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LA VIDA EMPIEZA MAÑANA

Entrevista a la escritora e investigadora cubana Maida Ania Martínez

Carlos Téllez Espino

Cuba



Vuelvo a conversar con la escritora cubana Maida Ania Martínez, Master en Didáctica y Licenciada en Educación, investigadora acuciosa, quien ha regresado de España con el libro Tesoros de Décimas. Décimas en manuscritos de la Biblioteca Nacional de España, Siglos XVII-XVIII, fruto de una ardua investigación sobre esta estrofa en el país ibérico, y presentado el 2 de julio, a las tres de la tarde, en la Plaza de la Revolución de Las Tunas, en el espacio teórico que organizaron la Casa Iberoamericana de la Décima y el Centro Provincial de Casas de Cultura, durante la Jornada Nacional Cucalambeana. Pero antes, en el dos mil cinco, había publicado el poemario Con el ancla en tierra.

Ese es un librito (lo digo con mucha ternura) que tardó casi diez años en aparecer. La verdad es que fue bien recibido, no me arrepiento de haber esperado tanto para publicar mi primer libro de poesía. Pero hoy lo veo como un hecho consumado. Los escritores siempre tenemos un sueño entre manos; si no sale o si se rompe, echamos mano al siguiente, pero siempre hacia adelante.

Fue un proyecto de investigación quien te abrió las puertas de la Sociedad Cervantina de Madrid, este fue el inicio de lo que ahora es tu libro Tesoros de Décimas. Décimas en manuscritos de la Biblioteca Nacional de España, Siglos XVII-XVIII.
Sí, un proyecto interesante que hoy hiberna, lamentablemente, me abrió las puertas de la Sociedad Cervantina de Madrid. Hablo de un audiovisual que dirigí entre 2004 y 2005 para la Casa Iberoamericana de la Décima, presentado en el Festival Iberoamericano de ese año. Y hablo también de la institución fundada en 1953 por Don Luís Astrana Marín. El caso es que recibí una invitación para investigar, a través de una beca y a lo largo de un año, en la Biblioteca Nacional de España, los documentos manuscritos en los que hay un caudal inestimable de décimas. Inicialmente el proyecto era más ambicioso, pues se trataba de hacer un doctorado a través de la Universidad Autónoma de Madrid, pero había que pasar por una larga cadena de trámites, así que lo simplificamos hasta el punto de dejar en nueve meses lo que estaba previsto para un mínimo de, por lo menos, tres años de trabajo intenso.

Llegaste a España a inicios del verano y te encontraste con la Feria del Libro de Madrid…
Lo más interesante siempre ha sido el ambiente cultural en el que he tenido el privilegio de hallarme, lo cual es muy significativo porque eleva muchísimo la capacidad de trabajo, que era una premisa indispensable para cumplir mis propósitos.
Tuve que llevar tres cosas simultáneamente: estudios de paleografía, de archivología y la investigación propiamente dicha. Permanecí entre ocho y diez horas diarias en la Sala Cervantes, dedicada a manuscritos e incunables en la Biblioteca Nacional, en Madrid. Y además resistir a todo tipo de tentaciones a la que estamos expuestos los investigadores, pues finalmente quedó 229 composiciones que recogen más de mil versos octosílabos. Hay que ajustarse estrictamente a la línea principal y dejar de lado noticias y comentarios sumamente interesantes y que están esperando allí, en miles de folios manuscritos por trabajos similares al que acabo de hacer.

¿Cómo fue el proceso de escritura y cómo fuiste conformando el libro?
El trabajo consistió en transcribir alrededor de 300 composiciones, lo cual es ya un esfuerzo considerable, pues en los manuscritos uno se encuentra muchas dificultades, desde la caligrafía hasta el estado de conservación de los documentos. A continuación hay que confirmar que se trata de inéditos y para ello hay que rastrear en las publicaciones de tres siglos, ser muy conservador en los enfoques y muy cuidadoso en las afirmaciones, recuerda que fui a bailar a casa del trompo. Tuve que estudiar muchísima historia de España, mucha literatura del siglo de oro, especialmente del segundo siglo de oro y del siglo de la ilustración, religión, sociedad y economía. Pero a esto hay que añadirle la dificultad de que la mayoría de las composiciones son anónimas y que debía demostrarlo. Hice toda la trascripción y revisión bibliográfica en aproximadamente seis meses y cuando creí que había rebasado lo más complejo, me enfrenté con lo verdaderamente escabroso: redactar el índice del libro. Eso me tomó casi tres meses. Reconozco que es lo más difícil, tienes que escribir el libro mentalmente, repasarlo, confrontar esas notas virtuales con toda la información disponible, cerca de mil páginas en documentos de Word. Hay que dedicarse íntegramente a ello.

Regresaste en el invierno de 2007 y redactaste el libro en tu casa.
Si. No fue precisamente coser y cantar. Los escritores no nos encerramos en una torre de cristal, sino que contamos con las mareas de ruidos de esta isla sonora y obviamente, con las inconsecuencias de quienes piensan que escribir un libro es vacacionar. De todas formas el libro estuvo terminado en octubre del año pasado. Y en casa esperamos él y yo cuatro largos meses hasta que fue aprobada la invitación de Librifer, una editorial bilbaína que finalmente publicó el libro.

¿Qué importancia le das a este libro para estudiosos, investigadores, poetas?

El uso del latín en muchas composiciones no indica exactamente el origen culto del autor, pues era frecuente citar de oídas, lo cual comporta una dificultad más en la trascripción y otra en la traducción, ambas solucionadas en esta obra.
Aunque este libro se centra en las décimas de los siglos XVII y XVIII, la primera referencia histórica es el nacimiento de Felipe II, en 1527 y la última, la beatificación de Fray Diego José de Cádiz, por el Papa León XIII en 1894: de los inicios del siglo XVI a los finales del XIX.
No obstante haber ido fijando un orden, en mis comentarios a pie de página, no está concluido un índice de décimas en los manuscritos de la Biblioteca Nacional (sí de los contenidos de cada volumen). Quizás el índice de primeros versos que aparece en uno de los apéndices de este libro intente acercarse a él.
He dado a conocer décimas inéditas, anónimas y populares en una edición crítica muy rigurosa.
Lo que más me satisface es la idea de poner al alcance del lector cubano una obra que le permita enriquecer el conocimiento sobre los orígenes y evolución de la décima y que eso se produzca en Las Tunas, a las puertas del año cucalambeano.


Sé que, finalizando la etapa de revisión bibliográfica, después de haberte leído más de mil páginas de historia, literatura, economía y religión, te salta como una bofetada una obra de Teófanes Egido López, actual cronista de Valladolid; nada menos que su tesis doctoral, defendida en 1968, en la que da noticias de sus hallazgos de poesía en los manuscritos de la Biblioteca Nacional de España...
Sí. Creo que ese día, viernes, para colmo, llegué al barrio de las letras donde estaba viviendo, con fiebre. No tuve valor de revisar el libro de Egido hasta el lunes siguiente, pero tampoco me hubieran dejado las náuseas solo de pensar que yo estuviera arando en campo trillado. Pero la historia tuvo final feliz: Egido trabajó en una dirección completamente diferente a la que yo estaba siguiendo. De hecho su libro me ha acompañado hasta Las Tunas, y a estas horas ya él debe haber leído el mío, pues se lo envié a su casa en Valladolid el mismo día que yo regresaba a Cuba.

Tienes varios libros aún inéditos, uno de ellos de un libro de viajes, otro de poesía.
Tengo que afirmar que estoy en un momento de creación muy bueno. En 2007 terminé un libro de viajes que de momento he titulado El viaje de mi vida. Ya sé que es un título cursi, pero todos tenemos un dejà vu en nuestra existencia terrenal y es un privilegio poder narrarlo. Escribí también un cuaderno de poesía en verso libre. Se me dio así, en verso libre, un estilo que nunca dominé; parece que tener en el oído más de mil octosílabos a lo largo de un año me llevó, como un mecanismo de defensa, a liberarme de la métrica y la rima en poesía.

Has escrito también varios ensayos breves.
Como reminiscencias del ensayo que es Tesoros de Décimas. Décimas en manuscritos de la Biblioteca Nacional de España, Siglos XVII-XVIII fueron saliendo varios ensayos breves que en su día publicaré. Espero que eso suceda para mis 53 años, ya que tengo comprobado que los grandes eventos de mi vida ocurren cada diez años.
Está pendiente de publicación una antología que preparé y prologué a inicios de este año: Ensayos de la casa, sobre el que sería interesante conversar en otra ocasión. Y para concluir, dos obras ambiciosas: una novela de la que di noticias hace un par de años ya y un libro en el que participa también Ramón Batista, el director de la Casa Iberoamericana de la décima.
Confieso que ahora es que estoy comenzando, así que para mí en lo profesional y en lo personal, como dice mi madre, la vida empieza mañana.

Este artículo tiene © del autor.

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