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EL TORO DE ESPAÑA, VALE DECIR EL TORO OSBORNE

EL TORO OSBORNE

Carmen Miuris Rivas Pérez

Rep. Dominicana



Alli donde la tierra española es tan auténtica como la propia Ñ, se yergue la historia de este simbolo nacional, auténtico y señorial.

Bordeando el amplio panorama de la geografía española, compitiendo en arrogancia con los molinos del Quijote, partiendo por autovías y carreteras, desde Madrid, hasta cubrir todas las regiones, con excepción de algunas comunidades autónomas, recostado en un cielo azul adornado con cirros de plata, existe un elemento que sobre algún cerro cortando el horizonte, domina imponente la vista. Es la figura del toro de España, que vale decir el toro de Osborne, ya que fue esta firma la creadora del emblema. Son 91 las figuras taurinas de catorce metros de altura y varias toneladas de peso, que diseminadas se hacen dueñas de los hermosos caminos de España. Están repartidas así: Veintidós figuras en Andalucía, seis en Aragón, cinco en Asturias, una en Baleares, una en Canarias, trece en Castilla-La Mancha. Trece en Castilla-León, dos en Cataluña, cinco en Extremadura, cinco en Galicia, dos en Madrid, una en Navarra, dos en La Rioja, doce en la comunidad Valenciana y una en el País Vasco. 
Aparece en pleno apogeo del franquismo, encontró sumida a la Madre Patria en un período de represión y hambre, muchos años faltaban aún para que esta noble tierra llegara al estadio de independencia tanto económica como cultural que ha alcanzado al día de hoy. Jamás olvidada la nacionalidad ni el folclor que como manifestación intrínseca de un pueblo, no deben perderse nunca, el toro surgió triunfante y así permanece a través del tiempo, no hay que olvidar que representa un simbolismo de mucho arraigo en esta tierra.
En ese ambiente casi inhóspito, nace ese símbolo que fue de momento la representación de una marca comercial, pero con el tiempo habría de convertirse en el emblema de la nación española.
Manolo Prieto, fue el artista encargado por Osborne, éste elaboró el diseño del primer dibujo del toro para publicitar el Brandy Veterano, es natural que el toro surgiera de la mano de esa marca, ya que Osborne es tan eminentemente española como el palito de la Ñ, en cualquier parte del mundo, la botella de un producto osborne, es considerada además de una marca de calidad, como un patrimonio netamente español.
El toro fue originalmente un simple trazo en negro con las características bravías peculiares en la raza. Ya en 1957, los toros poblaban las carreteras, ellos marcan desde entonces, la geografía española, llegando a ser un símbolo cultural respetado que es fuente de inspiración para artistas y poetas.
Fue la madera, que desde los tiempos primitivos es conocida en la humanidad, el noble material que primariamente dio forma al toro que ostentaba la marca con letras blancas, hasta 1961 en que la naturaleza del toro cambió, pasando al metal, esto se hizo con el objeto de hacer perdurar la figura que además creció unos metros en el nuevo formato.
Como suele acontecer cuando se involucran intereses empresariales, la imagen del toro, padeció algunas consecuencias legales y nuevos cambios debieron ser aplicados a la figura toril. Entre 1990 y 1994, el toro fue convertido en “Símbolo artístico y cultural” de España. Sin embargo, en 1994, el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente, ordenó el retiro de las vallas, surgiendo en todo el territorio español, manifestaciones de protesta en defensa de su permanencia y fue designado en Andalucía como un “Bien Cultural”.
El ícono publicitario fue considerado por el congreso que aprobó una propuesta que le declaraba como herencia cultural y artística del paisaje español.
Cincuenta años han pasado y el toro se erige hoy en los caminos de España, enhiesto, majestuoso, desafiante, como una señal que orienta al viajero, sin duda queriendo indicar con su gallardía que su simbolismo nace en la fama de una marca que discurre por los caminos del orbe como evidencia de la autenticidad y prestigio de Osborne, pero sobre todo, la figura del toro es una señal inequívoca para que los españoles continúen considerándolo un emblema y los extranjeros sientan en la salvaje belleza taurina, que las fronteras solo deben existir en las mentes retrógradas, que los límites del universo caen por sí solos cuando impera el sentido de libertad. 

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