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TERRITORIOS COMPARTIDOS - FINAL: PARTES IX y X/X

(O el Reino de la Intimidad de ZULEMA E. SAUS)

Adrián N. Escudero



IX

Ahora, atrapado en los recuerdos y nostalgias de Zulema, soy un elfo flautista colgado de las trenzas arácnidas de su floresta de árboles, plantas y flores... Allá, cerca del Ubajay, donde estremecería su corazón junto al de Cacho y al de Domingo Rigatuzzo, compañero inolvidable de una Musa inolvidable: la Poeta Mayor, Beatriz Vallejos.

Es que lo sabía, sabía que la Herencia de las especies regionales que Andrés y Natalia, hace más de 25 años –como miembros del Centro de Protección de la Naturaleza-, “plantaron en la periferia de la ciudad y en el patio de los Monoblock del Parque del Sur”(27) (timbúes, ceibos, ibirá pitá, aromitos y jacarandáes, junto a las “azucenas de marzo” de Beatriz Vallejos (28) , volvería algún día, a mostrársele, para ocultar en su follaje de mariposas y luciérnagas, el noveno capítulo de su Pergamino del Alma (29), una de las torres más conspicuas y enhiestas de la adulta etapa de su Reino de la Intimidad por Saus, levantadas cerca de la ciudad capital, entre los sauces y torcazas de Rincón, el viejo y querido Rincón... Pueblo de magos y hechiceras, donde Beatriz Vallejos, al igual que su alter ego en la plástica, “la” Nanzi Vallejo, lograba palpar, “tocar lo inasible” (30) con la rima de sus versos plásticos, con igual sensibilidad de aquella para la pintura, en el arte de entretejer “secuencias, genera(r) rituales (y) descubrir trasfondos”(31) ... Hay una definición de ella que, respecto de la trascendencia del hombre y de las cosas, cuando puedo, hago trascender, y que el amigo Alfredo Di Bernardo, a través de su andariega página “El Regalador”, precisamente, me regaló: “No creo en la muerto. Yo creo que somos una vibración infinita”.

Y con razón expresa entonces la Zule de la Beatriz y el Domingo: “Estoy abriendo para ellos una página aparte. Se lo merecen mucho”. Y con la misma pluma clara y concreta con que había venido desnudando su fuero interior, Zulema exclamaría, llena de admiración: “¡Cuánta paciencia y permisividad!, la de Domingo, para que Beatriz pudiera hacer lo que más le apasionaba: escribir, intercambiar opiniones, pintar sus lacas (aquí hubo un silencio estremecedor; fue al recordarla, ya sola, en su departamento de noveno piso, en Rosario, jungla extraña y acerada de edificios impíos, diciéndole: “Zule, sé que comenzaste a pintar y eso me alegra. Como homenaje a nuestra amistad, te regalo como lo hice con mi nieta mayor, la fórmula de mis lacas”), recibir a tanta gente: jóvenes, adultos y otros no tan adultos (entre ellos, y transitando mateadas, cenas y guitarreadas, aderezadas por su debilidad: tortas de manzanas de la Zule), diría ésta, como lo hiciera a menudo con sus hijos, aún “cuando su salud ya declinaba”, y acompañando “los proyectos de Cacho y sus colegas”, a un costado de “mi compañía callada, retirándome a un costado, para respetar sus espacios”...

Y agrego ahora yo que, leyendo –estremecido- las páginas de “Rincón, el viejo Rincón”, puedo captar en profundidad la magnitud de la frecuencia humana de auténtico cariño y admiración, que envolvía la ionósfera de amistad que ligaba a los Saus-Agú con los Vallejos-Rigatuzo. Es que un correo electrónico del 16-07-07 (04:35 pm) y con motivo de su fallecimiento, Zulema me decía: “... Adrián: Uno de los capítulos de “Territorios Compartidos”, escrito hace ya tres años, fue en homenaje a Beatriz Vallejos y Domingo Rigatuzzo: Para Beatriz y Domingo, ‘Rincón, el viejo Rincón’. Los conozco desde hace más de 25 años, Adrián. Lo llevaban a mis hijos, a mis sobrinos. Comíamos y dormíamos en la casa de ellos. Naty y Andrés, le recrearon con su música, los actos de presentación de los últimos libros de Beatriz y le cantaron la canción que Domingo le pidió una semana antes de su muerte. ¡Cómo no voy a estar consternada! Para Cacho y para mi, fue una buena y una mala noticia. Buena, porque dejó de sufrir, ella ya quería reencontrarse con sus padres. Mala, porque lastimosamente pensando en uno mismo, la perdimos...”. Tuve además, cinco años antes de su partida final, la inmensa alegría de ver su imagen y movimientos eternizados por el calificado documental titulado “El cerco del cielo” que, con dirección y guión de Rosa Gronda, y en producción del Taller de Cine de la UNL, se filmara en el 2002 en aquella memorable quinta de San José del Rincón, donde “una poeta pura y luminosa, cuya obra –como una mariposa bella y frágil- se ha posado para siempre en la poesía argentina”. (32)

En cuanto al tipo de comunión que vinculaba especialmente a Zulema con Domingo Rigatuzzo (y, de hecho, con Beatriz), me parece insoslayable este bellísimo y conmovedor microrrelato de Saus, que muestra a ambos protagonistas en toda su sensibilidad de personas amables y amadas: “A Domingo lo llevamos un día, al atardecer, a contemplar el Ubajay; fue a pedido suyo. El sol naranja en el horizonte todavía brillaba tenuemente. Siempre hablaba de política y de historia argentina. ¡Cuánto aprendí de él! Paradójicamente era escribano, como mi padre. Cuando tuvieron que trasladarlo a su departamento de Rosario, por problemas de salud, le dije a Cacho: Invitalos a Horacio y a Tere a viajar, volvemos en el día. No deseo ir a su entierro, quiero despedirme de él, estando vivo. Así fue. Ese día me llamó; apenas podía hablar. Sentado en la cama para respirar mejor, me confesó: -Zule, te quiero mucho, siempre nos entendimos. –Yo también, Domingo. Tomó cariñosamente mis manos y expresó: Tengo una sorpresa para ti, ¡no la vas a rechazar! Sé que siempre te gustaron los caracoles. Andá y observá el enorme camafeo esculpido en un caracol de mar, traído por mis padres de Italia. Está en el aparador del comedor. Es tuyo. Respiré profundo, muy profundo, después de levantarme lentamente del borde de su cama. Todos me observaron atentamente: hijos, amigos, parientes... Lo acaricié, lo toqué. No podía tomarlo. ¡Qué vergüenza la mía! ¡Qué silencio se hizo! Beatriz sólo me miró, fue suficiente, nos entendimos, me estaba diciendo que no podía despreciarlo. Hoy, está en el aparador de nuestra casa”. (33)

X

Ahora, y porque todo tiene un final (de un nuevo principio), el último y décimo Pergamino del Alma (34) del Reino de la Intimidad de Zulema E. Saus (y familia), se abre a nuestros ojos, para nutrirnos de aquellas experiencias, generalmente felices, de esos oasis de tiempo y lugar, que Dios regala a sus hijos para com-partir (hacerse parte de uno y con uno) con ellos la magnificencia de su Obra Creada, vuelta realidad de sitios, parajes, montañas, lagos, ríos y mares, en tierra, agua, bosques, plantaciones, imágenes y sonidos de una naturaleza que compromete al hombre llamándolo a sentirse parte del Organismo Vivo que constituye todo nuestro viajero Planeta Azul... O “la crónica de los interminables, hermosos e inolvidables viajes que hicimos, escapándonos del tórrido enero santafesino... Con Cacho. Con Cacho y Andrés. Con Cacho, Andrés y Guillermo. Con Cacho, Andrés y Natalia. Con Cacho, Andrés, Natalia, Guillermo, Mamá y Teresa”.

A la vista: Córdoba y sus hermosas sierras, “de Sur a Norte y de Este a Oeste en el viejo Citröen, tan cumplidor, atravesando arroyos, cascadas, hoyas..., noches templadas..., ferias artesanales”, y el escalamiento del místico y mítico cerro Uritorco.

A la vista: “¡Las Cataratas!”, visualizando “los helechos, las orquídeas, el canto de los pájaros tropicales, los hermosos tucanes y el empujón de Naty para que me subiera en la lancha y llegar a la Garganta del Diablo”; y recorriendo también las augustas y misioneras “ruinas de San Ignacio: inolvidables”.

A la vista, con “nuestros hijos, en su tercera infancia”, visitando “las costas del Mar Argentino... Desde Miramar hasta San Clemente, pero ya con un mejor medio de locomoción: el Opel”. En aquellos lares de nuestro increíble y extenso territorio argentino, recogiendo frutos del mar “al amanecer, porque todavía se podía hacer, ¡tantas almejas!”; para luego, disfrutar, en grupo o en pareja, renovando noviazgos siempre renovados, las cálidas, luminosas y blancas –calcáreas- playas del sur del Brasil, grabándoseles para siempre en la memoria “la valentía de saltar, si temor, del barco para nadar junto a los delfines en Florianópolis: bahía de los Golphinos”...

A la vista, y más allá de los viajes a Buenos Aires, “a la casa de Estela y Oscar, amigos y compañeros de Facultad y trabajo”, las termas de Entre Ríos y los Saltos del Río Uruguay, y aquellos campamentos sobre el casco de la Estancia “La Aurora” (con Oscar y Marta), y aquellas atrevidas “luces raras o el naranja intenso de una de ellas, sobre el río...”, interrogándose “por qué algunas estrellas se movían en zigzag. ¿Y, las marcas todavía tibias en la tierra, de los hundimientos de lo que comentaban los lugares, (como) trípodes de...?” nuestros hermanos de las estrellas...

A la vista, luego “Más adultos, sin los hijos”, Bariloche, nevando en pleno enero en su Cerro Catedral... Luego, "el norte argentino: Tucumán, Jujuy y Salta para unas vacaciones de invierno”, conmovidos por el vuelo en el “Tren de las Nubes”, hasta “la Estación San Antonio de los Cobres y El Puente, en plena Puna”... “Y a la vuelta, inesperadamente, después de varios años, Salta toda nevada. ¡Que espectáculo!”. Ciertamente, el espectáculo de la mansedumbre y pureza del demiurgo más grande de Universo: Dios, Uno y Trino...

A la vista, México: México y Natalia (“Ven Angelito, canta tu nombre./Juega a la ronda con este sol./ Clama por nuestras manos sin tierra/. Y vístete de cielo”) (35) . Porque “No fue un viaje de descanso ni de turismo. Fue un viaje de encuentro. Fue un viaje en el que rescaté partes de la adolescencia de mi muy amada hija. Un viaje en que las dos: ¡nos mimamos como nunca!". Un viaje en el que, tangencialmente, los Saus-Agú pudieron advertir “el choque de las tres culturas: la indígena, la colonial y la contemporánea”, y rescatar tras los “grandes edificios espejados”, los ecos del pasado ordenados en el Museo Antropológico, y la “siguiente escritura esculpida en un gran mural: ‘Ten cuidado de las cosas de la tierra: haz algo. Corta leña. Labra la tierra. Planta nopales. Planta magüeyes. Tendrás que beber. Que comer. Que vestir. Con eso estarás en pié. Serás verdadero. Con eso andarás. Con eso se hablará de ti. Se te alabará. Con eso te darás a conocer (Huelutlatolli)’”. Y “las plazas con las plantas de alegría florecidas”. Y “¡El Cristo Negro!”. Y las pinturas de Rivera. Y las etéreas caballerizas de Hernán Cortés en Coyoacan, pueblo colonial que les memora “la presencia de San José del Rincón, lindante a la ciudad de Santa Fe y de su misma antigüedad”; pueblo donde muriera el consuelo “de Diego Rivera, la bailarina Frida Calo y asesinaron a León Trosky. Pero reconociendo poder decir: “Conocí Méjico”, sólo “chispazos” que intenta reproducir para comprenderlo someramente, y constatar “La profunda diferencia de las (sus) clases sociales”... Hasta arribar, en auto alquilado, a la ciudad que Hollywood se encargara de difundir durante tantos filmes de la década de los 50’ y 60’, en especial: Acapulco. Aunque lo que más rescate de todo el viaje “son las horas de ida y vuelta conversando con Natalia...”. Porque, “Después de México: dejé de llorar”...

A la vista, “El último viaje”. Con Cacho y Tomi (uno e sus nietos), “intentando establecer un vínculo más fuerte”, formando parte del Valle de Punilla (Córdoba – Argentina)...

Así, fruto de esos viajes narrados, “Los caracoles de todo tipo y colores, recogidos y seleccionados pausadamente orillando el mar, están en casa. Las piedras con mica y los cuarzos más livianos juntados costeando ríos y salteando arroyos, están en casa. Las caminatas por las playas sola, con Cacho, con Naty, con Andrés o con Naty y Andrés: están en mi corazón”... Y el poema de hombre crepitando como brasas en la nostalgia de la noche que empieza a apagar sus luces de neón: “Sólo dos segundos de mi ausencia futura. Sólo dos y una sonrisa, una mirada y tres pasos en la calle de los lugares comunes, con el recuerdo de mi presencia, con la sonrisa de los niños y el vaso de vino y el emparedado del bar de la esquina y la calesita de las media tardes y el sabor del primer cigarrillo. Sólo dos segundos de mi ausencia, amada mía, con tus ojos de almendra. Luego, el Infinito...”.

COLOFÓN

“... En tanto, de norte a sur, sobre las calles, el sol rellena las hojas nuevas con el color de la esperanza. Para decirnos que aún estamos vivos, que esperemos. Y yo observo feliz, mientras camino, cómo el hombre se entrecruza con el hombre, a través de las calles, como un manojo de luces reencontradas”.

HORACIO C. ROSSI (“Agosto-Adviento”, 1973 – En la Terraza).

Por alguna razón, cronológica quizás, los capítulos del Pergamino del Alma, aquellos que dieron vida a su Reino de la Intimidad, aparecen como no secuenciales. Por alguna razón, la autora de “Territorios Compartidos” ha deseado interpolar personales experiencias laborales, educativas y docentes, más propias de sus relaciones interpersonales originadas en el extramuro de una Casa Sin Murallas, entre los capítulos más caros a su familia de sangre. Quizá porque, al sentir a todos los hombres como hermanos en Humanidad, la transfusión vital que devino de aquellas nutrieron tan sabiamente su contenido de intramuros, que así correspondía. Vale.

Porque, recuerden... “No quiero que mi casa tenga murallas, ni que mis ventanas estén tapiadas. Quiero que las culturas de todas las tierras circulen libremente como sea posible, pero me niego a ser derribado por algunas de ellas” (Mahatma Gandhi); palabras que fueron la puerta de entrada (y salida, al cabo) por donde nos atrevimos a navegar el caudal de “sentimientos, sensaciones y conocimientos que nutrieron fructíferamente un ser humano, vuelto buscador de verdades y peregrinos de sueños”, llamado Zulema Estela Saus. Es mujer fuerte, guerrera. Con alta sensibilidad y dotes para expresarla por medio de la palabra. Tiene madera de narradora. Y es fácil encontrarla. Su hogar, en el sur, a la vera de un precioso Parque Lagunero, se llama: “Territorios Compartidos”...

POSTDATA

“... En tanto vago por entre la ciudad de tierra muerta, busco la tierra viva de la naturaleza, aprendo a diluir mi amor entre los prójimos, vengo de descubrir en cada niño un pájaro, niego la pesadilla de los hombres de acero, integro y desintegro cuanta cosa exista desnudo contenidos, desoigo las mentiras y bendigo, recorro, de verdad agradezco esta absoluta certeza de estar vivo”.

HORACIO C. ROSSI (“Divagando un Balance”, 1973 – En la Terraza).

Ahora, la misma mano que sujetara con firmeza, ya libre, la saluda... Pero su grito es como otra mano firme que me retiene un instante más en su Reino de la Intimidad... Un grito que se vuelve susurro, porque espía, a uno y otro lado, antes de decirme, confiadamente: Adrián, “Estoy dejando todo ordenado (36) ; hace un año o más que lo hago, como no lo hice nunca. Creo que por falta de tiempo, entre la oficina y la escuela, los concursos, los benditos Concursos de Residencias Médicas y Recuperatorios en la EMMPA... Estoy poco a poco y como puedo, alivianando mi mochila. Quisiera volar con mis Ángeles como cuando, bajo el sol, corría o nadaba hasta bajo la lluvia o cuando andaba en bicicleta. Revoloteaba, volaba, soñaba”... Tanto como para que Cacho, un 3 de marzo de 2004, le escribiera: “Ella sostiene las horas en pinceles. No es una experta. Sólo se acerca a ellos para darle vida a estatuitas de ángeles que, vale la pena mencionarlo, los obsequia a las personas indicadas con cierta sutil percepción. No es una experta en pinceles, pero ella aprende y reaprende en estos quehaceres haciendo, hablando y observando y sigue sosteniendo en sus pinceles, las horas duras de la noche, cuando el sueño sin aviso, se retira a ignotos lugares no muy precisos”. Tanto como para que ella suspirara como un 24 de agosto de 1987, cuando su leal esposo, le cantara: “Mujer: Cuando el silencio gana distancia, me siento mar, salitre / deseoso de permanecer / espuma en la piel de tu playa. Eres entonces arena, / blanca arena que recorro escurriéndome entre tu piel... /emanación sublime del encuentro...”.

Sí, Adrián, amigo mío, “Todo está en orden... Busquen hijos en los rincones, encontrarán las fotos más preciadas, con los amigos más queridos o compañeros de estudio. Las tarjetas de ustedes, regaladas a una mamá, que ni yo creía, era tan querida. Encontrarán también los pétalos de rosas rojas, que papá enviara, al trabajo, todos los 24 de agosto, a una esposa muy amada, respetada, y últimamente, protegida... Todo está en orden... Pero lo más importante es que, trabajando conmigo misma, de a poco, de a poquito, me estoy ordenando yo”...

Sí, Zule, amiga mía; ahora, la misma mano que sujetaras con firmeza, ya libre, te saluda... Pero no para despedirse de Vos, sino para partir en busca de otras manos con quienes com-partir el Reino de la Intimidad de quien acaba de edificar, alumbrando –y su estatura de mujer, madre y abuela lo presiente- en forma de libro, su primero de los muchos hijos espirituales que vendrán, para confirmar a Zulema Estela Saus, como una nueva trabajadora de la palabra en su amado terruño local...

(Ah, simpático, un destello del resplandor de ese –aquel- Sol que, al ingresar a la casa-Libro o al Libro-casa de Zulema, abriera “mi percepción hacia otra dimensión” de las personas y en relación con el ejercicio de la crítica literaria, vino a colgarse de mi hombro y estuvo un buen rato sintiéndose compañero y amigo, mientras susurraba -a mi oído izquierdo, el del corazón- el hermoso estribillo de la oración de San Francisco de Asís, que expresa, recuerden: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”(...) “Oh, maestro, que no busque tanto: ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado como amar...”).

O cosas de la imaginación, que le dicen.-

ooOOoo

ADRIÁN N. ESCUDERO - Otoño (Marzo 2008) - T.a. Invierno (Agosto) 2008 - Del Libro Homenaje "EL REINO DE LOS SUEÑOS" (Colección de Crónicas Oníricas) - CRÓNICA VI (LA TORRE SIN MURALLAS) - La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), Primavera/Invierno 2008.-

Su parte "INTRODUCCIÓN" fue publicada en el presente Magazin Virtual MUNDO CULTURAL HISPANO (Alicante - España), con fecha 21-07-08. En tanto que, sus partes I-II/X, III-IV/X, V-VI/X y VII-VIII/X, fueron publicados en dicho Magazin, respectivamente, con fechas 24-07-08, 30-07-08, 02-08-08 y 04-08-08.-

P.-S.

NOTAS AL PIE:

(27) - Capítulo “Mis hijos”, ob. cit., pág. 29.-

(28) - Capítulo “Mis Hijos”, ob. cit., pág. 24, in fine – Beatriz Vallejos, escritora y plástica argentina (n. Santa Fe 1922- f. Rosario 2007), ubicada en la generación de escritores como Fernando Birri y Gastón Gori, su poesía “se caracteriza por versos breves, con la profundidad del simbolismo y el trabajo impresionista de la forma, particularmente de la luz y sus infinitas variaciones”. No obstante, su obra “no se limita al papel y a la tinta, sino que ha buscado trasmoldarse a otros soportes, como lacas artesanales que trabajan la madera en pequeños retablillos o sugerentes formas inspiradas en la naturaleza. Rebosante de originalidad, su producción literaria comprende numerosos libros, desde el primer poemario publicado en 1945” (Diario “El Litoral” – Homenaje Nacional a la Poeta Santafesina Beatriz Vallejos – 2007). Al respecto, y dando cuenta del fallecimiento en Rosario un 12-07-07 de la Poeta, dicho Diario informa que el plástico local, Domingo Sahda incluyó a Beatriz Vallejos en sus cuadernos sobre “Creadores de la Región”.-

(29) - Capítulo “Rincón, el viejo Rincón” (dedicado a Beatriz Vallejos y Domingo Rigatuzzo), ob. cit., págs. 93/94).-

(30) - Nanzi Vallejo (plástica santafesina): toca lo inasible – Artículo de J. M. Taverna Irigoyen. Miembro de Número de la Academia de Bellas Artes y Miembro de las Asociaciones Argentina e Internacional de Críticos – Diario “El Litoral”, Suplemento Cultura (cultura@elitoral.com), 28-09-05, pág. 20/21.

(31) - J. M. Taverna Irigoyen, op. cit.

(32) - Paulina Vinderman (hija de Baldomero Fernández Moreno) – Homenaje nacional a Beatriz Vallejos (Ciclo de Poesía Interiores – Poetas del País, organizado por Inés Manzano – Auditorio Facultad de Farmacia y Bioquímica (Buenos Aires-Argentina) – Fuente: Diario “El Litoral”, ob. cit.

(33) - Capítulo “Rincón, el viejo Rincón”, ob. cit., págs. 93/94.-

(34) - Capítulo “Los viajes”, ob.cit., págs. 95/102.-

(35) - Capítulo “Los viajes”, ob.cit., pág. 100 – Primer estribillo de la canción “Ven Angelito”, música y letra de Natalia Agú, y que dedicara especialmente a su madre en sus presentaciones artísticas.-

(36) - Capítulo “Mis hijos”, ob. cit., pág. 30/32.-

ADRIAN N. ESCUDERO – Santa Fe (Argentina). Breviario curricular: Autor de los libros de cuentos editados: “LOS ULTIMOS DIAS” (Colección Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe-Argentina, 1977); “BREVE SINFONIA Y OTROS CUENTOS” (Colección de Realismo Mágico) (Edic. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1990) y “DOCTOR DE MUNDOS I – EL SILLON DE LOS SUEÑOS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica) (Edic. Vinciguerra S.R.L. - Buenos Aires, Argentina, 2000); así como, entre otros, de los libros de cuentos inéditos concluidos: “NOSTALGIAS DEL FUTURO” – Antología Fantástica (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2005); “DESDE EL UMBRAL – Terrores Cotidianos y de los otros” (Colección de Horror). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2006/2007; EL REINO DE LOS SUEÑOS (Crónicas de Relatos y Poemas Prestados – Libro Homenaje). Colección de Crónicas Oníricas). La Botica del Autor – Santa Fe (Argentina), 2005/2008 y “DOCTOR DE MUNDOS II – VISIONES EXTRAÑAS” (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica (Inédito. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina, 2003/2008); “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2004/2008; “EL EMPERADOR HA MUERTO y Otros Relatos” (Colección de Realismo Mágico). La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008); y de los libros de cuentos inéditos en desarrollo: “Doctor de Mundos III” – LOS ESPACIALES (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica. La Botica del Autor – Santa Fe, Argentina 2005/2008); “APOCALIPSIS BANG y Otros Cuentos para un Semáforo” (Colección de Microrrelatos). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2006-2008); y “ATILA y Otros Cuentos de Abecedario” (Colección de Realismo Histórico). La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina 2007-2008): todo sobre relatos con copyrigts en magazins locales, nacionales e internacionales y/o inscriptos en la Dirección Nacional del Derecho de Autor (Ministerio de Justicia y Culto de la Nación).

Datos personales: Domicilio particular: Obispo Gelabert 3073 – (3000) Santa Fe (Argentina) – L.E.. Nº 8.467.257 - Te.: (0342) 455-4811 – Contador Público Nacional (1975-FCA/FCE-UNL) y Magíster en Dirección de Empresas (CT-1998 – UCSF/UCC). Miembro de la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE – 1978); Sociedad Argentina de Escritores (SADE-Santa Fe, 2004); Asociación Cultural “El Puente” (Santa Fe, 2004); Instituto de Cultura Hispánica de Santa Fe (Argentina) (2006) y RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL (REMES) (España) (2007).-

Blog Personal: Narr-Arte (en desarrollo)

E.mails:
adrianesc@fibertel.com.ar
adrianesc@hotmail.com
adries.escudero@gmail.com

AGOSTO 2008.-

Este artículo tiene © del autor.

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