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Una escritora de temple

Alex Espinal

Honduras



Morir escribiendo, sí, eso fue lo que hizo doña Lety , aprovechó hasta el último momento de su existencia para completar su misión entre nosotros, su legado es extraordinario para los hondureños que reconocen una labor que al igual que los arqueólogos extrae de las entrañas de la tierra todos los indicios de la existencia pasada de seres habitando determinado sector de la geografía nacional.

Por gracia de Dios compartí algunos de sus últimos momentos, mi deseo de publicar una obra relacionada con el huracán Mitch me acercó a ella, para ser sincero no la conocía en persona, sin embargo por sus columnas publicadas en un diario de la capital me enteré de su nobleza, de su habilidad rasgando el manto gris del pasado para sacar a flote elementos que quizá eran desconocidos por muchos y comenzaban a ser parte útil entre los hondureños que buscamos documentación sobre nuestro pasado.

A Florencia, una amiga mía de la Escuela de Periodismo le comenté que deseaba publicar una pequeña obra relacionada con el huracán Mitch, pero que no encontraba a una persona de peso, digo peso en el sentido de capacidad para revisar el orden de las oraciones, ortografía y estilo de mi investigación--- hombre, porqué no se los das a doña Lety para que te lo revise—me dijo mi amiga Flor, entonces fue cuando me atrajo la idea, luego me dio la dirección y al día siguiente la visité.

Hacía mucho sol a las 3 de la tarde, la casa de las enredaderas en la pared ya la había visto antes, por allí pasaba el bus, el parque Finlay a escasos metros, luego divisé hacia adentro a través de unas ventanitas que tiene la puerta principal y pregunté por doña Lety.

- Quien la busca- respondió alguien desde la cocina.

Mire, le dije, soy un periodista que deseo hacerle unas preguntas a doña Lety.

- Ahhh, pero doña Lety esta durmiendo ahoríta, respondió de nuevo la persona que aún no se hacía visible en el interior de aquella residencia---solo que regrese mañana— dijo.

Está bien- le contesté y me fui.

Al día siguiente regresé a la misma hora, llevaba toda la información grabada en una tarjeta de computadora, al tiempo que observaba desde afuera las paredes de la sala de espera que parecían una especie de museo o biblioteca, toque la puerta de nuevo y otra vez me contestó la misma persona, era la sirvienta de la casa, pero esa vez si se acercó.

Fíjese que doña Lety está durmiendo, es que ella a esta hora siempre descansa, pero me dijo que venga el viernes que ese día si lo va a atender

Esta bien, y también me fui.

Regresé el viernes….

Después de todo aquel ir y venir, por fin me abrieron la puerta a aquella fresca vivienda, muy silenciosa por dentro, en ella hay muchas plantas. Esperé por un momento mientras la empleada le informaba a doña Lety sobre mi presencia, mientras continuaba observando aquellos libros y algunas antigüedades colocados en estantes, escuché un taconeó sobre las gradas.

Dice doña Lety que suba.

Ahhh, gracias- le dije, y de pronto comencé a subir gradas hacia la segunda planta, seguido por la mirada poco confiada de la trabajadora.

Al estar arriba, lo primero que vi fue el acceso a una de las habitaciones, a mano derecha otro cuarto, luego dirigí la mirada a la izquierda y allí, junto a un pequeño jardín, sobre su silla de ruedas estaba la persona que me había inquietado todos aquellos días, mi deseo, además de contar con su voluntad para darle una corrección a mis garabatos, era conocerla y escucharla.

Buenas tardes doña Lety, para mi es un placer conocerla – Saludé.

Buenas tardes, sentáte--- fue la primera palabra que le escuché pronunciar.

Doña Lety, fíjese que desde que pasó el Huracán Mitch y sucedieron tales y tales acontecimientos me dedique a investigar y a escribir, según mis conclusiones ya terminé, pero me gustaría que alguien como usted me lo revise y de esa manera enviarlo para su publicación.

Y de que se trata tu trabajo? Preguntó.

Fue cuando comencé a pormenorizarle todo mi esfuerzo con una obra que si Dios me lo permite podré dar a conocer dentro de poco tiempo.

Bueno, entonces déjame la copia, lo que sucede es que ahoríta la computadora tiene problemas, pero dame un tiempo para ver si te ayudo.

Está bien--- le entregué el disco.

Doña Leticia, doctora Honoris Causa, polígrafa y destacada escritora de mi país, últimamente había enfrentado serios problemas de salud, las facciones de su rostro lucían muy mal, el impacto de un derrame cerebral le había afectado la habilidad para conversar, pero así pude comprender toda su plática relacionada con sus libros, con las teorías relacionadas al descubrimiento de Honduras y el trato que los Españoles dieron a los indígenas, yo siempre he creído que nuestros antepasados sufrieron y fueron aniquilados brutalmente, otros ven todo lo sucedido como un paso favorable a través de la evangelización… ella me de decía que hay dos teoría, una es la denominada teoría rosa en la que se describe todo de una forma positiva, la otra era la que yo les relato anteriormente.

Bueno, de aquellos momentos podemos eternizar, solamente recuerdo a doña Lety sentada sobre su silla de ruedas en la que tenía al alcance sus cigarrillos, un encendedor y su teléfono inalámbrico para que la empleada le pasara las llamadas.

La miré muy alegre durante la presentación del libro de Allan McDonald sobre caricaturas, en la sede de Mujeres en las Artes, una institución inspirada por ella, luego seguí visitándola en su residencia y al tiempo regresé para recibir de regreso el material ya corregido y con una introducción de 5 páginas que me había agregado y que realmente es un escrito inédito, quizá uno de sus últimos escritos antes de partir a la morada del señor.

Por circunstancias adversas a mi voluntad lamento haberme enterado muy tarde de su deceso, pero vayan a sus familiares a don Felix Oyuela y a Mercedes mis más sinceras muestras de pesar.

Uno de sus libros que prefiero es “Ángeles Rebeldes” una obra que hace referencia a muchos antepasados que eran persistentes y testarudos, en el caso de ella, yo pienso que es uno de esos ángeles que están entre nosotros observándonos queriéndonos mostrar algunos elementos históricos que le quedaron pendientes. Aunque tarde Descanse en paz.

Este artículo tiene © del autor.

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