Portada del sitio > LITERATURA > Ensayos > Cultura en Argentina (II): Manifestaciones de la (in) cultura
Grabar en formato PDF Imprimir este artículo Enviar este artículo a un amigo

Cultura en Argentina (II): Manifestaciones de la (in) cultura

Carlos O. Antognazzi

Argentina



Las opiniones de algunos funcionarios radiografían el valor que los gobernantes dan a la cultura. Y si no surgen críticas será también, por abulia u omisión, el valor que le otorgan los intelectuales.
Borges decía que los justicialistas no son malos, sino «incorregibles».
Además, parte de la nota de Toni Puig Picart, asesor del Ayuntamiento de Barcelona, al Secretario de Cultura de la Nación Argentina, Torcuato Di Tella, luego de la declaración p0ública de éste manifestando que ni a él ni al Gobierno que representa, del peronista Néstor Kirchner, le interesa la cultura.

Manifestaciones de la (in) cultura

Las opiniones de algunos funcionarios radiografían el valor que los gobernantes dan a la cultura. Y si no surgen críticas será también, por abulia u omisión, el valor que le otorgan los intelectuales.

Borges decía que los justicialistas no son malos, sino «incorregibles». Se lo podría parafrasear para decir que María Celia Costa, Martínez (h), Valli, Isaías, Llopis, Lo Celso, Bertone, Asís y otros no son malintencionados, sino que lisa y llanamente no entienden qué significa y exige la cultura. Pero tampoco se trata del justicialismo en sí, porque Torcuato Di Tella, Gandolla de Estrada y Ernesto Grenón son extrapartidarios.

PRIMERA OPCIÓN

Por establecer un comienzo arbitrario, podríamos señalar a Jorge Asís, Secretario de Cultura de la Nación con Menem, cuando intentó imponer una normativa francesa para prohibir el uso de vocablos en idiomas extranjeros, procurando la “pureza” del castellano, y evidenciando desconocer lo que es un idioma. Asís como escritor debería saberlo, pero prefirió encorsetar el idioma y restringirlo a un uso doméstico e insulso. Se puede aventurar que nuestro presente es producto de la dicotomía que planteara Sarmiento, civilización o barbarie, y de la consecuente mala elección que hiciera Lugones al considerar héroe al personaje del Martín Fierro y al adoptarlo como libro representativo de la Nación. «Ahora padecemos las consecuencias», sentencia Borges en uno de sus prólogos. A Hernández lo salvó la literatura, no las tropelías y quejas de su personaje.

¿Sorprende que el Secretario de Cultura de la Nación exprese abiertamente que ni a él ni al Gobierno que representa le interesa la cultura? No, porque la Unesco recomienda el 1 % del presupuesto (cfr. Néstor García Canclini, La invasión cultural, Clarín, revista Ñ, 10/01/04), y cultura recibe sólo el 0,17 % (La Nación, 30/05/04). Sí sorprende en todo caso la contradicción con las declaraciones previas de Magdalena Faillace, Subsecretaria de Cultura de la Nación (Sacar a la cultura de la vidriera elitista. Clarín, Ñ, 14/02/04), y las ambiguas respuestas de Di Tella a los diputados que lo interpelaron (La Nación, 10/06/04). Sus confesiones vergonzantes (a tono con las «relaciones carnales» de su hermano Guido) se encuadran en la disonancia mayor del país. Así como en el país de los ciegos el tuerto no es rey, como demostró H. G. Wells (y contemporáneamente John Varley), hay ocasiones en que la mayoría determina, y no precisamente por una actitud democrática, sino todo lo contrario: para “pertenecer” hay que aceptar la concesión. Richard Matheson lo estableció en Soy leyenda: un hombre en un mundo de vampiros es un marginado. Para integrarse y ser “normal” debe aceptar ser vampirizado.

El contexto argentino es el de la novela de Matheson: son tantos los mediocres que muchos intelectuales comienzan a desear ser vampirizados para no sentirse excluidos de la (in) cultura vernácula. Y en esto no ayuda la izquierda (esa «expresión de deseo», al decir de David Viñas), en general progresista, porque permanece alienada como el resto de la sociedad. De la derecha lela, patriotera y conservadora ya se sabe qué esperar. Lo lamentable es la inercia negativa de algunos que se dicen “progresistas”, que con su silencio y permisividad alientan que el país sea rifado en un proceso de pauperización con final cierto: la disolución. Pero hay excepciones, y también otra opción.

MUCHO RUIDO

Los argentinos oscilamos entre gatopardismo y gataflorismo, en un péndulo repetitivo y, por conocido, incapaz de generar las condiciones de cambio y bienestar que se anhelan (y que el partido gobernante, ya desde su nombre -“justicialismo”-, dice encarnar cada nueva elección). Acorde con la paradoja, el Gobierno de Kirchner habla de complot (como con mayor o menor razón han hecho todos los gobiernos de la democracia, desde Alfonsín hasta Duhalde), de actitudes desestabilizantes, y cuando el juez Juan José Galeano requiere las pruebas, el Gobierno lo critica por querer «judicializar las ideas» (La Nación, 05/05/04).

Cuando Menem era presidente y se denunciaba la corrupción de su Gobierno, él invitaba a presentar las pruebas a la Justicia porque las denuncias sin pruebas no sirven. Es un argumento técnicamente irreprochable que ahora encuentra su curiosa contrapartida, porque es el mismo partido el que está en el poder, pero el razonamiento ha cambiado: ahora es la Justicia quien pide las pruebas al presidente, y como respuesta el ejecutivo denuncia a la Justicia como si el pedido fuera ilegal. Este coqueteo entre Gobierno y corte da una pésima imagen en el exterior, y genera una sensación de inseguridad puertas adentro. Que Kirchner haya conseguido construir el poder necesario para gobernar y que cuente con el apoyo de la población es una cosa; que incurra en la demagogia de los actos desmedidos y en la intolerancia de criticar a la Justicia cuando le es adversa es otra. Kirchner debería preocuparse más por los problemas internos del peronismo frente a la transversalidad, y por Duhalde, sin cuyo aparato y apoyo nadie puede gobernar este país.

Similar dislate es el de Obeid pidiéndole a las comunas e intendencias justicialistas que decidan si hay que anular la Ley de Lemas, cuando son justamente ellas las beneficiadas por esa Ley. Se sabe que a cierto nivel los actos, gestos y palabras no son casuales. La foto de Duhalde con Alfonsín en el avión, por ejemplo, dice más que mil reprimendas de Duhalde a Kirchner. La foto de Duhalde y sus invitados especiales en la quinta 17 de Octubre para “conversar” sobre el mausoleo de Perón fue también un llamado de atención para Kirchner. Si la sentencia «dime con quién andas y te diré quién eres» es correcta, también lo es su posible inversa: «Dime dónde no te invitan y te diré dónde estás parado». Un tópico de la política es hablar de la “soledad” del gobernante. Pero no sólo la sufre el gobernante porque no lo acompaña la sociedad o la oposición constructiva, sino también porque él mismo no ha sabido crear las condiciones adecuadas para ese acompañamiento. En ocasiones no es la sociedad la ciega y sorda, sino el gobernante quien se abroquela y, soberbio, pretende “ilustrar” a sus contribuyentes. La soledad, en este caso, es su lógica consecuencia, aunque a la larga la mayor damnificada sea la sociedad.

LA ESTRATEGIA

En Santo Tomé el intendente Piaggio comenzó a vislumbrarlo el 25 de mayo, cuando en la plaza no estaban quienes él pretendía que estuviesen. Lo explicitó en su discurso (demagógico, al procurar enmascarar su desazón por no estar acompañado con la participación que exigiría la fecha patria), pero en los presentes quedó la imagen de la bandera que, rebelde, permaneció a media asta. Como en las fotos aludidas, esa bandera dijo más que el discurso. Dicho metafóricamente: ubicó al discurso en su justo lugar.

Cuando Schmidhalter era intendente y Enrique Mailler se desempeñaba en cultura, había una determinada línea. Cuando asume Piaggio y Grenón acepta el cargo, la línea se mantiene: se apoya a las mismas personas y se siguen cometiendo los mismos yerros que antes. ¿Cuál es el cambio, entonces? Si Piaggio fuera consecuente con sus dichos habría cambiado la orientación aunque más no sea para darle a la cultura de Santo Tomé su sello personal. Visto desde afuera el sello actual es el que impuso Schmidhalter. Pero así como la cultura de la ciudad no era solamente lo que hacían Maillier y Modus Vivendi, tampoco es lo que se hace ahora. Que la intendencia y Grenón insistan en ningunear esa otra cultura no hace más que profundizar su autismo: el aislamiento es provocado por el mismo Gobierno que lo sufre y denuncia. Y el Gobierno no tiene capacidad de convocatoria.

Quizá Piaggio pensó que sin Maillier las cosas cambiarían, sin comprender que Maillier era sólo el extremo visible de una estructura anquilosada que hunde sus raíces en la misma municipalidad, que se aprovecha de ella y que desde hace años está minando e imposibilitando toda cultura seria, participativa y democrática. En este contexto Grenón no es más que el fusible útil a esos intereses. Cabe esperar que el partido radical evalúe su sanción y/o expulsión para mantener las formas ante la ciudadanía y los demás afiliados. En realidad el intendente impuso la estrategia del Gatopardo: cambió los nombres para que todo siga igual. Un ejemplo: Maillier se fue sin resolver el «Fondo de Promoción de la Cultura». Grenón aún no ha hecho nada al respecto.

Siendo Piaggio un político experimentado que disfruta controlando personalmente todas las áreas, es dable pensar que lo que está ocurriendo en Santo Tomé no es resultado de un descuido, sino de la incapacidad para definir la ciudad desde el punto de vista de la cultura. En otras palabras: incapacidad para pensar la ciudad. Como sostiene García Canclini, «las políticas no crean cultura, pero favorecen o perjudican las condiciones de su comunicación. Si están a cargo de especialistas pueden ayudar a no confundir el valor con el precio, ni la libre comunicación entre las culturas con el comercio sin aduanas» (La invasión cultural, art. cit.).

RESISTENCIA CULTURAL

Arthur Miller da una lección en su novela Focus (En el punto de mira en español): cuando la sociedad enloquece es cuando más se necesita un pensamiento claro. Focus es la contrapartida de Soy leyenda: en donde Matheson entiende que el individuo debe claudicar, Miller sostiene que se debe actuar. Es lo que postulaba Martín Luther King sobre el silencio de los buenos, y Bertolt Brecht sobre los hombres que luchan toda la vida. La cultura no puede quedar solamente en manos de los funcionarios, porque ya sabemos a dónde conduce la falta de control. Es la sociedad la que debe proponer las reglas a seguir. Y si los funcionarios no cumplen, esa sociedad debe “orientarlos”. Así la carta de la adolescente Noelia Córdoba (05/06/04) o la de Silvia Calosso (24/06/04) en El Litoral; las de Josefina Delgado (31/05/04) y Rafael Squirru (05/06/04), entre otras, en La Nación, respondiendo a Di Tella, o el artículo Prioridad para el país y la gente, de Toni Puig Picart, asesor del Ayuntamiento de Barcelona, en donde le recuerda a Di Tella que la cultura argentina «está en el 97 % de los ciudadanos. (...) Y existe un 3 % que la bloquea: son ese 1.200.000 personas que quieren vivir del dinero público permanentemente» (La Nación, 30/05/04).

Hay, por suerte, quienes actúan con civismo ejemplar. En el artículo Más destructivo que las bombas (La Nación, 05/06/04) Mario Vargas Llosa recuerda que fue el soldado Joseph Darby quien denunció a sus superiores y compañeros de armas sobre las torturas en Irak, y que fue Tomy Lapid, el ministro de Justicia de Ariel Sharon, quien denunció las atrocidades de Sharon contra los civiles palestinos en Gaza. Este tipo de personas son las «imprescindibles». Estas cartas y artículos alimentan la resistencia cultural, ineludible para revertir un orden de cosas desquiciado.

Las dicotomías excluyen los matices, pero son gráficas. La posibilidad que se abre en el horizonte no es nueva, y una vez más la sociedad debe elegir: Miller o Matheson, libertad o esclavitud. Civilización o barbarie.

© Carlos O. Antognazzi.

Escritor.

Santo Tomé, julio de 2004.

Publicado en la revista “Hoy y mañana” Nº 43 (Santa Fe, Argentina, julio de 2004). Copyright: Carlos O. Antognazzi, 2004.

Este artículo tiene © del autor.

1758

Comentar este artículo

   © 2003- 2015 MUNDO CULTURAL HISPANO

 


Mundo Cultural Hispano es un medio plural, democrático y abierto. No comparte, forzosamente, las opiniones vertidas en los artículos publicados y/o reproducidos en este portal y no se hace responsable de las mismas ni de sus consecuencias.

Visitantes conectados: 24

Por motivos técnicos, reiniciamos el contador en 2011: 3313470 visitas desde el 16/01/2011, lo que representa una media de 762 / día | El día que registró el mayor número de visitas fue el 25/10/2011 con 5342 visitas.


SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0