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TODAVÍA ME CONSIDERO UN ESTUDIANTE

Carlos Téllez Espino

Cuba



Desde muy niño le impresionó el sonido de la guitarra, su dulzura y también su fuerza. Fue a partir de escuchar al guitarrista flamenco Niño Ricardo en un programa radial que se interesó por el instrumento y la música. Tendría entonces seis años de edad, por las características de la época, 1941, tuvo que esperar hasta los 17 años para encontrar como aprender a tocar "en serio" la guitarra. Estudió entonces con el maestro Isaac Nicola en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana, y concluyó en dicho plantel sus estudios superiores con Serafín Pro, Argeliers León y Harold Gramatges, protagonistas indiscutibles de la música cubana…Se llama Jesús Ortega Irusta y ahora es uno de los mas importantes guitarristas y compositores cubanos.

Por aquellos años la música de concierto era un lujo que se daban las clases pudientes sin que realmente entendieran el arte, era la ocasión para lucir joyas y trajes en un ambiente social supuestamente refinado. Claro que había excepciones de personas que si entendían la música.

Estudió guitarra con el maestro Isaac Nicola en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana, y concluyó en dicho plantel sus estudios superiores con Serafín Pro, Argeliers León y Harold Gramatges, protagonistas indiscutibles de la música cubana… ¿Qué le aportó cada uno de ellos, además de la enseñanza musical?

Todos los maestros me aportaron muchas cosas y me prepararon para que yo encontrara respuestas a las dudas que me iría encontrando en el tiempo. Particularmente importantes han sido dos: Nicola que me descubrió el mundo de la música antigua, además de enseñarme la técnica básica de la guitarra y Harold Gramatges, mi maestro de composición, que me abrió los ojos ante la música contemporánea y a quién todavía a sus 88 años acudo para aclarar dudas de cualquier tipo.

¿A qué apostaba usted en esos tiempos de estudiante, musicalmente hablando?, ¿cuáles eran sus sueños musicales, sus paradigmas, sus propósitos?

Mis propósitos fueron desde el principio dedicar todos mis esfuerzos a la creación musical cubana, tanto contemporánea como desde su nacimiento hasta nuestros días. Quiero aclarar que todavía me considero un estudiante, porque siempre, lo que conozcamos de la música será mucho menos que lo que ignoramos de ella.

A partir de 1958 usted desarrolla gran actividad como guitarrista en Cuba y en el extranjero, a través de programas que han incluido obras de toda la literatura musical. ¿Por qué esa intención de ampliar el repertorio a la música y compositores de otros países?

Es indispensable para un intérprete dominar la música universal en todas sus épocas y estilos.

Su labor docente se inició en el Conservatorio en que realizó sus estudios, ahora "Amadeo Roldán", el cual dirigió por algún tiempo, así como la Escuela de Música Moderna. Se desempeñó, además, como Profesor Titular de Guitarra y Jefe del Departamento de dicho instrumento en el Instituto Superior de Arte de Cuba. Sus alumnos han obtenido más de 30 premios internacionales y ha impartido clases magistrales en Cuba y otros países… ¿Qué lo motivó a la pedagogía?

Descubrí mis "inquietudes pedagógicas" por casualidad. Necesidades económicas me obligaron a impartir clases particulares desde muy temprano y por el camino me di cuenta que me gustaba y que se lograban avances interesantes en los alumnos.

¿Qué diferencias marca en las clases que da con respecto a aquellas que usted recibió cuando era alumno?

La principal diferencia entre lo que aprendí y lo que enseño es el lógico avance de los conocimientos acumulados y las superiores condiciones y facilidades de que hoy disfrutamos. Lo principal que siempre he querido inculcar a los alumnos es el amor por la música cubana y la curiosidad.

En 1959 fundó y dirigió la Banda de Música del Ejército Oriental. En 1995 fundó la orquesta de guitarras Sonantas Habaneras, la que aún dirige y con la que ha participado en numerosos festivales internacionales en diversos países de América y Europa. ¿Bajo qué presupuestos estéticos usted creó esta orquesta?

SONANTAS HABANERAS es una extraña consecuencia entre la casualidad y la necesidad, la formé inicialmente en 1995 para asistir a una edición de la FIESTA DE LA JOVEN GUITARRA de Camagüey, al terminar este evento los integrantes, en su mayoría estudiantes en esos años, no quisieron disolverse y el pueblo con su calurosa acogida siempre les dio la razón. Afortunadamente en muchas provincias del país prendió la semilla y ya son siete orquestas las que tenemos en el país.

¿Cuál es la proyección de Sonantas Habaneras para los próximos diez años?

El futuro de la agrupación creo que es luminoso, seguiremos trabajando con la música universal pero con especial énfasis en la música cubana y latinoamericana.

Como compositor sus obras comprenden música de cámara, sinfónica, electroacústica, ballet, cine, etc., y ha grabado varios discos para la firma EGREM. ¿Cómo ocurre en usted ese misterio que es la creación?

La música le muestra el camino al creador, ella dice para que medio y formato debe ser, también la necesidad de componer para uno u otro fin. En general el creador, si realmente lo es, sigue los dictados de eso que llaman inspiración y que yo prefiero decirle ideas musicales.

Se le reconoce un lugar destacado, junto a Isaac Nicola y Leo Brouwer en el establecimiento y consolidación de la Escuela Cubana de Guitarra. ¿Qué particulariza, según usted, a esta Escuela?

Para responder lo que me pregunta necesitaría escribir un grueso tomo o impartir una serie de conferencias por la complejidad de todo el proceso que representa una escuela instrumental. Le diré solamente que goza de buena salud y es bien reconocida a nivel mundial.

¿Qué es el público para Jesús Ortega Irusta?

El pueblo a quien me debo y respeto al máximo, para quien trabajo y trato de ayudar a superarse en este campo de la cultura.

¿Cuál debe ser, según su criterio, la responsabilidad del artista ante su tiempo?

Actuar siempre con el máximo de sinceridad y honestidad, tanto en lo artístico como en lo social y ayudar con su arte al mejoramiento del ser humano.

Si le dieran la posibilidad de hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, ¿qué diría?

Que resulta esencial que luchemos por la paz; por eliminar el hambre y las enfermedades en el mundo, sobre todo en los países del sur; que se supriman las armas y que trabajemos todos dura y seriamente por preservar el planeta en que vivimos.

Este artículo tiene © del autor.

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