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IFLAC ESPAÑA : Poemas de Julia Gallo

Harmonie Botella

España



POEMAS de JULIA GALLO

LA ESTELA DEL MÁRTIR

Roto el pecho

brota del corazón un santuario

sembrado de claveles

que ascienden al olfato hasta adherirse

al cuello en mil abrazos;

huelen a mayo y gritan alboradas

desde el vientre vacío,

desde el regazo abierto en carne viva

por el parto robado:

¡bermeja carne en flor,

estirpe de heroísmo y esperanza

esgrimiendo ideales!

Mas segaron el cáliz en vendimia

de calvario y de muerte.

¡Ah, grial desbordado de calostros

amargos como el paso

que hiere en cada vuelta el pavimento

de la vía ocupada,

la que torna al medroso en combativo

convirtiéndolo en madre,

clamor, Plaza de Mayo, en rocío

y abuelas peregrinas!

Tiene la leche el nombre y apellidos

de la sangre perdida

aquel día de azufre y de grilletes

mientras ellas entonan,

en racimo, las nanas de otro tiempo

a los hijos del alba.

Cada salmo in memoriam es gemido

de invocación al borde

de la cruz, la impotencia, el arrojo

en pos de un testimonio.

Cada vuelta es un bucle en la quimera

de la foto que busca

su voz, su yo, su alma ya prescrita.

¡Qué amargo vía crucis!…

¡Qué inmedible la lágrima y la pena

enquistada en el pecho!

Ya vivir significa sólo cita,

habitar los zapatos,

componer el pañuelo y la memoria

y zurcir los recuerdos

del fruto que perdieron y reclaman

las madres en la plaza

que no entienden que un hijo se evapore,

o que un nieto se pierda.

Y vacío de entrañas,

reproduce el calvario evocador

en el Gólgota propio:

mazmorras de tormento, hoy convertidas

en templo para artistas y poetas.

¡Bendita sea siempre

la silenciosa herencia de los mártires!

LÁGRIMAS DE SANGRE POR PALESTINA

La tierra no es de nadie, y es de todos

los seres que la habitan.

¿Quién decide tú puedes, y tú no,

asentar una casa y una vida

cuando el cielo nos brinda su tendal

y el sol brilla y calienta, sin hacer

distinción de creencias, razas, leyes…?

¡Cómo sangran tus calles y tus campos,

(mesiánica heredad) / (valioso predio).

Hoy lloras, Palestina -en tus ancestros

divergentes-, con lágrimas de sangre,

gemidos de metralla,

conducta de ceniza y desmemoria

de aquel otro holocausto.

Me lloras por tus niños inocentes

que no entienden de bandos e intereses,

de religión, poder o de caudillos.

Por niños adiestrados en matar

que no saben de infancia.

Y lloras, Palestina viuda, madre

de huérfanas entrañas,

zurcidas de matanza y de agonía,

salmodiando en los cruces de los fuegos

que tus frutos no mueran,

que la carne inocente no se torne

sacrificio de oscuro catafalco.

Me lloras, Palestina violada,

Palestina cadáver, escombrera;

y agitas la conciencia de otros pueblos

mas, dónde hallar tu paz, en qué tratado,

si se ignora el atávico precepto:

La tierra no es de nadie, y es de todos

los seres que la habitan.

Julia Gallo Sanz
Villarramiel (Palencia) Madrid ESPAÑA
19 febrero 2009

DIES IRAE

Ha pateado el hombre sus dinteles,

convirtiendo principios en falenas

rondadoras de fuegos de artificio
.
Ha tirado, el hombre, a la basura

el abrazo del alba,

el suspiro que empaña las postales

con el vaho de amores y recuerdos,

y la voz presurosa de una madre

instando a los deberes.

Sediento de avaricia

ha cargado en su cuenta de trofeos

execrables listados de difuntos,

y olvidó, el hombre, los preceptos

de pieles hermanadas,

y quedó atrapado y aturdido

en aquel guardainfante de otra moda,

que bien fuera la jaula, camuflaje,

de fértiles caderas y deseos.

Y el hombre, cual eje del planeta,

ha perdido su centro, el equilibrio,

y se queja la mar en maremotos,

y se rompe la tierra con los sismos,

y diluvia el cielo en llanto, llora,

como lloró Sri Lanka..., por ejemplo.

H2O

H2O, no admite conjetura.

Un número y dos letras -bien preciso-.

¡Mas el agua seguro que no quiso

ser solamente fórmula tan pura!

El agua derrochada, ¡grave hondura

su llaga de sequía, cuyo liso

espectro de desierto será piso

donde la sed nos lleve a la locura!

Tierra y agua -¡bendito maridaje!-

germinar las semillas han logrado,

en un coito de mágico proceso.

Pero el agua se agota en el paraje,

y el hombre, sin creer, ha cuestionado

que al Planeta le pueda pasar eso.

*
Escéptico y gregario se adocena

en masa de indolencia y consumismo,

arguyendo que a él le da lo mismo

tragedia tan remota, tan ajena.

Y no atiende la alarma que ya suena;

embridado de atávico egoísmo

se hace el sordo, no escucha el cataclismo,

y el agua se nos va…,¡esa es la pena!.

¡Cuánto erial dejaremos a los hijos,

sin el jugo que avive el alimento…!

¿No nos pesa tal cargo de conciencia?

Pandemias poblarán los entresijos.

La memoria tendrá remordimiento.

Y perderá la Tierra su apariencia.

*
Se acuesta el “primer mundo” indiferente

por la falta del líquido elemento.

Y al “segundo” le aborda el sentimiento

de tener un problema bien urgente.

Pero existe un “tercero” con su gente

que no sabe de grifos -¡rudimento!-,

y serán los que en un primer momento

padezcan el estiaje más de frente.

Bramarán las cornetas de batalla

en pos de defender el riachuelo,

heredado de aquel último río

Será la convivencia una gran falla

la sequía tendrá regusto a duelo…

¿Anegará la sangre el regadío?

A la voz de fantoches sanguinarios

profanaron mi suelo,

mi casa, mis ancestros…

Esparcieron el llanto y el quejido

en salmos de réquiem,

en siembra de inequívoca matanza.

Llamaron liberar

a tanta indefensión multiplicada,

tiñeron de cinabrio el horizonte

sin líneas de respeto, ni fronteras.

Tasaron nuestra sangre por debajo

del precio del petróleo.

Llamaron a dolor hacer justicia

a cuenta de pequeños y de madres

- de leche amargada en los pezones

del contumaz expolio de la tierra-,

y tiraron la PAZ a los retretes

cual si fuera papel de celulosa;

siendo el miedo veneno ignominioso

- genuflexión de tantas dignidades-

masacraron en nombre de los “dioses”

del dinero, el poder y la venganza.

Ellos

rompieron de un sablazo

el cielo de los ojos.

Nos metieron las tumbas por la boca.

Nos partieron el alma y la memoria

LA PAZ

Pudo ser que dolida, relegada

por tanta podredumbre, tanto lodo,

no quiso saber más, lo dejó todo,

y la PAZ sucumbió de madrugada.

Pudo ser que ofendida y abrasada

subvirtiera poderes, de tal modo,

esquinazo nos diera en el recodo

de la mente ya loca, empecinada.

Se marchó, y rompiéronse naciones

al conjuro de “ya deshabitada”.

Nos dejó el albedrío en cada suerte.

Y en lugar de entonar vivas canciones

de metralla la boca fue llenada,

dando paso a la guerra y a la muerte.

Este artículo tiene © del autor.

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