LA MUJER AGUA.
Te bautizo en la memoria para tenerte cada vez que penetro en una frutería, cada vez que el viento viaje con el olor de los árboles de mandarina que reposan bajo mi ventana. Ya tendré tiempo yo de saber, cuanto aire y olor a mandarina exhalas cuando respiras amor.
La noche fue larga, el día corto, la fiesta de la risa y los tragos un buen trasnocho, pero no te encontré en la mañana, te soñé eso sí, te soñé abrazo y beso, madrugada y ruido. Sobre todo ruido de cosas cotidianas, de cosas que me pertenecen, de habituales insectos que habitan en la casa, ellos son felices en la libertad que los dejo ser, ellos (ruidos e insectos) pertenecen a la madrugada, me visitan en mi soledad, son mi compañía y mis fantasmas. Supongo que no están acostumbrados a tu movimiento sobre la cama, a tu respiración, a toda tú, por eso protestan de noche tu presencia, se hacen evidentes, tristemente evidentes, su inoportuna presencia los hizo visibles, tanto tiempo acompañándome, son mi música y hasta mi sueño. Hoy es madrugada. Señora con olor a mandarina.
Autor
CARLOS REYES LIMA
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