20). El cmulo de rasgos que los sabios proponen es tan exhaustivo que abarcan todos los aspectos relativos a la conducta humana. As aconsejan cmo ha de conducirse este hombre en caso de adulterio (Prov 6,20-35; Sab 3, 16-18); con la estril y el eunuco (Sab 3,13.14); y hasta se ocupan del cuidado de la ancianidad (Si 25,3-6); de la salud (Si 30, 14); y de la enfermedad (Si c.38). La prudencia es la verdadera ancianidad y la vida inmaculada es la honrada vejez (Sab 4,9).

El hombre ideal ejerce su sabidura, para ser siempre dueo de sus actos sin hipotecar jams su independencia (Si 33,20-24); y sabe asegurarse el xito en diferentes situaciones de la vida: en los viajes (Si c.34); y en los banquetes (Si 31,12-32); evita la embriaguez (Prov c.20; Qo 10,19; Si 19,1-3) y huye de la mendicidad (Si 40,28-30)
Tiene la pericia y habilidad para conducirse en los asuntos privados y pblicos. Se reviste de sensatez y prudencia en sus actos de gobierno (Prov 14,26;29; Sab 1,1; c.6; Si 10,1-5); en los pleitos (Prov 18,5.6.16-24); y,por bondad y conmiseracin, concede fianza al prjimo (Si 29,14-20). La sabidura del Seor ha marcado las diferencias de la vida y diversificado todas las cosas (Sab 7-8-9); la cuestin est en cosechar, con la bendicin del Altsimo, buenas obras y como buen vendimiador llenar el lagar (Si 33,7-19).

En todas tus acciones tan presente tu fin y no pecars jams " (Si 7,36).

3. Accin pedaggica.

Los libros sapienciales presentan una ntima conexin entre la sabidura y la enseanza; la sabidura bblica, ciencia especulativa y virtud prctica, ofrece la doctrina que ha de aprehender y cultivar el hombre de perfeccin:

El hombre sabio y justo establece la bondad y la fidelidad en sus relaciones familiares (Prov 23,12-28); y hace de la piedad filial su tesoro y su gloria (Si 3,1-16)

El que despoja al padre y expulsa a la madre, es un hijo infame y degenerado (Prov 19,26).

Honra a tu padre con todo tu corazn y no olvides los dolores de tu madre.

Hijo, honra y ayuda a tu padre en su vejez y no lo apenes durante su vida (Si 7,27; 3, 12).

La obediencia y la honra a sus padres, cumplimiento del cuarto mandamiento (Prov 23,22; Si 7,27), en la tradicin israelita y en la sabidura, se conecta con la vida (Ex 20,12; Lev 19,3). Ben Sirac es explcito: “Quien honra a su padre vivir largo tiempo” (Si 3,6).
La educacin y correccin de los hijos, en el seno familiar, es vital para el desarrollo del adolescente. Todo el futuro se configura en esos aos de la infancia. La mayor parte de las desviaciones y traumas que condicionan la conducta del hombre se han amasado en la dejadez, impotencia e ignorancia del hogar. Los sabios exhortan continuamente a los padres a ser duros y enrgicos en la educacin no ahorrando ni el propio castigo corporal (Si 30,1-13) y a los hijos a aceptar la reprensin (Prov 23,12). El ’non scholae sed vitae discimus’ es un hecho casi natural para los sabios bblicos.

Escucha, hijo mo, y s sabio, y dirige tu corazn por el camino recto (Prov 23, 19).

Tienes hijos? Edcalos y doblega, desde su juventud, su cuello.

No siembres en surcos de injusticia, para que no tengas que cosecharla al sptuplo (Si 7,23.2).

La disciplina, en hebreo “musar”, tiene el sentido de castigo, correccin, consejo y advertencia; es comparable al trmino “paideia”, educacin, de Esquilo y al ideal de formacin espiritual y corporal del sofismo. Esta instruccin es “camino de vida” que asegura una existencia larga y feliz, exenta de contratiempos, intranquilidad y sufrimientos (Prov c.4; Si 6,18- 37); del mismo modo, la insensatez y la necedad acarrean maldicin y desgracia (Prov 26,1-12; Si 21,11-26,18). Por ello, el que no se dedique al estudio debe aprender un oficio, pues “ellos, los artesanos, sostienen la fbrica del universo” (Si 38,24-34).

La vara y la correccin dan sabidura, mas el muchacho consentido es la vergenza de su madre.

Corrige a tu hijo y te dar descanso, ser las delicias de tu alma (Prov 29,15.17).

Mediante la disciplina, el prototipo de hombre ideal consigue el dominio y el vencimiento interior. El sujeto disciplinado y consciente acta con reflexin y atesora consejo (Prov 14,17.29; Si 11,7; 40,25); domina sus afectos e instintos con control de s mismo (Prov 25,28; Qo 7,9; Si 19,5-17); para los griegos el ideal de formacin estaba en la exigencia de la mesura, la frnesis, la sofrosyne, la eleccin del momento oportuno, eukaira, rasgos que eran decisivos en la arcaica tica. La historia de Jos (Gn c.37-50) presenta este prototipo humano de perfeccin: sabio, justo, reflexivo y magnnimo.

La comunicacin y la expresin han de ejercerse bajo la disciplina y el control personal. La sabidura es un bien supremo que tiende a comunicarse. La elocuencia y la expresividad son elementos fundamentales para ensear al hombre el imperio de la mente y el gobierno de la voluntad. Y el ser humano se comunica por el lenguaje, en el uso de palabras, sentencias y metforas.

El hombre ideal y justo se muestra sabio en el empleo de la lengua, consciente de que quien vigila la boca, conserva la vida (Prov 13,3); como el lenguaraz conlleva la ruina y la miseria (Prov 14,3.23; Qo 10,12); y la murmuracin y la maledicencia, que no pasan sin su efecto nocivo, traen la muerte al alma (Sab 1,11). Es tanto y tan grave el dao que se puede hacer con el filo agudo de la palabra, como, enorme el bien que causa la boca que profiere dulzura, prudencia y sensatez. Tanta importancia tiene la lengua que los sabios insisten en sus textos y abundan en sus sentencias, sobre la discrecin en el habla (Si 18,15-17; c.20; 23,12-21; 27,4-21; 28,13-26).

No retengas tu palabra cuando sea necesaria. No seas insolente en tu
lenguaje; y perezoso y remiso en tus obras.

Palabras dulces multiplican los amigos y la lengua afable multiplica las buenas relaciones (Si 4,23.29; 6,5).

Panal de miel son las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.

El que guarda su boca y su lengua, se preserva a s mismo de angustias. (Prov 16,24; 21,23).

Guardaos de las murmuraciones vanas, preservad vuestra lengua de maledicencias, porque el dicho ms secreto no pasa sin su efecto y una boca mentirosa da muerte al alma (Sab 1,11).

La sujecin y el control de la lengua que atae, sin duda, a la justicia en el mbito de la veracidad y sus contrarias, es, pues, un rasgo relevante en el retrato del hombre ideal. As, no slo evita el mal causado al prjimo, sino que, domeado su espritu por la disciplina, rechaza la necedad de la mentira, la maldad de la calumnia y del falso testimonio (Prov 17,4; 24,8.28; Si 7,12.13), y la debilidad de la hipocresa (Prov 26,23-28; Sab 1,5).

4. Hombre de virtud.

La rectitud moral tiene su fundamento en el temor de Dios; ese temor reverencial del hijo para con su padre, del alma justa para con Dios, lleva al cumplimiento de los preceptos y es, por lo mismo, el principio de la sabidura (Si 1,11-30; 19,20-25; 32,14-23). As se proclama en Prov: “El principio de la sabidura es el temor de Yahv”(1,7). El temor de Dios es ya en s mismo sabidura, pues se identifica con la piedad o religiosidad: “El temor de Yahv es la Sabidura, huir del mal, la Inteligencia” (Job 28,28) y con la confianza en l (Si c. 2; 17,24-32).
La Sabidura bblica es tambin, y sobre todo, virtud que transciende la vida prctica y canaliza las tendencias morales; es la suma de todas virtudes. Especificarlas aqu, todas las que los sabios atribuyen al hombre ideal, es largo y prolijo. Vamos a indicar, aparte de las ya tratadas, las que parecen ms destacadas en la opinin de los autores sagrados.

El prototipo de hombre virtuoso debe de poseer la moralidad y honestidad; as pertrechado, consecuentemente, est lleno de:

Justicia que le confiere la filiacin de Dios, la santidad y la vida perdurable, pues el que ama la justicia, traduce en virtud todas sus obras (Sab 5,1-23; 8,7) En Proverbios, se identifica al justo con el sabio.

La justicia del hombre recto lo salva, mas el prfido cae preso de su propia malicia. El que sigue la justicia va a la vida, el que practica el mal va a la muerte (Pr 11,6.19)

Caridad, el amor todo lo llena, todo lo cubre y reporta la bienaventuranza (Prov 10,12; 14,21), un amor ntegro, “como a ti mismo”, expresin que evoca el “Gran Mandamiento”; la caridad con el prjimo.

Ama como a ti mismo al siervo discreto y no le niegues la libertad (Si 7,21).

Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber; as amontonas ascuas sobre su cabeza y Yahv te recompensar (Prov 25,2ls.).

Misericordia (Si c.29), que procede del amor hacia el prjimo. Es hesed en hebreo, trmino que designa la bondad, compasin, ayuda y perdn, cuyo fundamento siempre est en la fidelidad.

El que devuelve mal por bien, no alejar de su casa la desventura (Prov 17,13). Con bondad y fidelidad se expa el pecado, con el temor de Dios se evita el mal (Prov 16,6).

Esperanza (Job 16,19; Sab 16,24) porque tiene su confianza en Dios. Es la sabidura de esperar en la palabra de Dios la liberacin.

Los que confan en l comprendern la verdad y los fieles permanecern con l en el amor, pues gracia y misericordia son para los elegidos (Sab 3,9).

Entereza y resignacin (Job 1,21; 2,10; 6,1; 7,3.11.15; 9,28; 10,1) es la entrega decidida y voluntaria en las manos de Dios; conformidad paciente en las adversidades.

Los ojos del Seor se posan sobre quienes lo aman. Poderosa proteccin y fuerte apoyo (Si 34,16).

Rectitud y honestidad deben ser el norte del hombre sabio (Job 2,3; 22,6-9; 29,12-18; 36,21; Prov 3,32.33; 4,18; 14,32.34; 15,9; 21,3 Sab 4,1.2.15; 5,1-23).

Si uno ama la justicia, sus trabajos se tornan virtudes, porque ensea templanza y prudencia, justicia y fortaleza (Sab 8,7).

Generosidad (Prov 11,17; Qo 11,2; Si 4,31; 40,17) es largueza, liberalidad y solidaridad con el prjimo, segn la generosidad del Seor que “siendo rico, se hizo pobre a fin de que os enriquezcis con su pobreza” (2 Cor 8,9); la solidaridad se llama tambin “caridad social” que es una exigencia de la fraternidad.

No rechaces al suplicante atribulado y no apartes tu rostro del pobre. S generoso con el humilde y no le hagas esperar tu limosna (Si 4,4; 29,8).

Arranca al oprimido de mano del opresor y no te acobardes al hacer justicia (Prov 4,9)

Mansedumbre (Prov 15,25.33; 16,5.18.19.29.32; Qo 7,9), un corazn humilde y confiado como los nios, pues, a ellos, el Padre se revela (Mt 11,25).

Ms vale ser humilde de espritu con los pequeos, que partir el botn con los soberbios (Prov 16,19).

Prudencia (Prv 10,19; 14,15; 19,11; 22,3; Si 18,19; 25,9) es saber elegir el verdadero bien. Es la “regla recta de la accin”.

La prudencia recta concilia el favor, mas la conducta de los prfidos, la perdicin (Prov 13,15).

A su vez, rechaza la vanidad (Qo c.3), la envidia (Prov 27,4.6.9), la codicia (Prov 1,19; 17,1; 19,1), la avaricia (Prov 13,11; 28,22), la violencia (Job 5,7; Prv 12,3), el engao (Si 27,22-29), la impiedad, injusticia (Job 11,14; Si 27,28), la soberbia: (Prov 11,2; Si 10,6-18,13,1), y el rencor (Si 28,1-12).

El hombre que practica la virtud no permite la opresin del dbil (Qo 4,1; Si 7,34-35) y presta constante atencin al pobre (Si 4,1-10; 7,32-33; Prov 3,27-29; 19,17; 21,13). Este hombre sabe que el xito no consiste en acumular posesiones y no confa su alma a las riquezas, porque tambin la riqueza es vanidad (Qo 5,9-19; 11,10; Si 5,1.2.8). En fin, su piedad y su sentido de la responsabilidad le lleva a cumplir con el deber y la ley (Prov 28,1-19; 29,18; Qo 8,5; Si 10,19; 24,23); respeta el culto divino (Si 34,19-35,10) y al sacerdote (Si 7,29-31).

El modelo tico conformado por los sabios recibe el nombre de "justo" (saddq) (Prov 10,3.6.7; Qo 7,16s; 8,14). Este concepto viene a estar en parangn con el de sabio o sensato, como el impo se equipara al necio o insensato (Prov 12,1-23; 14,1-9; Qo 9,2; Si 21,6-27). En esta concepcin del justo o el hombre ideal, late un cierto intelectualismo tico, muy en la lnea del planteado por Scrates. Pero, en la sabidura de Israel, no est tan presente el aspecto intelectual; pues, como se desprende de su antropologa, no contempla, entre "ethos" e inteligencia, una tan clara diferenciacin.

En los textos sapienciales, la heretonoma de los preceptos divinos se enlaza con la autonoma de sabio. No ha de extraar, puesto que, en las colecciones de carcter menos religioso de Proverbios, se percibe que el justo tiene un sentido tan anlogo al "honnete home", al "gentleman" o al noble castellano, el caballero, como al justo piadoso del Eclesistico, para quien, el temor de Dios cobra ya una gran relevancia.

El prototipo ideal del justo se va presentando cada vez ms religioso para desembocar en la sntesis de prudencia y de fe, que, para Ben Sirach, configura el retrato ideal del hombre sabio y virtuoso.

Camilo Valverde Mudarra

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