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TERRITORIOS COMPARTIDOS - CONTINUACION: PARTES I y II/IX

(O el Reino de la Intimidad de ZULEMA E. SAUS)

Adrián N. Escudero



I

La puerta de su Casa es hermosa. Su factura es enteramente artesanal. Sus colores ocres, suavemente amarronados. En el centro justo de su olor a madera, un retazo de árbol nos saluda sacudiendo las ramas... La puerta semeja a la tapa de un libro: el Libro de la Vida; de la vida de Z. E. Saus....

Dicen que una profesora de Artes Visuales, María Belén Gil, orientó al orfebre de tan magnífica como austera portada. Un lazo del mismo tono acaramelado, hace sonar la campanilla de la casa-Libro o del Libro-casa, y sin que Nadie lo haga, el precinto se corre, el pestillo se desliza, el Sol de la Primavera (ese Sol) inunda el inmenso hábitat que nos recibe, y que iluminará nuestro recorrido por el Corazón de un Reino. El Reino de la Intimidad de Zulema Saus...

Ahora, el resplandor de ese Sol, abre mi percepción hacia otros mundos; hacia otras dimensiones. Sólo queda inalterable la firmeza de Zulema sellada en mi mano, y aquella apreciación sobre sus hijos, como al paso, que me estremece: “No sé quién pintó el alegre solcito de la vincha que usaban para salir a correr juntos, solos o acompañados, que recoge la cortina de nuestro dormitorio. Pero, hace tan sólo cuatro días, visualicé de una foto tuya, Andrés, sacada en la casa de Beatriz (Vallejos), que tu remera, en el pecho, tenía el mismo sol” ... 1

“Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”(...) “Oh, maestro, que no busque tanto: ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado como amar...”.

Y El Reino de la Intimidad de Zulema Saus se aparece ante mí, como el mágico albor de una mañana de jazmines y magnolias... Quizá por la cercanía en edad, este escriba o escribiente o trabajador de la palabra (a quienes algunos han denunciado como “escritor”), sintió que muchos de sus comentarios (y vivencias), esos que abrían (y voceaban) el (y desde el) primer capítulo de su Pergamino del Alma 2 , se unían en mutuo recuerdo de mi propia relación con la persona amada (María Teresa Susana, o, Teresita) que, desde hace más de 37 años comparte todo conmigo, siendo por ello como “una sola carne”, aunque sin perder la exclusividad (en “único y irrepetible ser”) que Dios otorga a cada uno de sus hijos, bendiciéndolos para que puedan beber juntos -pero en vasos diferentes- el vino nuevo en odres nuevos-... Ella, con el Cacho (y después, también, con sus nietos y sobrinos y...). Yo, con Teresita –mi Tere- (y después, también, con mis nietos y sobrinos... Pero esa es otra historia)...

Digresión al margen, nos adentramos, paso a paso, a describir las vivencias de una mujer agradecida con la vida y con el Autor de la Vida -en confesión amante-, cuando no se resignó a seducir el “fruto prohibido” de unos “Ojos verdes, como (un) jardín... florecido” e hizo del ex seminarista, filósofo y Poeta, con los acordes de la Misa Criolla enarbolada –¿subversiva?- en la capilla del Seminario y los versos de San Francisco de Asís, una parábola del infinito amor con que el hombre se une a la mujer (y viceversa) delante de su Creador...

Amor orgullosamente celado por su pequeño hijo de adopción de 4 años, cuando, de novia con el Cacho Agú, su hermano Guillermo, “el nene lindo de la pieza Nº 3”, nacido por cesárea, entrometía su presencia –astuta- como una avispa traviesa entre los pliegues pasionarios del deslumbramiento que caracteriza a los primeros meses de un enamoramiento... Esos meses en los que una ha crecido, como de golpe, y una revolución de hormonas le hace grabar para siempre cuando él se iba para El Trébol a trabajar para el Banco durante la semana, hasta que un glorioso Viernes de Misericordia, se volvía Domingo de Gloria y Resurrección, porque (“¡Cómo latían nuestros corazones al despedirnos en la puerta cancel de casa!”)...

Sin embargo, hubo un precio de cruz que pagar al Padre por el atrevimiento de tomar aquella promesa de “fruto prohibido”: Cacho dejaría el Seminario, cumpliría con el Servicio Militar y debería buscar trabajo; mientras, ¡a estudiar en comunión de crisis profunda de vocaciones! Como un Cristo en Getsemaní, el Ángel Julio De-Zan consoló esfuerzos, aprobándolo (s), secando el sudor (es) que batía(n) su(s) frente(s) enrulada(s) por la lectura de “apuntes interminables”... “Porque es dando como uno recibe. Es olvidándose como uno encuentra. Es perdonando como uno es perdonado. Es muriendo como uno resucita a la Vida Eterna”, cuyo reflejo de Cielo en Tierra, fueron aquellos “cachorros”, o “soles”, o “estrellas”, que luego nacieron y se criaron alimentados por las penas y alegrías que definen al amor “auténtico” como estatura del dolor...

II

“Es necesario hacerse como niños, para entrar en el Reino de la Intimidad”, susurra una voz a mi oído.

Y es ella, la Zule, cuando abriendo (voceando) el (desde el) segundo capítulo de su Pergamino del Alma3 , me vuelve chico como uno de sus chicos (o de los chicos de sus chicos, que son sus nietos y sobrinos)... Los ojos absortos se hechizan ante la visión de aquella especie de ángeles difuminados entre los albores que inundan el fantástico predio de la casa paterna de los Saus Agú… Y ella nombra el nombre de sus ángeles, y apunta con orgullo de madre, tía y abuela la riqueza humana de unos brotecitos que deleitan nuestros sentidos con sus traviesas experiencias individuales e iniciativas sociales... Un tesoro llamado Familia por el cual vender todo bien, para comprar la pura felicidad...

Tomo un pincel, y arriesgo unos trazos, al menos, pues la complejidad del mundo interior y exterior que se abanica ante la humilde postura del tomador de apuntes así lo requiere (o pura limitación para sintetizar los dones de la existencia humana)... Pero antes, me elevo como un globo de colores estirando largamente el brazo atado a la mano de Zule, que no me suelta, y aprecio desde una altura conveniente la matriz que compone el relato de este hermoso capítulo en el Pergamino de su Vida... A modo de rompecabezas, Saus relata las sabrosas anécdotas que nutren la niñez, infancia y adolescencia de Andrés y de Natalia, intercalándolas para generar atmósfera de tensión narrativa que hace, de esta autobiografía, una deliciosa experiencia lectora.

Como cronista, sin embargo, opto por relevar a cada uno en particular, procurando una síntesis que les permita a ustedes, los verdaderos lectores de este libro especial, intuir las riquezas del mundo cotidiano de una familia feliz. Y cuento, a mi modo, primero de Andrés y luego de Natalia, algunas de las vivencias “murales” y de “extramuros” solariegos, que alimentan la sinergia alegre de un mutuo reconocimiento entre padres e hijos, hijos y padres, pero desde la perspectiva o bajo el soporte materno con que, prima facie, lo hace Zulema Saus (dejando entrever, en su caso, el inteligente soporte paterno que, a su vez, aportaba el Cacho)... Y si la Poesía es el Amor en clave de belleza y armonía, y Dios la eterna Poesía, ¡qué reflejo sublime ha querido plasmar el Creador en la profundidad espiritual de nuestro fango modelado para la eternidad, haciéndonos a su imagen y semejanza, y viniendo a habitar en nosotros cuando, despojados de aberraciones, pecados e iniquidades, y asumidos en la perfección de su Amor, nos volvemos también Padres en los Hijos de la vida (Vida), transformando a ésta la ofrenda (Ofrenda) más santa que alguien puede ofrecer a otro cuando ama de verdad!...

Con prodigiosa memoria, la ternura de ese amor (Amor), que es buen humor instalado a fuego en el corazón del hombre de buena voluntad por el Espíritu de quien anima a todas las cosas, resulta conmovedor en la forma que Zulema lo expresa: “Recuerdo cuando nació Andrés –futuro Profesor de Educación Física e idóneo en Sicología, Bibliotecología y asuntos bancarios, precoz amigo de una pelota de fútbol maltratada con amigos y primos queridos: Marcial, Augusto, Pájaro, Martín... y ¡hasta con Natalia!-: su boca era enorme, no dejaba de llorar, hambriento. –‘Denle unas gotitas de suero’, dijo la enfermera. No pasaba nada. Gritaba y su llanto se escuchaba por toda la sala de la maternidad. Nadie dormía. Menos nosotros. Cacho se cruzó a una farmacia de turno y compró una mamadera. La hizo esterilizar y la llenó hasta la mitad de suero glucosado. Se la tomó toda. ¡Por fin durmió unas horas! O dormimos. Hasta los seis meses, de noche, mamaba cada tres horas y su pediatra, el Dr. Allassia, me dijo: -‘Señora: ¡usted no puede seguir así! (pesaba 47 kilos). Comience a darle de cenar’. Ese día, a las 20, preparé un puré de papa y zapallo acompañado de un bife de lomo y una fruta; preparé una mamadera para las 24, por supuesto. Durmió de corrido seis horas. ¡Qué alegría!(...)”.

Ayer entonces, poseído de vértigo, aunque obstinado y accidentable, “... el día que, por porfiado, andando en bicicleta le dijo a sus amigos: -‘En aquel pino hay una piña muy grande, de un cabezazo la voy a voltear. – Andrés, le contestaron: ¡Es un panal de abejas, una panal de Camachuí!”. Hoy día, “como buen canceriano, tiene para él bastante prioridad su familia. Es muy buen padre y supongo que también esposo”. ¿Sabés, me dice Zule de pronto; junto con Natalia comenzaron de “jovencitos a trabajar juntos para los ciegos y los discapacitados de CILSA. Él con su pelota y ella con su guitarra y sus timbales. Le fui dando a Andrés sus trofeos, quedan sus medallas de los triatlones. A veces, me confundo, cuáles son suyas y cuáles las de Guillermo”, uno de sus hijos... También, no puedo dejar de mencionarte, Adrián, que el Andrés era un Poeta (“SOLO, un instante... Mis poesías son sólo una metamorfosis de la vida”), y un Narrador. Su primer libro fue “La experiencia Humbolt” y su poema más sentido, quizás, el que escribió a su abuela cuando... (“Abuela: sentí que parte de mí se fue contigo... / y a pesar de todo, te siento al lado mío. / Tengo tu todo, / y no puedo expresar lo que te quiero. / Todavía veo la mirada de tus ojos claros. / Y guardo el último beso, largo en la mejilla. / Y en las noches cerradas, / sigo repitiendo, / como mi enseñaste en un principio, / Padrenuestro... (08-10-86”. Y unas lágrimas maduras sembraron (bautizaron) como semillas orbiculares el patio de la casa solariega...

Acto seguido, toca el turno de esbozar a Natalia. “El nacimiento de Natalia fue distinto: como es ella ahora, rápido, en 45 minutos y de un solo pujo. Nació con los ojazos verdes, abiertos, hermosa como fue su hermano... Se la pasaban, en brazo, mamá y Cacho (...) Cuando salí de la sala de partos, su papá llorando muy emocionado, me dijo: -Flaca querida, me diste una nena, te lo agradezco... Comenzó a comer enseguida, no rechazó las frutas. Pero su alimento preferido era el puré de zapallo. ¡Que no se acercara nadie al Moisés! Siempre estaba Likos, el perro de Guillermo, protegiéndola, gruñendo al que no conocía, cuando estábamos en la casa de la abuela. ¡Que no pasaran las 20! ¡Qué escándalo armaba! Golpeaban la puerta los vecinos amigos y me preguntaban –dice la Zule, excitada por el recuerdo-: -Zule, ¿qué le pasa a Natalia, qué le estás haciendo que llora tanto. –Nada, no me da respiro para alimentarla. Tengo que hacerlo con dos cucharas: una va llena y la otra viene vacía... Era rellenita y muy dormilona. (Y) ¡Qué nerviosa se ponía en su infancia y adolescencia cuando tenía hambre y sueño! No cambió nada, por lo menos, hasta que vivió en casa. Siempre apurada, ocupada: comía de parada para no perder tiempo y cumplir con sus múltiples actividades”.

Quizá la criamos sobreprotegida, me confiesa: “tal vez por sus problemas respiratorios”. ¿Y sabés dónde encontramos la solución: en la danza, la cerámica, la natación, la música y el canto. “Era simple, necesitaba aprender a respirar, sólo a respirar y con su primera guitarra, lo logró”. Eso sí: no quería ser oscura... “-No me dejes tostar, mamita..., me decía una nena rubia de ojos verdes, en el Parque del Sur. Abrime la sombrilla, por favor”...

Pero lo aparentes caprichos sólo preanunciaban la actitud emprendedora que la caracterizaría: “-Quiero una Bici, te la pago en seis o doce meses, mamá”. “(...) todo lo que se ponía, lo lucía, pero: ¡me hacía pasar tanta vergüenza! Cuando, los sábados por la mañana se probaba diez pares de sandalias y, a veces, volvíamos con las manos vacías. En el fondo, tenía miedo de gastar”... “Siempre con ese: ‘yo solita’, como cuando se quería hacer las colitas en el cabello: una arriba y otra abajo. La dejaba y así partía la Jardín”... Recibida de Perita en Técnica Bancaria e Impositiva, el exigente colegio “El Calvario”, “Hoy, por e-mail desde México u otras latitudes, no termina de agradecer esa decisión, porque evalúa que fue su mejor formación, al utilizarla junto con el inglés y portugués, en la función que desempeña en Cienciología”. Femenina al máximo, “todavía conservo su cuaderno de receta” y excelente cocinera. Y nuevas lágrimas se derraman en la inconsciencia de una jornada intensa, porque viajar por el túnel del tiempo y no salir maltrecho resulta un verdadero milagro para muchos... Y sus lágrimas toman forma de palabras doloridas: “(...) ahora, cuando más la necesito, no está y no da muchas señales de volver. Su ausencia se prolonga y mi pena también. ¿Necesitaba irse a exterior tan rápido? –se pregunta- En sólo cuatro días: casamiento y partida... sin anestesia”.

Y de aquella también Poeta de una familia de Poetas, la ausencia de la partida de sus abuelos (“... La juventud se fue volando por el cielo. / La vejez bajó, en un barrilete / en que llegan los años y los va arrastrando. / Se van, se van, se fueron, hace mucho tiempo que / quiero abrirles la puerta en la amistad de mis recuerdos, / a ellos, que tanto los quiero... / Quiero que no se vayan, / pero ya se fueron...”), se confunde –para su madre- con su propia partida hacia México. Quizá por eso, Zule me dice: observa, huele, siente, “La casa está impregnada con su aroma, su sonrisa amplia, muy amplia, su canto. Sus innumerables cajas y cajitas llenas de aros, aritos, anillos y collares. En su dormitorio duermen su conejo musical que desarmé, lavé y armé, sus osos y ositos, su perro de peluche, sus vestidos largos, los que usaba en los recitales, sus sandalias, sus botas, algo de su ropa sport... ¡Ocupan un ropero!”. Sí, Zule, ocupan la secreta bohardilla de tus recuerdos más profundos, aquellos capaces de cifrar -en códigos de silencios y labios mordidos- el Pergamino del Alma...

CONTINUARÁ (CON PARTES III-IV/IX)...

ADRIÁN N. ESCUDERO - Otoño 2008 - Del Libro Homenaje "EL REINO DE LOS SUEÑOS" (Colección de Crónicas Oníricas) - CRÓNICA IV (LA TORRE SIN MURALLAS - La Botica del Autor, Santa Fe (Argentina - Primavera 2003 - Otoño 2008.-

Su parte INTRODUCCION fue publicada en el presente Magazin Virtual MUNDO CULTURAL HISPANO, con fecha 21-07-08 (Alicante, España).-

P.-S.

NOTAS AL PIE:

1 - Capítulo “Mis hijos”, ob. cit., pág. 29.-

2 - Capítulo “Mi compañero de Ruta” – Pequeñas vivencias con mamá y Guillermo,
ob. cit., págs. 11/15.-

3 - Capítulo “Mis hijos”, ob. cit., págs. 17/34 (Una de las regiones más amplias –junto a su origen familiar y experiencia educativa- de sus Territorios Compartidos).-

ADRIAN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina). Breviario curricular: Autor de los libros de cuentos editados: “LOS ULTIMOS DIAS” (Colección Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe-Argentina, 1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (Colección de Realismo Mágico) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1990) y “DOCTOR DE MUNDOS I – EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Vinciguerra S.R.L. - Buenos Aires, Argentina, 2000); así como, entre otros, de los libros de cuentos inéditos concluidos: “NOSTALGIAS DEL FUTURO” – Antología Fantástica (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005); “DESDE EL UMBRAL – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2006/2007; EL REINO DE LOS SUEÑOS (Crónicas de Relatos y Poemas Prestados – Libro Homenaje) - Colección de Crónicas Oníricas). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008; “DOCTOR DE MUNDOS II – VISIONES EXTRAÑAS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (Inédito. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2003/2008); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2004/2008 y “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008); y de los libros de cuentos inéditos en desarrollo: “Doctor de Mundos III” – LOS ESPACIALES (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008);; “APOCALIPSIS BANG y Otros Cuentos para un Semáforo” (Colección de Microrrelatos). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2006-2008); y “ATILA y Otros Cuentos de Abecedario” (Colección de Realismo Histórico). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2007-2008): todo sobre relatos con copyrigts en magazins locales, nacionales e internacionales y/o inscriptos en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación).

Datos personales: Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 – (3000) Santa Fe (Argentina) – L.E.. Nº 8.467.257 - Te.: (0342) 455-4811 – Contador Público Nacional (1975-FCA/FCE-UNL) y Magíster en Dirección de Empresas (CT-1998 – UCSF/UCC). Miembro de la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE – 1978); Sociedad Argentina de Escritores (SADE-Santa Fe, 2004); Asociación Cultural “El Puente” (Santa Fe, 2004); Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe (Argentina) (2006) y RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL (REMES) (España) (2007).-

Blog Personal: Narr-Arte (en desarrollo)

E.mails:
adrianesc@fibertel.com.ar
adrianesc@hotmail.com
adries.escudero@gmail.com}

JULIO 2008.-

Este artículo tiene © del autor.

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