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EL VIEJO PUERTO DE MARSELLA

FRAGMENTO

Valentín Justel Tejedor

ESPAÑA



EL VIEJO PUERTO DE MARSELLA

Innúmeras embarcaciones muestran su níveo acastillaje, al compás del dócil y suave movimiento de las olas del mar. Los enhiestados mástiles se mecen reflejando su trémula y sinuosa verticalidad, sobre unas oníricas e impecables aguas azules, que parecen estar hechas de finísimo espejo de cristal. Las barnizadas cubiertas de los seniles veleros, transmiten la nostalgia y la melancolía de sus lejanas singladuras, invitándonos instintivamente a soñar despiertos, con paraísos ultramarinos situados en el Trópico de Cancer, en las remotas Antípodas; o con intrépidas aventuras en los australes confines de Buena Esperanza o de Hornos.

Así, desde cualquiera de los ángulos, en que se columbre esta bahía, se percibe de inmediato, que la belleza del mediterráneo en su dimensión más amplia, está presente de forma privilegiada en este lugar. Basta simplemente, con contemplar la diáfana y emocionada luminosidad de los días, que envuelve de magia cada instante, cada momento. Basta con observar, como cada ínfima gota de agua de este mar, parece refulgir infinitas veces, desde el temprano amanecer hasta el ocaso vesperal. Basta con contemplar, el acrobático vuelo de las gaviotas, que sobrevuelan las cofas de las embarcaciones con su premioso y sereno planeo horizontal.

Así al recorrer los apaisados muelles, que rodean el viejo puerto, cercanos a los lignarios pantalanes, se columbran una serie de bellas edificaciones, las cuales, retrotraen al viajero a gloriosas épocas decimonónicas; a teatros operísticos cuyo glamur paradójicamente, reposa en la actualidad sobre reconvertidas y elegantes lonjas de mercaderes; a vetustos cafetines impregnados de un inconfundible aroma anisado a Pastis, y de un color ambarino claro, que se confunde con la luz áurea y permanente, que jamás abandona esta maravillosa ciudad del mediodía francés.

Así, al elevar la mirada hacia el horizonte marino, se vislumbra como las perspicuas y albugíneas estelas de los ferrys, que zarpan con frecuencia, hacia Ajaccio, Porto Vecchio, o Bastia son sólo difuminados rumbos trazados en el mar; efímeras huellas borradas por las veleidosas brisas del mistral; bellos rastros de singladuras, que aparecerán cada vez que una embarcación se haga nuevamente a la mar (…)

 

 LE VIEUX-PORT DE MARSEILLE

De nombreux bateaux de montrer leur acastillaje blanc, à la mesure du mouvement de la douceur des vagues de la mer. Le balancement des mâts verticaux en raison de sa verticalité, sur les eaux bleu de rêve, qui semble être fait de bon verre miroir. Le vernis des ponts des voiliers, exprimer la nostalgie et la mélancolie de leurs lointains voyages, en les invitant à rêver d’instinct, avec épicerie paradis situé sur le tropique du Cancer, dans la télécommande antipodes, ou d’intrépides aventures à la limite sud de Bonne-Espérance.
Ainsi, sous tous les angles, qui columbre cette baie, se perçoit d’emblée, que la beauté de la Méditerranée lors de sa dimension, il en est ainsi dans ce lieu privilégié. Il suffit de simplement regarder le clair lumineux et enthousiaste à cette magie à chaque instant, chaque instant. Juste à noter, que chaque goutte d’eau dans cette mer infinie semble briller fois, depuis le début de l’aube au coucher du soleil. Il suffit de contempler le vol des mouettes acrobatique, survolant lentement les bateaux glissent horizontalement.
Alors, allez-y à les quais, autour du vieux port, à côté des pontons ont été columbran une série de beaux bâtiments, dont le voyageur de retour glorieux à la vingtième fois, les théâtres d’opéra glamour où, paradoxalement, se trouve aujourd’hui et converti sur la élégant tranches de commerçants, d’un état de délabrement des cafés unique imprégné d’un parfum d’anis Pastis, et une lumière jaune, qui se confond avec la position que la lumière ne sera jamais quitter cette merveilleuse ville du midi.
Ainsi, en élevant les yeux vers l’horizon marin, comme la menace blancs stèles des ferries qui partent souvent à Ajaccio, Porto Vecchio, Bastia ou s’estompe orientations énoncées dans la mer; éphémère des traces effacées par le mistral brise, de belles traces des voyages qui apparaîtra chaque fois qu’un bateau est de nouveau à la mer (...)

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