Portada del sitio > LITERATURA > Cuadernos de Viaje > GENOVA, CAPITAL DEL MAR
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

GENOVA, CAPITAL DEL MAR

Versión Bilingüe (Castellano-Italiano)

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



GENOVA, CAPITAL DEL MAR

Aquellas callejuelas estrechas, laberínticas y pintorescas, cercanas a la vieja zona portuaria de la ciudad, se mantenían incólumes al paso de los siglos, como si únicamente, hubiera transcurrido un breve lapso de tiempo desde entonces.

Así, exceptuando la concurrida y bulliciosa autopista elevada, que alabeaba junto a la fachada marítima del municipio, el decorado poco parecía diferir de la gloriosa época de la República Marítima de Génova, en la que la ciudad fue una de las más pujantes del Mediterráneo. Así, al adentrarse en aquel mosaico sin fin de callejuelas, se respiraba un inconfundible aroma salobre, que envolvía plazas, correderas, rondas y callejones.

Resultaba fascinante recorrer aquellas humildes y enlosadas callejas, donde en tiempos, no muy lejos de allí, se descargaban embarcaciones llegadas de todos los confines llenas de especias, piedras preciosas, sedas, ámbar, etc.

En esos mismos lugares residíó la marinería de míticos veleros, de alto bordo con acastillaje de amuras inclinadas; con arboladura de palos mayores y baupréses en proa; con escasa artillería de bombardas o culebrinas…

En aquellas construcciones, junto a los sáxeos lienzos, se sucedían los cornijales, bellamente esculpidos con iconos de virgenes y santos, semejando tallados mascarones de proa, que ahocicaban1 el imaginario oleaje. En las alturas superiores de las gráciles edificaciones, unos tendederos con ropajes multicolores, parecían empavesar2 el vecindario, semejando ondeantes banderolas, a son de mar.

En algunos de estos tendaleros flameaban grandes sábanas candes y albayaldes, que semejaban el velamen asocairado por la fresca brisa marina, que penetraba por las angostas calles, con premiosidad, esquivando el ambarino y rubescente acastillaje alteroso3 de las humildes viviendas.

En los pórticos o portalones4, junto a las rejerías, unos testeros exornados de numerosa variedad vegetal, semejando abrojos5 a flor de agua, amacigaban el claror del enardecido corinto y gualdo de los fronstipicios.

Sobre el empedrado pavimento de las calles, se hallaban algunas hileras de bolardos, que parecían semejar norays solitarios, pues a su alrededor tan solo había navíos carenados6.

Los cornisamientos y aleros abarloados7 de las inclinadas techumbres, se encontraban tan próximos unos a otros, que creaban un ambiente de lóbrega penumbra, nigérrima y fuligonosa.

Sin embargo, los voladizos algo más distantes, recreaban un escenario formado por un claroscuro de luces y sombras, verdaderamente misterioso y cautivador.

Así, los careados de umbría eran transitados por la vecinal bonhomía, por los viejos lobos de mar, por los carpinteros de ribera, por los estajanovistas menestrales8, por los pescadores de almadraba, por los comerciantes descendientes de antañones mercaderes, por los pícaros de muelle, y quizá por gente de la jábena, mientras los paramentos de solana permanecían abrasados, solitarios y enmudecidos, en aquellas horas del mediodía canicular.

En lo alto del despejado cielo, varias gaviotas de dorso ceniciento, con sus alas extendidas, sobrevolaban desde las encabrilladas olas de la abra litoral, los esbeltos y desiguales campanarios de la Catedral de San Lorenzo, una verdadera joya de la arquitectura medieval, de impresionante fachada en mármol bicolor, níveo y azabache, con rosetón central e interior fastuoso.

Trasvolaban también las gavinas, los palacios manieristas de la vía Garibaldi; la plaza de Ferrari flanqueada por el Teatro Carlo Felice y el Palacio Ducal, centro neurálgico de la ciudad; la Porta Soprana, con sus enhiestadas torres medievales, herencia de la època de máximo esplendor de la ciudad; la casa natal de Cristobal Colón.

Desde el mar, la perspectiva de la amplia bahía provocaba un ilapso contemplativo… a babor se vislumbraba el faro símbolo de la ciudad y a estribor, el inolvidable puerto viejo de la Capital del Mar.

1

Ahocicar. Meter el buque la proa en el agua.

2

Empavesar.Adornar la embarcación.

3

Alteroso. Dicese de un buque que tiene la parte fuera del agua demasiado alta.

4

Portalones.Abertura en la borda de un barco.

5

Abrojos.Peñascos que sobresalen de la superficie del agua.

6

Metáfora. Navíos – Edificaciones. Carenar. Sacar el barco a tierra y dejarlo en seco para mantenimiento.

7

Abarloar.Colocar una embarcación al lado de otra, de tal forma que quede en contacto por su costado.

8

 

Estajanovistas menestrales. Eficientes mec

 

GENOVA, CAPITALE DEL MARE

Quelle stradine strette, pittoresco e labirintica, vicino alla vecchia zona portuale della città, è rimasto incolume per il passaggio di secoli, come se si aveva solo un breve lasso di tempo da allora.
Quindi, a parte l’affollato e vivace strada sopraelevata, che lode sul lungomare della città, lo scenario sembrava poco diversa da quella gloriosa epoca della Repubblica marinara di Genova, dove la città è stato uno dei più vivaci Mediterraneo. Così, ad andare in quel rete di infinite strade, si respirava uno inconfondibile aroma salmastre, che avvolto intorno a piazze, corridori, tondi e vicoli.
E ’stato affascinante quelli umile e andare inthe strade, dove a volte, non lontano da lì, ha scaricato le navi arrivi ogni angolo pieno di spezie, pietre preziose, seta, ambra, e così via.
In quegli stessi luoghi residíó del leggendario mare barche a vela, a bordo di alta acastillaje di Amur pendente; alto con i principali club in prua e il bompresso, con poca o artiglieria bombardes…
In tali edifici, insieme a dipinti recce, successive angoli splendidamente scolpiti con icone e la Vergine Santa, simile polena scolpita, che l’immaginario mettere la prua en mare1. Sulle alture di sopra del edifici, alcuni tendederos con costumi multicolori, sembrava guarnire2 quartiere, simile ondeantes banner, figlio del mare.
In alcuni di questi grandi fogli tendaleros Flames blocco e Ceruse, che assomigliano il velamen asocairado dalla fresca brezza marina, che penetrato dal strette vie, con premi, ambra e risparmiato rubescente acastillaje alteroso3 di umili abitazioni.
In portalones4 portici o accanto alla grata, alcuni pentoli ornati grande varietà di ortaggi, fiori simile rocce5 per l’acqua, amacigaban di infiammare il Claror corinzia e di Gualdo fronstipicios.
Nella pavimentazione delle strade lastricate sono stati un paio di righe di delimitatori, che sembrava somigliare norays solitario, perché attorno a lui è stato appena fuori dall` acqua6 navi.
Le cornici e cornicioni fianco a fianco7 dei tetti in pendenza, sono stati così vicini gli uni agli altri, creando un clima di oscurità lóbrega, nigerrima e fuligonosa.
Tuttavia, la sovrasta qualcosa di più lontano, ricreare una scena formata da un chiaroscuro di luce e di ombra, davvero misteriosa e accattivante.
Così, la Cara umbra sono stati in transito attraverso l’vicinanze navale e artigiani, di uomini di mare, dal carpentieri, meccanica navale, pescatori trappola, dai discendenti degli operatori vecchio commercianti, rogues costa, forse fino a jábena il popolo, mentre il ornamenti di sole rimasto abrasivi, muto e solitario, a quelle mezzogiorno ondata di calore.
In cima al cielo pulito, un certo numero di gabbiani ashen indietro, con le sue ali prorogato, sorvolo onde bianche di aprire la costa, sottile e irregolare campanile della Cattedrale di San Lorenzo, un gioiello di architettura medievale, impressionante facciata in marmo bicolore, e Nivea getto, con sontuosi interni e rosone centrale.
Trasvolaban anche Gavin, palazzi manierista della pista Garibaldi; Piazza Ferrari, affiancato dal Teatro Carlo Felice e il Palazzo Ducale, centro nevralgico della città, la Porta Soprana, con le sue torri medievali enhiestadas, ereditato dalla cima època splendore della città, il luogo di nascita di Columbus.
Dal mare, la prospettiva di provocare una vasta baia ilapso contemplativa… porto è in vista per il faro simbolo della città e dritta, l’indimenticabile vecchio porto della capitale del mare.

1 Contatore la prua della nave in acqua.
2 Ornata la barca.
3 nave che è in parte fuori dall’acqua troppo alta.
4 Abertura in mare da una barca.
5 Rocce che spiccano dalle acque di superficie.
6 Nave - edifici. Carena. Rimuovere la barca e di lasciare che sulla terra per la manutenzione.
7.Messo una barca accanto all’altro, così da toccare il costato.

8 Meccanico navale.

Este artículo tiene © del autor.

494

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 19

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3334890 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 613 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0