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Tiempo y puntillismo: una historia de ayer para contarla hoy

Influencias secretas de Liusan Cabrera.

Alexeis Rodríguez Mora

Cuba



 
 
Hablar hoy de los estilos pictóricos de la historia del arte, advierte de cierta lejanía en el tiempo que, a la altura del siglo XXI, y luego de haber transitado por ismos y aptitudes artísticas, nos hace repensar el arte y la producción creadora actual.¿Será necesario hoy expresarse plásticamente a partir de un estilo? ¿El arte se estancó al punto de no poder ir más allá de su propia nariz? Lo cierto es que las concepciones renovadoras han fluctuado siempre a partir de un eje fundamental: el artista, demiurgo de la creación; tormenta que arremete y crea, o simplemente calla en el desespero por canalizar las tensiones que se agolpan. Es él quien despliega las energías, atando el tiempo a las causas, exteriorizando pensamientos. El tiempo, subyugador del Hombre desde siempre, no escapa a la visión de Liusan Cabrera Almaguer (Manatí, Las Tunas, Cuba, 1976), artista que expone por primera vez en la Casa Iberoamericana de la Décima, de esta ciudad tunera. El puntillismo, su arma fundamental; el tiempo, tema que articula visiones terrenales. ¿El tiempo y el puntillismo como pretexto? No lo sabemos, pero sus obras rebosan oficio y preocupaciones, que sorprenden al espectador.
 
 
En Las Tunas los artistas de la plástica pintan alejados de los estilos de la historia del arte. Sin embargo, tú eres el único que lo hace, pero desde el puntillismo. ¿Por qué el puntillismo?
 
Antes de matricular en la Academia de Artes Plásticas siempre tuve un interés por los impresionistas y los postimpresionistas. Cuando estaba realizando los estudios de segundo año me interesé mucho más por el neoimpresionismo al conocer la obra de George Seurat, el precursor del puntillismo en Francia; además de esa onda de pinceladas yuxtapuestas, de colores sin mezclar, uno al lado del otro para crear ilusión óptica. Ese juego intelectual de los primeros practicantes fue el que me llevó a concebir una obra consecuente con este movimiento pictórico. Mi interés no es llegar a hacer lo que realizaron ellos, sino tratarlo desde mi punto de vista y con una óptica diferente, no cambiando el método, pero sí algunos procedimientos a la hora de pintar, de llevarla a mi contemporaneidad plástica. Eso es lo que he tratado de hacer. Trato de ser yo, de poner lo que pienso buscando otras estimulaciones dentro de las artes plásticas en general; pero sí me gusta mucho valerme del puntillismo, usar colores puros, mezclarlos, ponerlos uno al lado del otro...
 
Te vales del puntillismo para expresarte, en cambio los temas son cotidianos, y no advierten de una complejidad conceptual.
 
Sí. Me interesan mucho los temas cotidianos; nunca he tratado de hacer una obra que sea muy difícil de comprender al espectador. No trato de llegar a un público selecto, sino a todas las personas, sea un niño, un anciano... El interés fundamental es plasmar en la tela, las cosas que creo y pienso; me gusta mucho la cotidianidad porque ahí nos estamos reflejando nosotros mismos. Es el hombre tal como es. Para mí es importante poder reflejarme, porque no solo me reflejo yo, también se pueden ver reflejadas otras personas a la hora de enfrentarse a la obra de arte desde el punto de vista perceptivo.
 
Sin embargo, aparejada a esa cotidianidad percibimos cierta preocupación por el tiempo. ¿Podrías hablarme de esto?
 
Mira, el tiempo es una preocupación que ha existido en la humanidad desde que el hombre tuvo plena conciencia de los cambios climáticos que ocurrían a su alrededor. Al principio, el tiempo no siempre fue una preocupación para el hombre; pero ya una vez que empezaron a desear cosas, a querer más, entonces se sintieron preocupados por el tiempo. Por el tiempo y el espacio en que vivían. El tema fundamental de estos trabajos que están expuestos, es el ser y el tiempo como tema, pero bueno, lo que más enmarca la obra desde el punto de vista visual, es el reloj. ¿Por qué el reloj? Bueno, pues, el reloj es un objeto que es omnipresente, que está en la vida humana, y es el que realmente nos mide el tiempo. Existen almanaques, no sé, otras cosas; por ejemplo yo pudiera poner algo envejecido y me da el tiempo, pero en realidad no es ese mi propósito, sino más bien llegar a algo que fácilmente motive al espectador, y ese elemento es el reloj. Todos vivimos mirando el reloj, todos pensamos en ese reloj, en ese tiempo que nos queda, en ese tiempo que queremos hacer cosas... 
 
Te acercas al tiempo no solo desde el reloj, sino también a partir de la historia del arte universal, con obras de artistas legitimados, pero trabajados por ti a partir del puntillismo...
 
La historia del arte es importante porque me da el tiempo marcado desde una época hasta nuestros días. La tomo porque, bueno, sin historia no se puede hacer nada, siempre hay que volver una y otra vez a la historia...
 
La historia es un tiempo que ya pasó y, por tanto...
 
...precisamente es un tiempo que pasó, y entonces escojo algunos artistas de los que me gusta manipular un poco su obra, pero no la hago tal y como es, no me interesa reproducirla, sino ponerle algunas cosas, codificarlas a mi manera. Lo fundamental es que partiendo de la historia del arte, yo marco un tiempo determinado hasta llegar a la contemporaneidad, a nuestros días. Es por eso la importancia de la historia el arte, y bueno el tiempo aquí se percibe a la hora del tratamiento técnico de las texturas, que en este caso empleo una textura visual y táctil al mismo tiempo; puedes observar la rugosidad de la pincelada, las manchas, en fin todo.
 
Manipulas obras de artistas reconocidos del arte universal, y entre ellos al español Bartolomé Esteban Murillo, ¿por qué Murillo?
 
Tomo a Murillo porque pinta a los niños, además hace uso magistralmente del color, de la forma, y entonces refleja la cotidianidad de su época partiendo de esos niños. Yo trato de irme un poco por ahí, de buscar lo que está aconteciendo actualmente con el mismo tema de los niños, solo que él –Murillo-, desde su punto de vista y yo desde el mío. Por eso vas a ver en esta exposición que hay una reproducción de una obra de Murillo donde aparecen dos niños, pero un poco actualizado por el tratamiento quizás de la pincelada, el color. También en esta muestra hay otros cuadros de niños, pero que sí están completamente contemporaneizados, porque es lo que está pasando actualmente, es el niño cubano, ese niño feliz, alegre, desprejuiciado, que juega sin problemas.
 
En la exposición tienes una obra que se llama Esto es una señal en la que aparece la imagen de Jesucristo. Es indudable la fuerza conceptual que encierra este símbolo en un cualquier contexto donde se sitúe. Entonces, ¿cómo ajustas esta iconografía al discurso que propones?
 
El Cristo lo retomo, ya que como todo el mundo sabe, él marcó pautas en la humanidad. Nació en el siglo cero, y a partir de él se empezó a contar. Tiene una carga simbólica muy fuerte, él llega y marca un tiempo en la historia, en la vida del hombre, y al llegar nos muestra esa salvación, el camino a recorrer; él es el tiempo, el reloj a seguir que observamos detenidamente para ver qué hacemos y qué debemos hacer. Por eso tomo el Cristo, porque marcó una época y nos dice hasta dónde debemos recorrer ese camino. 
 
El tiempo a su paso hiere, es un autorretrato que ha llamado la atención del público. 
 
Sí, esta obra es un autorretrato, y como dice su título, el tiempo a su paso hiere, o mata nuestros apasionamientos. Simboliza al hombre como eje central del universo, pero en este caso como es mi persona, encarna a este hombre que es el centro de la obra de arte, donde el tiempo fluye con él, y viceversa. A la vez está levitando en un espacio donde no existe nada, todo es un pensamiento tumultuoso, no hay búsqueda de cosas, y se muestra desnudo no para destacar la parte sexual, sino por lo psicológico del ser humano. La denudez parte de que no existe una industria, es el hombre tal como es, libre de elementos industriales, ese hombre puro que está observándolo todo, que está ahí, como en un trono, viendo todo lo que gira a su alrededor.
 
El extremo del falo está conectado al reloj. El hombre se nutre de tiempo, y es generador de tiempo...
 
Sí, el péndulo del reloj está sustituido por el falo del modelo. El hombre y el tiempo van a estar siempre ligados. El tiempo como género es masculino, es también el propio hombre que trata de dominar al mundo, a la naturaleza, por eso es esta conexión. 
 
La connotación conceptual que le veo a la obra, justamente del vínculo hombre-tiempo, es que el hombre genera vida, y a partir de ella es que se tiene plena conciencia del tiempo, del que va a transcurrir para todos, y del tiempo de vida propia; comienza entonces, esa concatenación de sucesos, de causas temporales que van a ir marcando la evolución de la humanidad. En esta exposición, te percatas de que la alusión al tiempo se denota por la presencia del reloj en cada cuadro. Lo que te da el tiempo es este símbolo, y la lectura que puedas hacer a partir de él. De modo que el decursar histórico está dado por la continua imbricación de causas y efectos, que marca la evolución dialéctica universal.
¿Influencias secretas?
 
Influencias secretas, parte de la indagación en el campo de la historia, y de mi indagación artística en el campo de la sociedad. La influencia realmente está dada desde varios puntos de vista, de lo social, histórico. Como decías, cuando ves esta exposición te percatas de que tiene que ver con el tiempo por los símbolos utilizados, pero no porque yo esté gritando por el Tiempo; cada cual tiene una influencia en la vida por algo. En realidad, Influencias secretas lo que enmarca es la vida del hombre desde que nace hasta que se cree dueño del universo.
 
¿El tiempo a partir de los cálidos...?
 
El problema del color aquí, ya no radica en querer destacar una cosa u otra, sino más bien en el uso correcto del color con respecto al modelo, es decir hay cosas que requieren de un color, y bueno, me interesa ponerlo. Por ejemplo, como uso figuras, y están semidesnudas, por supuesto los colores que se van a usar son un poco cálidos, a pesar de que hay que tener en cuenta el estudio que se hace del color. Por lo tanto hay una mayor influencia de los cálidos por la presencia de figuras que se pintan con estos colores. El interés por estos colores parte de la vida que quiero darles a estos personajes, y a la naturaleza. Aunque le doy más importancia a las figuras que a la naturaleza.
 
¿La naturaleza en tus obras funciona para ubicar geográficamente el motivo principal, o sencillamente ella no te ofrece la temporalidad por la que abogas?
 
Sí, claro. Me interesa ubicar geográficamente los motivos naturales por donde transito, de esta manera la temporalidad en mi obra es real y objetiva a la hora del receptor enfrentarse a ella, y así tener una lectura más rica en cuanto al conocimiento de lo que quiero expresar. Estos lugares son reales, es el entorno en el que me he movido, es nuestra naturaleza y el hombre, que están cerca del medio del cual me nutro constantemente para realizar mi obra. Como es lógico, la naturaleza cambia, así como las personas y todo lo que nos rodea; pues mi obra no se queda atrás, recepciona toda esta temporalidad para que así se convierta en un hecho pictórico que aluda a todo lo antes expuesto. A pesar de que me interesa la figura humana como motivo principal, no dejo de darle importancia al entorno natural, nacional, que trato de reflejar en mis pinturas. Ahora bien, el tiempo pasa para todos de la misma manera, y sí creo que las generaciones siguientes van a enfrentarse a un medio completamente diferente al actual. Por tanto el tiempo está presente en cada pieza, aún cuando no aparezca el reloj.
 
A veces cuando el artista trabaja no es del todo consciente de las lecturas que pueda tener su obra dentro de algunos años. De alguna manera tu obra está marcando un tiempo, el actual. ¿Cómo imaginas la recepción de tu obra en un futuro?  
 
Esto es un poco difícil de predecir porque hoy los que estamos aquí tenemos un conocimiento de la vida gracias a las vivencias y a las cosas que nos ha tocado vivir. Quizás dentro de veinte o treinta años la gente va a recepcionar una mirada mía de la época que me tocó vivir, sobre todo es eso, que el artista vivió una época y trató de reflejar lo que creyó correcto, que también se valió de la historia del arte para poder hacer su obra porque tuvo sus antecedentes y como artista ha tenido un camino a transitar hasta llegar a una obra un poco más madura. Estas obras de la exposición, veinte años después hablarán de cómo vivió el artista, qué vio...
 
Te lo pregunto porque en mi opinión, existe cierto puente comunicacional entre los Niños comiendo frutas de Murillo y tus niños. Los de Murillo han pasado como esos niños que vivieron su momento, que estuvieron arropados con sus vestimentas características; y sin embargo, ahora tú nos muestras a otros niños, cubanos, de la actualidad, que están jugando con unos pomos como si fueran yuntas de bueyes, otras veces montando sobre el lomo imaginario de un caballo, que en realidad es el mango de la escoba, o una rama... ¿Crees que más delante otros artistas se remitan a tus niños como ahora lo haces con la obra del pintor español?
 
Mira, sin ser un poco presuntuoso, puede que sí o que no. Todos los artistas van a influenciarse de otros artistas que le van a anteceder, y van a sentir curiosidad por la obra de otros. Quizás no sea la mía la que inspire a alguien, pero si creo que como mismo yo me inspiré por hacer niños, por cambiarle la connotación epocal, también creo que dentro de cincuenta años otros artistas sientan la preocupación por la infancia. Creo que habría que ser muy insensible para no dedicarles un pedacito a los niños.
 
Regresando en el tiempo. ¿Qué recepción crítica ha tenido tu obra en el contexto cultural tunero y nacional?
 
Desde que empecé a exponer como profesional, mi obra ha tenido buena aceptación. Hasta ahora no he oído una crítica negativa. Siempre se ha elogiado mi trabajo, sobre todo por trabajar una técnica que no es nuestra, y llevarla a un contexto actual. Las personas que se han acercado han sido sinceras cuando me han dicho que hay cosas que uno debe ir depurando, buscar un lenguaje más complejo –aunque siempre he defendido que no me gusta complicar las cosas, me gusta que las personas vean el cuadro y se lleven una lectura agradable- ; pero creo que en estos momentos que vivimos se requiere de una complicación conceptual. Y sí, mi obra ya tiene que ir encaminándose un poco a eso de la complejidad artística, la época lo requiere, pero sin dejar de hacer esa belleza pictórica a la hora de referirme a cualquier tema. En Las Tunas la connotación ha sido aceptable, fructífera, sobre todo han gustado los niños.
 
¿El mercado de tu obra?
 
Bueno, desde que me interesé por el mundo de las artes plásticas nunca he pensado en que el objetivo fundamental de mi obra sea el comercio. El artista debe tener aquello por dentro de que lo mejor no es el comercio, sino cómo expresarse, como comunicarse. La comunicación es una de las cosas que le dan vida a uno como ser humano, como artista. Te dije que no me interesa comercializar la obra que hago porque yo la disfruto. No me enamoro de ella. Estoy seguro de que el artista que se enamore de su obra, que crea que triunfó, ahí se queda, no trasciende. A mi simplemente me duele despegarme de una obra que he realizado, cultivado como si fuera mi propio hijo, y entonces a la hora de... He tenido algunas propuestas, pero nunca me he interesado por eso. Sí estoy convencido de que se necesita comercializar, estamos viviendo en una época que hace falta para poder realizar la propia obra. No es una ambición que uno deba tener, pero sí hay que tratar de vender por motivos que todo el mundo conoce, desde el punto de vista económico; pero si un día voy a vender la obra me gustaría venderla a alguien que yo sepa que va a usarla para disfrutarla, para vivirla, no para que quede en manos de cualquiera, sino que esta obra esté cuidada como estaría conmigo. El propósito es ese, disfrutar la obra, no venderla.
 
¿El compromiso del artista cubano de hoy?
 
En mi opinión lo primero que debe ser un artista de la plástica de estos tiempos, es ser sincero con su obra, y tratar de que su obra refleje la realidad en que vive.
 
Si tuvieras que renunciar a algo en el arte, ¿qué sería?
 
No sabría decirte. En realidad no sé a qué renunciaría en el arte.

Este artículo tiene © del autor.

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