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LA MENTIRA POLÍTICA Y SUS CONSECUENCIAS

César Rubio Aracil

Esdpaña



¿Existe algún partido político cuya honestidad le impida la mentira? Supongo que cualquier ciudadano que esté en sus cabales responderá negativamente, incluso quienes se dedican sistemáticamente a denostar toda actividad oficial del PSOE y, ocultando la verdad, nada dicen en contra de los embustes del PP. ni de la solapada política eclesiástica. A estos escritores, por muy catedráticos que algunos de ellos sean, los llamo cínicos. No sienten la mínima vergüenza, indispensable para ventilar su conciencia, cuando usan la palabra con fines falaces o, siendo indulgente con semejantes personas, escriben artículos valiéndose del solipsismo, del sofismo y del argumento partidista. Buscan la manera de aniquilar cualquier acción contraria a sus propias ideas (supongo que también, cuando les conviene, se nutren del ideario ajeno), sin tener en cuenta el daño que están causando a nuestra democracia. Se trata en muchos casos de auténticos domésticos al servicio de la derecha más recalcitrante que hemos tenido en España desde la Transición hasta nuestros días. ¿No se percatan estos señores y estas señoras de que el antagonismo político, como asimismo la diversidad religiosa, es imprescindible? “Antagonismo”, digo, basado en el análisis riguroso, en el respeto a las instituciones y al pueblo en general, admitiendo la derrota con dignidad.

 Yo he escrito (creo que seguiré haciéndolo mientras me queden fuerzas) contra la Iglesia y contra el PP. Sin embargo, no dejo de reconocer la necesidad de su participación –cada entidad a sus deberes- en los asuntos sociales. Incluso apoyé al Partido Popular cuando nuestro anterior presidente, señor Aznar, aproximó presos etarras al País Vasco, ¿por qué no?

 Comprendo que muchas personas estén en contra del aborto, del matrimonio entre homosexuales y de ciertos avances científicos en relación con la genética, como que igualmente se opongan a la eutanasia. Lo comprendo y respeto sus ideas; pero yo también soy español y estoy a favor de tales novedades. Asimismo, acato con la debida compostura las decisiones de los tribunales de justicia, me gusten o no sus veredictos. Me considero demócrata, en buena medida porque he vivido en mis propias carnes una dictadura bestial, siempre apoyada por los eclesiásticos. No obstante, pese a no ser ya cristiano y aborrecer al clero, admito a regañadientes a quienes, homilía tras homilía, falsean la verdad para engrandecer una Iglesia que nos está haciendo mucho daño a los españoles/as.

 ¿Por qué no escriben algunos señores y algunas señoras sobre las mentiras que nos contó el PP en relación con el atentado de Atocha, que costó la vida a 192 personas, aclarado con posterioridad por el tribunal correspondiente? Ocultar la verdad es una manera hipócrita de mentir, cuestión ésta a la que están acostumbradas ciertas personas.

 Se aproximan las elecciones legislativas. Algunos/as votantes parecen estar nerviosos/as. Yo no. Me siento tranquilo porque, gane quien gane, sé de antemano que quien va a perder soy yo. Es lamentable, lo asumo, pero verdad de Perogrullo en una nación donde, día tras día y minuto tras minuto, prosperan la hipocresía y el cinismo.

César Rubio (Augustus)

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