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BRUJAS, UN VIAJE AL PASADO

Valentín Justel Tejedor

España



Versión Trilingüe (Español, English, Français)

Tras dejar atrás la bulliciosa, institucional, y cosmopolita Bruselas (…), la llegada a Brujas fue un verdadero regalo para los sentidos.Desde el inicio se tiene la percepción de haber sido trasladado a otra época histórica, pues no en vano esta ciudad perteneciente al Condado de Flandes, es considerada desde el año dos mil Patrimonio Mundial de la Unesco, precisamente por ser la ciudad europea, que mejor conserva su patrimonio medieval.

Este quiza sea el aspecto más sobresaliente de esta villa, enclavada en una apasaida llanura baja frente a las costas del Mar del Norte, desde donde los días claros se vislumbra el Condado de Canterbury en la Inglaterra más oriental.

Así, pasear por sus bellos rincones, descubre al visitante la cara más amable de una ciudad sencillamente de cuento de hadas.

Los canales con sus aguas encalmadas, fuliginosas, y obscuras, proporcionan un plus de serenidad a un paisaje húmedo por la sempiterna, quejumbrosa, y fina lluvia, que empapa los alfombrados tapices glaucos, compuestos de herbazales y sotos ribereños, que escoltan estas pandeantes corrientes fluviales, que en su incesante discurrir recorren el corazón de esta maravillosa ciudad.Los pétreos puentes atraviesan los numerosos canales como espadas sin filo, para no herir el alma lienta de esta hanseática ciudad.El tiempo parece haberse detenido. Solo basta con mirar alrededor.Las calesas tiradas por bellos alazanes son un fiel testigo de ese próspero pasado. Las gráciles construcciones de travesaños de madera, firmes jácenas, e hiladas de piedra, dan fe de esa cautivadora involución a los ayeres, a esos tiempos pretéritos en los que esta ciudad era una de las más florecientes de Europa.La Flandes de la lana.La Flandes Textil.La Flandes maritima y fluvial.La Flandes de los Diamantes.Pero regresando al puro sabor medieval que ofrece este burgo no podemos dejar de admirar la excelsa Plaza Mayor, con sus bellísimos edificios que la circundan: su torre ergida en las alturas de un cielo nuboso,y acelajado; sus construcciones góticas, y un ambiente verdaderamente admirable.Sus empedradas callejuelas son recorridas constantemente por cientos de bicicletas, siendo estas uno de los elementos mas caracteristicos de cualquier ciudad del Benelux.Las edificaciones reflejan sus contiguas fachadas en los canales medievales, exhibiendo sus llamativos colores y sus techumbres en forma de "V" invertida, formando la union de varias de ellas, curiosos dientes de sierra que zigzaguean, en oblicuo, a lo largo de los cauces fluviales. En algunos casos, la estenosis de los túneles por donde discurren las encalmadas y undosas corrientes de agua, debido al bajo nivel de su rasera, obligan a los viajeros a encorvarse inclinando su cabeza. Sin embargo, en la temporánea penumbra, los claroscuros que se proyectan más allá de la diáfana abertura de la galería, describen momentos verdaderamente inolvidables.Así, el apasionado eco de los susurros de los enamorados, se amplifica bajo estas bóvedas empatizando con la inusitada belleza de éste idílico entorno fluvial.El reflejo sobre la flexuosa superficie del agua, de los níveos acastillajes de los cisnes, proporciona una sublime nota adicional de románticismo a este enclave singular.

De este modo, Brujas representa un magnífico lienzo que parece pintado por algún renombrado artista flamenco.Un óleo en el que siempre predominaba un obsesivo ilusionismo paisajistico de carácter bucólico. Con elementos estereotipados siempre difuminados y desenfocados, de una riqueza e intensidad cromáticas sin paliativos; con una sabia armonía del espacio…Todo ello conforma no una abstracción imaginaria, sino una maravillosa realidad, que embruja con su encanto a quien decide visitar una de las ciudades más bellas y románticas de Europa.

BRUGGE, A TRIP TO THE PAST

After leaving behind boisterous, institutional, and cosmopolitan Brussels (…), the arrival to Brugge was a real gift for the senses. From the beginning, the perception is had of having being moved to another historical epoch, so not uselessly this city belonging to the County of Flanders, is thought from the year two thousand World Patrimony of the UNESCO, precisely for being the European city, which better preserves his medieval patrimony.

This one probably is the most excellent aspect of this town nailed in an low plain opposite to the coasts of the North Sea, from where the beautiful days the County of Canterbury is glimpsed in the most oriental England.

This way, to walk along his beautiful corners, it discovers to the visitor the most nice face of a city simply of fairy-tale. The channels with his waters encalmadas, dark, and obscure, provide a bonus of serenity to a humid landscape for the immortelle, complaining, and thin rain, which steeps the carpeted glaucous tapestries consisted of fields of grass and riverside groves, which there escort these current fluvial pandeantes, which in his incessant one to pass cross the heart of this wonderful city. The stony bridges cross the numerous channels as swords without edge, not to hurt the soul lienta of this hanseática city. The time seems to have stopped. Only it is enough to look around. The maggots thrown by beautiful chestnut-coloured horses are a faithful witness of this prosperous past. The Flandes of the wool. The Textile Flandes. The maritime and fluvial Flandes. The Flandes of the Diamonds. But returning to the pure medieval flavor that offers this hamlet we cannot stop admiring the lofty Major Plaza, with his most beautiful buildings that surround her: his tower ergida in the heights of a cloudy sky; his Gothic constructions, and a really admirable environment. His paved alleys are crossed constant by hundreds of bicycles, being these one of the elements mas typical of any city of the Benelux. The buildings reflect his contiguous fronts in the medieval channels, exhibiting his showy colors and his roofs in the shape of "V" inverted, forming the union of several of them, onlookers teeth of saw that zigzag, in obliquely, along the fluvial riverbeds. In some cases, the estenosis of the tunnels where they think up the encalmadas and undosas water currents, due to the low level of his rasera, they force the travelers to bend down inclining his head. Nevertheless, in the temporary semidarkness, the chiaroscuro ones that are projected beyond the diaphanous opening of the gallery, they describe really unforgettable moments. This way, the passionate echo of the sighs of the lovers, idyllic fluvial environment is amplified under these vaults empatizando by the unusual beauty of this one. The reflection on the flexuosa surface of the water, of the snowy superstructures of the swans, provides a sublime additional note of románticismo to this singular enclave.

Thus, Brugge she represents a magnificent linen that seems to be painted by some renowned Flemish artist. An oil in the one that always was predominating over an obsessive landscape ilusionism of bucolic character. With stereotyped elements always stumped and got out of focus, of a wealth and intensity cromatics without palliative; with a wise harmony of the space … All this shapes not an imaginary abstraction, but a wonderful reality, which she haunts with her captivation whom there decides to visit one of the most beautiful and romantic cities of Europe.

 BRUGES, UN VOYAGE DANS LE PASSÉ

Après avoir laissé derrière bruyant, institutionnel, et cosmopolite Bruxelles (…), l’arrivée à Bruges a été un vrai cadeau pour les sens. Depuis le commencement, la perception existe d’avoir été déplacé à une autre époque historique, donc non en vain cette ville appartenant au Comté de la Flandre, est considéré dès l’année deux mille le Patrimoine Mondial de l’Unesco, précisément pour être la ville européenne que mieux son patrimoine médiéval conserve.

C’est peut-être l’aspect plus supérieur de cette ville clouée dans un apaisé une basse plaine en face des dépenses de la Mer du Nord, d’où de clairs jours le Comté de Canterbury est aperçu en Angleterre la plus orientale.

Ainsi, se promener dans ses beaux coins, il découvre au visiteur le visage le plus aimable d’une ville simplement d’un conte de fées. Les canaux avec ses eaux encalmadas, et obscures, proportionnent un supplément de sérénité à un paysage humide par l’immortelle, plaintif, et la pluie fine, qui trempe les tapisseries recouvertes de tapis glauques, composées d’herbages et de bocages qu’escortent ces pandeantes courants fluviaux, qui dans son incessant réfléchir parcourent le coeur de cette ville merveilleuse. Les ponts pierreux traversent les nombreux canaux comme épées sans fil, pour ne pas blesser l’âme de cet hanseática ville. Le temps semble s’être arrêté. Il suffit seulement de regarder autour. Les calèches jetées par de beaux alezans sont un fidèle témoin de ce passé prospère. Les constructions de traverses en bois, et les files de pierre, ils donnent une foi de cette involution captivante aux ayeres, à ces temps passés dans lesquels cette ville était l’une des plus fleurissantes de l’Europe. La Flandre en laine. La Flandre Textile. La Flandre maritime et fluviale. La Flandre en Diamants. Mais en revenant au goût pur médiéval que ce burg offre nous ne pouvons pas cesser d’admirer la Grand-place éminente, avec ses très beaux édifices qui l’environnent: sa tour ergida dans les hauteurs d’un ciel nuageux; ses constructions gothiques, et une atmosphère vraiment admirable. Ses ruelles pavées sont constamment parcourues par des centaines de bicyclettes, en étant ces l’un des éléments les plus caractéristiques de n’importe quelle ville du Benelux. Les constructions réfléchissent ses façades contiguës sur les canaux médiévaux, en exhibant ses couleurs criardes et ses toits en forme d’une "Ve" invertie, en formant l’union de quelque de celles-ci, les dents curieuses de scie qui zigzaguent, dans oblique, le long des lits fluviaux. Dans quelques cas, l’estenosis des tunnels où ils imaginent les encalmadas et undosas des courants d’eau, grâce au bas niveau, ils obligent les voyageurs à se courber en inclinant sa tête. Cependant, dans le pénombre, les clair-obscurs qui sont projetés au-delà de l’ouverture diaphane de la galerie, ils décrivent des moments vraiment inoubliables. Ainsi, l’écho passionné des susurrations des amoureux, ces voûtes sont amplifiées bas empatizando avec la beauté inusitée de celui-ci un environnement idyllique fluviale. Le reflet sur le flexuose surface de l’eau, des acastilles nivéens des cygnes, proportionne une note sublime additionnelle de románticisme à cette lieu singulière.

De cette façon, Bruges représente un tissu magnifique qui semble peint par un artiste renommé flamand. Une huile dans laquelle toujours un ilusionisme paisajistique obsédant de caractère bucolique prédominait. Avec des éléments stéréotypés toujours estompés et desenfocados, d’une richesse chromatique et une intensité sans palliatifs; à une harmonie savante de l’espace … Tout cela conforme non une abstraction imaginaire, mais une réalité merveilleuse qu’elle ensorcèle avec son enchantement que décide de visiter l’une des villes les plus belles et romantiques de l’Europe.

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