Portada del sitio > LITERATURA > Cuentos > HISTORIA DE BARATARIA
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

HISTORIA DE BARATARIA

Gary Justel

España



Barataria era una isla fuera del tiempo y lejos del espacio situada en alguna parte cerca de ningún sitio.
Los baratarios, originarios de Quijotía, país lejano del Continente de Cervantía, eran un tanto salvajes, vivían y hacían las cosas por instinto, siguiendo el ritmo de la naturaleza..

 En Barataria no había jueces ni abogados ni policías ni militares. Si un conflicto surgía entre dos baratarios, los viejos baratarios, los Sabios, lo resolvían sin castigos, sin prisión, sin multas, solamente con consejos, buenas palabras y sentido común.

El ritmo de la vida en Barataria lo dictaban el sol y la luna y las diversas actividades eran anunciadas por las campanas del viejo campanario de Barataria.

Los baratarios no conocían las nociones de Antes, Después, Cerca , Lejos. Desde el salir a la puesta del sol y desde el apuntar a la desaparición de la luna, vivían libres y joviales.
Las chabolas en que los baratarios vivían no tenían llaves, estaban siempre abiertas.
Los baratarios no conocían la mentira y la ayuda mutua entre baratarios era norma de vida..

Los baratarios se alimentaban solamente de agua, que día a día los baratarios acarreaban hasta el vientre de una montaña, llamada La Montaña del Agua.
Cada baratario tenía derecho a llenar su cántaro en la fuente de la Montaña, según su necesidad. Había varios caminos para subir a la Montaña del Agua, el más corriente era el Camino del Trabajo,

Los baratarios, al llegar a los sesenta otoños, a fuerza de andar el camino del Trabajo, perdían el uso de sus piernas.. Por eso los jóvenes debían acarrear el agua para los ancianos.

Tres personajes principales dirigían Barataria, el Jefe Baratario, con la ayuda del Consejo de Sabios, el Baratario Medicador que cuidaba a los baratarios, cuando estaban enfermos y el Maestro Baratario que se ocupaba de la educación de los pequeños Baratarios.

 El Consejo de Barataria participaba con los baratarios en el pago del Baratario Medicador y del Maestro Baratario. Así funcionaba Barataria y los baratarios eran felices.

El trabajo de los baratarios consistía en cavar zanjas para traer a Barataria el agua de los numerosos manantiales que existían en el terreno de Barataria y subirla a la Montaña del Agua, cuya fuente debía estar siempre llena para que nunca faltase agua ni para los jóvenes ni para los viejos baratarios, a quienes los jóvenes aportaban cada día el agua que necesitaban.

 Un buen día, los baratarios vieron llegar a Barataria un Señor muy bien parecido, elegante, simpático, que había decidido instalarse en Barataria con su señora y sus dos hijos. Se llamaba. D. Progreso, su señora, Dña Moda, sus hijos, Crédito e Hipoteca, muy discretos los dos.
 
D. Progreso hablaba muy bien y sabía de todo. Decía haber estudiado la forma de vivir de los Baratarios y explicó a los baratarios que trabajaban demasiado, que debían tratar de vivir mejor, trabajando menos, que para traer el Agua no era necesario cavar como ellos lo hacían. Existían, según él, aparatos modernos que trabajaban solos, rápidos y económicos.

No tardó en convencer a la mayoría. Los baratarios empezaron a quejarse ante el jefe de Barataria de que en Barataria trabajaban demasiado, de que no había tren ni discotecas, ni vacaciones, ni tiendas.
 Las baratarias protestaban igualmente por que querían fumar, pintarse los labios, maquillarse, como D. Progreso les decía que lo hacían las mujeres en otras lejanas Baratarias.

D. Progreso terminó convenciendo al jefe de Barataria para que en lugar de contratar a los cincuenta baratarios necesarios para cavar cada nueva zanja, contratara a un amigo suyo, que haría la zanja antes y mejor que los cincuenta baratarios juntos permitiéndole, además, realizar sustanciales economías. .

Convencido por el discurso de D. Progreso, el jefe Baratario decidió llamar a ese hombre, propietario de uno de esos aparatos. Se llamaba D. Patrón y el aparato era un Tractopellum (Pala Mecánica).
 Los baratarios podrían así quedarse en sus chabolas, ir a jugar a las cartas al café de Barataria y tendrían tiempo libre para pasear por las calles de Barataria.
.
Pocos soles después, los baratarios vieron llegar a Barataria una especie de gigante rarísimo, enorme, con ruedas enormes, que andaba solo, con un pico enorme semejante a una masera con dientes.
Venía de muy lejos; el propietario, D. Patrón, era también de muy lejos y los dos empleados, el tractopalador y el ayudante palador venían igualmente de una lejana barataria.

Los baratarios acudían cada mañana , admirativos, a contemplar cómo el tractopalador, sentado sobre el lomo del monstruo, cavaba la zanja, rápidamente, sin cansancio alguno. Era fantástico.

Naturalmente, los baratarios, que tenían todo el tiempo libre, empezaron a ir más a menudo al café, a visitar a los tenderos que D. Progreso hacía venir a Barataria con numerosos artículos modernos y empezaron a gastar el barato ( la moneda de Barataria), que habían guardado los años anteriores.

Pero pronto las mujeres baratarias empezaron a quejarse de que les faltaba barato para comprarse los nuevos mejunjes y de que el Agua empezaba a mermar en la fuente de la Montaña del Agua.

Es que D. Patrón, en lugar de llenar la fuente con el agua que traía por la nueva zanja, guardaba la mayor parte del agua en su propia fuente reservándola para su familia y para sus amigos y cuando un baratario necesitaba agua debía pagarla.

El baratario Medicador, que empezaba a su vez a sufrir de la falta de agua, se vio obligado a abandonar Barataria, dejando a los baratarios sin cuidados ni remedios.

Sin duda a causa de la falta de cuidados, al cabo de algunas lunas, empezó a propagarse por Barataria una enfermedad rara, que los magos , después de largas investigaciones, lograron identificar.
Era la epidemia del Paro. Los primeros afectados fueron los hombres entre 25 y 50 años. Sus síntomas principales, la tristeza, el envejecimiento, la miseria..
.
Según los Magos, el único remedio para curar esta enfermedad era el Trabajo, pero en Barataria no lo había, D. Patrón y su Tractopalador lo habían acaparado y no lo daban, ni siquiera lo vendían..

.Siguiendo nuevas investigaciones los magos descubrieron un segundo remedio, El Cambio de Clima. Los baratarios debían emigrar a otras baratarias en las que lo encontrarían. Muchos baratarios se fueron en su busca y desde el nuevo Clima enviaban un poco de barato para sus familias y para los ancianos..

Algunos magos hablaban de un remedio, sobre el que continuaban a investigar y que podría sustituir el cambio de Clima e incluso el trabajo, pero, según ellos, no existiría en el mercado antes de muchos soles, se trataba de la Indemnización.

Barataria empezó a vaciarse de sus habitantes, solamente quedaban ancianos, algunas mujeres y algunos niños. Se cerró la escuela, después del Baratario Medicador, se fue el maestro Baratario, la mayor parte de las chabolas se cerraron. La vida en Barataria desaparecía poco a poco..

Los baratarios, acostumbrados a vivir en sus chabolas, con puertas, con corrales, con huertos, estaban obligados, al irse a otras Baratarias más grandes y modernas, a vivir en jaulas amontonadas unas encima de otras, en las que los iban metiendo a medida que llegaban. Para hacer fuego, en lugar de la leña que usaban en Barataria, debían servirse de bidones verdes o colorados, malolientes y peligrosos.

Descubrieron el Tiempo, el espacio, las distancias, el ruido. Iban a su trabajo en jaulas con ruedas, algunas, grandes, en las que iban amontonados, otras, más pequeñas en que iban solos, sin hablar con nadie. Las calles de las nuevas Baratarias se llenaban cada mañana y cada tarde de esas jaulas.
 De cuando en cuando, una luz roja los paraba para que los otros baratarios pudieran atravesar la calle.
Tardaban mucho más en recorrer el camino en sus jaulas con ruedas que en Barataria a pie y para hacerlas andar debían alimentarlas con una agua que olía mal y que debían comprar muy cara en una especie de fuente hecha de cajones metálicos muy extraños.

D. Progreso, que los visitaba cada día,, les explicaba que eso era el tributo que debían pagar a D. Confort y a D. Modernismo, los nuevos jefes de las nuevas Baratarias, cada día más exigentes, pero les aseguraba que pronto se acostumbrarían y serían felices.

Al cabo de cierto tiempo, cuando los baratarios se iban acostumbrando, pensando haber encontrado el remedio eficaz para su enfermedad del Paro, empezaron a sentir los síntomas de otras enfermedades nuevas, la depresión, la soledad, y una muy frecuente, El Estrés, dolorosa e incurable.

Mientras tanto, los viejos baratarios, que se habían quedado en Barataria, se iban muriendo poco a poco por falta de barato y por falta de agua, pues no había en Barataria jóvenes para acarrearla.
La fuente de la Montaña del Agua, que solamente podían llenar los Baratarios que trabajaban, se secó y terminaron muriendo todos los ancianos.
 
La fuente de D. Patrón, al contrario, estaba cada vez más llena, pero ningún baratario ni barataria podía acercarse a llenar su cántaro. Estaba vigilada por unos guardas, llamados Políticos, que llenaban alegremente y en abundancia sus propios cántaros, que repartían entre sus amigos y familiares.

Con objeto de organizar Barataria y de hacer de ella un país moderno, los políticos habían eliminado el Consejo de Sabios y habían cogido el poder en Barataria. Por razones de seguridad cerraron los caminos de acceso a la Montaña, empezando por el camino habitual de los baratarios, el Camino del Trabajo.
.
Pretextando que D. Patrón debía comprar nuevos Tractospellums para continuar a cavar las nuevas zanjas, los políticos exigían de los baratarios, derechos de acceso al agua, que llamaban Tasas.
Finalmente la vida en Barataria llegó a ser imposible para los baratarios que en su inmensa mayoría se vieron obligados a huir de Barataria, dejando Barataria prácticamente vacía.

Un buen día, un baratario llamado Baratario Medio, cansado de vivir en su jaula, en la nueva Barataria a la que había emigrado, cansado de las luces rojas y de su jaula con ruedas, enfermo de numerosas nuevas enfermedades, decidió volver a Barataria. Quería volver a su vida de antes, volver a cavar con su pico y su pala, volver a su chabola, en su Barataria natal, como antes..

Ni sus hijos ni su barataria le siguieron. Los hijos no conocían Barataria, y la barataria que había olvidado la Barataria natal prefería vivir en la Barataria Moderna. Pero nada ni nadie impediría al Baratario Medio volver a su Barataria decidido a recobrar su infancia de Baratario feliz.

Llegado a Barataria y viendo que nada o casi nada quedaba de sus recuerdos de infancia, triste y desesperado, se fue al café de Barataria, con intención de ahogar su pena en el vino. Nadie lo conoció. Sus enfermedades y su tristeza lo habían cambiado profundamente. Finalmente, se dijo casi llorando, “No soy más que un viejo baratario desconocido y amargo, extranjero en mi propia Barataria.”

Cuando, triste y solo, trataba de olvidar emborrachándose, se le acercó un individuo raro, pobre, barbudo, viejo como él, pero con un discurso inteligente y decidido que despertó enseguida su interés.
Era otro Baratario, emigrado como él de Barataria en busca del remedio a la enfermedad del Paro. Había comprendido que el remedio era peor que la enfermedad y había decidido como él, volver a su Barataria natal. Odiaba a D. Confort y a D. Progreso. Se llamaba Baratario Revolucionario.

Hablaron y bebieron durante toda la noche. Decidieron rehacer la Barataria original en la que todos los baratarios trabajarían juntos, sin Patrón, sin Políticos, sin policías, sin escuchar las promesas de D. Progreso, dirigidos por el jefe y por los Sabios, como antes..
 Decidieron volver a abrir la fuente de Barataria, decidieron que los jóvenes la llenarían de nuevo de agua, y que, como ellos lo habían hecho, la acarrearían para los viejos Baratarios.

Así nació, en una larga noche de discusión y de borrachera entre dos viejos baratarios, la Revolución de Barataria. Nunca fue más apropiado el adagio latino “ In vino Veritas”.

A la mañana siguiente alertaron a todos los amigos, antiguos Baratarios como ellos. Inmediatamente, todos unidos, decidieron quemar al Patrón, quemar a los Políticos, quemar a D. Progreso, a su señora Dña Moda, a sus hijos Crédito e Hipoteca, que habían conseguido apoderarse de varias chabolas en Barataria, decidieron abrir las chabolas y devolverlas a los baratarios a quienes Dña Hipoteca las había robado, decidieron prohibir que nadie en Barataria pudiese hacer jaulas como las de las baratarias modernas que habían conocido, decidieron que todos irían a cavar las zanjas, a pie, sin jaulas con ruedas, hablando juntos, como antes, decidieron que volvieran el Baratario Medicador y el Maestro Baratario y que los jóvenes volverían a ocuparse de sus ancianos, como antes.

Tal fue la Revolución de Barataria, decidida y organizada por dos viejos borrachos en un café de Barataria, sin que nadie haya podido sospechar que la nueva felicidad barataria tuvo su origen en el fracaso rotundo de dos señores, D. Progreso y D. Político y sobre todo en la decisión tomada en una noche de borrachera por dos viejos Baratarios, Medio y Revolucionario, enfermos de nostalgia de su vieja Barataria..

 Estamos en el año 3025. Un bando de baratarios Solarios, venidos de una lejana Barataria, llamada Solaria, han llegado a Barataria, guiados por su jefe Baratario Solario, para aprender la doctrina de la felicidad barataria, e impedir que lleguen a su barataria Solaria otros D.Progreso, D. Patrón, D. Crédito, Dña Hipoteca y antes de que los viejos solarios mueran por falta de agua, como los viejos Baratarios.

Al final de su estancia y como recuerdo de sus viaje a Barataria, El Baratario Sabio entregó a cada baratario Solario un pergamino de la doctrina barataria, con las tres sabidurías:

 El remedio contra las enfermedades de los Baratarios es el trabajo para todos los baratarios.

 Debe ser el provecho del trabajo y no solamente los trabajadores baratarios, quien llene de Agua la fuente de la Montaña del Agua para que el Agua no falte a los viejos baratarios

 Todos los baratarios deben tener Seguridad de Trabajo trayendo el Agua hasta los sesenta otoños. Así, cuando, viejos, deben abandonar el Trabajo, les quedará la Seguridad y el Agua.
 
 Al jefe Baratario Solario, el Baratario Sabio ofreció un magnífico cofre tallado en madera de barataria, que contenía las tres llaves de la felicidad barataria: un puñado de tierra de zanja, símbolo del Trabajo, unos granos de semillas, símbolo de la Salud y un Vaso de Agua, símbolo de la vida de Barataria y del respeto de los baratarios hacia los viejos baratarios

Durante el largo viaje de regreso de los Solarios a su Barataria Solaria, los granos de semilla se mezclaron con la tierra y el agua del vaso se derramó sobre las dos.
Al abrir el cofre, una vez llegados a su Solaria, el Sabio Solario y sus Baratarios Solarios observaron sorprendidos que un árbol había crecido en el interior del cofre. Era el árbol de la Felicidad.

De sus ramas se desprendía un agradable perfume, que inundó inmediatamente el aire de la Barataria Solaria, era el perfume de la Paz.

Los rayos de la luz de la Barataria Solaria, reflejándose en una gota de agua que rodaba sobre la tierra, dibujaron un inmenso Arco luminoso de mil colores, que se extendió súbitamente sobre el cielo, uniendo las dos lejanas Montañas del Agua e iluminando todas las Baratarias. Era el Arco Iris.

 Los Sabios del Consejo de Sabios de todas las Baratarias decidieron que el Arco Iris, nacido del Trabajo y de la Paz, sería, en adelante, la Bandera de la Barataria Universal.
Esta historia tiene su origen en un hecho real y su desenlace final será el que acabamos de imaginar.
Gary Justel
gary@bidinet.com
25/03/2004

Este artículo tiene © del autor.

1030

1 Mensaje

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 10

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3351615 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 659 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0