Portada del sitio > LITERATURA > Crítica Literaria > TERRITORIOS COMPARTIDOS - CONTINUACION: PARTES VII y VIII/X
{id_article} Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

TERRITORIOS COMPARTIDOS - CONTINUACION: PARTES VII y VIII/X

(O el Reino de la Intimidad de ZULEMA E. SAUS)

Adrián N. Escudero



VII

Ahora, ha comenzado a llover... Las lágrimas de Zule me llevan a abrazarla y a plantearle que volviéramos a caminar, como antes, y así lo hace. Fue entonces cuando se desplegaron las páginas del séptimo capítulo de su Pergamino del Alma - (25) y brotaron de sus labios los recuerdos también...

... De la abuela Marieta (“cuando pacientemente me hamacaste dos largos años en tu regazo” e “incrusté –la estampa de la Virgen que me regalaste- en el fondo de una capillita construida con pedacitos de ladrillos unidos con barro”; o, sin pedírtelo, cuando fuiste desprendiéndote “sin que –te- lo pidiera, cada 24 de agosto, de alguna de –tus- medallas, aros y anillos”, y me obsequiaste “A los quince” ese“gran peinetón de oro con corales rojos traído de Italia; y pude recorrer con alma de niña la Historia Sagrada con tu “primer Catecismo”, y rezarle a la Virgen con aquel bellísimo “Rosario de Cristal de Roca”, con el que meditábamos con Cacho junto a los amigos Marta, Oscar, Gabriel y Cristina, en las alturas modernas de los “Monoblock del Parque” ‘Gral. M. Belgrano’)...

... Del abuelo Rafael y sus largos cuentos narrados “en la puerta de calle Rosario (Lisandro de la Torre ahora)”...

.... Y las “recorridas por la feria, con la querida tía Ada, “... y sus fritangas con la cocina embardunada”...

... Y “los paseos en auto, tía Tota, y los helados y las gaseosas que compartimos. O las partidas, algunos fines de semana, a Esperanza con Ceci y Lito”...

Y, sin darnos cuenta, atravesamos "El Patio de calle Amenábar, entre San Martín y San Jerónimo, casa donde vivimos desde mis cinco hasta mis nueve años y el jardín hecho por mamá, (Y admiramos) los macetones llenos de helechos culandrillos y esas hortensias de todos colores, florecida, (y) la enredadera (que) cubría la mitad de ese patio con campanitas violetas que se cerraban al amanecer y se abrían al anochecer; (y) el canto de los grillos y las luciérnagas brillantes... y el cielo azul lleno de estrellas en las noches de verano; (y) Las baldeadas de papá apagando el fuego del mediodía y de las siestas santafesinas para sacar a la noche, los colchones y poder descansar...”.

Claro, sin darnos cuenta, tus lágrimas, Zule, se habían convertido en una abierta sonrisa y tus pulmones respiraban y exhalaban con fuerza todo el aire de aquel tiempo sin medida, que entre susurros y susurros fue desgranando una semblanza de los barrios donde habías vivido, como “cuando (de) pequeña ayudaba(s) a mamá a hacer los mandados... (y) el lechero iba a domicilio y traía esa leche espesa en botellas de vidrio que, al destaparlas, derramaban crema... (y sentada a) la puerta de calle Humberto (o en la de calle) Amenábar, despacito, despacito, (saboreabas) el dulce de leche (que) venía en potecitos pequeños, como vienen ahora los helados de dos pesos. (Y) tus visitas de media cuadra y con “yapa” al almacenero del barrio, cuyo nombre no recuerdas, aunque sí su cabeza blanca y su sonrisa amable, y su casa en la esquina llegando a San Jerónimo –hoy convertida en pequeña plazoleta- con “galerías (y) pilares de madera, como los del Convento San Francisco... (y la hermosura de su) aljibe central lleno de agua de lluvia donde, supon(ías), de noche, se reflejaban las estrellas”. Casa de vereda con “baldosas rojas, paredes de adobe, techo de tejas y rejas negras en las ventanas, apenas trabajadas con el arco curvo de la época colonial”; casa que se “angostaba mucho sobre San Jerónimo y era peligrosa para los niños porque pasaba el tranvía: la línea 2, aquella que, ayudada por mamá y apalabrado el conductor, me llevaba a la casa de la abuela Marieta”...

... Sí, ahora es como un atropello de fugaces cortes en su memoria el que la obligaba a preguntarse qué se habían hecho de aquellas casas con “paredes de adobe”: la de la esquina de 3 de Febrero y 9 de Julio –hoy una playa estacionamiento, donde vivía el lencero Don Rezek, las de la esquina de Amenábar y Primero de Mayo: “Tres casas hermosas pero una muy bella: ¡el almacén de Don Vladimirski! La otra, donde ahora hay un quiosco, (vestida también) de ventanas con rejas, (con) puerta de dos hojas (y) escalones de acceso, (y por) detrás un patio pequeño convertido actualmente en ¡otra cochera!". Casa que supo alquilar la Zule, y donde vivía anteriormente “una señora rubia (artesana que) la recicló toda ¡Que hermosa la dejó! Pintada con colores terracota y las puertas de un verde brillante”, afirma con un profundo suspiro que le permite inhalar el perfume de todas las flores que se abaten, hacia ella, en el jardín de la Casa-Libro donde navegan en flota sus mejores recuerdos... Y agrega, memoriosa y sensible: “Cuando partía al Conservatorio de Música pasaba por el Convento y Escuela “Sagrada Familia”, donde Andrés y Natalia hicieron el (Materno Infantil), (y) me detenía a observar una casa colonial muy sencilla, escondida un metro más adentro, (con una) vereda (que) se ensanchaba y luego se angostaba. Aparecía otra, casi sobre el cordón. Pasaba el tranvía, la línea 4”…

… Adri, y te cuento: sin alejarme mucho de la zona, en Primero de Mayo al 1400, “¡Qué casona! ¡Qué ventanas! ¡Qué patio! ¡Qué aljibe! ¡Qué galerías!”, explota exultante… “Estoy hablando de mi tercer barrio: (cuando ya no andaba en bicicleta como hacía tan bien la Plaza 25 de Mayo, otra hermosura –y te confieso-: fue allí que, de apurada nomás, di vueltas carnero…, y me partí por la mitad un diente…)". Y ni qué hablar cuando evoca sus paseos también por la Plaza Italia, “toda florecida, donde los autos tenían prohibido atravesar la calle central de entrada y salida de la Legislatura”... Y cuando saca a relucir las historias que comprendieron a su “Familia ampliada”; en especial, la de Teresa Almada, quien “cuidó a mis niños como si fueran de ella cuando vivimos en el primer Monoblock del Parque del Sur”, e hizo lo mismo con mis sobrinos, Agustín y Lisandro, los hijos de Guille... Porque “Fue una compinche más, diría casi una hermana, integrada al entorno familiar desde sus catorce años... porque hizo cosas que no pueden saldarse”...

Después, cuando volvimos a tomar asiento en el mesón del Jardín, y la jarra de café se había agotado, me habló también de tres patas afectivas que influyeron en ella y le permitieron -desde la niñez hasta la madurez.- no caer nunca ni en el desasosiego ni en la pereza ni en la indiferencia: en primer lugar, su padrino de bautismo, “el tío Mario Gasparotti (CPN)”, y profesor mío en la Facultad de Ciencias Económicas; en segundo lugar, "el Dr. en Leyes, Magín Ferrer" (a quien yo mismo pude rozar en amistad a través de los acercamientos que me posibilitara la creación literaria, junto a E. Pesante, J. A. Hernández y otros grandes Maestros de la Literatura Santafesina), y, en tercer término, "la tía María Antonia" (docente, mujer adelantada a su época, siempre dispuesta a mirar el lado positivo de la vida y con buen humor)... Hasta que ese Sol que alumbraba el Jardín, dando un giro inesperado, viró hacia el ocaso y nos invitó a pasar a otra dimensión del Reino de la Intimidad de Zulema Saus.

VIII

Ahora, sin respiro, y como retomando el gran tema anterior de la composición familiar, un tropel de niños emerge desde el octavo capítulo del Pergamino del Alma - (26) de la autora de “Territorios Compartidos”. Habitantes pequeños de la casa-Libro o del Libro-casa, que llaman a Zulema, tía o abuela...

Me los nombra, y me dice: Esos son “Agustín y Lisandro, los hijos de Guillermo, tienen seis años de diferencia, casi igual que mis nietos. ¡Todos varones!; me tuve que acostumbrar a convivir entre ellos... –y, sonriendo, me confiesa:- ¿Será por eso que la extraño tanto a Natalia? (que se encuentra radicada en México).

Luego, mientras los mira sonriendo –aunque sólo sean en este tiempo sin medida, de tinta y de papel-, agrega: Agustín nació cuando mis hijos estaban ya crecidos y me tomó con toda la polenta y energía de una tía casi cuarentona. Natalia y Andrés caminaban solos. Nosotros –con Cacho- partíamos los domingos al Ubajay con malla y caña de por medio. Jugábamos en la arena, en el agua con él. Después aterrizábamos en lo de Beatriz Vallejos para darle la leche y, a veces, bañarlo para sacarle la arena... (Agustín), fue un niño difícil, caprichoso. Teníamos que contarle muchos cuentos para darle de comer –ahí el que sonrió fui yo, porque de hecho, me encanta leer y escribir cuentos, y también era difícil y caprichoso-. Sin embargo ahora, es un joven adolescente sano, inteligente y estudioso... Fue campeón nacional de natación... (Y) Ahora, ya mayor, gusto de sus charlas, de su sonrisa abierta, desplegada”, concluye con el orgullo rebosando la picardía de un gesto adusto...

Un gesto que se trastoca en melancolía, casi tristeza, al recordar el momento depresivo que le impidió disfrutar de la infancia de Lisandro (Lichi), su otro sobrino, a quien compara con Ángelo, su nieto, en la tierna mirada. La boda de su hijo Andrés y el trajín de las muchas obligaciones a cargo, no dejó tiempo para él. Explica que igual que pasó con su nieto Tomás (Tomi): ”creo que me costó aceptar el rol de abuela a los cincuenta y dos años. Atareada, agitada, cumpliendo distintos roles, todavía no estaba preparada”. Y el tenor de la charla se suspendió casi en un abismo frente nuestro, mientras su mano aumentaba la firmeza conque me sujetaba en su viaje por el Libro de la Vida, a la par que suspiraba por los hermosos ojos azules y los dos añitos del Tomi, en tanto ella, con sus cincuenta y cuatro, al cabo, “decayendo poco a poco, operación tras operación en sólo tres años”. Así, un listado de horribles cruces atropelló sus labios cuando pronunciara: trombosis intestinal, trombolismo de pulmón, tres artroscopías de rodilla (esto último, “después de nadar sin parar 1.500 metros”). Creo que éste, fue uno de los momentos más difíciles de mi travesía con Zulema y su Pergamino del Alma... Fuerte como era, no necesitó que la consolara. Como tampoco en su momento escuchara los consejos de su hijo Andrés, el profesor de Educación Física, que le aconsejaba intercalar estilos para cuidar articulaciones y rotación de rótula...

Pese a todo, Tomi fue rescatado y el rostro amargo se difumina entre los resplandores de ese Sol que sigue dando vida al Libro de la Vida de Zulema, y trastoca su angustia en expresión de gozo mayúsculo: es que está viendo televisión con él, y jugando a las damas, y revisando sus cuadernos y dibujos, y bañándolo con jabón y champú, y cepillando sus dientes, y escuchando como la bautizaba... “Lala”. Más grandecito, Cacho “le compra todo lo que le gusta y es el primero que lo saca a recorrer el pueblo en bicicleta. Ahora lo hacen los cuatro juntos”.

Después está el Ángelo. Ángelo me sorprende pidiendo a Andrés, el hijo de Zule, que digite su número telefónico para comunicarse con ella al atardecer de ese Sol que no muere nunca... Ella está allí, frente a él; pero él no la vé. Confundido en su niñez, busca “silloncito para sentarse cómodamente” y confesarle a sus padres: “-Cato, por Cacho: ‘me ama’”. Y entre lágrimas tan reales como onírica la visión de su nieto, Zulema exclama: ¡Cuántos ángeles esmalté cuando te anunciaste Ángelo! ¿Te pusieron ese nombre por ellos? Y estirado de un golpe, nos muestra con orgullo la inscripción que su remera lleva en la espalda, la “del jardín maternal” donde actualmente concurre...

Y damos vuelta la hoja del Pergamino, porque “Hoy salen los cuatro a pasear en bicicleta... como lo hacíamos nosotros, con los nuestros”.

CONTINUARÁ (CON PARTES IX y X-FINAL)

ADRIÁN N. ESCUDERO - Otoño (Marzo 2008) - T.a.: Iniverno (Agosto) 2008 - De Libro Homenaje "EL REINO DE LOS SUEÑOS" (Colección de Crónicas Oníricas) - CRÓNICA VI (LA TORRE SIN MURALLAS) - La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), Primavera 2008 - Invierno 2008.-

Su parte "INTRODUCCIÓN" fue publicada en el presente Magazin Virtual "MUNDO CULTURAL HISPANO" (Alicante - España), con fecha 21-07-08. En tanto que, sus partes I-II/X fueron publicadas en el referido Magazin con fecha 24-07-08; y sus PARTES III-IV y V-VI/X, el 30-07-08 y 02-08-08, respectivamente.-

P.-S.

NOTAS AL PI:

(25) - Capítulo: "Mi familia de origen, mi familia ampliada", ob. cit., págs. 78/83.-

26) - Capítulo: "Mi familia de origen, mi familia ampliada, ob. cit. págs.83/91.-

ADRIAN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina). Breviario curricular: Autor de los libros de cuentos editados: “LOS ULTIMOS DIAS” (Colección Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe-Argentina, 1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (Colección de Realismo Mágico) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1990) y “DOCTOR DE MUNDOS I – EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Vinciguerra S.R.L. - Buenos Aires, Argentina, 2000); así como, entre otros, de los libros de cuentos inéditos concluidos: “NOSTALGIAS DEL FUTURO” – Antología Fantástica (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005); “DESDE EL UMBRAL – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2006/2007; EL REINO DE LOS SUEÑOS (Crónicas de Relatos y Poemas Prestados – Libro Homenaje). Colección de Crónicas Oníricas). La Botica del Autor – Santa Fe (Argentina), 2005/2008 y “DOCTOR DE MUNDOS II – VISIONES EXTRAÑAS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (Inédito. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2003/2008); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2004/2008; “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008); y de los libros de cuentos inéditos en desarrollo: “Doctor de Mundos III” – LOS ESPACIALES (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008); “APOCALIPSIS BANG y Otros Cuentos para un Semáforo” (Colección de Microrrelatos). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2006-2008); y “ATILA y Otros Cuentos de Abecedario” (Colección de Realismo Histórico). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2007-2008): todo sobre relatos con copyrigts en magazins locales, nacionales e internacionales y/o inscriptos en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación).

Datos personales: Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 – (3000) Santa Fe (Argentina) – L.E.. Nº 8.467.257 - Te.: (0342) 455-4811 – Contador Público Nacional (1975-FCA/FCE-UNL) y Magíster en Dirección de Empresas (CT-1998 – UCSF/UCC). Miembro de la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE – 1978); Sociedad Argentina de Escritores (SADE-Santa Fe, 2004); Asociación Cultural “El Puente” (Santa Fe, 2004); Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe (Argentina) (2006) y RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL (REMES) (España) (2007).-

Blog Personal: Narr-Arte (en desarrollo)

E.mails:
adrianesc@fibertel.com.ar
adrianesc@hotmail.com
adries.escudero@gmail.com

AGOSTO 2008.-

Este artículo tiene © del autor.

359

Comentar este artículo

   © 2003- 2018 Mundo Cultural Hispano

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visiteurs connectés : 9

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3683957 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 465 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0